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NEGOCIOS

Los Gerentes de Impacto del 2024

TECNOLOGÍA

La NASA publica las primeras conclusiones de Artemis II: la nave Orion funcionó «según lo previsto»

La misión Artemis II supuso la vuelta del ser humano a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo. Los astronautas lograron, a bordo de la nave Orion, sobrevolar la Luna y batir el récord de distancia alcanzada por seres humanos, alejándose hasta más de 406.000 kilómetros de la Tierra. Artemis II ya es historia, pero para la NASA comienza una parte de trabajo realmente importante. Desde el amerizaje de la nave, la agencia espacial se encuentra en un detallado proceso de revisión de cómo funcionó cada una de las piezas que hicieron posible la misión.Estas evaluaciones iniciales son fundamentales, ya que servirán para preparar las bases de Artemis III, programada para el próximo año, y que dejará de ser un alunizaje para centrarse en probar sistemas y operaciones en órbita terrestre. Mientras tanto, el regreso a la superficie lunar se traslada a Artemis IV y Artemis V en 2028.Las primeras conclusiones oficiales de la NASA sobre la misión Artemis IIUno de los momentos que más preocupaban era el regreso a la Tierra debido a las extremas temperaturas que Orion tenía que soportar. Las primeras inspecciones del escudo térmico muestran que «funcionó según lo previsto, sin que se detectaran anomalías», explican desde la NASA. De hecho, perdió mucho menos material que en Artemis I, la misión realizada en 2022, lo que significa que los cambios introducidos después de aquel vuelo parecen haber funcionado. Orion aterrizó el 10 de abril y cayó a solo 4,7 kilómetros de su punto de aterrizaje previsto. Según la NASA, «estuvo dentro de los 1,6 kilómetros por hora de las predicciones».El cohete SLS (Space Launch System), vehículo que impulsa las misiones Artemis, también tuvo un buen rendimiento. En la evaluación preliminar se indica que el cohete llevó con precisión a Orion hacia el lugar deseado en el espacio. Cuando se apagó el motor principal, al detenerse los motores de combustible RS-25 de la etapa central, la nave ya viajaba a más de 18.000 millas por hora, la velocidad necesaria para «dirigirse con precisión hacia su ubicación prevista».Los resultados en tierra también han sido positivos, ya que el lanzador móvil y la plataforma de lanzamiento sufrieron daños mínimos tras el potente encendido del propulsor. Esto tiene especial importancia porque en Artemis I algunas zonas sí que necesitaron más reparaciones, por lo que las mejoras aplicadas antes de este lanzamiento han demostrado ser eficaces. El sistema de inodoro de la cápsula fue la única incidencia técnica a destacar. Poco después del despegue, los astronautas reportaron fallas en la línea de ventilación de orina, que la especialista de misión Christina Koch logró solucionar con la ayuda del personal de tierra.Ahora, los equipos de la NASA continúan con la revisión de los datos para estudiar lo ocurrido y evitar que vuelva a repetirse, además de continuar preparando el hardware y los equipos para lanzar y llevar a cabo la misión Artemis III en 2027, antes de las misiones posteriores a la superficie de la Luna que comenzarán en 2028.

Google renueva el diseño de los iconos de sus apps: así los verás a partir de ahora

Google vuelve a rediseñar los iconos de sus aplicaciones con la intención de que los usuarios puedan reconocer cada servicio mucho más rápido. Hace cuatro años fue cuando se realizó el último cambio y fue criticado porque casi todas las apps compartían los mismos cuatro colores y unas formas demasiado parecidas. Por ejemplo, era fácil confundir Gmail con Drive, Meet o Calendar.Por ello, según informan desde 9to5google, desde la compañía de Mountain View están llevando a cabo unos iconos más simples, más redondeados y con colores dominantes. También introduce el degradado que ya había aparecido en Gemini, Maps o la propia «G» de Google.Lo más destacable es que Google deja de obligar a todos los iconos a usar siempre rojo, azul, verde y amarillo a la vez. Esto permite que cada aplicación gane más personalidad y pierde fondos o marcos blancos que antes hacían que todo se viera demasiado uniforme. Con esto pretenden que sea más fácil de leer con un solo vistazo en el móvil o en el navegador.Así cambian los iconos de GoogleDrive: estrena un triángulo más redondeado y elimina el rojoDocs: mantiene la clásica hoja azul, pero Sheets y Slides pasan a ser horizontales para recordar mejor a una tabla y a una presentación.Gmail: mantiene su forma de ‘M’, pero es más suave y con el rojo como protagonista.Calendar: recupera el azul clásico con un aspecto inspirado en versiones antiguas.Meet: cambia con una cámara amarilla mucho más visible y Chat apuesta por una burbuja verde sencilla.También se renuevan Tareas, Keep, Voice, Formularios y Sites, con símbolos más grandes y menos adornos.Google todavía no ha dado una fecha oficial sobre cuándo llegarán todas las novedades, pero el despliegue será progresivo. Con estos cambios, los iconos se diferencian mucho más entre sí y parece que pondrá fin a las quejas de los usuarios.

