Las pilas de toda la vida se pasan al USB-C: la sencillísima idea que alivia un incordio cotidiano - Colombia
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Las pilas de toda la vida se pasan al USB-C: la sencillísima idea que alivia un incordio cotidiano

El USB-C ha terminado llegando a prácticamente todos los dispositivos que utilizamos diariamente. El móvil, los auriculares, el libro electrónico, el ordenador e incluso algunos cepillos de dientes comparten ya un mismo conector, pero en muchos hogares todavía queda un pequeño reducto tecnológico que parece haberse quedado anclado en otra época: el cajón de las pilas.Mandos a distancia, juguetes, básculas, despertadores, ratones o pequeños aparatos domésticos continúan dependiendo de las clásicas pilas AA y AAA. Existen alternativas recargables desde hace mucho tiempo, pero normalmente requieren una base o un cargador específico que hay que comprar, guardar y, sobre todo, encontrar cuando hace falta.Las nuevas Thomson Power+ plantean una solución tan sencilla que cuesta entender por qué no está más extendida: incorporan un puerto USB-C directamente en cada pila. Cuando se agotan, se extraen del aparato, se conectan a un cable y vuelven a estar listas para utilizarse.No es una gran revolución tecnológica, pero después de probarlas sí puedo decir que es una de esas pequeñas ideas que hacen la vida diaria bastante más sencilla. Cuatro pilas cargándose desde un único USBThomson comercializa sus Power+ en paquetes de cuatro unidades, tanto en formato AA como AAA. Dentro de la caja también incluye un peculiar cable con cuatro conectores USB-C, uno para cada pila, que permite recargarlas simultáneamente utilizando un solo puerto USB.El sistema no podría ser más directo. No hay que colocar las pilas en una posición concreta dentro de una base ni comprobar que los polos han hecho contacto correctamente. Basta con introducir cada conector USB-C en su correspondiente pila y enchufar el otro extremo del cable a un cargador, un ordenador, el coche o una batería externa.Una pequeña luz verde parpadea mientras se están cargando y permanece fija cuando el proceso ha terminado. Y una carga completa necesita aproximadamente tres horas.El cable múltiple es uno de los grandes aciertos del conjunto porque permite recuperar las cuatro pilas a la vez, pero no es imprescindible para cargarlas. Al utilizar un conector USB-C convencional, también es posible conectar individualmente una pila a otro cable compatible.En la práctica, esto elimina el principal inconveniente de las pilas recargables tradicionales: depender de otro aparato más. No hace falta reservar espacio para una base de carga ni acordarse de llevarla cuando se viaja. Con un cable y cualquier fuente de alimentación USB es suficiente. No solo cambia la manera de cargarlasLa conexión USB-C es su característica más llamativa, pero no es la única diferencia frente a muchas pilas recargables convencionales. Las Thomson Power+ utilizan una batería de iones de litio y ofrecen una salida estable de 1,5 voltios, la misma tensión que las pilas alcalinas desechables.Buena parte de las pilas recargables tradicionales de níquel-metal hidruro funcionan a 1,2 voltios. Esa diferencia no suele impedir que funcionen, pero puede provocar problemas en algunos dispositivos especialmente sensibles al voltaje o hacer que determinados aparatos detecten antes de tiempo que la pila está agotándose.Dado que las he usado solo unas semanas, no me resulta posible valorar todavía su autonomía a largo plazo, cuánto perderán con el paso de los meses o si realmente alcanzarán todos los ciclos anunciados. Thomson asegura que pueden soportar hasta 1.500 recargas y ofrece una garantía de cinco años. Más caras al comprarlas, pero pensadas para durarCada paquete de cuatro pilas cuesta actualmente 24,90 euros en la tienda oficial, tanto en el caso de las AA como en el de las AAA. Es un desembolso considerablemente mayor que el de un paquete de pilas desechables e incluso superior al de algunas recargables tradicionales. A cambio, no requieren comprar un cargador adicional y pueden reutilizarse durante años. La rentabilidad dependerá, por tanto, del uso que se les dé. Tienen mucho más sentido en dispositivos que consumen pilas con cierta frecuencia —juguetes, mandos de consola, iluminación decorativa o periféricos— que en un mando a distancia cuyas pilas pueden durar varios años.También permiten reducir la cantidad de pilas desechables que terminamos utilizando, aunque conviene no simplificar este argumento. Siguen siendo baterías de litio, tienen una vida limitada y deberán depositarse en un punto de recogida adecuado cuando dejen de funcionar. Su ventaja medioambiental dependerá precisamente de que se reutilicen muchas veces.¿Las recomiendo?Las Thomson Power+ no van a cambiarte la vida ni vas a notar un salta económico gigante. Son pilas AA y AAA normales a las que alguien ha añadido una solución de carga acorde con 2026. Funcionan en los mismos dispositivos de siempre, pero cuando se agotan no obligan a buscar un cargador específico ni a comprar otro paquete en el supermercado.Todavía queda por comprobar cómo envejecen y si su autonomía compensa el precio inicial, pero la experiencia de uso resulta indiscutiblemente práctica. Conectar cuatro pilas al mismo cable, dejarlas cargando y volver a utilizarlas unas horas después es tan fácil que cuesta regresar al sistema anterior.A veces, la tecnología más útil no es la que inventa una nueva categoría de producto, sino la que elimina una molestia cotidiana que habíamos terminado aceptando como inevitable. Para mí es un producto redondo sin ninguna pega. Valoración Nota 10Lo mejorSe recargan directamente por USB-C.No necesitan una base específica.El cable incluido permite cargar cuatro a la vez.Mantienen los 1,5 voltios de las pilas convencionales.Lo peorSu precio inicial es elevado.Todavía no podemos comprobar su degradación ni los 1.500 ciclos prometidos.

