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TECNOLOGÍA

«Nadie sabe lo que va a ocurrir a partir de ahora»: el CEO de Google DeepMind avisa sobre la IA

La inteligencia artificial se ha convertido en el gran campo de batalla de las compañías tecnológicas y, en apenas unos años, empresas como OpenAI, Google o Meta han multiplicado sus inversiones en nuevos modelos de IA, centros de datos y chips, mientras gobiernos como los Estados Unidos y China también compiten por liderar este sector. Sin embargo, al mismo tiempo que avanza, también crecen las dudas sobre cómo controlar sus riesgos antes de que sea demasiado tarde.Precisamente sobre este escenario ha querido reflexionar y compartir su análisis Dennis Hassabis, cofundador y consejero delegado de Google DeepMind, a través de un extenso comunicado en X (Twitter) en el que defiende que ha llegado el momento de crear una serie de mecanismos que supervisen los modelos de inteligencia artificial más avanzados. El texto parte de una idea que considera cada vez más realista: la llegada de la inteligencia artificial general (AGI), un sistema capaz de exhibir todas las capacidades cognitivas del cerebro humano.El potencial de la IA tiene que ir acompañado de medidas de controlNo asegura que vaya a ocurrir, pero cree que podría hacerse realidad en pocos años y que conviene prepararse antes de llegar a ese punto. Expone que “en estos momentos estamos atrapados en una carrera comercial y geopolítica extremadamente intensa que se desarrolla en varios niveles”. Explica que esa competencia está acelerando el desarrollo de la IA, pero también provocando que “los progresos en la frontera de la IA estén superando nuestra comprensión de la tecnología”. De hecho, añade que “nadie en el mundo sabe con certeza qué va a ocurrir a partir de ahora y ni siquiera los expertos están de acuerdo”.Más allá de esto, no cree que haya que frenar la innovación, sino que la actividad puede impulsar avances en ámbitos como la ciencia, la medicina, la economía, pero sostiene que ese potencial tiene que ir acompañado de medidas de control. “Cuando existe un grado tan elevado de incertidumbre y hay tanto en juego, avanzar con un optimismo prudente es la estrategia sensata y correcta”, asegura. Lo que propone es crear en Estados Unidos un organismo especializado en evaluar los modelos de IA más avanzados antes de que se lancen.Esta entidad podría funcionar como una asociación público-privada o como un organismo autorregulado con supervisión federal. Contaría con especialistas independientes y representantes del ecosistema de código abierto. Su función sería definir qué modelos se consideran de frontera y someterlos a pruebas sobre ciberseguridad, amenazas biológicas, riesgos nucleares, intentos de eludir salvaguardas e incluso posibles comportamientos engañosos.Explica que, en un primer momento, los laboratorios compartirían sus modelos de forma voluntaria hasta 30 días antes de lanzarlos en el mercado. Sin embargo, plantea que, una vez validado el sistema, estas evaluaciones pasan a ser obligatorias para cualquier modelo de frontera. Incluso considera que, si los riesgos llegan a ser demasiado elevados, ese marco podría servir para coordinar una ralentización del desarrollo de IA entre los principales laboratorios.

Olvídate de cambiar tú mismo la batería del smartwatch: Europa retira la exigencia y rebaja el derecho a reparar

