Publicado: abril 21, 2026, 4:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/crisis-amenaza-deslizar-rumania-bando-putin-20260421111649-nt.html
Tras una votación interna, el Partido Socialdemócrata de Rumanía (PSD) decidió ayer retirar su apoyo al primer ministro proeuropeo, Ilie Bolojan, y sacar a sus actuales seis ministros del gabinete a finales de esta semana, dejando a la coalición sin mayoría parlamentaria. Las subidas … de impuestos y recortes del gasto público, que comenzaban a tener éxito en la reducción del déficit marcada por la UE, le estaban pasando factura en las encuestas. Ese ha sido el argumento alegado por el PSD, que cuenta con la mayor presencia en el Parlamento de Rumanía, para abandonar al primer ministro.
Aunque Bolojan ha dado a entender que seguirá al frente del Gobierno, no podría resistir el golpe en una moción de censura. Y no sería la primera vez que el PSD presenta una moción de censura para derrocar al Gobierno del que forma parte, pero los socialdemócratas esperan esta vez que la oposición ultranacionalista haga el trabajo sucio, concretamente el grupo parlamentario de AUR, de ideología soberanista, antisemita y euroescéptica con posiciones prorrusas y con 92 escaños. Y, si cae Bolojan, peligrará también la Presidencia de Nicusor Dan, autor de su nombramiento y sostén de la Rumanía proeuropea. Esta serie de acontecimientos, sumada al desgaste de los partidos tradicionales, podría empujar a Rumanía a deslizarse al bando de Putin.
El ascenso de los partidos soberanistas ha sido constante en los últimos años. En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2024, AUR se consolidó como segunda fuerza, mientras que SOS Romania y POT entraron con fuerza en ambas cámaras. Estos partidos no comparten una línea ideológica homogénea, pero sí un discurso crítico con Bruselas, con la presencia militar occidental y con las sanciones a Rusia.
Diversos centros de estudios, como GlobalFocus o EUvsDisinfo, han señalado que parte de su narrativa coincide con marcos de desinformación promovidos desde Moscú, aunque estas formaciones rechazan cualquier etiqueta de proximidad al Kremlin. La última encuesta de PolitPro señala que AUR sería hoy el partido más votado, con el 35,7%, el PDS seguiría con el 20,7% y el Partido Nacional Liberal (PNL) de Bolojian el tercer, como el 15,6%.
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Rosalía Sánchez
Las últimas elecciones en Rumanía fueron las presidenciales de mayo de 2025, un proceso excepcional marcado por una crisis institucional previa y por una fuerte polarización. El candidato europeísta Nicusor Dan, ganó sólo en segunda vuelta conta el prorruso George Simion y gracias a la controvertida eliminación de una primera vuelta por el Tribunal Constitucional, debido a la injerencia rusa a favor de Callin Georgescu, que delegó sus votos en favor de Simion.
Ahora, «la ruptura causada por el PSD marca el inicio de un juego de poder extremadamente volátil. Si Ilie Bolojan dimite, la escena política se reinicia, dando al PSD la oportunidad de tomar la iniciativa e imponer un nuevo primer ministro. Si se aferra a un Gobierno de supervivencia, obligado a negociar todos los proyectos de ley en un Parlamento sin mayoría, llevará a una gran inestabilidad», explica Gabriel Badescu, director del Centro para el Estudio de la Democracia de la Universidad Babes-Bolyai. «En ambos casos», advierte, «la ultraderecha puede sacar beneficio y ganar electorado».
Si el Gobierno cae, además, «el papel central recae en el presidente, Nicușor Dan, que podría proponer un candidato a primer ministro inaceptable para el PSD y regresar con Bolojan, sugiriendo que la alternativa son elecciones anticipadas». «El problema es que las elecciones anticipadas no son automáticas, y los partidos lo saben y pueden posponerlas, o construir otras mayorías. Por tanto, todo depende de lo creíble que sea la amenaza del presidente», concluye Badescu.
Impacto económico
Más allá de los juegos de poder, el grave impacto económico es seguro. No implementar más reformas antes de agosto significaría perder unos 11.000 millones de euros del Fondo de Recuperación europeo y contratos de defensa por valor de unos 17.000 millones de la iniciativa de rearme SAFE. La crisis económica y política tienen como consecuencia un clima de fatiga democrática. Los partidos soberanistas han capitalizado el descontento y un giro euroescéptico tendría consecuencias significativas.
Rumanía es un actor clave en la política energética y de seguridad del Este. Un Gobierno menos alineado con Bruselas podría ralentizar reformas, cuestionar compromisos de defensa o adoptar posiciones más duras en negociaciones comunitarias. Además, reforzaría un bloque euroescéptico que ya cuenta con presencia en República Checa, Eslovaquia y, parcialmente, Bulgaria.
En el ámbito de la OTAN, el impacto sería aún más sensible. Rumanía es un pilar del flanco oriental, alberga infraestructura militar estratégica y comparte frontera con Ucrania y Moldavia. Un gobierno que adoptara posiciones más ambiguas respecto a Rusia podría complicar la coordinación aliada, ralentizar inversiones en defensa o introducir incertidumbre en un momento de tensión regional.