La IA que podría hackear el mundo: qué es Claude Mythos y por qué está generando miedo global

Imagina que existe un súper cerebro capaz de revisar y analizar todos los principales sistemas operativos y navegadores web que existe en el ecosistema tech y encontrar en ellos vulnerabilidades de alta gravedad. Es decir: una herramienta que identifica peligros en casi cualquier rincón digital.Eso es precisamente lo que Anthropic asegura haber conseguido con Claude Mythos Preview, un modelo de inteligencia artificial de propósito general aún no publicado.“Los modelos de IA han alcanzado un nivel de capacidad de programación que les permite superar a todos, excepto a los humanos más expertos, en la detección y explotación de vulnerabilidades de software. Mythos Preview ya ha detectado miles de vulnerabilidades de alta gravedad, incluyendo algunas en todos los principales sistemas operativos y navegadores web”, explica Anthropic en su web.La preocupación de la compañía tiene que ver con el alcance que estas tecnologías de vanguardia pueden tener: “Dado el ritmo de avance de la IA, no pasará mucho tiempo antes de que estas capacidades se extiendan, posiblemente más allá de los actores comprometidos con su implementación segura. Las consecuencias —para la economía, la seguridad pública y la seguridad nacional— podrían ser graves”. Es decir: en malas manos, un modelo de inteligencia artificial como Claude Mythos sería una ciberarma mortal.Con el fin de contener, al menos de momento, el fin del mundo, Anthropic presentó el Proyecto Glasswing, “una iniciativa para proteger el software más crítico del mundo en la era de la IA”. “Nos asociamos con las organizaciones responsables de la infraestructura de la que dependen miles de millones de personas y brindamos a sus defensores una ventaja inicial con nuestro nuevo modelo de vanguardia, Claude Mythos Preview”, señala la compañía de Dario Amodei.Concretamente, el Proyecto Glasswing reúne a Amazon Web Services, Anthropic, Apple, Broadcom, Cisco, CrowdStrike, Google, JPMorgan Chase, la Fundación Linux, Microsoft, NVIDIA y Palo Alto Networks como socios de lanzamiento. Prácticamente todas las Big Tech unidas en una misma lucha.Todo esto, ¿qué significa?Anthropic lo explica bien: “El software del que todos dependemos a diario —responsable del funcionamiento de los sistemas bancarios, el almacenamiento de historiales médicos, la interconexión de redes logísticas, el mantenimiento de las redes eléctricas y mucho más— siempre ha contenido errores. Muchos son menores, pero algunos son fallos de seguridad graves que, de descubrirse, podrían permitir a los ciberdelincuentes secuestrar sistemas, interrumpir operaciones o robar datos”.La compañía incluso se atreve a dar una cifra del daño económico global que supone el cibercrimen, valorándolo en toro a los 500.000 millones de dólares anuales.“Muchos fallos en el software pasan desapercibidas durante años porque su detección y explotación requerían conocimientos especializados de un número reducido de expertos en seguridad. Con los modelos de IA de última generación, el coste, el esfuerzo y el nivel de experiencia necesarios para encontrar y explotar vulnerabilidades de software se han reducido drásticamente”, destacan desde Anthropic. Claude Mythos Preview ha detectado vulnerabilidades que habían sobrevivido, en algunos casos, “a décadas de revisión humana y millones de pruebas de seguridad automatizadas”.Si una tecnología como esta se usara con mala intención, esos mismos fallos que detecta, en lugar de corregirse, se podrían aprovechar. Es decir: “Sin las salvaguardias necesarias, estas potentes capacidades cibernéticas podrían utilizarse para explotar los numerosos defectos existentes en el software más importante del mundo”.Por este motivo, Anthropic mantiene un acceso reducido a Mythos, compartiendo el modelo, además de con los socios fundadores, con un grupo de unas 40 organizaciones “que desarrollan o mantienen infraestructura de software crítica”. Esta cautela ha sido valorada positivamente por muchos expertos, pero al mismo tiempo han señalado la falta de coordinación internacional para gestionar una tecnología con implicaciones potencialmente globales.Porque Claude Mythos puede convertirse en una especie de ‘IA experta en ciberseguridad’, capaz de analizar sistemas complejos y encontrar vulnerabilidades antes de que lo hagan los atacantes. Y, al menos en algunos casos, parece que lo está consiguiendo: la propia organización detrás de Mozilla Firefox ha reconocido que, gracias al uso de este modelo, ha sido capaz de detectar cientos de vulnerabilidades —algunas de ellas inéditas y otras variaciones de fallos existentes— que habían pasado desapercibidas para sus equipos humanos.Confiar en lo que Anthropic aseguraEl problema es que el potencial de Mythos no está al alcance de cualquiera. La compañía ha dejado claro que no tiene un calendario definido para abrir el acceso al modelo y que, por ahora, su despliegue seguirá siendo muy limitado. De hecho, asegura haber recibido peticiones constantes de gobiernos, empresas y organizaciones interesadas en utilizarlo, pero advierte de que no todos cuentan con la experiencia necesaria para manejar una herramienta de este calibre sin riesgos.Según distintas fuentes, la Comisión Europea se ha reunido en varias ocasiones con Anthropic desde el lanzamiento de Mythos, pero todavía no ha logrado acceder al modelo. El motivo: la falta de acuerdo sobre cómo compartir una tecnología tan sensible sin comprometer su seguridad.En paralelo, el temor se ha extendido a otros ámbitos. Algunos ministros de finanzas, banqueros centrales y responsables del sistema financiero han expresado su inquietud por el impacto que una herramienta así podría tener en infraestructuras críticas. La preocupación no es menor: si una IA es capaz de encontrar fallos con rapidez y precisión, también podría acelerar —y escalar— ataques contra sistemas clave para la economía global.Sin embargo, es un acto de fe ciega, ya que todavía no hay suficiente información independiente para evaluar su verdadero poder. Las capacidades que describe Anthropic son, sobre el papel, extraordinarias. Pero sin acceso al modelo, resulta difícil verificar hasta qué punto esas afirmaciones reflejan un salto real o forman parte del relato.De hecho, algunas voces críticas ya han empezado a poner ese discurso en cuestión, argumentando que en algunos casos los resultados pueden estar influidos por cómo se han diseñado las pruebas o por el contexto en el que se han evaluado. También hay quien apunta a una estrategia conocida en la industria tecnológica: generar FUD (miedo, incertidumbre y duda) para reforzar la percepción de que se está ante una tecnología excepcional.Tenga el resultado final que tenga, conviene no perder la perspectiva. Organismos como el Centro Nacional de Seguridad Cibernética insisten en que, más allá de estos avances, la mayoría de los ataques actuales siguen aprovechando fallos básicos: contraseñas débiles, sistemas sin actualizar o errores de configuración.Es decir, incluso en un escenario donde la IA gana protagonismo, la ciberseguridad sigue estando marcada en gran medida por prácticas fundamentales que dependen principalmente de la atención que pongamos el común de los mortales en proteger nuestros datos.

