El edificio, anodino si no fuera por su historia, sigue despertando fascinación y repulsa. El último de los incidentes tuvo lugar hace pocas semanas, cuando apareció en Google Maps con el número 88, el código nazi para «Heil Hitler», en lugar de la … dirección correcta: Salzburger Vorstadt 15. Al hacer clic en el número, se abría un mapa con la ubicación «HH88», que al parecer hacía las delicias de los nostálgicos del más tristemente célebre de sus habitantes.
Durante décadas, las autoridades austriacas le han dado vueltas y vueltas al destino de la casa en la que nació Hitler en 1889 y donde vivió un corto periodo de tiempo, en el centro de la ciudad de Braunau. Hace diez años, el Gobierno de Viena aprobó una ley para expropiar el inmueble y evitar la romería de neonazis a sus puertas. Incluso llegó a plantearse su destrucción. Finalmente, se ha optado por darle un uso público y respetable: este miércoles ha sido inaugurada como sede de una comisaría de Policía.
«Es un nuevo capítulo. Ahora esta casa se está convirtiendo en un lugar de democracia, de derecho y seguridad. Al mismo tiempo, el recuerdo no desaparece», ha justificado el ministro de Interior, Gerhard Karne, quien ha presidido el acto. El gobernador Thomas Stelzer también ha enfatizado que la decisión «es una señal deliberada a favor del Estado de derecho».
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Rosalía Sánchez
Anteriormente, el Ministerio del Interior había alquilado la casa, que albergó una organización para personas con discapacidad. Desde 2011 en adelante, el edificio permaneció vacío, luciendo solamente una placa conmemorativa en su fachada en la que podía leerse: «Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más fascismo. Millones de muertes son una advertencia». Las gamberradas, actos de culto neonazi y visitas poco respetuosas de turistas más o menos bienintencionados han estado siempre a la orden del día.
A partir de ahora, se lo pensarán dos veces. «La comisaría albergará una inspección de Policía, con unos 45 agentes, y el mando policial del distrito, con cuatro personas». Así lo confirma a ABC el portavoz policial Stefan Haslberger, quien presume de la calidad del «buen grupo de narcóticos del distrito porque, debido a la proximidad a la frontera con Alemania, están en una ruta de drogas».
«Creo que, ahora que es una comisaría, se cortarán un poco más. Pero seguirán viniendo, estoy segura, porque cada vez son más jóvenes los que vienen y se hacen fotos ahí», augura en conversación telefónica Monika, vecina del edificio, quien lleva muchos años viendo a los peculiares visitantes de la Casa del Führer. Las autoridades de Branau confirman que es un «goteo constante» y que se trata de personas procedentes de muchos países.
«Creo que, ahora que es una comisaría, se cortarán un poco más. Pero seguirán viniendo, estoy segura, porque cada vez son más jóvenes los que vienen y se hacen fotos ahí»
Monika
Vecina del edificio
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La persecución de incidentes neonazis en torno al edificio a menudo no es fácil porque se trata de perpetradores extranjeros. A fecha de hoy, el poder judicial en la ciudad austriaca de Ried im Innkreis sigue esperando la extradición de un alemán que depositó una corona de flores en memoria del «beato Adolf» en el alféizar de una de las ventanas, el 20 de abril de 2021.
«Esperamos que, ahora que es una comisaría, cualquier impulso de actos improcedentes será más reprimido», se consuela el portavoz policial, que insiste en que su rediseño pretende eliminar el valor de reconocimiento de la casa y romper la atracción hacia los peregrinos «pardos».
No es posible saber exactamente cuántos años tiene la casa. El estudio de arquitectura Marte.Marte Architekten Feldkirch, que ha realizado la reforma, se ha orientado por la apariencia del siglo XVIII, cuando fue una casa de huéspedes con cervecería. Durante el periodo de entreguerras, el dueño construyó una sala conmemorativa dedicada a Hitler y en 1938 el Partido Nazi se hizo con el edificio, que albergó reuniones del partido y actos protocolarios. Tras el colapso de Alemania Nazi, la propiedad fue devuelta al propietario original.
Dedicar la casa a museo era peligroso
Fue pasando de mano en mano hasta su expropiación, en 2016, y una comisión de expertos se pronunció a favor del uso social-benéfico u oficial-administrativo. La organización Amigos de Yad Vashem (Centro de Memoria e Investigación del Holocausto de Jerusalén) propuso que la exposición itinerante ‘Los Justos’ se alojara allí de forma permanente. Pero, debido a que un museo conllevaba el riesgo de ejercer atracción sobre ciertos grupos y la demolición suponía una pérdida, se recomendó finalmente este uso, con el objetivo de «despojar al edificio de su carga simbólica».
La reconversión en una comisaría de Policía tiene el objetivo de «despojar al edificio de su carga simbólica»
El yeso amarillo manchado de moho ha dado paso a un blanco limpio, y los arcos de las ventanas han sido reemplazados por formas rectangulares simples. La obra ha costado alrededor de 20 millones de euros, que se justifican con la esperanza de una «neutralización de todo el pueblo». Dada la ubicación sensible, los policías y funcionarios que trabajen en esta sede dispondrán de medidas adicionales de sensibilización y formación, además de la instrucción específica sobre el extremismo de derechas que todos deben cumplir durante su periodo de formación, según el Ministerio del Interior.