Publicado: octubre 14, 2026, 2:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/desestimado-testimonio-exculpa-pablo-ibar-espanol-corredor-20261014205558-nt.html
Pablo Ibar, el español que estuvo durante años en el corredor de la muerte en Florida y que ahora lucha por su libertad, ha recibido un duro golpe del juez que ventila su causa: el magistrado ha dictado que no se puede utilizar un testimonio … exculpatorio. La versión de un testigo que ahora ha aparecido en el caso asegura que no fueron Ibar y un acompañante quienes protagonizaron en 1994 un triple homicidio en la localidad de Miramar, en el sur de Florida.
Pero el juez, en un escrito publicado este miércoles, considera que el testimonio no es «suficientemente fiable», que sus informaciones «no están corroboradas» y rechaza su inclusión en la causa. Era una respuesta a la petición del abogado de Ibar, Daniel Tibbit, de que se celebrara una vista pública para escuchar la declaración del testigo que podría absolver al condenado, hijo de un pelotari vasco que emigró al sur de Florida para jugar a cesta punta, un deporte popular en esta parte de EE.UU.
Esa vista, que buscaba ser el desencadenante de un nuevo juicio y su mejor carta para la libertad, de momento no se va a celebrar. Pero la Asociación Pablo Ibar-Juicio Justo ha informado de que la decisión va a ser recurrida ante el 4º Tribunal de Apelaciones de Distrito en Florida. Esta asociación reconoce que el escrito es un «varapalo», pero que su defensa confía en que «el futuro recurso prospere y el testigo pueda comparecer y explicar que Pablo Ibar no tuvo participación alguna en los asesinatos».
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David Alandete
El nuevo frente de lucha de Ibar apareció a comienzos del verano pasado, cuando el hombre, de 53 años, llevaba ya más de tres décadas en prisión. Y buena parte de ese tiempo transcurrió en el corredor de la muerte, a la espera de su ejecución.
Su defensa anunció entonces que había encontrado un testimonio exculpatorio: no era él uno de los dos hombres que entraron a altas horas de la noche en la casa de Casimir ‘Butch Casey’ Sucharski, el propietario de un club nocturno. Allí golpearon a Sucharski y a sus dos acompañantes, dos chicas jóvenes, Sharon Anderson y Marie Rogers, ambas de 25 años. Después, acabaron con ellos a tiros.
Crimen entre narcos
En un escrito de 38 páginas, la defensa de Ibar explicó que este testigo, cuyo nombre aparece oculto, aseguró que alguien con las iniciales A.N. y con el sobrenombre ‘El Loco’ le confesó que él fue quien perpetró el crimen, y que lo hizo con otra persona con iniciales F.B. y sobrenombre ‘Loeva’. El testigo detalló que conoció a ‘El Loco’ cuando ambos trabajaban para un grupo narco en Florida y que el crimen fue ordenado por alguien con iniciales C.P. y con el sobrenombre ‘El Gordo’. La razón de acabar con Sucharski era que el dueño del club, envuelto en el negocio del narcotráfico, les robaba droga.
El testigo también afirmó que entregó esta información a las autoridades cuando él fue arrestado en 1996 y que sus cargos se redujeron por su cooperación con las autoridades. El testigo ahora vive en otro país, pero firmó una declaración jurada sobre su versión exculpatoria de Ibar.
En los juicios al español condenado, su defensa siempre ha mantenido que la motivación del crimen no encajaba con el perfil de su cliente. Una de las principales pruebas del caso es la grabación de una cámara en la casa de Sucharski, en la que se veía cómo los asaltantes no buscaban ni se llevaban objetos de valor.
El ADN en una camiseta
La fiscalía aseguró que la declaración del testigo son solo «rumores, sin fiabilidad y sin apoyo en otras pruebas». Insistió también en la prueba central que llevó a Ibar al corredor de la muerte: su ADN, encontrado en la camiseta con la que uno de los autores se tapó la cara y se quitó el sudor, como se pudo ver en el vídeo del crimen.
La defensa de Ibar siempre ha contestado esta prueba. En la camiseta había rastros de ADN de Ibar, pero mucho más de otra persona, no identificada. Sus abogados defendieron que la presencia de su ADN tenía que ver con la contaminación de la prueba en sede policial. Por ejemplo, se encontró un guante de látex en la bolsa que guardaba la prueba.
Nada de esto sirvió a Ibar en 2019, cuando se repitió su juicio. El jurado volvió a declararlo culpable. Lo había hecho también otro jurado muchos años antes, cuando la sentencia que se le impuso fue la pena capital y pasó mucho tiempo en el corredor de la muerte, en medio de una batalla legal por salvar su vida.
Eso se consiguió precisamente en el juicio de 2019, cuando la pena pasó a ser de cadena perpetua. Pero Ibar y sus abogados siempre han insistido en su inocencia y este testimonio, por ahora rechazado, es la última vía para lograrlo. La Asociación que colabora en su lucha por la libertad ha advertido de que el nuevo frente legal abierto ahora en recurso «supondrá más gastos para Ibar y su familia», que no quieren tirar la toalla, y han activado una «campaña de financiación para continuar con su defensa» a través de su web.