Adiós al negro y naranja: los nuevos iPhone 18 apostarán por colores que se alejan de lo tradicional

Los colores del iPhone 18 apuntan a ser muy distintos de los tonos del iPhone 17. Los últimos rumores revelan que los próximos móviles de la manzana mordida podrían tener un acabado en rojo y abandonar el clásico color negro para apostar por diseños que se alejan de lo tradicional, además, para corroborar este rumor, el famoso filtrador Digital Chat Station ha revelado en la red social Weibo una nueva fotografía en la que aparecen varias tapas para el módulo de cámaras del iPhone 18 Pro.Para sorpresa de muchos fans de Apple, la imagen da a conocer que ni el rojo ni el negro serán los próximos colores de los iPhone 18 Pro, porque, en su lugar, el azul claro, el cereza oscuro, el gris oscuro y el plateado se encargarán de cubrir la parte trasera.Con estos nuevos tonos, la compañía de Cupertino se despide del naranja cósmico y el azul oscuro que llegaron con los iPhone 17, dando paso únicamente al gris oscuro porque el resto de tonos llegan como novedad. No obstante, si bien es cierto que la llegada de estos colores podría marcar un antes y un después en la estética del teléfono de Apple, los tonos todavía no son oficiales porque las tapas de la fotografía son accesorios que están desarrollando algunos fabricantes.Además, el diario MacRumors añade que «los cuatro colores aún están en desarrollo» y que «Apple todavía tiene tiempo para realizar cambios». Se espera que los modelos iPhone 18 Pro y Pro Max se presenten en la keynote de septiembre junto con el primer iPhone plegable, disponible probablemente en plateado, blanco e índigo.Qué podemos esperar de los próximos iPhone 18Las filtraciones apuntan que el iPhone 18 podría incorporar sensores multiespectrales en las cámaras para mejorar la calidad fotográfica, de esta manera, las lentes podrían ver detalles que el ojo humano no percibe. Además, en relación a los modelos Pro, se espera que el iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max incorporen chips A20 Pro, fabricados con el último proceso de 2 nm de TSMC, y el módem C2 de Apple.Respecto al resto de sus características, es posible que el iPhone 18 tenga una pantalla LTPO de 6,3 pulgadas con 120 Hz, el iPhone 2 Air un pantalla LTPO de 6,5 pulgadas con 120 Hz, el iPhone 18 Pro una pantalla LTPO de 6,3 pulgadas con 120 Hz y el iPhone 18 Pro Max una pantalla LTPO de 6,9 pulgadas con 120 Hz. Acorde al precio, la familia del iPhone 18 mantendría precios similares en la mayoría de los mercados, por lo tanto, el iPhone 18 partiría de los 959 euros, el iPhone 18 Pro de los 1.319 euros y el iPhone 18 Pro Max de los 1.469 euros.

