Si por algo es importante la zona del golfo Pérsico es, sobre todo, por la cantidad de comercio de todo tipo que pasa por aquí. Pero el bloqueo que mantiene Irán en el estrecho de Ormuz ha puesto en jaque a la economía mundial, sobre … todo a la de los pequeños Estados del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Kuwait.
Ante la casi inaccesibilidad de las principales puertas de entrada al golfo Pérsico (donde están los puertos de Abu Dabi, Jebel Ali en Dubái y Dammam en el este de Arabia Saudí), los barcos están recurriendo a otros situados al sur del estrecho, en Omán y los Emiratos Árabes Unidos, como el de Fujaira o el de Khorfakkan. Estos puertos se han convertido en la puerta de entrada para gran parte de las mercancías que necesitan Emiratos y los demás países del Golfo, ya que los barcos que llegan hasta aquí no tienen que pasar por el estrecho de Ormuz, sino que se quedan en el golfo de Omán. Eso es algo que Irán sabe y que, por consiguiente, también ha estado atacando deliberadamente durante varios días en la zona de carga de petróleo del puerto de Fujaira, la última vez el martes.
A lo largo de la carretera que une Fujaira con Diba por la costa del golfo de Omán, decenas de camiones forman una hilera kilométrica en la que esperan su turno para cargar las mercancías que van entrando del puerto de Khorfakkan, una ciudad a unos 100 kilómetros de Dubái. Durante todo el día, la caravana de camiones llena la carretera en ambos sentidos: unos vacíos que esperan la carga y otros ya llenos que se dirigen al interior y de ahí a otros países. Para garantizar su seguridad, estaba presente la Policía Militar, algo que por ejemplo no se ve en ciudades como Dubái.
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Carlota Pérez
«En circunstancias normales, podría haber unos cientos de camiones al día utilizando este puerto para el transporte, pero nada tiene que ver con la cantidad de camiones que hay ahora mismo haciendo cola», explica Anwar, un vecino de Fujaira que posee una empresa de transporte. Emiratos, como otros países de la zona, está buscando alternativas para que el comercio no se vea tan afectado.
Estos trayectos interiores con camiones, que antes de la guerra se llevaban a cabo a través del estrecho de Ormuz, dan forma a la nueva iniciativa que Dubái presentó y que puede redefinir la logística en el golfo Pérsico en estos tiempos de absoluta incertidumbre. El nuevo plan es crear un «corredor verde» con Omán para el transporte marítimo y aéreo de carga, prometiendo «un comercio más rápido y ágil entre Asia, Oriente Próximo y otras regiones», explica en un comunicado Aduanas de Dubái. Lo que se busca, según los medios locales, es que este corredor sea un canal logístico exclusivo que permita que la carga se mueva sin problemas entre los puertos y aeropuertos. Este sistema funciona en ambas direcciones, y fuentes de la industria en el Golfo, citadas por medios locales, aseguraban que los productos exportados desde Dubái también podrían transportarse a través del puesto fronterizo de Hatta y enviarse a través de los puertos marítimos de Omán.
«En circunstancias normales, podría haber unos cientos de camiones al día utilizando este puerto, pero nada tiene que ver con la cantidad que hay ahora mismo haciendo cola»
Anwar
Vecino de Fujaira
Los Emiratos Árabes Unidos se han enfrentado a más ataques iraníes que cualquier otro país de la región, incluido Israel. Teherán ha afirmado que el territorio emiratí fue utilizado para lanzar un ataque contra Irán, aunque esta acusación ha sido negada en repetidas ocasiones por el Estado del Golfo.
Abu Dabi ha mantenido durante mucho tiempo grandes lazos comerciales con Irán, a pesar de las tensas relaciones que podía haber en el ámbito político. Un claro ejemplo es la gran cantidad de iraníes que viven desde hace muchos años en Dubái y el alto número de restaurantes de cocina persa que se ven por sus calles. Sin embargo, los lazos se han roto desde el estallido de la guerra. Durante un evento público con el Consejo de Relaciones Exteriores, Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de Emiratos, aseguraba que, una vez termine la guerra, «tendría que haber un acuerdo que garantizara que Irán no puede usar sus programas nucleares, de misiles o de drones para aterrorizar a la región».
«La sensación aquí es de seguridad»
«La sensación que tenemos aquí es de seguridad, por eso me vine yo hace 15 años», dice Lara una española que vive en Dubái. «Nadie se esperaba este ataque, había habido otras veces sensaciones de tensión pero nunca como esta. Aunque nos sentimos seguros, no olvidamos que cada noche oímos estallidos de misiles encima de nuestras cabezas».
Este jueves, el Ministerio de Defensa informó que los sistemas antiaéreos habían derribado siete misiles balísticos y 15 drones disparados por Irán. Esto eleva el número total de misiles balísticos que las defensas emiratíes han derribado a 334 y el de drones a 1.714. Sus defensas también lograron interceptar 15 misiles de crucero.
Por esta razón, el Estado del Golfo aún «se mantiene en alerta máxima y está totalmente preparado para hacer frente a cualquier amenaza», decía el comunicado, que añadía que el Estado podrá «responder firmemente a cualquier cosa que busque socavar la seguridad».
Ataques a instalaciones energéticas
Este jueves, los mayores incidentes tuvieron lugar sobre las instalaciones de gas de Habshan y en el campo petrolífero de Bab. Un ataque iraní más en la zona que se une a otros que sufrieron instalaciones críticas en esta región, como el ataque contra el complejo de gas natural licuado más grande del mundo en Qatar o una refinería de petróleo en Arabia Saudí.
El jefe de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi, el sultán Al Jaber, denunció estos ataques y aseguró que «los flujos de energía se están armando», sin explicar muy bien lo que eso quiere decir.
Una posibilidad, la de que los Estados del Golfo entren en la guerra, que ni las declaraciones políticas ni, sobre todo, los ciudadanos verían con buenos ojos. Como pide una vecina de Fujaira, «lo que queremos es que la guerra acabe pronto y volver con nuestras vidas».