Publicado: julio 30, 2026, 9:00 pm

La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/tecnologia/review-pilas-recargables-usb-c-thomson-prueba_7020809_0.html

El USB-C ha terminado llegando a prácticamente todos los dispositivos que utilizamos diariamente. El móvil, los auriculares, el libro electrónico, el ordenador e incluso algunos cepillos de dientes comparten ya un mismo conector, pero en muchos hogares todavía queda un pequeño reducto tecnológico que parece haberse quedado anclado en otra época: el cajón de las pilas.

Mandos a distancia, juguetes, básculas, despertadores, ratones o pequeños aparatos domésticos continúan dependiendo de las clásicas pilas AA y AAA. Existen alternativas recargables desde hace mucho tiempo, pero normalmente requieren una base o un cargador específico que hay que comprar, guardar y, sobre todo, encontrar cuando hace falta.

Las nuevas Thomson Power+ plantean una solución tan sencilla que cuesta entender por qué no está más extendida: incorporan un puerto USB-C directamente en cada pila. Cuando se agotan, se extraen del aparato, se conectan a un cable y vuelven a estar listas para utilizarse.

No es una gran revolución tecnológica, pero después de probarlas sí puedo decir que es una de esas pequeñas ideas que hacen la vida diaria bastante más sencilla

Cuatro pilas cargándose desde un único USB

Thomson comercializa sus Power+ en paquetes de cuatro unidades, tanto en formato AA como AAA. Dentro de la caja también incluye un peculiar cable con cuatro conectores USB-C, uno para cada pila, que permite recargarlas simultáneamente utilizando un solo puerto USB.

El sistema no podría ser más directo. No hay que colocar las pilas en una posición concreta dentro de una base ni comprobar que los polos han hecho contacto correctamente. Basta con introducir cada conector USB-C en su correspondiente pila y enchufar el otro extremo del cable a un cargador, un ordenador, el coche o una batería externa.