¿Podrían los líderes de la IA llegar a ser tan poderosos como Ford o Rockefeller?

Dario, Demis, Elon, Mark y Sam. Las cinco figuras más importantes de la IA son tan famosas que basta con sus nombres de pila para identificarlas. Políticos y periodistas están pendientes de cada una de sus palabras. ChatGPT, gestionado por OpenAI de Sam Altman, tiene … más de 900 millones de usuarios semanales. Anthropic, de Dario Amodei, ha desarrollado un modelo de IA tan bueno para hackear que ha causado pánico entre los responsables políticos. Demis Hassabis, director de las iniciativas de IA de Google, ha ganado un premio Nobel por su investigación científica. Elon Musk, que dirige xAI, entre otros negocios, es la persona más rica del mundo. Meta, de Mark Zuckerberg, ha creado la familia de modelos de código abierto más popular de Occidente y está invirtiendo enormes sumas en investigadores de IA en un intento por alcanzar la vanguardia de la tecnología.
En un sentido muy real, estos cinco hombres tienen el destino de la civilización occidental en sus manos. El ejército estadounidense ya utiliza sus herramientas de IA, y algunos de los magnates —Altman y Musk— muestran más entusiasmo por ello que otros —Amodei—. Algunos economistas creen que la IA acabará impulsando el crecimiento económico. Otros dicen que dejará sin trabajo a millones de personas. Muchos temen que pueda acabar con la humanidad por completo. Desde la fisión del átomo, ninguna nueva tecnología había generado tanta angustia.

Resulta inquietante que tan pocos hombres ejerzan un poder tan impresionante, sobre todo hombres tan oportunistas como Altman o tan volátiles como Musk. Sin embargo, no es algo sin precedentes. Los cinco famosos de la IA no son más que el último ejemplo de un fenómeno común en la historia del capitalismo occidental. Hay muchos ejemplos en los que un pequeño grupo de hombres ha impulsado nuevas tecnologías, no necesariamente inventándolas, sino llevándolas a las masas. En el proceso, han acumulado un poder enorme.

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Estas tecnologías han moldeado la forma de vida de todo el mundo: los ferrocarriles ayudaron a la gente a desplazarse más lejos y más rápido que nunca, el petróleo proporcionó la energía para el capitalismo industrial, el acero facilitó la construcción de edificios más altos, los automóviles contribuyeron a crear el consumismo de masas, la banca minorista dio crédito al mundo e Internet acaparó la atención de la humanidad. Todas estas tecnologías hicieron más rico al mundo. También trastocaron las normas sociales.
Podría pensar que los magnates están sobrevalorados, o algo peor. El progreso tecnológico es el resultado de las acciones de millones de personas. Nadie inventó el acero ni desarrolló Internet, por ejemplo. Un puñado de personas acapara los beneficios de estos esfuerzos colectivos. La ira popular hacia los superricos proviene de la creencia de que, en el mejor de los casos, estaban en el lugar adecuado en el momento oportuno y, en el peor, de que se están aprovechándose del resto de la sociedad. «Cada multimillonario es un fracaso de las políticas», reza el eslogan.
Se trata de una conclusión poco generosa. La historia demuestra que, una y otra vez, los magnates han desempeñado un papel decisivo en la difusión de nuevas tecnologías al mercado de masas. Son una condición necesaria para la innovación. Un artículo publicado en 2023 por Shari Eli, de la Universidad de Toronto, y sus colegas concluye que el desarrollo por parte de Ford del Modelo T —un automóvil lanzado por primera vez en 1908 que era mucho más barato que cualquier otro anterior— explica en gran medida por qué los estadounidenses fueron los primeros en adoptar ampliamente los automóviles. Un artículo del año pasado de Ufuk Akcigit, de la Universidad de Chicago, y sus coautores señala el papel crucial de los llamados «emprendedores transformadores» a la hora de convertir los inventos en crecimiento económico a largo plazo. En resumen, la prosperidad requiere magnates.