La Unión Europea quiere alargar la vida útil de los dispositivos electrónicos y evitar que una batería degradada condene todo el producto. Para conseguirlo, su nuevo Reglamento de Baterías establece como norma general que las pilas y baterías portátiles integradas en los equipos deben poder ser retiradas y sustituidas por el propio consumidor.Sin embargo, esta obligación no se aplicará de la misma forma a muchos wearables. La Comisión Europea ha aprobado un acto delegado que incorpora estos dispositivos a la lista de excepciones y permite que sus baterías solo tengan que ser accesibles para profesionales independientes. La medida afecta a productos como los smartwatches, las pulseras de actividad, las gafas inteligentes y otros aparatos electrónicos integrados en prendas o accesorios.Esto significa que Europa no obligará a las marcas a lanzar relojes inteligentes que puedan abrirse fácilmente en casa para instalar una batería nueva. Los fabricantes podrán seguir utilizando carcasas compactas y selladas, siempre que cumplan las condiciones recogidas en la excepción. La batería seguirá teniendo que poder cambiarseLa decisión no autoriza a fabricar dispositivos cuya batería sea imposible de reemplazar. El cambio deberá seguir pudiendo realizarlo un profesional independiente, no necesariamente el servicio técnico oficial de la marca.La diferencia está en quién puede acceder al componente. La norma general europea exige que un usuario adulto sin conocimientos específicos pueda retirar la batería utilizando herramientas disponibles comercialmente, sin recurrir a disolventes, calor o utensilios propietarios. Con la nueva excepción, los relojes y pulseras que cumplan determinados requisitos podrán reservar ese procedimiento a técnicos cualificados.Además, el Reglamento de Baterías obliga a mantener las baterías compatibles como piezas de repuesto durante al menos cinco años después de que se comercialice la última unidad de cada modelo, «a un precio razonable y no discriminatorio». También prohíbe utilizar el software para bloquear la instalación de una batería compatible.Por tanto, un smartwatch no debería convertirse automáticamente en un residuo cuando su autonomía empiece a caer. El usuario podrá solicitar la sustitución, aunque puede depender de un taller y asumir el coste de la intervención. No todos los relojes estarán exentos automáticamenteEl acto delegado no concede una excepción incondicional a cualquier dispositivo que pueda llevarse en la muñeca. Los fabricantes podrán acogerse a ella cuando el acceso del usuario a la batería pueda comprometer la seguridad, la durabilidad o la resistencia al agua del producto.También deberán darse una de estas dos circunstancias: que el dispositivo sea demasiado pequeño para que el consumidor manipule la batería correctamente y con seguridad, o que dependa de una carcasa compacta y sellada para protegerse del polvo, los golpes y otros elementos externos.La Comisión argumenta que la miniaturización de los wearables obliga a encapsular algunas baterías en espacios muy reducidos. Intentar retirarlas podría dañarlas o perforarlas, especialmente cuando el diseño anatómico o ergonómico del dispositivo dificulta una construcción alternativa.A esta excepción se suma la que ya existía para los denominados aparatos húmedos, diseñados para funcionar habitualmente bajo salpicaduras, chorros de agua o inmersión. Dependiendo de sus características, un reloj, unos auriculares inalámbricos o una banda de frecuencia cardiaca también pueden entrar en esta categoría. La Comisión ha añadido otras categorías a la lista de excepciones, entre ellas ciertos juguetes eléctricos, sondas termométricas inalámbricas para alimentos, sistemas corporales de administración de medicamentos y equipos destinados a funcionar en atmósferas potencialmente explosivas.Una rebaja frente a la obligación prevista para 2027El artículo 11 del Reglamento europeo de Baterías comenzará a aplicarse el 18 de febrero de 2027. Su objetivo inicial es combatir la obsolescencia prematura: cuando una batería pierde capacidad, el consumidor debería poder reemplazarla y continuar utilizando el producto, en lugar de comprar uno nuevo. La facilidad para extraerla también simplifica la recogida y el reciclaje al final de su vida útil.La excepción supone una rebaja de esa exigencia para los dispositivos ‘llevables’. No elimina completamente su reparabilidad, pero sí impide que el derecho a sustituir la batería llegue directamente al propietario en los modelos acogidos a la derogación.La propia Comisión reconoce además otro problema: las pequeñas baterías de litio pueden provocar incendios si los wearables se tiran junto al resto de residuos y llegan a las plantas de tratamiento sin que el componente haya sido retirado. Sus nuevas directrices insisten en que, incluso en los productos exentos, la batería debe poder separarse por medio de profesionales independientes. La decisión todavía puede ser bloqueadaEl Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea tienen, en principio, hasta el 14 de octubre de 2026 para presentar objeciones al acto delegado, aunque cualquiera de las dos instituciones puede ampliar el plazo otros dos meses. Si ninguna lo bloquea, el texto se publicará en el Diario Oficial de la UE y entrará en vigor 20 días después. La excepción deberá estar operativa cuando las exigencias europeas sobre la sustitución de baterías comiencen a aplicarse, el 18 de febrero de 2027.

