Solo unas horas antes, Trump había exigido este miércoles en la tarima principal de oradores de Davos «negociaciones inmediatas para comprar Groenlandia». Pero, tras una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se avino a un acuerdo que excluye … tanto la toma por la fuerza como la compra de la isla ártica a Dinamarca.
«Tras una reunión muy productiva con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hemos establecido el marco para un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica», anunció en su red Truth Social.
«Esta solución, de concretarse, será muy beneficiosa para Estados Unidos y todos los países de la OTAN», explicó Trump. Además, adelantó que «se están llevando a cabo conversaciones adicionales sobre la Cúpula Dorada en relación con Groenlandia».
La Cúpula Dorada es el nombre que Donald Trump está usando para describir un proyecto de escudo antimisiles gigantesco por valor de 500.000 millones de dólares (430.000 millones de euros), que debería estar funcionando en enero de 2029 y que, según sus declaraciones en Davos, quiere construir en Groenlandia y controlar desde Washington, como parte de su concepto de seguridad nacional estadounidense.
«Se proporcionará más información a medida que avancen las conversaciones. El vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y otros, según sea necesario, serán responsables de las negociaciones. Me reportarán directamente. ¡Gracias por su atención!«, hizo público este miércoles por la noche. «Con base en este entendimiento, no impondré los aranceles que debían entrar en vigor el 1 de febrero», añadió, horas después de que el Parlamento Europeo anunciase en represalia la suspensión de la aprobación del acuerdo comercial con Estados Unidos.
Con este acuerdo, quedaba desactivada la demanda de Trump de hacerse con Groenlandia, después de serias amenazas que han tensado internamente la OTAN hasta niveles inéditos. En su intervención ante el Foro Económico Mundial (WEF), Trump reiteró una y otra vez que estaba dispuesto a conseguir Groenlandia. «Somos el país más fuerte del mundo y podría hacerlo, como he demostrado en Venezuela, pero no lo voy a hacer. La gente pensaba que usaría la fuerza, pero no tengo por qué hacerlo y no voy a hacerlo», dijo, displicente.
Reproches a Europa
Tras una larga descripción de la debilidad de Dinamarca y, por extensión, de Europa, que a su parecer impide la defensa efectiva del Ártico, situó la isla en el mapa. «Esta enorme isla sin seguridad en realidad forma parte de Norteamérica. Ese es nuestro territorio«, marcó terreno. »Busco negociaciones inmediatas para volver a discutir la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos«, exigió.
«Todo lo que pedimos a Dinamarca es ese pedazo de hielo en mitad del océano y que pasen la factura», minimizó la trascendencia de su deseada transacción. «Todo lo que pedimos es que consigamos Groenlandia, incluyendo el título y la propiedad correctos, porque necesitas la propiedad para defenderla. No se puede defender en un contrato de arrendamiento. ¿Quién demonios quiere defender un acuerdo de licencia o un arrendamiento de un gran trozo de hielo en medio del océano, donde, si hay una guerra, gran parte de la acción tendrá lugar en ese trozo de hielo?», expuso sus argumentos para hacerse con una isla que confundió repetidamente con Islandia a lo largo de su intervención.
«Piénsenlo», se dirigió a los países que apoyan a Groenlandia, «esos misiles volarán justo sobre el centro de ese trozo de hielo«. Para añadir peso a su postura, aseguró que la compra «no supondría una amenaza para la OTAN, mejoraría enormemente la seguridad de toda la alianza OTAN, por la que Estados Unidos está siendo tratado muy injustamente».
«Todo lo que pedimos a Dinamarca es ese pedazo de hielo en mitad del océano y que pasen la factura»
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
Esta diatriba, que quedó en papel mojado tras el anuncio del acuerdo, había generado reacciones en Dinamarca. El ministro de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, le explicó a Trump que «no puedes intercambiar personas en 2026. Puedes comerciar entre personas, pero no intercambias personas», en referencia a los 57.000 habitantes de la isla más grande del mundo. «Groenlandia no está en venta», insistió, y añadió que «el Ártico no es solo un asunto para Dinamarca, sino para la OTAN en su conjunto».
Trump, sin embargo, cargó también contra la OTAN. «Eso nunca nos sirvió de nada. Damos tanto y recibimos tan poco a cambio… Nosotros estamos ahí para ellos, pero dudo mucho que ellos estén ahí para nosotros», reprochó a sus socios. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respondió de inmediato que «por supuesto, no me cabe la menor duda de que los europeos acudirían al rescate si Estados Unidos activara el Artículo 5. «Sí, lo harán. Lo hicieron ya el 11 de septiembre de 2001, cuando el Artículo 5 se activó por primera y hasta ahora única vez», recordó. Rutte, que demostró finalmente la capacidad de aplacar a Trump, también precisó en Davos que, en caso de que los dos asuntos se solapen, «Ucrania tiene prioridad sobre Groenlandia».
Anuncia una reunión con Zelenski
En su discurso, de más de una hora de duración, Trump apenas aludió a Ucrania, un asunto que sin duda merecía más extensión. Se limitó a decir que se reunirá con Zelenski este jueves. Explicó que ha hablado con Putin y con Zelenski y que el acuerdo «está ya muy cerca», pero no dio detalles.
‘Financial Times’ había publicado horas antes que «la oposición europea al intento de Donald Trump de adquirir Groenlandia y a su propuesta de iniciativa del Consejo de la Paz han descarrilado los planes para un paquete de apoyo económico para la Ucrania de posguerra, avivando la preocupación de que una creciente brecha transatlántica pueda socavar la unidad occidental en torno a Kiev». «Las capitales europeas no pueden simplemente ignorar las acciones del presidente estadounidense sobre Groenlandia mientras intentan avanzar en otros asuntos relacionados con Trump, como Ucrania», citaba a funcionarios estadounidenses que cifraban en 800.000 millones de dólares (685.000 millones de euros) el Plan de Prosperidad suspendido. Dicha cantidad es aproximadamente el dinero que la Casa Blanca quiere ofrecer a Dinamarca a cambio de Groenlandia.
Desde Noruega, el ministro de Defensa Tore Sandvik recordó a los socios de la OTAN que el verdadero enemigo es Putin. «La amenaza dimensional para Occidente, para todos los miembros de la OTAN, sigue siendo Rusia», dijo en una reunión con corresponsales extranjeros, en la que pidió no desviar la atención del hecho de que la península de Kola alberga ya dos tercios de las capacidades nucleares rusas de segundo ataque y seis de sus doce submarinos nucleares en Severomorsk.