Henry Ford es el magnate más poderoso que ha visto Estados Unidos hasta la fecha

Para conocer la analogía entre los magnates de la IA y los titanes empresariales a lo largo de la historia, The Economist ha examinado once oleadas tecnológicas sucedidas en Estados Unidos durante los últimos 150 años, desde los ferrocarriles hasta Internet. Para cada una de ellas, seleccionamos a las cinco personas más importantes responsables del control, la distribución y la popularización de la tecnología en cuestión.
Cuantificamos el poder de cada una analizando los ingresos, el empleo y el valor de mercado de sus empresas en su momento álgido, así como una valoración subjetiva del grado de control corporativo que ejercía el magnate, junto con su riqueza personal. Consultamos libros y conjuntos de datos históricos, además de las cifras de Forbes, que comenzó a hacer un seguimiento de las fortunas de los más ricos en 1918. Normalizamos las medidas basándonos en el indicador de referencia más relevante, como el PIB o la población de la época. En el caso de muchos magnates anteriores, los datos eran escasos; las fortunas, por ejemplo, solían ocultarse. Por tanto, lo que sigue representa solo nuestra mejor estimación.
La riqueza por sí sola no captaría el alcance total del poder de un magnate. En su apogeo, la fortuna de John D. Rockefeller, fundador de Standard Oil, equivalía a alrededor del 1,5 % del PIB estadounidense. Es posible que Musk sea aún más rico, dependiendo de cómo se calcule su patrimonio. Sin embargo, según nuestra clasificación, Henry Ford es el magnate más poderoso que ha visto Estados Unidos hasta la fecha.

Manos visibles

Ford era enormemente rico. Estimamos que, en su apogeo, poseía activos por un valor muy superior al 1 % del PIB estadounidense. Su extensa finca, situada cerca de la sede de su empresa en Dearborn (Míchigan), es preciosa. Rockefeller era aún más rico, pero daba empleo a muchas menos personas: durante la etapa de Ford, su empresa automovilística era verdaderamente enorme y en 1925 empleaba a alrededor del 0,15 % de la población estadounidense. Ford también ejercía un control casi total sobre la empresa. Tras comprar las acciones de los accionistas minoritarios en 1919, su familia pasó a ser propietaria de la empresa en su totalidad.
Además, ningún otro magnate ha hecho tanto por transformar la sociedad. El Modelo T de Ford fue revolucionario porque se fabricaba a gran escala y estaba dirigido al mercado de masas. En 1917, más del 40 % de los coches que circulaban por las carreteras estadounidenses eran Modelos T. A los trabajadores de Ford se les pagaba lo suficiente —el famoso salario de cinco dólares al día— para comprar los vehículos que producían sus fábricas. Hoy en día, es difícil dar una vuelta por Dearborn sin toparse con el legado de este hombre: desde el centro médico Henry Ford hasta las numerosas calles que llevan el nombre de miembros de la familia.
La mayoría de los demás titanes de nuestro top ten —entre ellos, Cornelius Vanderbilt (un magnate ferroviario), Andrew Carnegie (un magnate del acero) y Alfred P. Sloan (un antiguo jefe de General Motors)— fallecieron hace mucho tiempo. Sin embargo, dos magnates vivos logran entrar en la lista. Uno es Jeff Bezos, el fundador de Amazon, que ocupa el cuarto puesto en nuestra clasificación. Amazon da empleo a más de un millón de estadounidenses y tiene un valor de 2,7 billones de dólares. Luego está Musk, en el octavo puesto, aunque su elevada posición refleja más su éxito en la fabricación de automóviles —Tesla— y cohetes —SpaceX— que en la IA. No muy lejos de él, en el puesto once, se encuentra Zuckerberg, lo cual es igualmente más resultado del dominio de Meta en las redes sociales que de su posición en la IA. Por el contrario, Altman, Amodei y Demis, cuyo poder está más directamente vinculado a la IA, se sitúan en la mitad inferior de nuestra clasificación. La creación de modelos depende de un pequeño número de personas inteligentes y de una enorme potencia de cálculo, lo que significa que los laboratorios que dirigen estos hombres cuentan con relativamente pocos trabajadores. Además, ninguno de los tres disfruta del tipo de control corporativo de Ford o Vanderbilt: Altman dirige OpenAI a discreción de su consejo de administración —que lo destituyó brevemente en noviembre de 2023, si bien dicho órgano fue purgado después—, Amodei solo posee una pequeña participación en el laboratorio que cofundó, y Demis ni siquiera es el empleado de mayor rango de su empresa.
Para ser justos, la tecnología que manejan, a diferencia de la de los demás integrantes de nuestra lista, todavía se encuentra en pañales. Pocos magnates del pasado tenían el mismo potencial para marcar el rumbo de numerosas industrias, desde el entretenimiento hasta la defensa. Y pueden pasar muchos años hasta que los magnates que hay detrás de la IA alcancen la cúspide de su poder. En 1913, diez años después de su fundación, Ford Motor Company obtenía unos beneficios anuales de aproximadamente 1000 millones de dólares al cambio actual. OpenAI, que recientemente ha cumplido la misma edad, aún está muy lejos de obtener beneficio alguno.

