Vida Gerente - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

¿Cómo alimentar de electricidad a los voraces centros de datos? Aagesen ultima una norma que la enfrenta con industria y renovables

Enviar un whastapp, hacer una compra online, teletrabajar… todas estas acciones y muchas más requieren de la transmisión cada vez más rápida de datos en el entorno digital y de su almacenamiento en los centros de datos, infraestructuras de las que depende también el despliegue de herramientas mucho más complicadas como la Inteligencia Artificial y la capacidad de computación que requiere y en la que la UE va perdiendo de lejos la carrera frente a EEUU y sobre todo China, de acuerdo a un reciente informe del prestigioso Instituto Bruegel. Sin embargo, estas infraestructuras, que el Gobierno considera «imprescindibles para la digitalización de la economía», tienen también una cara b, relacionada con un consumo ingente de electricidad y de agua que el Ministerio para la Transición Ecológica quiere «ordenar» mediante un decreto que ha levantado la oposición entre los inversores en centros de datos, que advierten de la fuga a otros países de proyectos por 66.000 millones de inversión y crearán hasta 2.000 empleos de calidad en los cinco años. Pero también del sector renovable y de los ecologistas. Los primeros creen que los estrictos requisitos relacionados con el consumo de electricidad son «inviables» y los segundos, que «se quedan cortos» en cuanto al control del consumo eléctrico y también de agua.La vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, pretende que el alto consumo de electricidad que requieren los centros de datos no tenga un efecto adverso ni para la transición hacia energías renovables ni sobre la factura de la luz todos los consumidores. Mientras que gigantes como Meta, Amazon, Tesla o Microsoft expanden sus centros de datos por el mundo y fijan también los ojos en España, quiere asegurar que la electricidad que consuman no eleve la demanda en el sistema eléctrico hasta el punto de tener que recurrir en mucha mayor medida al gas, que, en el sistema marginalista vigente, encarecería el precio de la luz para todos consumidores. Además, esto supondría un paso atrás en la sustitución de fuentes fósiles por renovables para producir electricidad. Se trata, dice el borrador del decreto en ciernes, de «distinguir los proyectos firmes y viables” en un sector que está demostrando tener mucho interés en España. Su patronal, SpainDC, y el Ministerio coinciden en prever que en 2030 habrá instalados unos 2.500MW de capacidad de computación. De momento, Transición Ecológica añade que hay solicitudes por 12.000MW, «concentradas» además en «pocos territorios», como la Comunidad de Madrid o Aragón, en las que el consumo de estas instalaciones duplicará y triplicará su consumo eléctrico actual.Las condiciones de la polémica»En países como Irlanda, Países Bajos o EEUU, el crecimiento desordenado de los centros de datos ha provocado fuertes incrementos del precio de la electricidad, tensiones por el abastecimiento de agua y un fuerte rechazo social», advierten desde el departamento de Aagesen. Para evitarlo, la norma que espera que vea la luz en breve introduce dos polémicas condiciones que deberán cumplir los centros de datos de más de 1MW en España. La primera, que puedan acreditar que el 80% de la electricidad que consuman cada hora -es decir, de manera casi simultánea- viene de plantas de generación renovable y que estas se hayan creado para ello -es decir, que no supongan una disminución de la generación eléctrica renovable para otros consumos- en los 18 meses anteriores. Los distintos sectores implicados rechazan estas condiciones, por «absolutamente ineficiente», porque no aprovecha los megavatios de electricidad verde que se pierde cada año porque no se pueden consumir en el momento o porque se corre el riesgo de crear una «burbuja» de almacenamiento, según advierten desde APPA Renovables. Diversas fuentes avisan también de que los planes de Aagesen obligarán a multiplicar por tres la generación fotovoltaica, eólica y de baterías solo para los centros de datos, que unido a la falta de red eléctrica para conectarse, daría lugar a que queden aislados en «sistemas eléctricos en miniatura».Como tecnólogos, constructores, de los centros de datos, en Hitachi Energy calculan que las exigencias en materia renovable y de almacenamiento suponen «sobredimensionar» los proyectos hasta el punto de que