No al presupuesto europeo que, en su opinión, hay que reducir en cientos de miles de millones de euros; no a la deuda conjunta comunitaria y no a una estructura financiera que perpetúa un «insoportable» nivel de burocracia. En su comparecencia ante … el pleno del Parlamento (Bundestag) para recabar apoyo a la posición que mantendrá Alemania en la próxima cumbre europea, el canciller Friedrich Merz ha adelantado que liderará el grupo de contribuyentes netos que se oponen al nuevo presupuesto comunitario. Entre ellos se encuentran los Países Bajos, Suecia y Austria, que buscan priorizar el gasto en defensa.
Juntos, estos países representan más del 60% del presupuesto para los años 2028-34. Merz incluso ha insinuado que, si no logran sus objetivos, no habrá unas cuentas nuevas y se seguirá operando con una prórroga de los actuales como mal menor. «La cantidad de la nueva propuesta no es una base para un acuerdo», ha declarado el canciller en referencia al documento presentado por la presidencia irlandesa. Éste contiene ya un recorte del 8% sobre la resolución anterior de la Comisión Europea, que equivale a unos 159.000 millones de euros. Con esta reducción, el presupuesto de la UE ascendería a 1,8 billones de euros para esos seis años.
Si a alguien le resulta intransigente la posición defendida por Merz, debería haber escuchado los turnos de palabra del primer partido de la oposición, Alternativa para Alemania (AfD). Sus diputados preferirían que ni siquiera asistiese a la cumbre europea y exigen que ponga fin con su poder de veto a las sanciones contra Rusia y a la ayuda a Ucrania. «Los contribuyentes alemanes ya no pueden permitirse el apoyo financiero y militar interminable a Ucrania», le ha dicho a Merz el líder de AfD, Tino Chrupalla, quien busca proximidad con Putin y llama a eso «política de paz».
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Rosalía Sánchez
«Ningún euro que fluya hacia Ucrania falta en el gasto social y educativo de nuestro país», se ha defendido Merz. «Vemos que la disposición de Rusia a escalar está aumentando respecto a Ucrania, hacia nuestros vecinos de Europa del Este, pero también hacia nuestro propio país», ha justificado. También ha reafirmado su intención de seguir reformando el Estado de bienestar alemán. «Se ha abierto una brecha en la justicia entre las generaciones de nuestro país. Y esta brecha crecerá si no actuamos», ha argumentado.
En su exposición, el canciller ha insistido además en la reestructuración del gasto europeo. «Hay que hacer inversiones donde se decida el futuro de Europa: en seguridad y competitividad», ha dicho, dejando fuera de las prioridades, por ejemplo, la Política Agraria Común (PAC), de la que España es uno de los principales países beneficiarios.
Y, en vista de la acerada dialéctica de la oposición, Merz ha llamado a contrarrestar los extremismos con una cita de Robert Schuman, uno de los pioneros de la UE: «La paz del mundo no puede mantenerse sin esfuerzos creativos que correspondan a la magnitud de la amenaza». Además, ha enfatizado que lo que siempre ha caracterizado a Europa, a Alemania y a la democracia social y cristiana es «no la desdeñosa desintegración, ni la alegría de la división, ni la exclusión, sino el esfuerzo creativo».
«Ningún euro que fluya hacia Ucrania falta en el gasto social y educativo de nuestro país»
Friedrich Merz
Canciller de Alemania
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«Donde este extremismo (…) tiene sus raíces en la insatisfacción justificada y en sentimientos justificados de injusticia, existe la única respuesta que puede (…) transformar este poder destructivo en algo bueno», ha concluido con un toque de esperanza que la oposición ha recibido con burlas y risas. En este contexto, le resulta «incomprensible cómo la extrema izquierda y la extrema derecha siguen jugando al juego de la trivialización», ha dicho, dirigiéndose a los grupos parlamentarios de AfD y el Partido La Izquierda. «Queréis el caos porque obtenéis ventajas partidistas de él», les ha reprochado.
Herramienta europea para la guerra comercial
Durante su intervención, Merz ha anunciado una política comercial más estricta por parte de la UE. Habrá «una respuesta europea contundente ante la creciente injusticia en el comercio mundial, a las prácticas comerciales que distorsionan la competencia de otros Estados», ha dicho sobre una serie de propuestas conjuntas con el presidente francés, Emmanuel Macron.
«Ya no nos quedaremos de brazos cruzados mientras otros países dañan nuestras economías mediante altos subsidios, monedas artificialmente devaluadas, sobrecapacidad y precios agresivos», ha presumido después. También ha apuntado que quien busque el conflicto comercial con su país aprenderá que ahora se están «defendiendo y con las reacciones adecuadas». Entre otras medidas, se está planificando un nuevo instrumento de defensa comercial, con el que la Comisión Europea pueda reaccionar rápidamente en caso de ataques dirigidos a industrias y cadenas de suministro.