Las leyes del poder

El estudio de los magnates a lo largo de la historia también revela tres importantes puntos en común. El primero es que muchos eran profundamente extraños: Ford era raro en el mal sentido, pues su periódico, el Dearborn Independent, difundía veneno antisemita; Rockefeller era raro en el buen sentido, obsesionado con cómo ahorrar dinero incluso cuando se hizo enormemente rico; Vanderbilt se comunicaba con espíritus del más allá; John Pierpont Morgan, un titán de la banca, consultaba a astrólogos; Thomas Edison, pionero de la electricidad, se oponía fervientemente al sueño; Steve Jobs, fundador de Apple, practicaba dietas extremas. Teniendo esto en cuenta, las teorías conspirativas de Musk o el comportamiento robótico de Zuckerberg no parecen tan fuera de lo común.
La segunda similitud es que, a medida que estos magnates popularizaban nuevas tecnologías, introducían nuevos peligros. Algunos de ellos se percibían como amenazas para la vida y la integridad física: en los primeros tiempos del ferrocarril, muchos científicos temían que los seres humanos fueran biológicamente incapaces de viajar a altas velocidades, la aviación era muy insegura al principio, al igual que la perforación en busca de petróleo, y los coches mataban tanto a peatones como a ocupantes. La rivalidad entre la corriente continua de Edison y la corriente alterna de George Westinghouse generó pánico en torno a la seguridad pública; los hombres de Edison organizaron espantosas electrocuciones públicas de animales para convencer a los estadounidenses de que la tecnología de su rival era letal.
Otros riesgos eran de carácter financiero. El exceso de inversión en ferrocarriles contribuyó a provocar repetidas crisis bursátiles en el siglo XIX. Un sistema bancario más grande extendió el crédito, pero magnificó las crisis financieras. Además, muchas de estas nuevas tecnologías automatizaron puestos de trabajo, dejando a la gente en la cuneta económica. Los ferrocarriles y los coches acabaron con el transporte tirado por caballos. La electrificación eliminó las limitaciones mecánicas que habían impedido la automatización en la industria manufacturera.

A medida que la IA transforme la economía y la sociedad, las personas que están detrás de ella también podrían encontrarse con gobiernos que deseen frenar su poder

El tercer punto en común se refiere a las relaciones entre los magnates y el Estado. Los magnates del siglo XIX disponían, sin duda, de mayor libertad que sus homólogos modernos: más margen para controlar los mercados, mayor capacidad para imponer disciplina a los trabajadores y más oportunidades para el amiguismo. Carnegie reprimía con violencia los disturbios laborales. Morgan ejercía tal influencia sobre el sistema financiero que, durante la crisis bursátil de 1907, actuó personalmente como banco central de Estados Unidos. Andrew Mellon, otro magnate de nuestra lista, ocupó el cargo de secretario del Tesoro mientras seguía dirigiendo uno de los mayores imperios industriales de Estados Unidos.
Sin embargo, a partir del siglo XX, los gobiernos frenaron muchos de los peores excesos de los magnates de antaño. En 1911, el Tribunal Supremo ordenó la desintegración de Standard Oil en 34 empresas independientes tras dictaminar que había infringido la ley antimonopolio. En parte para evitar otro rescate al estilo Morgan, en 1913 el Congreso creó la Reserva Federal. Las reformas de la década de 1930 dificultaron que los magnates controlaran sociedades de cartera de gran tamaño. En 2000, un juez ordenó la desintegración de Microsoft por monopolización ilegal —el gigante del software escapó por los pelos de la desintegración en la fase de apelación, pero fue castigado de todos modos—. A medida que la IA transforme la economía y la sociedad, las personas que están detrás de ella también podrían encontrarse con gobiernos que deseen frenar su poder.
En teoría, el capitalismo tiende a presentarse como impersonal y descentralizado. En la práctica, sin embargo, sus fases más importantes suelen ser impulsadas por personas. Una y otra vez, figuras imponentes y cuasi autocráticas han obtenido el control de amplios sectores de la economía. Puede que los hombres que actualmente potencian la IA no se encuentren necesariamente entre ellos. Sin embargo, si la historia sirve de guía, es probable que pronto surja un Rockefeller o un Ford.

