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Fracasa definitivamente el proyecto de caza europeo FCAS

El nuevo caza germano-franco-español FCAS, al que España se sumó como socio fundador en 2018 y gran esperanza de la soberanía estratégica europea, será definitivamente detenido. El motivo: que Francia y Alemania no han sido capaces de ponerse de acuerdo en el … avión que querían fabricar. El proyecto de cien mil millones de euros, destinado a sustituir a los Eurofighter y Rafale, deja paso a su competidor, el Global Combat Air Programme de Reino Unido, Italia y Japón.
Los desacuerdos entre la francesa Dassault Aviation y Airbus Defence and Space sobre el liderazgo, el reparto de trabajo y el control tecnológico habían bloqueado durante años el desarrollo del avión. España participaba a través de Indra, en el bloque liderado por Airbus, y Francia no quería dejar en estas manos tecnología desarrollada en el Rafale.

Merz y Macron han acordado seguir desarrollando el «sistema de sistemas» global, que consiste en unir aviones y drones en una llamada «nube de combate», según informan círculos gubernamentales berlineses. En el Consejo de Ministros germano-francés que se celebrará a mediados de julio, ambos Ministerios de Defensa presentarán un plan de trabajo con algunos proyectos conjuntos de armamento.

Noticia relacionada

Elena Martos

El llamado Sistema Aéreo de Combate del Futuro (FCAS) iba a ser un sistema europeo de combate aéreo altamente complejo y en funciones a partir de la década de 2040. Pretendía ser la respuesta europea a los avances armamentísticos estadounidenses y dotar a la UE de mayor soberanía armamentística, además de constituir un proyecto de prestigio para las industrias implicadas.
Sin embargo, el grupo francés Dassault y el grupo aeroespacial germano-francés Airbus no lograron ponerse de acuerdo sobre las participaciones y derechos de patente. El Gobierno alemán quería enterrar desde hace meses el desarrollo de un avión de combate conjunto dentro del proyecto, pero Macron se había mantenido firme. No en vano, se trataba del mayor proyecto militar conjunto europeo y tenía una gran significación política simbólica.

Un desacuerdo insalvable

El pasado viernes, al margen de la cumbre UE-Balcanes Occidentales en Tivat (Montenegro), Merz y Macron discutieron el asunto en una «franca conversación», en la que reconocieron que el desacuerdo era insalvable y optaron por la fabricación de dos aviones diferentes. Dassault seguirá desarrollando su Rafale y Airbus estudia ahora colaborar con la empresa sueca Saab, que fabrica el caza Gripen, o unirse a un proyecto británico-japonés-italiano para un nuevo caza.
El canciller Merz había señalado repetidamente que el Gobierno francés exigía diferentes características a las de Alemania para el futuro caza. Para París, el nuevo avión debe ser adecuado para armas nucleares y poder aterrizar en un portaaviones. Esta incapacidad para el acuerdo supone una derrota política para el motor de Europa, el eje franco-alemán, y un golpe de realidad para las ambiciones de soberanía armamentística europea.

Esta incapacidad para el acuerdo supone una derrota política para el motor de Europa, el eje fraco-alemán, y un golpe de realidad para las ambiciones de soberanía armamentística europea

Para España, supone de momento quedar fuera de un gran proyecto europeo al que iba a aportar tecnología de sensores para radares, guerra electrónica, sensores infrarrojos y sistemas de fusión de datos. Indra podría quedar excluida del desarrollo de la Combat Cloud (Nube de Combate), considerada el verdadero corazón del FCAS. España participaba mediante un consorcio formado por GMV, Sener Aeroespacial y Grupo Oesía (Tecnobit), con el objetivo de estar al frente del desarrollo de los Remote Carriers (drones acompañantes) y tecnologías furtivas (Low Observability), con aportaciones a la reducción de la firma radar y térmica de las aeronaves. ITP Aero tenía previsto participar en el diseño del avión.

Fracaso diplomático

El fracaso del proyecto echa por tierra el fruto de un arduo trabajo diplomático español para sumarse al proyecto. Cuando Francia y la Alemania de Merkel lanzaron el proyecto FCAS, en 2017, España solo obtuvo inicialmente un papel de observador. La plena integración llegó tras duras negociaciones a finales de 2018, en las que España consiguió liderar áreas clave como los sensores y tener un papel relevante en la Combat Cloud y los drones acompañantes.
El fracaso del FCAS se está extendiendo además a otro proyecto emblemático franco-alemán, el Sistema Principal de Combate Terrestre (MGCS), diseñado para reemplazar los tanques Leopard 2 alemanes y Leclerc franceses. El trato era que Francia lideraría el desarrollo del futuro avión de combate a través de Dassault, mientras que Alemania lideraría el desarrollo del futuro tanque gracias a su industria de vehículos blindados, con el objetivo de unir a dos de las mayores potencias militares de Europa.

