«Es un alivio. Finalmente, nos sentimos libres y podemos hacer lo que queremos». Marc Roy, de 73 años, describe con estas palabras el retorno a su hogar tras pasar cerca de una semana desalojado por el megaincendio de Gironda. Este jubilado, que trabajó … en el departamento de publicidad del diario local ‘Sud-Ouest’, es uno más entre las decenas de miles de evacuados que han podido volver a sus casas en los últimos días en el suroeste del territorio galo. Llegaron a ser 220.000 en el peor momento del mayor fuego de los últimos 50 años en Francia. Empezó el 22 de julio y han ardido 42.000 hectáreas en la región de Burdeos.
«Cuando llegamos, había ceniza al lado de nuestro jardín», cuenta Roy, que vive en Eysines. Junto con esta localidad, las autoridades galas han levantado las restricciones en todos los municipios evacuados (más de 20), salvo cuatro. «Estamos volviendo poco a poco a la normalidad, pero hay mucha menos gente en la calle y las tiendas», afirma en una entrevista para este medio. Siguiendo las recomendaciones de la prefectura, este jubilado mantiene cada noche encendido y conectado su teléfono. Además, cuenta que «tenemos debajo de la cama una maleta hecha con ropa y nuestros papeles (de identidad, recetas médicas…) por si tenemos que irnos de nuevo».
El equivalente francés de la Delegación del Gobierno en Gironda puso punto final este viernes a la evacuación de Biganos, Audenge, Andernos-les-Bains y Lanton. También permitió regresar a los turistas a sus residencias veraniegas en Lacanau. Esta medida se suma a otra parecida tomada el día antes para los residentes o visitantes de nueve localidades, que benefició a 84.000 personas. Una primera operación retorno ya había tenido lugar el martes.
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En total, «198.000 de los desalojados en la región bordelesa ya han podido regresar a sus casas», informó la prefecta de Gironda, Sophie Brocas, durante una rueda de prensa el viernes por la tarde. En el peor momento de esta oleada de incendios en el suroeste de Francia, llegaron a ser 250.000 los evacuados si se tienen en cuenta los afectados por las llamas en Gironda y en otro vasto fuego en las Landas, con 3.600 hectáreas quemadas. Ahora mismo esa cifra ha bajado a 22.000.
«Esperanza» de controlar el fuego este fin de semana
Francia ve la luz al final del túnel de esta catástrofe natural, aunque sigue sin producirse el esperado anuncio de que el incendio está oficialmente controlado. Los más de 3.000 bomberos desplegados trabajan a destajo para conseguirlo durante el sábado o domingo. «Tenemos la esperanza y trabajamos para ello, pero no puedo garantizar que estará controlado durante este fin de semana», aseguró Eric Pitault, responsable de la comunicación en el principal cuartel de Burdeos. La novena ciudad más poblada de Francia, a la que las llamas se acercaron a solo 15 kilómetros, respira más aliviada desde hace días, pero su atmósfera sigue contaminada por las partículas finas de los humos tóxicos.
«Estamos volviendo poco a poco a la normalidad, pero hay mucha menos gente en la calle y las tiendas»
Marc Roy
Jubilado desalojado
Desde el pasado domingo por la tarde, no ha cambiado la dimensión de este fuego y se ha mantenido estable en 42.000 hectáreas. Se trata de una cifra elevadísima, aún más teniendo en cuenta que el anterior incendio más vasto en el país vecino no superaba las 15.000. El megaincendio de Gironda ha comportado que las llamas hayan ardido en el territorio galo en 116.000 hectáreas, cifra récord desde 1973. Otro triste récord nacional que ha batido el país vecino es el de contaminación por el humo. Según datos del organismo europeo Copernicus, en lo que va de 2026 se ha emitido una cantidad de partículas finas y tóxicas superior al total de la suma de los tres años anteriores.
Restablecimiento de las conexiones ferroviarias
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Tras superar la peor etapa de esta crisis, la Gironda afronta una lenta, pero progresiva, vuelta a la normalidad. La SNCF ha anunciado que, a partir de este sábado, vuelven a circular los trenes entre Burdeos y Hendaya, Arcachón y Tarbes. Las conexiones ferroviarias entre el suroeste y el País Vasco español han estado cortadas desde el pasado fin de semana. Este anuncio se produjo el día después de que reabriera la A-63 –la autopista que une esa zona con España–, cuyo cierre había provocado colas y retenciones en el paso fronterizo entre Irún y Biriatou.
Con la evidente mejora en Gironda, las miradas empezaron a focalizarse en el Var, en el sudeste. Después de quemar 4.500 hectáreas, otro gran incendio ardió de nuevo en esa zona de la Costa Azul y obligó a evacuar a 2.000 personas. Las llamas devoradoras no han dicho su última palabra en este verano sofocante en Francia.