Era un secreto a voces. Un blanco perfecto para los ataques de rivales y detractores, y un sapo difícil de digerir incluso para los fans más acérrimos de la marca. El hecho era simple: la IA de Apple se había quedado atrás. Sí, es … cierto que la estrategia de Cupertino siempre fue diferente, que su inteligencia radica en los dispositivos y no en las redes (más garantías de privacidad), y que sus capacidades se han centrado hasta ahora en mejorar funciones del propio sistema operativo, y no en dar rienda suelta a la creatividad de los usuarios.
Pero eso acaba de cambiar. A la tercera, pero ha llegado la hora. Y ha sido en la jornada inaugural de la Conferencia de Desarrolladores de este año, la esperada WWDC26.
Las redes, siempre ávidas de sangre, llevaban meses vaticinando una claudicación. Se rumoreaba con insistencia que Apple, acorralada por el empuje brutal de OpenAI y Microsoft, no tendría más remedio que entregar las llaves de su ecosistema a Google para integrar Gemini, su inteligencia artificial. Y en cierto modo, esos rumores han acertado de lleno, pero con ese inconfundible y magistral ‘toque’ que solo los de Cupertino son capaces de dar a todo lo que tocan.
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El resumen de la presentación de este WWDC26 es meridiano: Apple ha presentado sus nuevos sistemas operativos, capitaneados por macOS Golden Gate e iOS 27, pero todo ha girado en torno a una nueva y asombrosa arquitectura llamada Apple Intelligence. Así, y apoyándose en los potentes cimientos técnicos de los modelos Gemini de Google, la marca de la manzana ha conseguido resucitar a Siri, dotándola de un cerebro brillante pero, y aquí está el golpe maestro, blindando a la vez la privacidad del usuario bajo un procesamiento local y en servidores encriptados. La valoración no puede ser otra: el gigante ha despertado, y cuando Apple entra al terreno de juego, las reglas cambian para todos.
La puesta en escena, como siempre, fue milimétrica e impecable. Tim Cook aparece frente a un enorme arco iris en los jardines del Apple Park, destilando esa calma tensa de quien sabe que tiene un as en la manga. El CEO de la compañía inauguró el evento recordando que el propósito de sus dispositivos siempre ha sido empoderar al ser humano.
La nueva Apple Intelligence
Fue Craig Federighi quien tomó el relevo para abrir la caja de los truenos y desgranar la verdadera joya de la corona: Apple Intelligence y la nueva Siri AI. Olvídense por completo de ese asistente robótico y, a menudo, desesperante, que a duras penas entendía una frase fuera de guión. La nueva Siri es una entidad conversacional fluida, profunda y plenamente consciente de todo lo que ocurre en la pantalla de nuestros dispositivos. Sí, en plural, porque funciona igual en un Mac que en un iPhone, iPad, Apple Watch o incluso en las gafas Vision Pro.
Ahora, Siri es capaz de rastrear una dirección perdida en un inmenso mar de mensajes antiguos, cruzarla con la aplicación de mapas y trazar una ruta hacia la casa de un amigo, todo en un abrir y cerrar de ojos y mediante lenguaje natural. Federighi no dudó en lanzar un dardo envenenado a sus competidores directos, afirmando que «algunos parecen estar corriendo hacia adelante, persiguiendo la IA por el mero hecho de la IA, sin una consideración clara por las personas».
Inteligencia visual
Y si la capacidad de comprensión verbal impresiona, la inteligencia visual deslumbra. El nuevo ‘modo Siri’ integrado en la cámara del iPhone, por ejemplo, permite apuntar a un plato de comida para obtener un desglose nutricional al instante, o enfocar el ticket de un restaurante para dividir la cuenta entre los comensales usando Apple Cash. Pero es en el terreno de la edición fotográfica donde la magia generativa alcanza cotas casi de ciencia ficción. A través de la herramienta Image Playground, el usuario puede generar imágenes fotorrealistas desde cero o alterar radicalmente sus recuerdos.
