Entre diciembre de 1902 y febrero de 1903, Venezuela vivió uno de los episodios más tensos y simbólicos de su historia republicana: el bloqueo naval impuesto por los imperios alemán y británico y el reino de Italia. Fue una acción militar coordinada que culminó en … enero y febrero de 1903 y que no solo puso a prueba la soberanía venezolana, sino que también redefinió la política hemisférica y dio origen a doctrinas diplomáticas que marcarían el siglo XX.
Venezuela estaba en ese momento gobernada por Cipriano Castro, líder de la llamada Revolución Liberal Restauradora. Su gobierno se enfrentaba a una economía devastada por décadas de guerras civiles, una deuda externa impagable y reclamaciones de empresas extranjeras que exigían compensaciones por daños sufridos durante los conflictos internos.
En 1902, Castro anunció la suspensión temporal del pago de la deuda externa, ‘casus belli’ para las potencias europeas. Tras el argumento financiero, había también un pulso geopolítico: Alemania y el Reino Unido buscaban reafirmar su influencia en el Caribe, mientras Estados Unidos observaba con recelo cualquier intervención europea en su zona de influencia.
Ataque a La Guaira
El 9 de diciembre de 1902, una flota combinada británica y alemana atacó el puerto de La Guaira, capturando seis naves venezolanas sin resistencia significativa y tomando control de los muelles. Esa misma noche, tropas alemanas a las órdenes del contraalmirante Dietrich von Holleben, jefe de la estación naval alemana en las Antillas y responsable de las operaciones, atravesaron la ciudad para evacuar a sus diplomáticos hacia los barcos de guerra, temiendo represalias del gobierno venezolano.
En los días siguientes, los puertos de Puerto Cabello, Guanta y Maracaibo fueron también bloqueados. El crucero alemán SMS Panther, el SMS Vineta y el SMS Falke se convirtieron en símbolos del cerco naval y fueron inmortalizados en grabados de la época, bajo las órdenes de los capitanes Richard Eckermann, Max von Bassewitz y Hermann Jacobsen. En la historiografía venezolana se citan como presentes en la zona los buques británicos Charybdis, Retribution y Alert, comandados por Frederick Charles Doveton Sturdee, Harry Holdsworth Rawson y Edmund Radcliffe Pears.
UN AMIGO EN APUROS. Tio Sam: Tranquilos, compañeros, ya sabéis que estoy interesado en estos pequeños chicos, incluso aunque sean desagradables todas las veces. Del ‘Diario de Mineápolis’, 10 de diciembre de 1902.
El SMS Panther era un cañonero de la clase Iltis, botado en 1901 y comisionado en marzo de 1902. Era un barco pequeño, diseñado para operaciones coloniales, con una longitud de 66,9 metros, dotado de dos cañones de 10,5 centímetros y seis ametralladoras. Tras operar en el Caribe y participar en el Crete-a-Pierrot haitiano, fue enviado con su tripulación de 130 hombres de Ciudad Bolívar, en octubre de 1902, cuando las tensiones entre Venezuela y el imperio alemán estaban aumentando, como señal de advertencia. Integró la East American Cruiser Division, junto con el SMS Vineta, SMS Gazelle, SMS Falke, SMS Charlotte, SMS Stosch y la cañonera venezolana capturada Restaurador.
Narrativa nacionalista
«La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria»
Cipriano Castro
Presidente de Venezuela entre 1899 y 1908
La operación no estuvo exenta de contratiempos, como el bombardeo del Fuerte San Carlos, en la entrada del Lago de Maracaibo. El 17 de enero de 1903, el SMS Panther intentó forzar el paso, pero fue repelido por la artillería venezolana. Los artilleros venezolanos Manuel Quevedo y Carlos José Cárdenas lograron impactarlo varias veces con un cañón Krupp de 80 milímetros y el Panther sufrió daños considerables, de manera que tuvo que retirarse tras media hora de combate.
También fue rechazado por la artillería venezolana el SMS Vienta, crucero blindado dotado de artillería pesada y que abrió fuego contra el fuerte. La muerte de decenas de civiles le valió a Alemania una ola de críticas internacionales y la prensa estadounidense calificó el ataque como «desproporcionado».
Narrativa heroica
El episodio sirvió para alimentar el sentimiento nacionalista y la narrativa heroica del gobierno de Castro. Famoso por su retórica desafiante, respondió con una proclama que se volvió célebre: «La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria». La frase se convirtió en un lema patriótico que movilizó a sectores de la población en apoyo al gobierno.
Venezuela carecía de capacidad militar para enfrentarse a las potencias europeas y Castro apostó finalmente por la diplomacia y la opinión pública internacional. Argentina, a través de su canciller Luis María Drago, formuló entonces la Doctrina Drago, que sostenía que ningún país podía usar la fuerza para cobrar deudas soberanas. Esta postura influyó en el debate internacional y reforzó la posición venezolana.
El bloqueo puso a prueba la Doctrina Monroe, que desde 1823 advertía a Europa contra intervenciones en América. Sin embargo, Estados Unidos, bajo el presidente Theodore Roosevelt, no reaccionó de inmediato. Solo cuando Alemania insinuó la posibilidad de acciones más agresivas, Washington presionó a favor de una solución diplomática.
El navío alemán Restaurador, en una ilustración de 1903
Saldar las deudas
La crisis se resolvió finalmente mediante los Protocolos de Washington, firmados el 13 de febrero de 1903, que establecieron un arbitraje internacional para determinar los pagos a los países reclamantes. Venezuela aceptó destinar un porcentaje de sus ingresos aduaneros para saldar las deudas.
El desenlace consolidó la hegemonía estadounidense en el continente y llevó a Roosevelt a formular, en 1904, su famoso Corolario Roosevelt, que justificaba la intervención de Estados Unidos en América Latina para evitar la intromisión europea.
El Corolario Roosevelt fue una reinterpretación agresiva de la Doctrina Monroe, formulada por el presidente estadounidense Theodore Roosevelt en su Discurso del Estado de la Unión del 6 de diciembre de 1904. En esencia, Estados Unidos se arrogaba el derecho de intervenir en América Latina cuando considerara que un país cometía «faltas flagrantes y crónicas».
El bloqueo europeo a Venezuela sirvió para que EE.UU. se percibiera como el policía y líder natural del hemisferio occidental y el presidente Theodore Roosevelt reforzara la Doctrina Monroe
Roosevelt justificó esta expansión del poder estadounidense como una forma de evitar intervenciones europeas. Se enmarcaba en la llamada Diplomacia del Gran Garrote (Big Stick), la política exterior de Roosevelt basada en la amenaza del uso de la fuerza. Justificó desde la toma de control de las aduanas de la República Dominicana entre 1905 y 1941, pasando por la segunda ocupación de Cuba bajo la Enmienda Platt, entre 1906 y 1909, hasta la intervención para derrocar a Santos Zelaya en Nicaragua, la ocupación militar de Haití y varias intervenciones en Panamá, México y Honduras.
El corolario quedó oficialmente superado por la Política del Buen Vecino de Franklin D. Roosevelt (1933-1945), que renunció a las intervenciones militares directas. Sin embargo, su lógica de tutela hemisférica reapareció en la Guerra Fría bajo otras doctrinas (Truman, Eisenhower, Kennedy), aunque sin ser citado explícitamente. El bloqueo europeo a Venezuela había servido de impulso a una doctrina pseudoimperial en la que Estados Unidos se percibía a sí mismo como el policía y líder natural del hemisferio occidental.