¿Dormir con el ventilador sí o no? Esto dicen los expertos sobre tener aparatos encendidos

Es verano, hace calor y las noches pueden ser un reto para aquellos que no pueden dormir cuando las altas temperaturas azotan. Por eso, muchos optan por instalar en su habitación un ventilador de techo o por colocar uno de suelo en algún rincón del cuarto, con el objetivo de refrescar un poco la estancia.¿Qué dicen los expertos al respecto? ¿Es bueno o malo dormir con el ventilador puesto toda la noche? En general, la comunidad médica no cree que existan grandes riesgos para la salud, pero sí desaconseja tener encendido el aparato sin cesar. En 20bits te contamos las razones por las que no es buena idea tener el ventilador toda la noche encendido.¿Qué efectos negativos puede tener dormir con ventilador?El aire del ventilador mueve el polvo y polen presentes en la habitación, lo que no es muy recomendable si tienes alergia. El flujo continuo de aire al dormir con un ventilador reseca la piel y las fosas nasales. Esto puede ocasionar mucosidad para compensar la sequedad y dolores de cabeza producto de la congestión.Además, al resecar las fosas nasales, se crea un mejor canal para el ingreso de gérmenes que afectan el organismo.Puede llegar a provocar rigidez muscular debido a la constante tensión de los músculos. Este riesgo aumenta si la persona duerme con el ventilador en la cara.El aire del ventilador puede causar irritación en los ojos y sequedad en la garganta si la persona duerme con los ojos o la boca parcialmente abiertos.Dormir con un ventilador puede ocasionar determinados trastornos respiratorios, como por ejemplo, asma y sinusitis.Cómo minimizar los efectos negativos del ventiladorEs recomendable limpiar el polvo del ventilador, el de fuera y el de las aspas, y también mantener limpia la habitación para minimizar la cantidad de polvo que se mueva por el ambiente. La velocidad del ventilador y la distancia determinan el grado de impacto en su salud: colocándolo en un nivel bajo y a cierta distancia (al menos un metro) se pueden prevenir los efectos negativos como la congestión nasal, los dolores de cabeza, los dolores musculares o la sequedad ocular.Los filtros de aire en la habitación pueden reducir la circulación de ácaros del polvo, esporas y otros alérgenos. Usar uno puede ser beneficioso para las personas propensas a las alergias.Optar por un ventilador giratorio para evitar el flujo constante de aire en una única dirección puede ser una buena opción. Además, si el aire se reparte de manera uniforme mantiene fresca toda la habitación.Ya sea de suelo o de techo, existen ventiladores con temporizador. Esto es algo muy recomendable para todos aquellos que se duermen sin acordarse de apagar el ventilador. Puedes configurar un temporizador en el ventilador para que se apague una hora o un par de horas después de la hora de acostarse.

SpaceX fija una nueva fecha para el lanzamiento de Starship tras el fallo de sus motores

SpaceX ya tiene una nueva fecha para intentar el lanzamiento del vuelo 13 de Starship después de la cancelación del pasado 16 de julio. El cohete de la compañía de Elon Musk estaba preparado para despegar desde la plataforma de Starbase en Texas (Estados Unidos) tras superar con éxito la prueba de encendido estático y colocar el propulsor en la plataforma de lanzamiento. Todo avanzaba según lo previsto, incluidas las condiciones meteorológicas, pero la secuencia final se detuvo solo a tres segundos antes del despegue.La retransmisión en directo mostró el inicio del encendido de los dos motores, pero cuatro de los 33 motores Raptor no llegaron a arrancar. Por ello, como medida de seguridad, los otros 29 motores se apagaron inmediatamente y el cohete permaneció sujeto a la plataforma entre grandes nubes de humo y vapor. Después del aborto automático, el equipo comenzó a vaciar el combustible y Elon Musk confirmó en X (Twitter) que algunos de sus motores no habían arrancado correctamente y que serían retirados y sustituidos antes del siguiente intento.Nuevo intento este juevesAhora, la compañía ha fijado el 23 de julio como la nueva fecha prevista para el vuelo 13. SpaceX aprovechará esta misión para seguir probando la versión 3 del Starship como una variante actualizada con cambios en estructuras y de sistema de vuelo. El objetivo es comprobar cómo responde la nave durante el ascenso, la reentrada y las maniobras de frenado. El plan de vuelo es que el propulsor Super Heavy se separe de la etapa superior y realice un descenso controlado sobre las aguas del Golfo de México. La nave continuará en una trayectoria suborbital alrededor de gran parte del planeta y terminará amerizando en el océano Índico cerca de Australia Occidental.La misión también llevará por primera vez 20 satélites Starlink de tercera generación. No quedarán en órbita, sino que viajarán en la misma trayectoria suborbital que la nave y se destruirán de forma controlada durante la reentrada. Además, algunos incorporan cámaras para grabar el comportamiento del escudo térmico. Por otra parte, SpaceX también intentará reencender un motor Raptor en el espacio, una maniobra fundamental para futuras misiones a la Luna y Marte.

