Iraníes y estadounidenses viajaron a Doha para mantener encuentros con los mediadores cataríes y tratar de avanzar en el cumplimiento del memorando de entendimiento. Qatar confirmó que no hay prevista una cumbre cara a cara entre los enviados de Washington y Teherán, que … llegan en un momento muy delicado después de varios días de fuego cruzado en Ormuz, que han vuelto a sembrar la preocupación sobre el paso por este punto clave para el mercado energético mundial. Majed Al Ansari, portavoz de Exteriores del reino, indicó que mantendrán con las dos partes «conversaciones técnicas sobre asuntos que incluyen el lado nuclear, la cuestión económica y la seguridad regional».
La Casa Blanca informó el lunes del viaje de los enviados de Donald Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, al Golfo para mantener «reuniones de alto nivel» con el equipo negociador de Teherán. El portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, confirmó la asistencia de su país, pero dejó claro que «no hay ninguna reunión programada con los estadounidenses en los próximos días». Desde la república islámica subrayaron el desbloqueo de los fondos congelados como uno de los puntos clave de esta cita diplomática. Al Ansari señaló que, de momento, los 6.000 millones de dólares (unos 5.200 de euros al cambio) de activos iraníes congelados no habían sido transferidos a Irán.
La ausencia de conversaciones directas en Doha muestra la profundidad de la desconfianza entre las partes. Esto forma también parte del intento de Teherán de marcar las normas de funcionamiento durante el proceso negociador de 60 días, que muy probablemente deberá extenderse para poder llegar a un acuerdo final debido a la cantidad de frentes abiertos. La carta de Ormuz ha fortalecido a Teherán, que siente que negocia desde una posición de fuerza porque con un ataque mínimo pone en jaque el precio del barril de petróleo.
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Mikel Ayestaran
El estrecho es el punto número uno en la agenda de los estadounidenses, que se han encontrado con un plan diseñado por Irán y Omán para cobrar tasas a los barcos que transiten por el estrecho, pese a las objeciones de Washington, según reveló un funcionario iraní y cuatro diplomáticos conocedores del asunto al diario ‘The New York Times’. Si se aplican, los planes supondrían un cambio significativo respecto al estatus quo previo a la guerra, tal y como repiten los iraníes en cada una de sus intervenciones. Antes de que Trump y Benjamín Netanyahu atacaran a la república islámica, esta era una vía internacional por la que los buques transitaban con total libertad. Cuando comenzaron las hostilidades, Teherán decidió bloquear el estrecho y desde entonces ha comprobado que se trata de su arma de presión más importante frente a un enemigo con un arsenal mucho más poderoso.
Además del riesgo de ataques, si se circula sin el permiso de Teherán, como se comprobó la semana pasada, los barcos se enfrentan a las minas. Exteriores de Irán defendió que «la limpieza de minas en el estrecho está regulada por un memorando de entendimiento pertinente, y Teherán no ve necesidad de intervención de terceros». Una respuesta directa a Francia, que mostró su disposición a participar en el desminado de esta ruta marítima.
Líbano y Gaza
Mientras la diplomacia trataba de calmar las aguas en Doha, Netanyahu hizo una visita a las tropas que ocupan el sur del Líbano. El primer ministro, que hace unos días firmó un acuerdo con el gobierno de Beirut que recoge el repliegue de parte de sus hombres, declaró que «nuestra posición es clara: no abandonaremos el sur de Líbano hasta que la amenaza haya desaparecido. Y mientras Hizbolá, armado, esté aquí y nos amenace, permaneceremos aquí». Netanyahu añadió que «decimos a Irán y a Hizbolá: abandonen este lugar, ya no pertenecen aquí… Hay dos Estados soberanos que quieren vivir en paz».
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La ocupación se alarga en Líbano y se endurece en Gaza, donde Israel ha dejado en papel mojado el acuerdo alcanzado hace 8 meses con la mediación de Trump y ocupa ya casi el 70 por ciento de la Franja. Medios israelíes como en Canal 12 alertaron de la «alta probabilidad» de una nueva guerra a gran escala contra Hamás antes de las elecciones de octubre. Los islamistas no han realizado un solo ataque desde la entrada en vigor del «alto el fuego», pero se resisten a desarmarse mientras dure la ocupación.
Una delegación de Hamás viajó a El Cairo para reunirse con los jefes de Inteligencia de Egipto y Turquía con «la prioridad de detener las crecientes violaciones israelíes, incluidos los asesinatos selectivos diarios, y garantizar el compromiso de la ocupación de permitir la entrada de todas las necesidades de la Franja», en palabras de Taher Al Nunu. Ya son más de mil los palestinos muertos en este período de supuesta tregua. El director del Servicio General de Inteligencia de Egipto, el general Hassan Rashad, y el jefe de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía, Ibrahim Kalin, se reunieron con Khaled Meshaal, Khalil al-Hayya y Mohammed Hassan, principales líderes del movimiento palestino en el exterior de Gaza.