La candidatura de Flavio Bolsonaro, quien se presenta a las elecciones presidenciales brasileñas del próximo 4 de octubre en sustitución de su padre, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado en los últimos días de su mandato … al haber perdido las elecciones de 2022, está encontrando más problemas de los esperados.
Los ajustados resultados de hace cuatro años, en los que Lula da Silva obtuvo el 50,9% de los votos y Jair Bolsonaro el 49,1%, hacían prever una disputa más reñida, sobre todo porque la popularidad de Lula en su tercer periodo presidencial está claramente por debajo de la que gozó en su anterior doble mandato (2003-2010).
En abril, algunas encuestas llegaron a situar a Flavio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro desde 2019, dos puntos por encima de Lula, un 42% frente a un 40% en segunda vuelta. Pero, desde entonces, casi todo le ha salido mal, de forma que a finales de julio la ventaja volvía a estar del lado de Lula (45% a 37%, según Genial-Quaest; 48% a 43%, según Data Folha).
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Los últimos sondeos, no obstante, sugieren un nuevo acercamiento demoscópico, en la medida en que Flavio deja atrás las controversias y las elecciones se sitúan en un horizonte de apenas dos meses. El hijo mayor del expresidente, que de entrada no ha podido construir una gran coalición electoral, tendrá que competir en primera vuelta con otros candidatos de derecha y centroderecha; si su campaña funciona bien el 4 de octubre, la segunda vuelta del 25 de octubre podría estar reñida.
Banquero estafador y choque con Michelle Bolsonaro
La trayectoria ascendente de Flavio quedó quebrada el 13 de mayo, cuando un medio digital divulgó un audio en el que el candidato a la Presidencia pedía dinero a un banquero, Daniel Vorcaro, preso por una de las mayores estafas bancarias del país, para financiar una película sobre su padre.
Previamente, Flavio había negado cualquier vinculación con Vorcaro, dueño del Banco Master, pero el audio demostraba la relación. El candidato despidió a su jefe de campaña, que además había trabajado el año pasado para Vorcaro, pero no logró contrarrestar los efectos negativos provocados por este caso.
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Apenas un mes después, a finales de junio, Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente desde 2013 y prácticamente de la misma edad que Flavio, vertió en vídeo graves denuncias contra el candidato, a quien acusó de haberla «humillado» y «maltratado» al querer dejarla en un segundo plano, alegando que no entendía nada de política.
Michelle había estado en las quinielas para la candidatura y se ha implicado en política poniéndose al frente de la sectorial de mujeres del Partido Liberal, la formación que comandan los Bolsonaro, y optando a un puesto en el Senado. Con seguidores propios, especialmente entre los grupos evangelistas, Michelle amenazó con renunciar a sus compromisos con el partido y provocó una crisis interna. Finalmente, Flavio tuvo que pedirle perdón públicamente para asegurar la unidad entre las bases.
La candidatura de ella al Senado por el Distrito Federal quedó confirmada a comienzos de esta semana.
Nuevos aranceles de Trump
Luego, a mediados de julio, llegó el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de aplicar aranceles adicionales a Brasil del 25%, lo que afectaría a un tercio de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos. En las semanas previas, Flavio había viajado a Washington para reunirse en la Casa Blanca con Trump y obtener un espaldarazo electoral; el hecho de que se anunciaran los nuevos aranceles abrió después un nuevo frente contra el candidato, por haberlos promovido supuestamente o, en todo caso, no haberlos impedido. Sus oponentes han llamado ‘TariFlavio’ a estos aranceles.
Aunque es debatible a quién hacen más daño electoral los aranceles, los estudios de opinión reparten la culpa casi a partes iguales: señalan algo más a Lula, a quien la Administración Trump acusa de «no negociar de buena fe». Pero los estudios también señalan a Trump y a los hermanos Bolsonaro, especialmente a Eduardo, el otro hijo del expresidente que ahora reside en EE.UU., con interlocución con la Casa Blanca.
Hace un año, el anuncio de unos aranceles del 50%, que Trump quería aplicar para castigar a las autoridades brasileñas por el juicio a Jair Bolsonaro, supuso en realidad un revulsivo para las expectativas electorales de Lula, quien entonces confirmó su candidatura a un cuarto mandato.
Sin un gran bloque
Pero los problemas para Flavio no han acabado ahí. La semana pasada anunció que la candidata a vicepresidenta iba a ser Tereza Cristina Correa, entonces ministra de Agricultura durante la presidencia de su padre (2019-2022). Sin embargo, el Partido Progresistas, al que ella pertenece, rechazó de inmediato esa posibilidad, obligando al presidenciable a seguir llamando a puertas.
A Flavio Bolsonaro le ha sido imposible constituir un gran bloque electoral, a diferencia de lo logrado por Lula da Silva
Al candidato le ha sido imposible constituir un gran bloque electoral en la derecha y el centroderecha, a diferencia de lo logrado por Lula en la izquierda, donde su formación, el Partido de los Trabajadores, va de la mano del Partido Socialista, el Partido Democrático Laborista y el Partido Comunista.
A la derecha del bloque oficialista existen más candidaturas, además de la de Bolsonaro: Ronaldo Caiado, exgobernador de Goiás, del Partido Social Democrático; Romeu Zema, exgobernador de Minas Gerais, del partido liberal NOVO, y el emergente antisistema Renan Santos.
Los Bolsonaro mantienen aún conversaciones con Unión Brasil y Republicanos.