Un día como hoy hace 50 años la primera misión de la NASA llegó a Marte: así era Viking

El programa Viking de la NASA marcó un antes y un después en la exploración de Marte al convertirse en la primera misión estadounidense en aterrizar con éxito sobre la superficie del planeta rojo y enviar imágenes desde ella. Mucho antes de la llegada de otros exploradores como los rovers Curiosity y Perseverance, la nave Viking 1 formó parte de una misión de dos fases para investigar Marte y buscar indicios de vida.Dicho instrumento se lanzó el 20 de agosto de 1975, aterrizó en Marte el 20 de julio de 1976 y dejó de operar el 11 de noviembre de 1982 tras recibir una orden errónea. A lo largo de esos seis años, Viking 1 operó en la región Chryse Planitia de Marte y tomó la primera muestra de suelo marciano utilizando su brazo robótico y un laboratorio biológico espacial, a pesar que no encontró rastros de vida.Aun así, «Viking 1 ayudó a caracterizar mejor a Marte como un planeta frío con suelo volcánico, una atmósfera delgada y seca de dióxido de carbono y evidencias sorprendentes de antiguos lechos de ríos e inundaciones masivas», señala la NASA en su blog oficial. Además, completó 1.489 órbitas alrededor de Marte y se alimentó con generadores termoeléctricos de radioisótopos para generar electricidad a partir del calor emitido por la desintegración natural del plutonio y, así, realizar investigaciones científicas.Así era la nave Viking 1 que aterrizó en Marte en los años 70La NASA explica en su página oficial que «Viking 1 fue la primera de un par de complejas sondas espaciales diseñadas para llegar a Marte y recopilar pruebas sobre la posibilidad de vida en ese planeta».Dicha nave estaba compuesta por un módulo de aterrizaje y un orbitador inspirado en gran medida en las plataformas de la naves espaciales Mariner, pesaba 3.525 kilos, incorporaba dos generadores termoeléctricos de radioisótopos SNAP-19 (RTG) y tenía orbitadores que funcionaban con energía solar.Respecto a su trayectoria en Marte, Viking 1 aterrizó el 20 de julio de 1976 en superficie marciana y, ese mismo día, empezó a transmitir fotografías del lugar de aterrizaje principal en la región de Chryse. Desde entonces, tomó muestras del aire, hizo fotos en alta calidad de su entorno, capturó panorámicas de 300 grados de los alrededores e incluso recogió las primeras muestras de suelo y las depositó en un laboratorio biológico especial.Si bien es cierto que su misión principal acabó en noviembre de 1976, sus actividades continuaron durante la Misión Extendida y la Misión de Continuación hasta que, en noviembre de 1982, una orden errónea enviada desde la Tierra provocó una interrupción en las comunicaciones.

Así es el extraño teléfono que apareció en la celebración de España tras ganar el Mundial de 2026

La Selección Española es la nueva campeona del mundo de fútbol tras imponerse por 1-0 a la Argentina de Leo Messi en la final del Mundial 2026 gracias al gol de Ferrán Torres durante la prórroga. El equipo de Luis de la Fuente ha logrado su segunda estrella después de la conseguida en el Mundial de Sudáfrica de 2010, siendo este un momento histórico para el fútbol español, otro más tras ganar la última Eurocopa en 2024.La celebración dejó imágenes para el recuerdo y no es para menos, pero además de la fiesta sobre el césped hubo un detalle que llamó la atención de muchos aficionados a la tecnología. Mientras algunos jugadores grababan el momento con sus móviles habituales, el defensa Eric García, que debutó en el Mundial durante la final, apareció utilizando un smartphone muy diferente del que ya te hemos hablado en alguna ocasión en 20bits: el HONOR Robot Phone.Las imágenes ya han tenido gran repercusión en redes sociales, ya que su diseño es muy distinto al de cualquier smartphone actual. La compañía lo ha mostrado en diferentes ferias tecnológicas como el CES 2026, pero esta ha sido su aparición pública más llamativa. HONOR ya ha abierto las reservas del Robot Phone en China y ha confirmado un lanzamiento global previsto para agosto, aunque por el momento no ha detallado en qué mercados estará disponible ni si llegará a España.Así es el móvil con el que Eric García grabó la fiesta de la Selección EspañolaEste dispositivo destaca por tener una de las cámaras montada sobre un brazo robótico que hace pensar en un estabilizador como los que se usan para fotografía y vídeo. Incorpora una enorme pieza trasera con dos partes diferenciadas, la del estabilizador/robot y la del resto del sistema fotográfico, dos cámaras como las de los teléfonos convencionales y que, según parece, no podrán usarse al mismo tiempo. Estos sensores aparecen de partida tapados por un panel protector deslizante.Según confirmó la marca, el dispositivo tiene una cámara principal de 200 megapíxeles con apertura de f-1.6 y a ello se sumarían, según filtraciones, un teleobjetivo periscópico de 200 megapíxeles, un gran angular de 50 megapíxeles y el procesador Snapdragon 8 Gen 5 de Qualcomm. Desde la red social china Weibo también se comenta que su batería sería de 6.000 mAh y que su pantalla tendrá entre 6,3 y 6,4 pulgadas y admitirá una resolución de 1,5K.El brazo robótico puede moverse en varias direcciones y la idea es que ofrezca cierto grado de interacción y reaccione de alguna manera al entorno. Es decir, gracias a la inteligencia artificial, puede detectar lo que ocurre alrededor del usuario y actuar como una cámara personal. Habrá que esperar al próximo mes de agosto para confirmar todas sus características, pero Eric García ya las puede disfrutar y qué mejor ocasión que tras ser campeón del mundo con la Selección Española.

