Cuba está a la deriva, a merced de un régimen tiránico que ni siquiera sabe gestionar el país, y a la espera de que la Administración Trump decida actuar directamente como viene anunciando hace meses. Mientras Washington aumenta las sanciones y la dictadura intenta burlarlas … con reformas y sosteniendo una férrea represión, el pueblo agoniza.
Tres colapsos energéticos han ocurrido en los últimos días: millones de personas sobreviven a las largas horas de apagón y semanas sin servicio de agua. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente una «total ausencia de combustible».
«Nunca me he metido en política, aunque nunca he querido ni a Raúl Castro ni a Díaz-Canel, pero ya no aguanto más estos apagones», declara a ABC una residente en Santiago de Cuba.
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David Alandete
La señora tiene apenas 50 años y aparenta más de 65: «Tengo que cocinar con leña, se me echa a perder la comida, duermo en una colchoneta en el patio. Ya no tengo ni deseos de seguir en este malvivir. Tuve que ir al psiquiatra, pero los médicos nada pueden hacer ante esta desesperante situación porque tampoco hay medicamentos. Además, ellos están pasando por lo mismo».
La mujer argumenta igualmente que debe comprar incluso bidones de agua para poder cocinar. Tampoco ha podido cobrar su pensión, de apenas cuatro euros al mes, porque el banco no tiene efectivo. «¿Hasta cuándo es esto?», pregunta desesperada. «Si no pueden garantizarnos servicios esenciales, que se acaben de ir del poder los Castro y toda esa gente», sentenció.
Apertura económica
El régimen cubano anunció en junio un paquete de 176 medidas económicas y sociales que abren la puerta a la venta de activos estatales, mayores libertades para la iniciativa privada, más espacio para mecanismos de mercado y facilidades para la inversión extranjera. Las autoridades han intentado aprobar en tiempo récord la legislación complementaria con el objetivo de convencer a Washington de la apertura, así como para buscar oxígeno.
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En un intento de mostrarse como el interlocutor perfecto, el nieto de Raúl Castro, conocido como ‘El Cangrejo’, Raúl Guillermo Rodríguez Castro –, afirmó al periódico ‘USA Today’ que fue él quien movió sus influencias para que se aprobaran estas medidas. Sin embargo, la entrevista resultó contraproducente y generó rechazo incluso en las filas del Gobierno porque hacía gala de sus lujos frente a la miseria del pueblo.
«Si no pueden garantizarnos servicios esenciales, que se acaben de ir del poder los Castro y toda esa gente»
Vecina de Santiago de Cuba
En tanto, las negociaciones entre La Habana y Washington parecen estar en un punto muerto. La Administración Trump ha criticado que las reformas económicas son solo «humo» y ha asegurado que no caerá en la trampa de creer que representarán transformaciones sustanciales. En cambio, la Casa Blanca ha ampliado las sanciones contra el corazón de la dictadura: Gaesa, así como contra funcionarios y organizaciones del aparato represivo.
En el punto de mira
El pasado miércoles, la cadena de televisión CBS News afirmó, al citar a funcionarios estadounidenses al tanto de las negociaciones, que planificadores del Pentágono han examinado en las últimas semanas distintas opciones de actuación contra Cuba. Entre ellas, figura un asalto aéreo con la participación de miles de soldados.
El Pentágono baraja varias actuaciones en la isla, entre ellas un asalto aéreo con miles de soldados
Hace unos días, durante la cumbre internacional contra el terrorismo de extrema izquierda, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó al régimen cubano de haber desempeñado durante décadas un papel clave en la construcción y articulación de movimientos radicales en el hemisferio occidental. Poco después, el pasado lunes, el Departamento de Estado hizo público un informe que señala formalmente a Cuba por llevar casi siete décadas intentando infiltrarse y moldear la vida política de EE.UU. a través de espionaje, captación de activistas y organizaciones aparentemente independientes, entre otras vías.
Se trata de una de las más directas acusaciones de Washington contra La Habana, en sintonía con la declaración –a inicios de este año– del régimen como una amenaza para la seguridad nacional del país. Asimismo, expone la relevancia que Cuba tiene en la estrategia de seguridad hemisférica impulsada desde Washington.
Primer vuelo humanitario a la isla del paquete de ayuda de 100 millones anunciado por Washington
Estados Unidos y la organización Catholic Relief Services enviaron este martes el primer vuelo humanitario a Cuba en el marco de un nuevo compromiso de asistencia de 100 millones de dólares (88 millones de euros), según informó el Departamento de Estado en un comunicado recogido por Reuters.
Entre tanto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reaccionó al informe estadounidense que describe a la isla como una «amenaza» para su seguridad nacional y aseveró que EE.UU. «recurre a la mentira para generar pretextos sobre los cuales sostener agresiones contra Cuba». «Cuba jamás ha obrado para dañar al pueblo estadounidense, ni se ha propuesto afectar la seguridad nacional de EE.UU.; lo que ha hecho la Revolución cubana a lo largo de su historia es defenderse de estas sucesivas e interminables agresiones, por legítimo derecho», escribió en un extenso mensaje replicado por los medios estatales, informa Efe.
Por su parte, Donald Trump aseguró el jueves que «muchas cosas» podrían ocurrir en Cuba durante «quizá los próximos dos meses», y afirmó que una actuación militar estadounidense en la isla «no sería difícil».
Durante una entrevista con Trey Yingst, corresponsal jefe de Fox News en el extranjero, Trump comparó el escenario cubano con el venezolano. En la charla, señala que, a diferencia de Cuba, Venezuela tiene enormes cantidades de petróleo y oro. Estas declaraciones preocuparon a algunos cubanos, quienes esperan un desenlace desde hace meses. «Cuba también tiene sus reservas», recuerda una residente en La Habana a este diario. «Está el níquel, por ejemplo, un mineral clave en muchas industrias». «Si eso es lo que hace falta –añadió–, los cubanos estamos dispuestos a ofrecer estos recursos. Pero lo que realmente nos urge es la acción, porque el tiempo pasa y las esperanzas se desvanecen».