Este es un repaso a los grandes jalones -mes a mes- de un año convulso.
Enero
Ímpetu ejecutivo, desde el perdón del 6 de enero
Trump quiso arrancar con un aldabonazo. En el mismo día de la investidura, firmó decenas de órdenes ejecutivas para desmantelar de manera inmediata buena parte de las políticas de su antecesor, Joe Biden. En especial, todo lo relativo a la agenda ‘woke’ y a la regulación medioambiental. Y quiso marcar el tono de su mandato: decretó el perdón masivo de todos los implicados en el asalto trágico y bochornoso al Capitolio del 6 de enero de 2021 por parte de una turba de sus seguidores, un día negro de la historia de EE.UU. Indultó incluso a aquellos condenados por delitos de sedición o de violencia contra la Policía. El mensaje era claro: protegerá a quienes le sigan.
Febrero
De Canadá a Zelenski, el inicio de un nuevo orden mundial
Trump no tardó en mostrar su intención de lanzar por los aires las piezas del tablero geoestratégico mundial. Repitió su idea de convertir a Canadá, su mayor aliado regional, en el 51º estado del país, para escándalo de los vecinos del norte (igual que ha hecho con Groenlandia). La idea fue rechazada por los canadienses, a los que no tardó en atizar con aranceles. A final de mes, una escena en el Despacho Oval dejó clara su intención: Trump y su vicepresidente, JD Vance, escenificaron las grietas y en las alianzas tradicionales con la bronca a Volodímir Zelenski. Un contraste con sus elogios hacia Vladímir Putin. Los europeos tomaban nota: el orden mundial estaba cambiando.
Marzo
La mano dura migratoria
Trump ha utilizado todos los resortes a su disposición -y algunos que sus críticos aseguran que no puede usar- para cumplir con una de sus grandes promesas electorales: la ejecución del mayor programa de deportación de inmigrantes indocumentados de la historia. A mediados de mes, invocó una ley bélica de finales del siglo XVIII para la deportación expedita de inmigrantes venezolanos.
Arriba, un momento de la tensa reunión en la Casa Blanca de Trump y Zelenski. Abajo, el asalto al Capitolio de 2021, perdonado por Trump al regresar al poder este segundo mandato. Y a la derecha, una protesta contra las maneras de Trump de desplegar el ejército en Ilinois
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La pugna legal sobre el abuso de los poderes de la presidencia para llevar a cabo sus intereses en política migratoria ha sido una constante desde entonces, con centenares de batallas judiciales en todo el país.
Abril
La guerra arancelaria
Trump ha defendido que ‘arancel’ es su palabra favorita. El 2 de abril, sacudió al mundo con la presentación de unos aranceles universales, con tasas diferentes para cada país, con los que buscaba establecer un nuevo sistema comercial global. Quien quisiera comerciar con la primera potencia mundial, debería pagar un alto peaje. El despliegue de los aranceles ha estado plagado de turbulencias, idas y venidas y negociaciones interminables. Pero, contra la opinión de muchos expertos, los aranceles no han disparado la inflación -aunque sigue alta- y la economía de EE.UU. crece a buen ritmo.
Mayo
Frontera cerrada con México, puertas abiertas a Oriente Próximo
Uno de los logros de Trump fue el cierre casi completo de la frontera con México. Durante años, también durante su primer mandato, cientos de miles de personas entraban cada año de forma irregular en EE.UU. a través de la frontera sur. El presidente ahogó la posibilidad de pedir asilo en la llegada, impuso deportaciones expeditas y desplegó el Ejército en la frontera. En mayo apenas quedaba un goteo de inmigrantes indocumentados. Forma parte de una política con vetos de entrada a decenas de países, limitación en la tramitación de visados o revocación de protección temporal a cientos de miles de personas en EE.UU.
Ese mismo mes, Trump hizo su primer viaje al extranjero, indicativo de sus intenciones: visitó varios países del Golfo Pérsico, en el primer paso en su intento de estabilizar la región, y a la vez, con jugosos negocios para EE.UU. y para su propia familia.
Junio
Despliegue militar, de Los Ángeles a Irán
Trump ha hecho del ejército, la institución que une a la mayoría de los estadounidenses, un arma política. El presidente ha dado mítines en bases militares y ha hecho esfuerzos por asociar lo militar con su figura. Pero también ha ordenado despliegues domésticos, algo muy poco habitual más allá de situaciones de emergencia, para impulsar su agenda, como en los disturbios de Los Ángeles de junio y, más tarde, para luchar contra el crimen en Washington, en funciones más propias de la policía. Pero a Trump tampoco le ha temblado el pulso en las operaciones militares que sí corresponden al ejército. El ejemplo más claro, el bombardeo de instalaciones nucleares de Irán, de la mano de Israel. Fue un zarpazo de peso, que mostró la fortaleza de Trump y la debilidad de la República Islámica.