Ahora, por ejemplo, es posible seleccionar a un familiar en la galería, pedirle al sistema que le añada una tarta de cumpleaños y unas velas, y el software lo integra con una naturalidad pasmosa. Y aún más revolucionario es el ‘Spatial Reframing’, una función que permite corregir el encuadre de una fotografía mucho después de haberla tomado, inventando y rellenando con precisión quirúrgica aquello que había quedado fuera del plano original. Eso sí, conviene aclarar que, para exprimir al máximo estas hercúleas capacidades de generación de imágenes y evitar los topes de uso diario, será necesario pasar por caja y contar con una suscripción activa a los planes de iCloud+.
La evolución de Liquid Glass
Más allá de la exhibición de inteligencia artificial, el ‘motor interno’ de nuestros dispositivos ha recibido una puesta a punto colosal, integrada en un discurso de diseño soberbio. El sistema operativo macOS, bautizado en esta ocasión como Golden Gate, abraza junto al resto de plataformas una evolución del diseño Liquid Glass.
Los elementos visuales ahora difuminan los fondos con mayor elegancia, introduciendo un control deslizante que permite al usuario ajustar la opacidad de las ventanas desde una transparencia cristalina hasta un tintado profundo. Todo fluye con suavidad y una elegancia que, hay que decirlo, está muy por encima de la competencia. Las aplicaciones en el iPhone y el iPad se disparan y abren hasta un treinta por ciento más rápido, mientras que la galería fotográfica carga sus imágenes a velocidades de vértigo.
Lo más loable, y un verdadero desplante a la temida obsolescencia programada, es que este optimizado gestor de rendimiento extiende la vida útil de terminales muy veteranos, permitiendo que el flamante iOS 27 sea compatible incluso con el iPhone 11.
Seguridad
En un panorama digital cada vez más hostil, Apple tampoco ha descuidado la seguridad, erigiendo una auténtica fortaleza para los más pequeños de la casa. Los nuevos controles parentales no son meros interruptores, sino herramientas sofisticadas que bloquean de forma proactiva webs para adultos y exigen permiso para cada nueva navegación. Las advertencias de seguridad en las comunicaciones ahora intervienen en tiempo real, difuminando no solo desnudos, sino material violento en imágenes compartidas e incluso en videollamadas de FaceTime.
Toda esta amalgama de funciones cobra pleno sentido cuando vemos cómo la inteligencia artificial se ha infiltrado hasta el corazón de las aplicaciones que usamos a diario. Safari ahora comprende y agrupa por temas esa caótica selva de pestañas que solemos acumular, y es capaz de vigilar una web en la sombra para avisarnos si un producto vuelve a estar en stock. Mail, por su parte, redacta, resume y corrige correos adaptándose a nuestro estilo de escritura. Hasta la aplicación del teléfono se ha vuelto proactiva: si llamamos a una aerolínea, el sistema rastrea nuestros correos y nos pone en pantalla el código de confirmación del vuelo antes de que la operadora descuelgue.
Si ponemos todo esto en perspectiva y lo comparamos con la artillería pesada que han desplegado gigantes como Google u OpenAI, la estrategia de Cupertino cobra todo su sentido. Mientras que otras marcas te confinan a interactuar con un chatbot aislado en una aplicación o pestaña del navegador, Apple ha ‘disuelto’ su inteligencia artificial, que ahora llega hasta el último rincón de su ecosistema. La marca de la manzana no compite creando un oráculo omnisciente, sino un asistente invisible que nos ahorra decenas de pulsaciones y de búsquedas al día. La única sombra en este brillante lienzo es la geopolítica: debido a la maraña regulatoria, los usuarios de la Unión Europea y China tendrán que esperar para saborear esta nueva era, ya que Siri AI no estará disponible en estos territorios durante su lanzamiento inicial.
Tim Cook despidió esta sin duda memorable jornada inaugural reafirmando los cimientos de la empresa, recordando que «crear los mejores productos del mundo para ofrecer experiencias que enriquezcan la vida de las personas siempre ha sido nuestra estrella polar». Con la WWDC26, Apple ha demostrado, como ya ha hecho varias veces, que llegar tarde no significa perder la carrera, sobre todo cuando entras al circuito cambiando todas las reglas del juego.