Pedro Sánchez abandera en Europa la posición contra Israel primero por la guerra en Gaza y ahora por la situación en el Líbano, y en ese marco España va a retomar la presión para que la UE suspenda el acuerdo de asociación con Tel Aviv, como ya adelantó el presidente del Gobierno este fin de semana. De hecho, José Manuel Albares pondrá el tema de nuevo sobre la mesa en la reunión de ministros de Exteriores de este martes en Luxemburgo en un momento además en el que otros países como Irlanda o Eslovenia han cogido ese mismo camino. Eso sí, ahora mismo siguen sin dar los números para que el pacto quede congelado, como confirmó la Alta Representante, Kaja Kallas, que sí ve mayor viabilidad en la opción de más sanciones a colonos israelíes en Cisjordania o a que se aprueben medidas de corte comercial, como la suspensión parcial de ese pacto de comercio, algo que ya puso sobre la mesa en el pasado Bruselas.»Europa no puede tener dobles estándares», avisó Albares este lunes en una entrevista en RNE en la que señaló «las violaciones de derechos humanos» que a su parecer Israel cometió en Gaza y está volviendo a cometer en Líbano, algo que justifica, recalcan desde el Gobierno, esa decisión. Mientras, la Comisión Europea parece haber aparcado el asunto desde el acuerdo de paz sobre la Franja apadrinado por Donald Trump. Antes sí había llegado a proponer el bloqueo de la parte comercial del acuerdo o la imposición de sanciones contra los ministros más extremistas del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu. Pero no llegó a puerto esa idea.Albares cree además que las decisiones recientes de Tel Aviv avalan esa decisión. «Ningún país de la UE, ninguno, puede aceptar violaciones del Derecho Internacional, una conculcación de los derechos humanos de este nivel, que se intente cercenar la integridad territorial de un Estado soberano como es Líbano, que haya leyes tan discriminatorias como la de pena de muerte que ha aprobado el Parlamento israelí hace muy poco», sostuvo, e incide, al mismo tiempo, en que los socios comunitarios tienen que ser, dijo, «fieles a los valores» de la Unión.Sánchez tiene clara la línea a seguir, que no respalda un socio clave como Alemania pero que sí empiezan a ver con buenos ojos otros como Francia o incluso Italia, que ha dado pasos en esa dirección al no renovar el acuerdo de defensa que tenía con Tel Aviv, tal como anunció la semana pasada la primera ministra Giorgia Meloni. «Ha llegado la hora de que la UE rompa su Acuerdo de Asociación con Israel. No tenemos nada contra el pueblo de Israel, al contrario. Pero un Gobierno que viola el derecho internacional y, por tanto, los principios y valores de la UE no puede ser nuestro socio», comentó sobre el tema presidente del Gobierno este domingo en un mitin en Huelva. La reacción de Israel no tardó en llegar, y lo hizo a través de un mensaje en redes sociales de su ministro de Exteriores, Gideon Saar. «No aceptaremos una lectura hipócrita de alguien que tiene una relación con regímenes totalitarios que violan los derechos humanos como la Turquía de Erdogan y la Venezuela de Maduro. Un Gobierno que recibe agradecimientos del régimen brutal de Irán y de organizaciones terroristas, y que se ha dedicado a difundir antisemitismo», escribió. Antes de sentenciar con otra frase: «No tenemos nada contra los ciudadanos de España, al contrario, sino con el doble rasero del Gobierno de Pedro Sánchez».España, Eslovenia e Irlanda ya enviaron hace días una carta a Bruselas para reabrir el debate sin descartar ninguna medida a tomar, conscientes los tres países que la suspensión del acuerdo sería lo más extremo; eso sí, hay pasos intermedios como precisamente dejar congelada la parte comercial -para lo que serviría con mayoría cualificada entre los 27- o la aplicación de sanciones.Ya en mayo del año pasado, con la guerra en Gaza en pleno auge, un total de 17 países pidieron revisar el acuerdo, pero sin consenso total para su suspensión sobre todo por el bloqueo de Alemania. Revisar, eso sí, no implica