Una pequeña luz verde parpadea mientras se están cargando y permanece fija cuando el proceso ha terminado. Y una carga completa necesita aproximadamente tres horas.

El cable múltiple es uno de los grandes aciertos del conjunto porque permite recuperar las cuatro pilas a la vez, pero no es imprescindible para cargarlas. Al utilizar un conector USB-C convencional, también es posible conectar individualmente una pila a otro cable compatible.

En la práctica, esto elimina el principal inconveniente de las pilas recargables tradicionales: depender de otro aparato más. No hace falta reservar espacio para una base de carga ni acordarse de llevarla cuando se viaja. Con un cable y cualquier fuente de alimentación USB es suficiente. 

No solo cambia la manera de cargarlas

La conexión USB-C es su característica más llamativa, pero no es la única diferencia frente a muchas pilas recargables convencionales. Las Thomson Power+ utilizan una batería de iones de litio y ofrecen una salida estable de 1,5 voltios, la misma tensión que las pilas alcalinas desechables.

Buena parte de las pilas recargables tradicionales de níquel-metal hidruro funcionan a 1,2 voltios. Esa diferencia no suele impedir que funcionen, pero puede provocar problemas en algunos dispositivos especialmente sensibles al voltaje o hacer que determinados aparatos detecten antes de tiempo que la pila está agotándose.

Dado que las he usado solo unas semanas, no me resulta posible valorar todavía su autonomía a largo plazo, cuánto perderán con el paso de los meses o si realmente alcanzarán todos los ciclos anunciados. Thomson asegura que pueden soportar hasta 1.500 recargas y ofrece una garantía de cinco años

Más caras al comprarlas, pero pensadas para durar

Cada paquete de cuatro pilas cuesta actualmente 24,90 euros en la tienda oficial, tanto en el caso de las AA como en el de las AAA. Es un desembolso considerablemente mayor que el de un paquete de pilas desechables e incluso superior al de algunas recargables tradicionales. A cambio, no requieren comprar un cargador adicional y pueden reutilizarse durante años. La rentabilidad dependerá, por tanto, del uso que se les dé. Tienen mucho más sentido en dispositivos que consumen pilas con cierta frecuencia —juguetes, mandos de consola, iluminación decorativa o periféricos— que en un mando a distancia cuyas pilas pueden durar varios años.

También permiten reducir la cantidad de pilas desechables que terminamos utilizando, aunque conviene no simplificar este argumento. Siguen siendo baterías de litio, tienen una vida limitada y deberán depositarse en un punto de recogida adecuado cuando dejen de funcionar. Su ventaja medioambiental dependerá precisamente de que se reutilicen muchas veces.

¿Las recomiendo?

Las Thomson Power+ no van a cambiarte la vida ni vas a notar un salta económico gigante. Son pilas AA y AAA normales a las que alguien ha añadido una solución de carga acorde con 2026. Funcionan en los mismos dispositivos de siempre, pero cuando se agotan no obligan a buscar un cargador específico ni a comprar otro paquete en el supermercado.

Todavía queda por comprobar cómo envejecen y si su autonomía compensa el precio inicial, pero la experiencia de uso resulta indiscutiblemente práctica. Conectar cuatro pilas al mismo cable, dejarlas cargando y volver a utilizarlas unas horas después es tan fácil que cuesta regresar al sistema anterior.

A veces, la tecnología más útil no es la que inventa una nueva categoría de producto, sino la que elimina una molestia cotidiana que habíamos terminado aceptando como inevitable. Para mí es un producto redondo sin ninguna pega.

Valoración

Nota 10

Lo mejor

  • Se recargan directamente por USB-C.
  • No necesitan una base específica.
  • El cable incluido permite cargar cuatro a la vez.
  • Mantienen los 1,5 voltios de las pilas convencionales.

Lo peor

  • Su precio inicial es elevado.
  • Todavía no podemos comprobar su degradación ni los 1.500 ciclos prometidos.

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