Dos funcionarios europeos y uno estadounidense han confirmado que hay preocupación en Washington por el temor a la posibilidad de que Moscú pueda tomar represalias si Estados Unidos implementa el despliegue de armas de precisión en Europa central. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha declarado que no espera los Tomahawk porque el suministro ahora es limitado, debido a la disminución de los arsenales estadounidenses tras los conflictos en curso.
Sumada a la retirada de tropas y equipos militares estadounidenses del Modelo de Fuerzas de la OTAN en Europa, la cancelación de este acuerdo significa que Washington se desentiende del periodo de transición necesario entre su retirada de efectivos y el establecimiento de un sistema de disuasión propio. Los Tomahawk alcanzan 2.500 kilómetros y Europa carece de capacidades similares, ya que estos proyectiles tardan en fabricarse entre cinco y seis años.
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Álex Bustos
Los misiles de mayor alcance de los que dispone actualmente Alemania son los Taurus, con un rango máximo de 500 kilómetros. El despliegue de hasta 400 proyectiles de crucero Tomahawk Block V y los lanzadores terrestres Typhon, acordado en 2024 entre el entonces canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente norteamericano, Joe Biden, estaba previsto este mismo año, en el marco de acuerdos previos con la OTAN. El pacto se había establecido como medida provisional, hasta que Europa pudiese desarrollar armas similares, ya que, sin ellos, se abre una brecha de defensa irreparable.
EE.UU. no solo había planeado desplegar misiles de crucero Tomahawk en Alemania, sino también proyectiles antiaéreos SM-6 y armas hipersónicas capaces de recorrer largas distancias en poco tiempo. La muerte de todos estos proyectos deja a Europa en una peligrosa situación de carencia porque en este momento ni siquiera es posible comprarlos en el mercado.
El Reino Unido cuenta con misiles Tomahawk lanzados desde submarinos, con un alcance de 1.600 kilómetros. Francia también ha desplegado en sus submarinos un misil de crucero de fabricación nacional con un alcance de 1.000 kilómetros. Eso es todo.
El Gobierno holandés también está esperando entregas de Tomahawk, que fabrica la empresa estadounidense Lockheed Martin y que difícilmente llegarán a realizarse. Los misiles están muy demandados por el Ejército estadounidense y la empresa concede prioridad a este cliente.
Misiles rusos apuntando a Europa
En esta situación, Europa queda indefensa ante los misiles Iskander, que pueden armarse con ojivas nucleares, y que Rusia ya ha desplegado en el enclave de Kaliningrado, situado en el mar Báltico entre Polonia y Lituania. Desde allí, los Iskander pueden alcanzar Berlín y otros puntos de Europa en apenas unos minutos. Además, Rusia dispone de misiles de alcance medio Oreshnik, instalados en Bielorrusia, que también pueden equiparse con ojivas nucleares.
El Enfoque Europeo de Ataque a Largo Alcance (ELSA), programa destinado a desarrollar armas de ataque de largo alcance para que Europa no dependa de EE.UU. en un área crítica de la defensa moderna, no podrá proporcionarlas hasta mediados de la próxima década.
Francia, el Reino Unido y Alemania están uniendo fuerzas para desarrollar misiles hipersónicos de largo alcance que, sin embargo, no llegarían a tiempo. «Estoy muy segura de que habrá capacidades de ‘Deep Precision Strike’ (DPS) mucho antes de mediados de la próxima década», ha confiado recientemente la número dos del Ministerio de Defensa germano, la general Nicole Schilling. Pero, según indica, «no es la única iniciativa en marcha porque eso es algo que también hemos aprendido: no nos estamos centrando solo en un proyecto».
Alemania también está acelerando el desarrollo del Taurus Neo, sucesor del misil de crucero Taurus, diseñado para misiones de ataque profundo con capacidades avanzadas de guiado y sigilo. El Taurus tiene un alcance de más de 500 kilómetros y su sucesor podría alcanzar hasta 1.000.
Fabricado por una ‘joint venture’ europea formada conjuntamente por la alemana Taurus Systems GmbH (TSG) (67%) y la sueca Saab Dynamics (33%), responsable también del misil Taurus KEPD 350, no se espera que el sistema llegue antes de 2029.
Sustituir misiles por drones de largo alcance
A más corto plazo, Berlín busca ahora hacerse con capacidades similares que permitan «ataques de precisión profundos» desde largas distancias, es decir, golpes certeros en el interior del territorio enemigo. El contratista de defensa Rheinmetall podría desempeñar un papel crucial, pero no fabricando misiles de largo alcance, sino sustituyéndolos por nuevos drones de largo alcance.
Durante su última visita a Kiev, Pistorius ha ampliado el acuerdo con Ucrania para desarrollar conjuntamente «sistemas no tripulados de última generación en todos los rangos, especialmente en el área de ataque profundo». Estos drones alcanzan distancias de hasta 1.500 kilómetros. El Ministerio de Defensa alemán afirma que las capacidades de ataque a largo alcance son «vitales para una disuasión creíble» y se han convertido en una «prioridad para los aliados europeos».
Funcionarios alemanes afirman que hay varias oportunidades previstas para conversaciones de alto nivel en las próximas semanas, de cara a la cumbre de los líderes de la OTAN en Ankara, los días 7 y 8 de julio. Pistorius espera también poder reunirse con el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, en las conmemoraciones del Día D en Francia y mover hilos en una reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, a finales de ese mes.
No obstante, sigue sin estar claro si Hegseth asistirá a los actos previstos y, de ser así, si ambos podrán celebrar una reunión bilateral, ya que el secretario estadounidense ha rechazado reuniones con el alemán en varias ocasiones.
Dos años para fabricar un Tomahawk
Según el portal ‘Stars and Stripes’, EE.UU. ha lanzado más de 850 misiles Tomahawk desde el inicio de la operación Furia Épica, comenzada el 28 de febrero. El ‘think-tank’ CSIS confirma que es ya la campaña con mayor uso de Tomahawk de la historia, superando incluso la invasión de Irak de 2003.
La producción de un solo Tomahawk implica la fabricación de un motor de cohete de combustible sólido, lo que genera un cuello de botella porque solo unos pocos subcontratistas estadounidenses pueden realizarlo. Se trata de un Turbofán Williams F107 para el vuelo de crucero, que requiere mecanizado de alta precisión, miles de componentes electrónicos de proveedor único como sistemas de navegación GPS/INS, sensores de TERCOM y computadoras de misión endurecidas para vibración y temperatura; y estructura, ensamblaje y pruebas. Todo ello suma un periodo mínimo de tiempo de dos años. La producción media anual es de 90 misiles al año.
Algunos observadores no pierden la esperanza y señalan que los Tomahawk forman parte de una estrategia estadounidense que se juega a múltiples bandas. «Los Tomahawks han sido una forma que ha encontrado EE.UU. para presionar a Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania», afirmaba recientemente en Berlín Matti Vanhanen, ex primer ministro finlandés. En su opinión, «cuando Trump y Putin hablan por teléfono, es la forma de amenazar entre líneas a Rusia cuando Putin quiere sacar la carta de una guerra nuclear».