cuesten «cerca de lo que cuesta el propio centro de datos» y, como la patronal del sector, advierte de que hará que la inversión «termine en otros países». SpainDC cree que el texto actual necesita una reconsideración total, duda incluso de su encaje jurídico y critica que supone de facto cerrar el paso en España a los centros de datos, con perjuicios en particular a los que ya han pedido la conexión a la red y han empezado a invertir en terrenos o equipamiento. «La suma de requisitos puede convertir esta regulación en un veto al sector. El diseño es inviable», denunciaba este viernes en rueda de prensa el presidente de SpainDC, Emilio Díaz.Consulta con ‘agostidad’Estas advertencias e intentos de modificar el decreto confluyeron el viernes pasado, cuando concluyó el plazo para presentar alegaciones al borrador de la norma, en un proceso que también ha provocado malestar entre las partes interesadas también por las formas. El Ministerio para la Transición Ecológica abrió consulta pública el 27 de agosto y dio solo dos semanas, todavía en periodo estival, para presentar comentarios y alternativas, hasta el pasado 4 de septiembre. Tras la protesta de los distintos actores interesados, Aagesen amplió el plazo hasta el viernes 10.Una vez cerrado, la vicepresidenta se ha encontrado con hasta 600 peticiones para matizar o cambiar su propuesta pero, según indicaban fuentes de Transición Ecológica este viernes, de momento se mantiene lo dispuesto en el borrador del decreto por lo que respecta a la obligación de que el 80% del consumo eléctrico de los centros de datos sea renovable «en todas sus horas de funcionamiento» o que se haga mediante acuerdos privados de compra (PPA) o autoconsumos en plantas construidas como mucho en los 18 meses previos.Frente a la disposición a suavizar el decreto que trasciende de otras partes del Ejecutivo, Aagesen afronta con la intención de mantener la «máxima ambición» en el ordenamiento de los centros de datos en España de no cruzar sus líneas rojas, entre las que se encuentra principalmente evitar que acaparen el consumo de electricidad y que este escasee para otros usos.  SpainDC mantiene que «la intensidad, acumulación, plazos y penalizaciones» del nuevo régimen lo convierte en «desproporcionado» y que perjudicará la competitividad de España frente al resto de Europa». En el plano energético, APPA Renovables ha pedido flexibilizar los requisitos, de modo que se pase del 80 al 100% de uso de electricidad renovable, pero que el cómputo no sea diario, sino anual inicialmente, aunque luego se pueda ir reduciendo. Esto, apuntan en la mayor asociación del sector renovable, permitiría que los centros de datos aprovechen el 25% de la generación renovable que se pierde todos los años porque no se consume en el momento. En cuanto a las plantas nuevas, plantean elevar el plazo de 18 meses a 36.Agua y soberanía digitalAunque no han levantado tanta polémica, el decreto sobre los centros de datos también incluye requisitos en materia de consumo de agua, para lo que deberán acreditar la máxima categoría dentro de la clasificación europea de eficiencia hídrica.También en materia de «resiliencia y soberanía digital», de modo que tendrán que estar operados por una entidad establecida en la UE, que mantendrá los datos relativos a la operación del centro en territorio comunitario y evitará los accesos de autoridades de terceros países no amparados por el Derecho europeo.Los ecologistas que asesoran a Aagesen también se oponenPor si fuera poca oposición por parte del sector de los centros de datos y del sector renovable, los planes de Aagesen para regular la manera en la que se surten de electricidad y de agua también ha levantado las críticas de los grupos ecologistas, que consideran «insuficientes» las cautelas en materia de electricidad y agua y también para respetar «los límites ambientales y sociales de cada territorio».En un comunicado conjunto, las organizaciones ecologistas que asesoran a Aagesen de manera formal en el llamado G-5 -Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF- y otros colectivos piden límites al consumo de electricidad y agua de estas instalaciones, una decisión sobre «dónde y en qué condiciones» pueden ubicarse, que todo su consumo eléctrico -el 100%- sea renovable y «garantías democráticas», es decir, que «mejorar la transparencia y garantizar una participación pública suficiente y rendición de cuentas antes de autorizar una expansión de esta magnitud».

