«Sería una traición a la nación húngara si no tocásemos esta constitución», ha defendido Péter Magyar ante el parlamento la votación de la enmienda constitucional, aprobada con 139 votos a favor y seis en contra. El rodillo de mayoría parlamentaria de dos … tercios de Magyar está permitiendo a su gobierno medidas drásticas, como la suspensión de emisiones de los medios de comunicación pública o la puesta en marcha de una agencia de recuperación de las fortunas que los más destacados miembros del anterior gobierno se han llevado al extranjero.
«Ellos organizaron el país de tal manera que la voluntad de un hombre se convirtió en la fuente del trabajo legislativo… pero Tisza obtuvo un mandato claro y contundente para desmantelar este sistema», se ha referido al anterior gobierno de Viktor Orbán, y ha justificado la reforma de la ley fundamental de Hungría, que le permitirá poner fin inmediatamente al mandato del presidente Tamás Sulyok, último vestigio del sistema Orbán. El Parlamento elegiría a un nuevo presidente, que permanecerá en el cargo hasta que entre en vigor una nueva constitución, o por un máximo de cinco años.
El objetivo de la enmienda a la Ley Fundamental, firmada por la ministra de Justicia Márta Görög, es garantizar las condiciones institucionales esenciales necesarias para el funcionamiento legítimo del Estado hasta la entrada en vigor de la nueva Constitución y sentar las bases para la restauración de la democracia constitucional. La propuesta incluye un plazo de 12 años o tres mandatos para los miembros del Parlamento, la terminación del mandato del actual presidente de la República, la introducción de un límite de edad de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional, la revocación del Presidente de la Curia y de la Oficina Nacional del Poder Judicial, que puede ser iniciada por los jueces, y el establecimiento de la Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos.
Noticia relacionada
Rosalía Sánchez
Magyar ha definido esta reforma constitucional como «el paso definitivo de la Operación Purgatorio», porque permite crea la oportunidad para el establecimiento de la Oficina Nacional de Recuperación de Bienes y Protección de la Propiedad; elimina la posibilidad de un monopolio político de décadas y, sobre la base del mandato democrático del pueblo húngaro, comenzar la sustitución de los títeres políticos de Orbán.
Sulyok, que fue juez del Tribunal Constitucional durante 10 años hasta que el parlamento le nombró presidente en 2024, dijo que no tiene agenda política y hasta ahora se ha negado a dimitir. El partido de Orbán, Fidesz, prohibió el pasado miércoles al Presidente de la República firmar la enmienda de la Ley Fundamental.
Para soslayar este obstáculo, el texto de la reforma establece expresamente que sólo puede ser ratificada por el Tribunal Constitucional, tras el control preliminar de la norma bajo el derecho público. Magyar ha dado a Sulyok un plazo de cinco días para firmarla, tras los cuales iniciará un procedimiento de destitución contra él. «Hoy es un gran día, a partir de hoy eres un hombre libre», le ha dicho Magyar.
Newsletter
Como clavo ardiendo, Sulyok ha solicitado una evaluación de la enmienda a la Comisión de Venecia, un panel del organismo de derechos humanos del Consejo de Europa, que asesora sobre si los cambios constitucionales son democráticos, pero la Comisión de Venecia ha declinado hacer comentarios.
Viktor Orbán denuncia la ilegitimidad de la reforma
«Hoy saldan cuentas con el Presidente de la República, pero mañana pueden hacerlo con cualquiera», ha advertido Viktor Orbán, que ha señalado también que «el autoritarismo no tolera la crítica ni el control sobre sí mismo». «Las autoridades quieren herramientas en sus manos que puedan usarse para eliminar el trabajo de cualquiera y quitarle el negocio a cualquiera. Nunca reconoceremos los métodos violentos del autoritarismo como legítimos y legítimos. Un nuevo presidente que ha sido injustamente instalado no puede ser legítimo, por lo que sus decisiones tampoco serán legales. Si el presidente es destituido por la fuerza, Hungría tiene derecho a resistirse. ¡Y lo haremos!«, ha amenazado al nuevo gobierno húngaro.