Publicado: julio 21, 2026, 3:00 am
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La Unión Europea quiere alargar la vida útil de los dispositivos electrónicos y evitar que una baterÃa degradada condene todo el producto. Para conseguirlo, su nuevo Reglamento de BaterÃas establece como norma general que las pilas y baterÃas portátiles integradas en los equipos deben poder ser retiradas y sustituidas por el propio consumidor.
Sin embargo, esta obligación no se aplicará de la misma forma a muchos wearables. La Comisión Europea ha aprobado un acto delegado que incorpora estos dispositivos a la lista de excepciones y permite que sus baterÃas solo tengan que ser accesibles para profesionales independientes. La medida afecta a productos como los smartwatches, las pulseras de actividad, las gafas inteligentes y otros aparatos electrónicos integrados en prendas o accesorios.
Esto significa que Europa no obligará a las marcas a lanzar relojes inteligentes que puedan abrirse fácilmente en casa para instalar una baterÃa nueva. Los fabricantes podrán seguir utilizando carcasas compactas y selladas, siempre que cumplan las condiciones recogidas en la excepción.
La baterÃa seguirá teniendo que poder cambiarse
La decisión no autoriza a fabricar dispositivos cuya baterÃa sea imposible de reemplazar. El cambio deberá seguir pudiendo realizarlo un profesional independiente, no necesariamente el servicio técnico oficial de la marca.
La diferencia está en quién puede acceder al componente. La norma general europea exige que un usuario adulto sin conocimientos especÃficos pueda retirar la baterÃa utilizando herramientas disponibles comercialmente, sin recurrir a disolventes, calor o utensilios propietarios. Con la nueva excepción, los relojes y pulseras que cumplan determinados requisitos podrán reservar ese procedimiento a técnicos cualificados.
Además, el Reglamento de BaterÃas obliga a mantener las baterÃas compatibles como piezas de repuesto durante al menos cinco años después de que se comercialice la última unidad de cada modelo, «a un precio razonable y no discriminatorio». También prohÃbe utilizar el software para bloquear la instalación de una baterÃa compatible.
Por tanto, un smartwatch no deberÃa convertirse automáticamente en un residuo cuando su autonomÃa empiece a caer. El usuario podrá solicitar la sustitución, aunque puede depender de un taller y asumir el coste de la intervención.
No todos los relojes estarán exentos automáticamente
El acto delegado no concede una excepción incondicional a cualquier dispositivo que pueda llevarse en la muñeca. Los fabricantes podrán acogerse a ella cuando el acceso del usuario a la baterÃa pueda comprometer la seguridad, la durabilidad o la resistencia al agua del producto.
También deberán darse una de estas dos circunstancias: que el dispositivo sea demasiado pequeño para que el consumidor manipule la baterÃa correctamente y con seguridad, o que dependa de una carcasa compacta y sellada para protegerse del polvo, los golpes y otros elementos externos.
La Comisión argumenta que la miniaturización de los wearables obliga a encapsular algunas baterÃas en espacios muy reducidos. Intentar retirarlas podrÃa dañarlas o perforarlas, especialmente cuando el diseño anatómico o ergonómico del dispositivo dificulta una construcción alternativa.
A esta excepción se suma la que ya existÃa para los denominados aparatos húmedos, diseñados para funcionar habitualmente bajo salpicaduras, chorros de agua o inmersión. Dependiendo de sus caracterÃsticas, un reloj, unos auriculares inalámbricos o una banda de frecuencia cardiaca también pueden entrar en esta categorÃa.
La Comisión ha añadido otras categorÃas a la lista de excepciones, entre ellas ciertos juguetes eléctricos, sondas termométricas inalámbricas para alimentos, sistemas corporales de administración de medicamentos y equipos destinados a funcionar en atmósferas potencialmente explosivas.
Una rebaja frente a la obligación prevista para 2027
El artÃculo 11 del Reglamento europeo de BaterÃas comenzará a aplicarse el 18 de febrero de 2027. Su objetivo inicial es combatir la obsolescencia prematura: cuando una baterÃa pierde capacidad, el consumidor deberÃa poder reemplazarla y continuar utilizando el producto, en lugar de comprar uno nuevo. La facilidad para extraerla también simplifica la recogida y el reciclaje al final de su vida útil.
La excepción supone una rebaja de esa exigencia para los dispositivos ‘llevables’. No elimina completamente su reparabilidad, pero sà impide que el derecho a sustituir la baterÃa llegue directamente al propietario en los modelos acogidos a la derogación.
La propia Comisión reconoce además otro problema: las pequeñas baterÃas de litio pueden provocar incendios si los wearables se tiran junto al resto de residuos y llegan a las plantas de tratamiento sin que el componente haya sido retirado. Sus nuevas directrices insisten en que, incluso en los productos exentos, la baterÃa debe poder separarse por medio de profesionales independientes.
La decisión todavÃa puede ser bloqueada
El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea tienen, en principio, hasta el 14 de octubre de 2026 para presentar objeciones al acto delegado, aunque cualquiera de las dos instituciones puede ampliar el plazo otros dos meses.
Si ninguna lo bloquea, el texto se publicará en el Diario Oficial de la UE y entrará en vigor 20 dÃas después. La excepción deberá estar operativa cuando las exigencias europeas sobre la sustitución de baterÃas comiencen a aplicarse, el 18 de febrero de 2027.