Florentino Pérez se asoma a los 1.000 millones de patrimonio en su vehículo inversor a rebufo de ACS

La máquina patrimonial de Florentino Pérez sigue ‘in crescendo’. Rosán Inversiones, el vehículo a través del que canaliza su participación en ACS, elevó en 2025 sus fondos propios hasta los 963,9 millones de euros, un 7,5% más en un ejercicio en el que el vehículo inversor del presidente del Real Madrid obtuvo 73,1 millones gracias, principalmente, al flujo de dividendos que le reporta su posición como primer accionista del gigante de las infraestructuras. Según consta en la documentación recién presentada ante el Registro Mercantil, el montante que obtuvo la patrimonial de Pérez en 2025 está prácticamente en línea con los 71 millones del ejercicio anterior y fue destinado íntegramente a reservas voluntarias, que rebasaron los 400 millones a cierre del último año. Sumadas a los 383 millones que ya mantiene en otras reservas, los fondos acumulados bajo esta rúbrica alcanzan ya los 784 millones.La cartera de la patrimonial del empresario español se articula principalmente a través de su participación del 15% en ACS y de otras inversiones empresariales. Las cuentas de Rosán identifican expresamente entre sus principales inversiones a Luyaroll, vinculada al negocio inmobiliario, y Floma Aviación, dedicada al alquiler de aeronaves. En paralelo, la patrimonial cerró 2025 con 47,9 millones de euros en efectivo, frente a los 42,7 millones del año anterior, mientras mantiene una parte sustancial de sus recursos invertida en activos financieros.En este contexto, el presidente de ACS ha seguido reduciendo el endeudamiento de la patrimonial, que cerró 2025 con 35,2 millones de euros de deuda a largo plazo, frente a los 38,8 millones del ejercicio anterior, pese a contar con una línea de crédito de hasta 153,5 millones de euros.Mientras refuerza su posición en ACSEl crecimiento de la patrimonial coincide también con el refuerzo de la posición de Pérez en ACS. En los últimos meses, el empresario ha incrementado su participación en el grupo hasta el 15,015% según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A través de Rosan Inversiones suma ya 41,61 millones de acciones, que le consolidan como el máximo accionista, por delante de Criteria Caixa, con el 10,65%, y BlackRock, con el 5,06%, y le otorgan, a precio de mercado actual, un valor de algo más de 4.000 millones de euros.Sólo en el último año, Pérez ha acometido hasta tres incrementos en el accionariado de ACS. En junio, el empresario situó su posición en el 14,752%, que posteriormente elevó hasta el 14,896% a principios de agosto, antes de alcanzar el actual 15,015%. Estos movimientos se produjeron después de que el presidente del Real Madrid participase en la colocación acelerada de acciones de ACS realizada en mayo. En aquella operación, el vehículo de Pérez adquirió 1,2 millones de acciones, mientras Criteria Caixa compró otros 4,07 millones. El aumento de la participación también se produce en paralelo a la política de remuneración al accionista de ACS. La compañía distribuyó con cargo a 2025 un dividendo anual de 2,323 euros por acción, frente a los 2,011 euros correspondientes a 2024. El sistema de ACS permite a los accionistas optar entre efectivo y acciones. Para 2026, el grupo prevé elevar de nuevo la retribución, hasta 2,4 euros por acción, lo que supone un incremento del 20% respecto al dividendo del ejercicio anterior.En paralelo, también ha hecho caja con parte de los títulos recibidos en el plan de incentivos a largo plazo del grupo de infraestructuras. El empresario ejerció a comienzos de agosto las opciones sobre 295.000 acciones a un precio de 31,55 euros por título y las vendió dos días después en el mercado a 110,23 euros. Esta operación le reportó unos ingresos de 32,5 millones de euros y una plusvalía de alrededor de 23 millones. 