La nueva IA de Anthropic genera alarma a nivel mundial: «Es peor que una bomba atómica»

Cuando Anthropic anunció este mismo mes que había creado una nueva herramienta de IA capaz de encontrar y explotar agujeros de seguridad en internet mejor que casi cualquier experto humano, dejó claro que la herramienta era demasiado peligrosa como para dejarla al alcance de … cualquiera. En su lugar, la compañía dirigida por Dario Amodei optó por seleccionar a un pequeños puñado de empresas estadounidenses -entre ellas Apple, Microsoft o Amazon- para «proteger el software», al que califican como «el más crítico del mundo». Después, lo puso a disposición de unas pocas compañías más para que puedan buscar fallos en sus sistemas.
La máquina recibe el nombre de Claude Mythos Preview y ha sido capaz de detectar, en cuestión de semanas, «miles de vulnerabilidades de alta gravedad, incluidas algunas en todos los principales sistemas operativos y navegadores web». Desde su anuncio, gobiernos y compañías de todo el mundo han llamado la atención sobre el peligro que representa. Sobre todo, si cae en manos de cibercriminales, que podrían explotarla para buscar de una forma más efectiva agujeros de seguridad en grandes compañías.

MÁS INFORMACIÓN

En Reino Unido, el Gobierno está presionando a sus empresas más grandes para que refuercen sus sistemas de ciberseguridad ante el temor de que el lanzamiento de que la herramienta desate una gran oleada de ciberataques. Mientras tanto, la Comisión Europea está evaluando las posibles implicaciones en materia de seguridad cibernética. En las últimas semanas se ha reunido varias veces con Anthropic, aunque todavía no ha conseguido acceso directo al modelo para poder revisarlo y analizar sus riesgos.
El jefe del Bundesbank, Joachim Nagel, alertó recientemente sobre el riesgo y afirmó que «todas las instituciones pertinentes deberían tener acceso a dicha tecnología para evitar distorsiones competitivas». En Estados Unidos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, tuvieron hace unos días un encuentro urgente con los directores ejecutivos de los los grandes bancos para advertirles sobre los peligros cibernéticos que plantea el modelo.
La herramienta también ha generado alerta en países como China y Rusia. Actualmente, las empresas del gigante asiático no cuentan con tecnología similar a Mythos Preview, aunque los expertos en IA esperan que desarrollen una herramienta parecida en cuestión de meses. Más delicada es la situación del país gobernado por Putin, que anda a la zaga en materia de inteligencia artificial. De acuerdo con ‘The New York Times’, un medio de comunicación ruso afín al Kremlin catalogó a la máquina como algo «peor que una bomba atómica».
La creación de Mythos también ha provocado un acercamiento entre Anthropic y el Gobierno de Estados Unidos. En febrero, Washington ordenó a todas las agencias federales dejar de usar la tecnología de la empresa después de que esta se negase a permitir que su IA fuera utilizada para desarrollar armas autónomas o sistemas de vigilancia doméstica. Recientemente, la Casa Blanca y Anthropic han evaluado posibles usos de Mythos en tareas de ciberseguridad y defensa. Donald Trump afirmó el pasado martes que espera empezar a llevarse «muy bien» con la firma dirigida por Amodei.

Un arma de doble filo

Por el momento, la nueva tecnología de Anthropic solo está al alcance de empresas estadounidenses y, desde hace escasos días, unas pocas británicas. A pesar del celo de la empresa, ya es posible que haya caído en poder de terceros. Según la agencia ‘Bloomberg’, que cita a una persona familiarizada con el asunto, unos pocos usuarios no autorizados consiguieron acceder al modelo el mismo día que fue anunciado. Desde entonces, lo habrían utilizado en varias ocasiones, aunque con fines de seguridad: no para lanzar ciberataques. La empresa ha confirmado que está investigando la posible filtración.

