En siete meses, Donald Trump ha cambiado de forma radical la relación petrolera entre Estados Unidos y Venezuela. Cuando terminó 2025, las refinerías estadounidenses recibían una media de 137.000 barriles diarios de crudo venezolano. En julio ya eran 701.000, según datos … oficiales a los que ha tenido acceso ABC. Más de cinco veces más, un aumento del 412%, y el mayor volumen mensual desde 2017. Y hay un factor clave que ayuda a explicar el atractivo económico de esa recuperación para la Casa Blanca: el petróleo venezolano está llegando a Estados Unidos por debajo del coste medio del crudo que el país compra en el exterior.
«Gracias a la audaz actuación del presidente Trump, el petróleo venezolano, que antes era robado al pueblo de Venezuela y vendido con descuento a nuestros adversarios, fluye ahora hacia Estados Unidos en volúmenes récord. La renovada alianza entre nuestros dos países está reactivando la industria petrolera venezolana mediante inversiones privadas solventes y aportando una mayor oferta a los mercados estadounidense y mundial», asegura a ABC Taylor Rogers, portavoz de la Casa Blanca.
En julio de 2025, por ejemplo, Estados Unidos importó apenas 7.000 barriles diarios de Venezuela. Exactamente un año después fueron 701.000, es decir, cien veces más. El dato de julio del año pasado fue excepcionalmente bajo, ante la incertidumbre de las relaciones bilaterales por el regreso del presidente Trump al poder, pero permite medir la magnitud del vuelco registrado desde entonces.
Sólo entre marzo y julio, los cinco meses para los que existen datos, tanto de volumen como de precio, el petróleo venezolano desembarcado en Estados Unidos tuvo un valor aproximado de 6.530 millones de dólares. La aceleración coincide con el cambio político abierto el 3 de enero con la captura de Nicolás Maduro. Desde entonces, las importaciones han crecido sin interrupción. Las últimas cifras mensuales consolidadas fueron publicadas el 30 de septiembre y corresponden a julio; la próxima actualización está prevista para el 30 de octubre.
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David Alandete
El aumento no es sólo relevante por su volumen. También lo es por el precio. En julio, el coste medio del crudo venezolano desembarcado en Estados Unidos fue de 71,28 dólares por barril, según la EIA. El promedio del conjunto del petróleo importado por Estados Unidos se situó ese mes en 77,87 dólares. El venezolano llegó, por tanto, unos 6,60 dólares por barril más barato, aproximadamente un 8,5% por debajo de la media de las importaciones, algo muy beneficioso para el argumento de que la intervención en la Casa Blanca ofrece incentivos económicos.
La diferencia aparece también frente a algunos de los principales proveedores de Estados Unidos. El crudo canadiense desembarcado costó de media 75,34 dólares; el mexicano, 78,59; y el colombiano, 82,87. Frente a esos precios, el venezolano resultó aproximadamente un 5% más barato que el canadiense, un 9% más barato que el mexicano y un 14% más barato que el colombiano.
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También quedó por debajo de las dos grandes referencias internacionales. El West Texas Intermediate, WTI, tuvo de medida unos 80,46 dólares en julio y el Brent, 83,76. La distancia respecto al petróleo venezolano desembarcado en Estados Unidos fue así de unos nueve dólares frente al WTI y de más de doce frente al Brent.
La comparación requiere, sin embargo, una importante precisión. No todos los petróleos son iguales. Buena parte del crudo venezolano es pesado y con mayor contenido de azufre, características que tradicionalmente obligan a venderlo con descuento respecto a crudos ligeros como el Brent. Cuando se compara con petróleos pesados similares, la ventaja se reduce considerablemente. El Merey venezolano y el Maya mexicano, por ejemplo, se mueven en precios mucho más próximos.
1.550
millones de dólares en un solo mes
Es lo que ha movido el petróleo venezolano hacia EE.UU. a un ritmo de 701.000 barriles diarios en julio.
Aun así, la combinación de volumen y precio tiene ya una ventaja económica considerable. A un ritmo de 701.000 barriles diarios, durante los 31 días de julio entraron en Estados Unidos aproximadamente 21,7 millones de barriles venezolanos. Aplicando el coste medio desembarcado de 71,28 dólares, el valor aproximado de ese petróleo ronda los 1.550 millones de dólares en un solo mes.
Y todavía hay un elemento más significativo: Estados Unidos ha recuperado esos volúmenes antes de que pueda apreciarse el efecto del gran acuerdo petrolero alcanzado a finales de agosto, que todavía se está finalizando, con el empresario Alejandro Betancourt, investigado judicialmente en España.
Relación estructural
Los datos oficiales correspondientes a julio son anteriores a ese pacto para explotar durante casi un siglo 17 campos petroleros venezolanos. Eso significa que el acuerdo no provocó el regreso del petróleo venezolano al mercado estadounidense, sino que se sobrepondrá a estas cifras. Cuando se cerró, ese regreso a la explotación petrolera venezolana ya se había producido. El pacto busca convertir ahora en una relación estructural y de largo plazo una reorientación comercial iniciada durante los primeros meses posteriores a la captura de Maduro.
El cambio devuelve de hecho las compras estadounidenses a niveles que no se observaban desde antes de la ruptura de la relación petrolera. En julio de 2017, Estados Unidos importó 655.000 barriles diarios de Venezuela. Nueve años después, en julio de 2026, fueron esos 701.000. Para encontrar una cifra mensual superior hay que remontarse a mayo de 2017, al inicio de la primera Administración Trump, cuando se alcanzaron 708.000 barriles diarios.
La serie histórica permite apreciar mejor el recorrido. Venezuela llegó a ser uno de los grandes suministradores de petróleo de Estados Unidos antes del chavismo y sus políticas intervencionistas. Durante los años noventa las importaciones superaron repetidamente el millón de barriles diarios y alcanzaron 1,6 millones en octubre de 1997. A comienzos del siglo XXI continuaron registrándose meses por encima de 1,4 millones. En agosto de 2002, por ejemplo, fueron 1,514 millones diarios.
Recuperación paulatina
Después comenzó un prolongado declive con Hugo Chávez en el poder y después, Maduro. En 2017 todavía se importaban varios cientos de miles de barriles diarios, pero en 2019 el desplome fue abrupto: 561.000 en enero, 242.000 en febrero, 47.000 en marzo, 114.000 en abril y apenas 11.000 en mayo.
La recuperación fue inicialmente modesta bajo la presidencia de Joe Biden y sus concesiones ante el chavismo. En enero de 2023 entraron 40.000 barriles diarios y en diciembre, 161.000. En 2024 la cifra siguió aumentando y llegó a 308.000 en julio y 296.000 en diciembre. Pero 2025 volvió a registrar una caída pronunciada tras el regreso de Trump al poder: de 287.000 barriles diarios en enero se pasó al mínimo de 7.000 en julio, antes de una recuperación hasta 137.000 en diciembre.
Estados Unidos posee en la costa del Golfo un enorme complejo de refinerías capaces de procesar crudos pesados y sulfurosos. Durante décadas buena parte de esa capacidad estuvo vinculada precisamente al petróleo procedente de Venezuela y México. El regreso de grandes cantidades de crudo venezolano permite alimentar esa infraestructura con un petróleo que, aunque exige una refinación más compleja, llega con descuento frente a referencias ligeras internacionales.