El Gobierno regional de Sajonia-Anhalt todavía no se ha formado y es posible que no llegue a hacerlo, pero la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), que ganó las elecciones regionales el pasado septiembre, ha llevado a cabo una primera demostración de … fuerza. En una sesión bronca y ruidosa, con el apoyo de la izquierda radical de BSW, un partido igualmente prorruso, ha aprobado una moción que pide la retirada de las sanciones europeas a Rusia y el final de la ayuda militar y financiera de Alemania a Ucrania.
Mientras docenas de diputados golpeaban las mesas y gritaban fuertemente «¡Sí!», ha tenido lugar la votación, que se ha saldado con 44 escaños a favor del total de 83 que tiene esta Cámara. Es el segundo gran éxito de AfD, tras la elección de sus miembros Tobias Rausch y Hans-Thomas Tillschneider como presidente y vicepresidente parlamentarios. En esta ocasión, ha sido gracias a cinco votos de BSW, partido fundado en enero de 2024 por Sahra Wagenknecht como escisión de Die Linke (La Izquierda), que coincide con AfD en el rechazo a la inmigración y a las políticas climáticas.
«¡Histórico!», se ha felicitado el líder regional de AfD, Ulrich Siegmund. «La moción, bajo el título ‘Conversaciones de paz en lugar de ampliar la guerra en Ucrania’, habla desde Sajonia-Anhalt para millones de personas en Alemania y Europa que quieren la paz», ha explicado Siegmund sobre su trascendencia. «25.000 millones de euros que se han retenido a nuestro propio país han fluido directa e indirectamente hacia esta guerra», ha calculado Siegmund durante el debate parlamentario, en el que ha exigido: «¡Nuestro país primero!».
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Rosalía Sánchez
«Un triste espectáculo», lo ha descrito Sven Schulze, presidente regional, todavía en funciones, de la Unión Cristianodemócrata (CDU). Aunque se trata de una propuesta sin consecuencias inmediatas en la política exterior del país, demuestra que Putin tiene ya un pie puesto en territorio alemán.
Los grupos CDU, SPD, Verdes y La Izquierda han votado en contra. El diputado de la CDU, Stefan Ruland, se ha referido a un «fenómeno de partidismo unilateral», y ha recordado que Kiev ha ofrecido repetidamente un alto el fuego inmediato a lo largo de la contienda actual. «Es Moscú quien rechaza el alto el fuego y sería recompensado por ello con el desarme de los atacados», ha apuntado, definiendo así la lógica de la iniciativa. La líder del grupo de La Izquierda, Eva von Angern, ha hablado de «teatro de difamación» y de un «regalo para Putin». Por su parte, la presidenta del grupo parlamentario socialdemócrata, Katja Pähle, ha planteado la moción como «una obscena inversión entre perpetrador y víctima, una inversión de las relaciones causales hacia lo opuesto».
Los conservadores de la CDU, los socialdemócratas de la SPD, los Verdes y La Izquierda han votado en contra
Lo cierto es que ni Siegmund ni la líder del grupo parlamentario de BSW, Claudia Wittig, niegan que Rusia atacó a Ucrania. Sin embargo, ambos insisten en que la guerra tiene una «prehistoria». Wittig explica que las preocupaciones de Rusia sobre la expansión hacia el este de la OTAN deben tomarse en serio. «Vladímir Putin también ha demostrado que está dispuesto a hablar, pero, por supuesto, eso no es posible si presentamos exigencias máximas una y otra vez», ha defendido al presidente ruso. Al hacerlo, obvia el hecho de que, antes de las conversaciones de paz, su Gobierno exige el reconocimiento de territorios ya conquistados y otros como propios, así como un desarme ‘de facto’ de Ucrania.
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Que estos dos partidos confluyan desde extremos opuestos en esta moción prorrusa no es una sorpresa. El tema fue central en la campaña electoral para ambos. «Desde mi punto de vista, lo que está ocurriendo aquí es un regalo de boda para BSW», ha juzgado Sven Schulze, quien sugiere una contrapartida por los votos para la próxima investidura de Siegmund como presidente regional en diciembre.
Fuera de la sala para evitar votos de tránsfugas
Schulze había anunciado que él y otros 13 diputados del grupo parlamentario de la CDU, compuesto por 15 miembros, abandonarían la sala durante la votación para evitar que les achacasen votos de tránsfugas, como en la elección del presidente del Parlamento regional. Tras solo una semana en el cargo, el líder del grupo parlamentario verde, Olaf Meister, ha acusado a Rausch de una «grave violación del requisito de neutralidad» y La Izquierda denuncia que Rausch ha «claramente excedido» sus poderes.
El comportamiento chulesco e intimidatorio de Siegmund también ha dado lugar a titulares desde las elecciones regionales, que ganó con el 43,8% de los votos. Durante una entrevista, ante una pregunta incómoda del periodista del canal público de televisión ZDF, Fabian Köster, le inquirió si ya estaba buscando trabajo para cuando AfD rescinda el tratado estatal de medios este mismo año.