«Llegué a este hospital en 1982, cuando Israel lanzó su invasión a gran escala y, 44 años después, la historia se repite», explica el doctor Fathalla Fattouh, desde el despacho que ocupa en el Hospital Rafik Hariri de Beirut, principal centro de referencia en … la capital, como responsable de urgencias. Fattouh, de 76 años, habla mientras los medios locales anuncian que Israel informa del inicio de una «operación limitada y selectiva» en el sur del país. «Nadie aprende de los errores del pasado, la historia se repite, pero lo hace con armas cada vez más terribles», explica el veterano doctor, quien afirma que «las evacuaciones ordenadas por Israel han vaciado muchas zonas bombardeadas porque ahora, cuando derriban un edificio, si hay alguien dentro no sale con vida. Imposible encontrar heridos».
La guerra vive su tercera semana y en el Líbano ya son más de 850 los muertos, aunque Fattouh piensa que «son muchos más porque en el sur hay zonas a las que nadie puede llegar». Israel comenzó su avance por tierra con el objetivo de ampliar una «zona de defensa avanzada».
El ministro de Defensa, Israel Katz, comparó la estrategia en el Líbano con la aplicada en Gaza y adelantó que «cientos de miles de residentes chiíes que han evacuado y están evacuando sus casas del sur del Líbano no regresarán a sus hogares al sur del área del río Litani hasta que se garantice la seguridad de los residentes del norte», en referencia a los ciudadanos israelíes de esa parte norte que está a tiro de los cohetes que lanza cada día Hizbolá.
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Mikel Ayestaran
Este inicio oficial de la invasión terrestre busca despoblar toda el área al sur del río Litani, lo que equivale aproximadamente el 10 por ciento del territorio libanés, donde viven entre 300.000 y 400.000 personas repartidas en más de 150 pueblos y localidades. Al igual que hicieron en la franja de Gaza, los israelíes avanzan y dinamitan las viviendas de la zona para que no puedan regresar los civiles. Los medios libaneses informaron de varias casas dinamitadas en Reb el Thalathine, a 2,5 kilómetros de la Línea Azul, la frontera ‘de facto’ entre Israel y el Líbano.
Hizbolá publicó un vídeo de sus combatientes atacando un tanque en las afueras de la localidad fronteriza sureña de Markaba con misiles guiados y aseguró haber lanzado cohetes y drones contra las bases aéreas de Meron, Kiryat Shmona y Avivim. Los combates más duros se libraron en Khiam, un punto estratégico porque si cae en manos de los israelíes lograrán cortar la línea de suministro de los milicianos chiíes, que se abastecen desde el valle de la Becá.
Pulso con Beirut
La milicia proiraní se enfrenta a Israel y al Gobierno de Beirut, que ha declarado «ilegal» su lucha armada y ha pedido a los medios que dejen de llamarla «resistencia». Con el objetivo de frenar una nueva invasión a gran escala, el presidente Joseph Aoun dijo que está dispuesto a entablar conversaciones directas con Israel, algo que no tiene precedentes. Los israelíes no parecen muy interesados y en ningún caso aceptarían detener su operación para dialogar. Igual que en Gaza, Benjamin Netanyahu sólo negocia bajo fuego.
Aoun no pierde la esperanza e insistió en que «esperamos lograr un avance decisivo con la iniciativa que hemos puesto en marcha, cuyo objetivo es poner fin a las pérdidas diarias que sufren todos los libaneses. El Estado es el único garante de la protección de todos».
El Partido de Dios defiende su decisión de sumarse a la guerra porque «es absolutamente inaceptable que el Líbano siga siendo violado y ocupado, y que nuestros prisioneros permanezcan en cárceles israelíes», declaró el vicepresidente del Consejo Político del partido, Mahmoud Comati, en el canal Al Jadeed. Hizbolá recuerda que ellos respetaron el acuerdo de alto fuego alcanzado en diciembre de 2024, pero que Israel lo violó en más de mil ocasiones, según denunció el Gobierno libanés.
Tímidas críticas a Israel
La vuelta al Líbano también despierta fantasmas del pasado en Israel, pero las críticas a la decisión de Netanyahu, por ahora, son limitadas. La guerra contra Irán ha unido a los partidos israelíes y las encuestas de opinión apuntan a un respaldo mayoritario a la campaña lanzada por el primer ministro en compañía de Donald Trump. El caso del Líbano es especial debido a las experiencias del pasado y Yair Golan, líder del opositor partido Demócratas, advirtió que la operación terrestre corre el riesgo de convertirse en «una guerra interminable». Golan, exgeneral del Ejército, afirmó que Israel «debe agotar todas las opciones diplomáticas» antes de lanzar una invasión.
La invasión terrestre lanzada en 1982 no terminó hasta el año 2000, cuando Israel retiró sus tropas del país. 18 años de presencia militar en suelo libanés en los que nació y creció Hizbolá con el apoyo de Irán. «Ni antes ni ahora podrán acabar con bombas con los miles de libaneses que apoyan a Hizbolá, la imposición por la fuerza no funciona y lo único que hace es garantizar una nueva guerra dentro de no mucho tiempo», lamenta el doctor Fattouh, que vuelve a ver desde su hospital el avance de los tanques de Israel.