Julio
Del dominio sobre la OTAN a la pesadilla de Epstein
Julio arrancó con sabor a triunfo para Trump. El presidente acababa de demostrar su dominio sobre los países de la OTAN en la reciente cumbre en Bruselas, donde impuso un acuerdo para elevar el gasto en defensa del 5% (y donde se confirmó su pésima relación con Pedro Sánchez, que trató de oponerse al acuerdo). Y demostraba ahora su dominio doméstico sobre el Congreso, que le concedía su gran ambición legislativa, la ‘macroley’ fiscal y de gasto.
Arriba, JD Vance, en marzo de 2025, en la base militar de Pituffik que tiene Estados Unidos en Groenlandia, territorio que Trump pretende anexionarse o comprar; abajo, memorial por la muerte de una mujer, Renee Good, a cargo de un agente inmigratorio en Mineápolis; a la derecha, la Casa Blanca, hace un año. El 20 de enero de 2025 comenzó la segunda andadura en la Presidencia de Estados Unidos de Donald Trump
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Pero también aparecían las primeras grietas con sus bases por un fantasma que apunta a seguirle en lo que le queda en la Casa Blanca: el de Jeffrey Epstein, el pedófilo que fue su amigo, y que le está haciendo sudar más que cualquier enemigo político.
Agosto
Ucrania no se arregló «en 24 horas»
En la campaña electoral, Trump prometió acabar con la guerra en Ucrania «en 24 horas». Ahora cumple un año en la Casa Blanca y no ha conseguido mover un milímetro el conflicto. Uno de los hitos de sus esfuerzos sin fruto por lograr un acuerdo de paz fue a mediados de agosto, cuando celebró una cumbre con Vladímir Putin en Alaska. Trump la celebró como un gran avance. Pero, una vez más, solo sirvió para que el presidente ruso lograra embarrar cualquier avance y ganara tiempo para presionar a Ucrania en el frente.
La guerra declarada en el plano doméstico fue contra la Reserva Federal, por su lentitud en obedecer sus exigencias de bajadas de tipos de interés. Un proceso que ahora ha llegado a la investigación criminal de su presidente, Jerome Powell. Es una de las muchas ‘vendettas’ emprendidas este año contra rivales.
Septiembre
Charlie Kirk y la violencia política
El mes comenzó con turbulencias: el ejército de EE.UU. había atacado una narcolancha en aguas del Caribe, el primer episodio de una polémica campaña militar en la región. Pero las aguas se agitaron de verdad con el asesinato de Charlie Kirk, figura central del ‘trumpismo’, un activista reverenciado por los republicanos que había conseguido atraer a muchos jóvenes de EE.UU. al conservadurismo. La violencia política ya había asomado durante el año, como los atentados contra políticos demócratas en Minnesota. Y con la conmoción todavía persistente por los dos intentos de asesinato de Trump en la campaña presidencial de 2024.
Octubre
Paz en Gaza
El gran éxito diplomático de Trump llegó en otoño: la intermediación de un acuerdo entre Israel y Hamás para un alto el fuego en Gaza, después de una guerra que ha aniquilado la Franja, y para la liberación de todos los rehenes y cadáveres que quedaban en manos del grupo terrorista. Trump, siempre optimista y ambicioso, lo calificó como el logro de la vieja aspiración de ‘paz en Oriente Medio’. La segunda fase diseñada por EE.UU., que arranca ahora, será más compleja: desarme de Hamás, gobierno de transición, reconstrucción de Gaza.
Noviembre
La economía se vuelve en contra
Junto con la inmigración, la economía fue una de las grandes cartas electorales de Trump para regresar a la Casa Blanca, después de varios años con inflación disparada bajo Biden. El nuevo presidente prometió una ‘era dorada’ que ha tenido reflejo en la bolsa y, en cierta manera, en indicadores macroeconómicos. Pero no para la mayoría de los votantes. Eso ha provocado frustración y se ha sentido en las urnas, desde la victoria de un joven socialista -Zohran Mamdani- para la alcaldía de Nueva York hasta las derrotas republicanas en elecciones estatales clave. Y se siente también en las encuestas, donde Trump suspende con claridad en gestión económica.
Diciembre
De Venezuela a Mineápolis
La decisión más audaz de Trump en su primer año fue la espectacular captura de Nicolás Maduro en su refugio de Caracas. Ocurrió el 3 de enero de este año, pero estaba prevista para justo antes de la Nochevieja, en medio de una campaña de presión sostenida todo el mes contra el régimen chavista: ataques a narcolanchas, confiscación de petroleros, amenazas de intervención militar. Aquella operación militar abre un nuevo periodo político en Venezuela, con Trump «al mando», como él mismo ha defendido. Fue también en diciembre cuando Trump decretó un despliegue reforzado de la policía migratoria en Mineápolis, la ciudad que se ha convertido en el núcleo de las tensiones políticas y migratorias en EE.UU.