un bloqueo del pacto. Entonces Países Bajos, España, Irlanda, Bélgica, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Portugal, Eslovenia, Suecia, Austria, Malta, Dinamarca, Estonia, Polonia, Rumanía y Eslovaquia. Por otro lado, votaron en contra Alemania, Bulgaria, Italia, Grecia, Chipre, Chequia, Croacia, Lituania y Hungría; mientras que Letonia decidió abstenerse.La clave, como en aquel momento, vuelve a estar en el artículo 2 del acuerdo. «Las relaciones entre las Partes, así como todas las disposiciones del propio Acuerdo, se basarán en el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos, que guían su política interna e internacional y constituyen un elemento esencial del presente Acuerdo». España en este sentido considera que ya está habiendo un incumplimiento, igual que planteó en 2025 por los ataque sobre Palestina.En general, el acuerdo data del año 2000, uno de los más antiguos que tiene la UE con sus socios más directos, y consta, en realidad, de dos partes: el pacto abarca el comercio y por otro lado también las relaciones en términos de cooperación política, de ahí que su revisión ya de por sí sea relevante. «El acuerdo pretende proporcionar un marco jurídico e institucional adecuado para el diálogo político y la cooperación económica entre la UE e Israel», explica la Comisión Europea.Mientras, la propia Kallas volvió a defender este lunes la solución de los dos Estados para Israel y Palestina. «Es la única vía para vivir con dignidad y paz», sostuvo en la novena reunión de Alianza Global para la implementación de los dos Estados, una iniciativa impulsada en 2024 por la Unión y por los países árabes. «Se debe hacer más para proteger al pueblo palestino y para volver a situar con firmeza la solución de dos Estados sobre la mesa. Y esta es la única manera de que tanto palestinos como israelíes puedan vivir con seguridad, dignidad y paz», expuso la dirigente estonia, que reivindicó que la UE sigue siendo «el mayor proveedor de ayuda» a Palestina.Los datos del acuerdoY es que los números hablan por sí solos. Israel ocupa el puesto 31 entre los socios comerciales de la UE, representando aproximadamente el 0,8% del comercio total de mercancías de la Unión con el mundo en 2024. Dentro de la región mediterránea, es el tercer socio comercial más importante para la UE, después de Marruecos y Argelia. A su vez, el bloque comunitario es el principal socio comercial de Israel, con un 32% del comercio total israelí. En ese mismo año, el 34,2% de las importaciones de Israel provinieron de la Unión Europea, mientras que el 28,8% de sus exportaciones se dirigieron al mercado europeo.El valor total del comercio de mercancías entre la UE e Israel en 2024 fue de 42.600 millones de euros. Las importaciones de la Unión desde Israel sumaron 15.900 millones, destacando maquinaria y equipos de transporte (43,9%), productos químicos (18%) y otros productos manufacturados (12,1%). Por su parte, las exportaciones europeas a Israel alcanzaron los 26.700 millones de euros, lideradas también por maquinaria y equipos de transporte (43%), productos químicos (18%) y manufacturas diversas (11,7%). En cuanto a los servicios, el comercio bilateral en 2023 ascendió a 25.600 millones de euros, con 10.500 millones en importaciones de la UE y 15.100 millones en exportaciones.Si hay algún tipo de decisión en este sentido, algo de nuevo complejo, la opción más viable es una suspensión parcial llegado el caso, es decir, que solo se ‘congele’ la parte comercial del acuerdo. La UE exporta a Israel sobre todo maquinaria, productos químicos, farmacéuticos y alimentos procesados, mientras que importa productos tecnológicos, instrumentos médicos y agrícolas, como frutas y hortalizas frescas. Además del comercio, ambos cooperan activamente en investigación y desarrollo, especialmente a través de programas europeos como Horizonte Europa; pero el foco puede ponerse sobre todo en los intercambios de tipo militar, algo que ya están paralizando algunos países europeos, como en el caso de España.