El Ibex 35 cae un 1,06% en la semana, hasta los 19.838 puntos

El Ibex 35 cerró este viernes con una caída semanal del 1%, que le llevó a colocarse en los 19.838,5 puntos. El selectivo se apuntó en la última sesión de la semana un repunte del 0,91%, después de cuatro días anteriores seguidos de descensos.»El mercado de deuda ha hecho saltar todas las alarmas esta semana. Las rentabilidades de los bonos se han disparado a escala global ante una combinación incómoda para los inversores: energía más cara, inflación persistente, subidas de tipos y una creciente necesidad de financiación de gobiernos y empresas, estas últimas inmersas en importantes inversiones para desarrollar la inteligencia artificial», ha afirmado el analista de XTB Manuel PintoEsta jornada, se ha conocido que el Producto Interior Bruto (PIB) de Reino Unido registró una expansión del 0,4% durante el pasado mes de julio, una décima más que en junio y cuatro décimas más que en mayo.De su lado, el Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos marcó el 3,4% interanual en agosto, mismo dato que el registrado en julio, con lo que la tasa de inflación se mantiene sin cambios a pesar del estancamiento del conflicto en Oriente Próximo, según ha informado la Agencia de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.Siguiendo con el plano internacional, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha pronosticado una caída todavía mayor de la demanda y la oferta de petróleo para este año, empeorando el escenario anticipado hace un mes, al considerar que la persistencia del conflicto en Oriente Próximo agrava la situación del mercado petrolero mundial.Asimismo, Ferrovial ha anunciado que, con efectos desde este viernes, ha dejado de cotizar en la Bolsa de Ámsterdam, a donde movió su sede social en 2023 para facilitar su debut bursátil en EEUU. La compañía continuará cotizando en las Bolsas españolas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia y en el Nasdaq de EEUU.En lo que respecta a empresas del mercado continuo, la ingeniería asturiana TSK logró un beneficio neto de 44,8 millones de euros durante su primer semestre como cotizada, lo que supone multiplicar por 16 la cifra de 2,8 millones del mismo período del año anterior. Solaria, Indra y Merlin encabezan las gananciasEste viernes, Solaria, Indra y Merlin encabezaron las ganancias, con avances del 2,91%, 2,70% y 2,18%, respectivamente. Por contra, Amadeus sufrió el mayor castigo (-1,63%), seguido de Inditex (-1,03%) y Enagás (-0,90%).Entre los cinco grandes del parqué, puntuaron en verde Santander (+1,93%), BBVA (+1,84%), CaixaBank (+0,87%) e Iberdrola (+0,70 %), y solo Inditex registró pérdidas.En el mercado de renta fija, el rendimiento del bono soberano español con vencimiento a 10 años alcanzaba el 3,961%, frente al 3,98% del cierre del jueves. De esta forma, la prima de riesgo se ha reducido levemente hasta los 45,7 puntos básicos. En el mercado de divisas, el euro se depreciaba levemente un 0,06% en su cruce frente al dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1605 dólares por cada euro.

La AIE alerta de que la guerra en Irán ha provocado el mayor recorte en la demanda de petróleo desde la pandemia

Las perspectivas del mercado petrolero no paran de empeorar por la guerra en Oriente Próximo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado este viernes una nueva edición de su informe mensual del mercado de crudo en el que alerta de que el conflicto está destruyendo demanda de petróleo a mayor ritmo del esperado. En concreto, estiman que en 2026 la demanda va a disminuir en 2,5 millones de barriles diarios, 940.000 más de los que se preveía hasta la fecha. De confirmarse este pronóstico estaríamos ante la mayor pérdida de demanda en promedio anual desde 2020, año en el que el coronavirus paralizó amplias zonas de la economía mundial. El empeoramiento de las previsiones ha provocado que no se espere que vuelva a haber un excedente de oferta al menos hasta 2027, recoge el informe. «Los inventarios globales de petróleo se han estado reduciendo a ritmos récord», afirma la agencia, asesora energética de las principales economías, en su informe mensual. «Con la oferta aún restringida y las reservas comerciales agotándose rápidamente, en los próximos meses podrían ser necesarias nuevas reducciones de la demanda para cerrar la brecha».El nuevo informe de la AIE llega en la misma semana que el barril de Brent -la referencia en Europa- ha vuelto a romper la barrera de  los 100 dólares por barril. Un hito que no se alcanzaba desde julio y que responde a un nuevo estallido de hostilidades entre Irán y Estados Unidos. El viernes, llegaba a cotizar cerca de los 107 dólares por barril, mientras se intensificaban los combates entre los milicianos hutíes de Yemen y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí, lo que incrementa la preocupación por el transporte de petróleo a través del sur del mar Rojo.Según la AIE el mercado se encamina hacia un déficit de oferta más profundo de lo estimado previamente, porque la guerra está afectando incluso más al flujo de petróleo que al consumo. Los últimos datos de la agencia indican un déficit global promedio de petróleo de alrededor de 1,7 millones de barriles diarios este año, 400.000  más que los que se esperaban en el informe del mes pasado. Los datos muestran que las reservas seguirán reduciéndose en el cuarto trimestre, en lugar del ligero aumento previsto anteriormente para ese mismo período. El informe de agosto de la agencia había señalado que el mercado volvería al superávit hacia finales de este año.La agencia —que ha calificado la crisis como una disrupción récord de la oferta— ha reducido sus proyecciones de oferta global en 1,3 millones de barriles diarios, hasta una pérdida anual de 5,7 millones diarios. Como resultado, la oferta mundial se encamina a quedar por debajo de la demanda este año en alrededor de 1,75 millones de barriles diarios, según los datos del informe. Entre febrero y agosto, los inventarios cayeron a un ritmo aún más marcado, de 2,8 millones de barriles diarios, según la AIE.