Publicado: junio 8, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/fracasa-definitivamente-proyecto-caza-europeo-fcas-20260608184430-nt.html

El nuevo caza germano-franco-español FCAS, al que España se sumó como socio fundador en 2018 y gran esperanza de la soberanía estratégica europea, será definitivamente detenido. El motivo: que Francia y Alemania no han sido capaces de ponerse de acuerdo en el avión que querían fabricar. El proyecto de cien mil millones de euros, destinado a sustituir a los Eurofighter y Rafale, deja paso a su competidor, el Global Combat Air Programme de Reino Unido, Italia y Japón.

Los desacuerdos entre la francesa Dassault Aviation y Airbus Defence and Space sobre el liderazgo, el reparto de trabajo y el control tecnológico habían bloqueado durante años el desarrollo del avión. España participaba a través de Indra, en el bloque liderado por Airbus, y Francia no quería dejar en estas manos tecnología desarrollada en el Rafale.

Merz y Macron han acordado seguir desarrollando el «sistema de sistemas» global, que consiste en unir aviones y drones en una llamada «nube de combate», según informan círculos gubernamentales berlineses. En el Consejo de Ministros germano-francés que se celebrará a mediados de julio, ambos Ministerios de Defensa presentarán un plan de trabajo con algunos proyectos conjuntos de armamento.

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  • Elena Martos

El llamado Sistema Aéreo de Combate del Futuro (FCAS) iba a ser un sistema europeo de combate aéreo altamente complejo y en funciones a partir de la década de 2040. Pretendía ser la respuesta europea a los avances armamentísticos estadounidenses y dotar a la UE de mayor soberanía armamentística, además de constituir un proyecto de prestigio para las industrias implicadas.

Sin embargo, el grupo francés Dassault y el grupo aeroespacial germano-francés Airbus no lograron ponerse de acuerdo sobre las participaciones y derechos de patente. El Gobierno alemán quería enterrar desde hace meses el desarrollo de un avión de combate conjunto dentro del proyecto, pero Macron se había mantenido firme. No en vano, se trataba del mayor proyecto militar conjunto europeo y tenía una gran significación política simbólica.

Un desacuerdo insalvable

El pasado viernes, al margen de la cumbre UE-Balcanes Occidentales en Tivat (Montenegro), Merz y Macron discutieron el asunto en una «franca conversación», en la que reconocieron que el desacuerdo era insalvable y optaron por la fabricación de dos aviones diferentes. Dassault seguirá desarrollando su Rafale y Airbus estudia ahora colaborar con la empresa sueca Saab, que fabrica el caza Gripen, o unirse a un proyecto británico-japonés-italiano para un nuevo caza.

El canciller Merz había señalado repetidamente que el Gobierno francés exigía diferentes características a las de Alemania para el futuro caza. Para París, el nuevo avión debe ser adecuado para armas nucleares y poder aterrizar en un portaaviones. Esta incapacidad para el acuerdo supone una derrota política para el motor de Europa, el eje franco-alemán, y un golpe de realidad para las ambiciones de soberanía armamentística europea.

Esta incapacidad para el acuerdo supone una derrota política para el motor de Europa, el eje fraco-alemán, y un golpe de realidad para las ambiciones de soberanía armamentística europea

Para España, supone de momento quedar fuera de un gran proyecto europeo al que iba a aportar tecnología de sensores para radares, guerra electrónica, sensores infrarrojos y sistemas de fusión de datos. Indra podría quedar excluida del desarrollo de la Combat Cloud (Nube de Combate), considerada el verdadero corazón del FCAS. España participaba mediante un consorcio formado por GMV, Sener Aeroespacial y Grupo Oesía (Tecnobit), con el objetivo de estar al frente del desarrollo de los Remote Carriers (drones acompañantes) y tecnologías furtivas (Low Observability), con aportaciones a la reducción de la firma radar y térmica de las aeronaves. ITP Aero tenía previsto participar en el diseño del avión.

Fracaso diplomático

El fracaso del proyecto echa por tierra el fruto de un arduo trabajo diplomático español para sumarse al proyecto. Cuando Francia y la Alemania de Merkel lanzaron el proyecto FCAS, en 2017, España solo obtuvo inicialmente un papel de observador. La plena integración llegó tras duras negociaciones a finales de 2018, en las que España consiguió liderar áreas clave como los sensores y tener un papel relevante en la Combat Cloud y los drones acompañantes.

El fracaso del FCAS se está extendiendo además a otro proyecto emblemático franco-alemán, el Sistema Principal de Combate Terrestre (MGCS), diseñado para reemplazar los tanques Leopard 2 alemanes y Leclerc franceses. El trato era que Francia lideraría el desarrollo del futuro avión de combate a través de Dassault, mientras que Alemania lideraría el desarrollo del futuro tanque gracias a su industria de vehículos blindados, con el objetivo de unir a dos de las mayores potencias militares de Europa.

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