La guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva fase de escalada apenas un mes después de la firma de un memorando de entendimiento que en teoría debía haber puesto fin a las hostilidades. La Administración Trump acometió el fin de … semana una nueva ola de bombardeos contra objetivos iraníes, incluidos ataques específicos contra unidades de la Guardia Revolucionaria a las que responsabiliza de la ofensiva del viernes contra una base estadounidense en Jordania, donde murieron dos uniformados estadounidenses y otro permanece desaparecido.
El Mando Central de Estados Unidos informó de que completó su octava noche consecutiva de ataques, muestra de que el alto el fuego está totalmente roto. Según el comunicado oficial, los bombardeos alcanzaron instalaciones de vigilancia costera, sistemas de defensa aérea, capacidades marítimas, depósitos de misiles y drones, así como posiciones de la Guardia Revolucionaria implicadas en el ataque contra las fuerzas estadounidenses en Jordania.
El objetivo declarado por Washington es degradar la capacidad militar iraní y garantizar la seguridad de la navegación comercial en el estrecho de Ormuz. Irán ha demostrado capacidad de resistencia al mantener innavegable gran parte del Estrecho y tener capacidad de respuesta a los ataques norteamericanos.
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Miriam González
El memorando, negociado tras meses de enfrentamientos, contemplaba un alto el fuego, la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, un mecanismo de verificación nuclear y un calendario para rebajar la tensión regional. Sin embargo, durante las últimas dos semanas ambas partes han intercambiado ataques de creciente intensidad. Trump dice que eso no invalida las negociaciones.
Teherán anunció el sábado que suspendía todas sus obligaciones derivadas del acuerdo. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, aseguró que EE.UU. había incumplido previamente todos sus compromisos y que Irán se concentraba ahora en «defender el país», según AP. Preguntado por esa decisión, Trump respondió con indiferencia: «No podría importarme menos».
El líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, endureció aún más el tono al afirmar que Estados Unidos recibirá «lecciones inolvidables» y que la firma de Trump en el memorando «carece completamente de valor y credibilidad». Como sigue sin aparecer en público, sus declaraciones, difundidas por los medios iraníes, reflejan el deterioro de un proceso diplomático que apenas hace unas semanas parecía ofrecer una salida provisional al conflicto.
«Ahora que el enemigo busca incitar a la guerra, debe saber que la querida nación iraní y el frente de la resistencia tienen lecciones inolvidables que ofrecerle»
Mojtaba Jamenei
Líder supremo de Irán
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La escalada también vuelve a centrar la atención sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado por vía marítima en todo el mundo. Durante los últimos días, Irán ha intentado dificultar nuevamente la navegación. La Guardia Revolucionaria afirmó haber interceptado cuatro embarcaciones que navegaban bajo protección estadounidense, mientras Washington mantiene una intensa campaña aérea para impedir que Teherán pueda amenazar el tráfico marítimo.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, trató este domingo de tranquilizar a los mercados asegurando que el flujo energético continúa prácticamente con normalidad. Según explicó en una entrevista en la cadena televisiva ABC, actualmente circulan cerca de siete millones de barriles diarios por el Estrecho y una cantidad similar a través de oleoductos alternativos. Wright cuestionó además los datos publicados por algunas consultoras privadas, que apuntan a una reducción significativa del tráfico marítimo y sostuvo que buena parte de la información disponible es incorrecta.
En apenas siete días, el precio del petróleo ha subido un 16% hasta alcanzar el barril de Brent los 88 dólares (77 euros)
Pese a ese mensaje, los mercados energéticos siguen reflejando la incertidumbre. El Brent cerró la semana cerca de los 88 dólares (77 euros) por barril tras subir alrededor de un 16% en apenas siete días, mientras el precio medio de la gasolina en Estados Unidos se aproxima nuevamente a los cuatro dólares por galón (3,5 euros por 3,78 litros).
Ormuz, otra vez en el punto de mira
La respuesta militar estadounidense ha ido aumentando gradualmente. En los últimos ocho días, el Mando Central ha atacado radares costeros, baterías antiaéreas, depósitos de misiles, instalaciones navales y posiciones de la Guardia Revolucionaria a lo largo del litoral iraní. La Administración Trump insiste en que no busca una invasión terrestre, sino reducir la capacidad ofensiva iraní y garantizar la libertad de navegación en el Golfo.
Sin embargo, la suspensión formal del memorando por parte de Irán y la continuidad de los ataques hacen cada vez más improbable una rápida vuelta a las negociaciones. Mientras Washington asegura que mantiene el control de la situación militar y del tráfico energético, la región vuelve a situarse al borde de una guerra total de consecuencias imprevisibles, con el estrecho de Ormuz convertido nuevamente en el principal foco de tensión internacional, aunque fuera de libre navegación antes de que Trump iniciara este conflicto.
La tensión también se ha trasladado a los países vecinos, con el grave riesgo de una guerra regional. La Embajada estadounidense en Jordania emitió el domingo una alerta de seguridad indicando que las autoridades de ese país árabe habían evacuado preventivamente el aeropuerto internacional y el puerto de Áqaba, fronterizo con Israel, debido a una amenaza específica y creíble. Horas después, el Gobierno jordano desmintió oficialmente esa información y aseguró que ambas infraestructuras continúan operando con normalidad y que no se había detectado ninguna amenaza inmediata.
Mientras tanto, Kuwait volvió a sufrir nuevos ataques con misiles y drones atribuidos a Irán, prolongando una campaña que durante los últimos días ha afectado incluso a instalaciones estratégicas como plantas desalinizadoras.
La muerte de los dos militares estadounidenses eleva además el coste humano de la campaña. Desde el inicio de la guerra, desencadenada tras los ataques estadounidenses e israelíes contra instalaciones iraníes el pasado 28 de febrero, han fallecido ya 16 miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, rindió homenaje a los fallecidos afirmando que su sacrificio «solo fortalece nuestra determinación». Trump calificó las muertes de «muy tristes», aunque reiteró en un mensaje en redes que EE.UU. «nunca permitirá que Irán tenga un arma nuclear».
Una nueva etapa del conflicto
La actual ofensiva representa una nueva etapa dentro de una guerra que ha evolucionado rápidamente durante los últimos meses. Tras los ataques iniciales contra el programa nuclear iraní y la muerte del anterior líder supremo, Alí Jamenei, ambas partes aceptaron en junio un acuerdo provisional que buscaba estabilizar la región durante 60 días. Ese memorando incluía la reapertura parcial de Ormuz, inspecciones internacionales y un fondo de reconstrucción regional. Sin embargo, la confianza mutua nunca llegó a consolidarse.
Durante las últimas semanas, Washington ha acusado repetidamente a Irán de incumplir el acuerdo mediante ataques de sus milicias aliadas y acciones contra el tráfico marítimo. Teherán, por su parte, sostiene que EE.UU. nunca respetó plenamente el compromiso y continuó atacando posiciones iraníes bajo distintos pretextos.