El CEO de Microsoft alerta del coste oculto de la IA: «Las empresas están pagando dos veces»

La inteligencia artificial está ganando cada vez más peso dentro de las empresas, siendo una herramienta habitual para la gran mayoría de ellas. No solo se utiliza para generar textos o automatizar tareas, sino también para analizar información, apoyar la toma de decisiones o agilizar procesos internos. Sin embargo, a medida que estas herramientas se integran dentro del trabajo diario, es más la información que recibe sobre cómo trabaja cada compañía. Por ello surge una preocupación y un nuevo debate: ya no es que esté solo el coste de utilizarlas, sino que las empresas podrían estar compartiendo sin darse cuenta parte de su conocimiento más valioso con quienes desarrollan estos modelos.¿Que significa que las empresas «pagan dos veces» al usar la IA? Sobre ello ha reflexionado y advertido Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, en una publicación en su blog donde asegura que muchas compañías están «pagando dos veces» por utilizar la inteligencia artificial. La primera vez lo hacen con dinero en el momento que contratan estos servicios y la segunda con su propio conocimiento e información que puede ser clave para su negocio. Según explica, cuanto más se quiere aprovechar una herramienta como modelo de IA, más información específica necesita reunir.“En esencia, se paga por la inteligencia dos veces: primero con dinero y luego con algo aún más valioso: el conocimiento especializado que hay que revelar para que esa inteligencia sea útil. Cuanto mejor se quiera que funcione el modelo, ¡más conocimiento especializado hay que proporcionarle!”, escribe.Eso significa compartir instrucciones, documentos internos, conectar aplicaciones de la empresa o corregir las respuestas que ofrece el modelo cuando comete errores. Nadella señala que ahí está el verdadero problema y uno de los mayores riesgos. Dice que los modelos no solo aprenden de las preguntas que reciben, sino de la forma en la que las personas los utilizan. Cada cambio ayuda a la IA a entender mejor cómo funciona una empresa, qué criterios se usan para tomar decisiones en situaciones concretas.Esto quiere decir que el modelo puede acabar aprendiendo parte del conocimiento interno de la organización, un tipo de información que, tal y como señala, sería muy difícil de conseguir para un competidor por otras vías. Por eso cree que las empresas deberían ser mucho más conscientes de la información que comparten cuando trabajan con este tipo de plataformas.Critica la postura que tienen algunos desarrolladores de modelos de IALe parece bastante contradictorio que defiendan el derecho a entrenar sus sistemas con grandes cantidades de datos públicos y, a la vez, limiten que otros puedan estudiar el funcionamiento de esos modelos mediante técnicas como la «destilación», que consiste en utilizar respuestas de modelos avanzados para entrenar a otros pequeños o especializados. Como solución, Nadella propone que las empresas mantengan el control sobre toda la información que generan al utilizar la IA, desde las instrucciones y las respuestas hasta las correcciones.Para conseguirlo, propone crear entornos de aprendizaje propios en la nube y utilizar herramientas que permitan cambiar fácilmente de proveedor sin depender de un único modelo. Explica que este enfoque reduciría la dependencia de un único modelo y daría a cada organización mayor control sobre qué información comparte, dónde se produce, con qué sistema trabaja. De hecho, cada vez más empresas están apostando por modelos abiertos instalados en sus propias infraestructuras, algo que, según distintos expertos del sector, seguirá ganando fuerza en los próximos años.