Publicado: septiembre 15, 2026, 11:50 am
Las organizaciones en Colombia y el mundo atraviesan un cambio de época donde las fórmulas tradicionales de rentabilidad ya no son suficientes. En el marco del Great People Connect 2026, el panorama empresarial nos exige mirar hacia el futuro a través de tres dimensiones fundamentales que están reescribiendo las reglas del juego: la singularidad de la tecnología, la fuerza gravitacional del liderazgo con propósito y el ecosistema vital de la salud mental.
Entender cómo se entrelazan estos ejes es el mayor imperativo para la sostenibilidad y el éxito de los negocios hoy.
Durante años, la conversación sobre la inteligencia artificial (IA) y la automatización de procesos estuvo dominada por una intención clara: lograr eficiencia, reducir tiempos y optimizar recursos. Sin embargo, en la gestión del talento, esta narrativa se ha transformado; hoy las organizaciones están entendiendo que el verdadero valor de la IA no está solo en hacer más con menos, sino en crear mejores experiencias para las personas.
Su adopción ya no es opcional. Según el estudio EY Work Reimagined Survey, el 92% de los colaboradores encuestados en Colombia utiliza herramientas de IA en su trabajo, y un 34% lo hace diariamente. Entre 2021 y 2025, la adopción de IA en las empresas de los países de la OCDE pasó de cerca del 7% al 20%, según el reporte «Skills in the AI age» de la OECD.
Para las áreas de talento humano, delegar tareas operativas a la tecnología otorga tiempo invaluable para escuchar, diseñar experiencias significativas y fortalecer el Ambiente Laboral. El riesgo no es la automatización en sí, sino automatizar perdiendo de vista el propósito, lo cual puede generar empresas eficientes, pero no necesariamente grandes lugares para trabajar.
El contexto actual, atravesado por incertidumbre y cambios generacionales, ha dejado claro que los resultados no se sostienen sin colaboradores comprometidos y motivados. Liderar ya no es únicamente delegar tareas, sino movilizar talento y construir ambientes donde las personas puedan dar lo mejor de sí.
Este enfoque se sostiene sobre tres principios:
Confianza como base de las relaciones
Escucha activa, conversaciones significativas y comunicación bidireccional
Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace al liderar con el ejemplo
Las organizaciones que lo implementan logran reducir la rotación, fortalecer su marca empleadora e impulsar la innovación gracias a entornos que brindan seguridad psicológica. Al final, el liderazgo centrado en las personas no compite con los resultados, los potencia.
La salud mental ha dejado de ser un tema periférico o de beneficios aislados para convertirse en un indicador del funcionamiento del sistema organizacional en su conjunto. El panorama en América Latina exige atención inmediata. Según el Informe de Tendencias en Gestión de Personas 2026 de Great Place to Work®, el 32,3% de las organizaciones reportó un incremento en las ausencias por motivos asociados a la salud mental.
Para revertir esto, las organizaciones deben ejecutar cambios profundos:
Flexibilidad y autonomía: diseñar esquemas flexibles que actúen como habilitadores de productividad, facilitando un equilibrio entre demandas laborales y personales
Claridad de roles: estructurar el trabajo con prioridades explícitas y objetivos claros, lo cual fortalece la ejecución y reduce la sobrecarga
Apoyo profesional: implementar estrategias que garanticen espacios de escucha y acceso a apoyo psicológico