A pesar del celo de Anthropic, su IA ya podría haber caído en manos de usuarios no autorizados por la empresa

Sea como sea, todos los expertos consultados por ABC resaltan que Mythos representa un arma de doble filo. «Por un lado, puede hacer un gran trabajo a la hora de detectar fallos y arreglarlos, pero también puede generar muchos problemas si cae en manos de actores maliciosos», señala el ‘hacker’ ético Antonio Fernandes.
«Potencialmente, puede ser brutal», destaca, por su parte, David Sancho, investigador de amenazas de la empresa de ciberseguridad Trend AI. «Lo que ocurra con ella dependerá de quién la utilice. Por el momento, parece que Anthropic lo está haciendo bien, porque está controlando mucho las empresas que tienen acceso. A los que nos dedicamos a la defensa nos puede ayudar mucho», prosigue el experto.
Hervé Lambert, jefe de operaciones de Panda Security, no tiene dudas de que, a pesar del celo de la empresa de inteligencia artificial, los cibercriminales tratarán de acceder a esta tecnología: «Seguramente intenten utilizarla en el futuro para poder trabajar mejor y de forma más rápida. Con ella, todos los ataques pueden ser mucho más eficientes y rápidos».
Lambert remarca que «estamos hablando de tecnología muy peligrosa»; y Josep Albors, jefe de investigación en la empresa de ciberseguridad ESET está de acuerdo, aunque considera que por el momento «no hay razones para que cunda el pánico»: «No creo que Mythos represente la llegada del apocalipsis. Solo creo que puede dar inicio a un cambio en la forma de descubrir y explotar vulnerabilidades. Todavía hay muchas incógnitas sobre la tecnología y sobre el daño real que se puede hacer con ella».
 

Google quiere acabar con los códigos de verificación: bastará con pulsar un botón sin salir de la app

Crear una cuenta, iniciar sesión o recuperar una contraseña suele implicar siempre lo mismo: recibir un código, cambiar de app, copiarlo y volver. Un gesto cotidiano que, aunque breve, interrumpe la experiencia y no siempre funciona a la primera.Ahora, Google quiere eliminar ese paso intermedio con una propuesta sencilla: en lugar de recibir un código por correo o SMS, el usuario verá directamente un botón dentro de la propia app y solo tendrá que pulsar ‘Aceptar y continuar’ para confirmar su identidad.Detrás de este cambio hay bastante más de lo que parece. Lo que ha hecho Google es apoyarse en una tecnología que permite a las aplicaciones ‘preguntarle’ directamente al propio móvil del usuario cuál es su cuenta de correo y si esa cuenta es auténtica. Es decir, en lugar de enviar un código y esperar a que el usuario lo copie, la app y el sistema del dispositivo hablan entre sí de forma segura.Este no es el primer ejemplo de este tipo de desarrollo. En realidad, los sistemas operativos llevan tiempo intentando hacer este proceso menos tedioso. Por ejemplo, iOS ya sugiere automáticamente los códigos que llegan por SMS o correo en el propio teclado. Es decir, aunque recibas un código, no necesitas salir de la app: el sistema lo detecta y te lo ofrece para rellenarlo con un toque.Sin embargo, el cambio que plantea Google va un paso más allá. Porque uno de los problemas habituales de la verificación tradicional es que los mensajes pueden tardar en llegar, perderse o acabar en la carpeta de spam. Además, copiar códigos manualmente abre la puerta a errores. Así que la compañía de Mountain View lo que ha hecho es directamente eliminar el código. Con este nuevo sistema, todo ocurre dentro del propio dispositivo y con el consentimiento explícito del usuario, lo que, según Google, mejora tanto la rapidez como la seguridad. Este nuevo método solo funciona, por ahora, con cuentas personales de Google. Quedan fuera las cuentas de empresa (Workspace) y las supervisadas.

INTERNACIONAL

Los socialistas pactan con la ultraderecha en Rumanía para echar al primer ministro

Mientras las derechas europeas siguen sometidas a la presión del cordón sanitario para obstaculizar a los partidos de ultraderecha y deliberando sobre los sacrificios que están dispuestas a hacer para mantenerlo, desde Rumanía surge un elemento disruptivo que dinamita el debate. El … Partido Socialdemócrata Rumano (PSD), que acaba de abandonar el Gobierno de coalición que firmó hace diez meses con el proeuropeo Ilie Bolojan, del Partido Nacional Liberal (PLN), se sumará en el Parlamento al partido soberanista y ultranacionalista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR) de George Simion para presentar conjuntamente una moción de censura.
El líder del PSD, Sorin Grindeanu, contaba con que AUR le hiciese el trabajo sucio y le allanase el camino, presentando por su cuenta la moción de censura. Pero la ultraderecha rumana no ha caído en la trampa y espera beneficiarse de la ruptura del Gobierno. El líder de AUR, George Simion, ha señalado ciertos proyectos de ley sobre los que están dispuestos a votar con cualquier fuerza parlamentaria. Entre ellos, exige poner en la agenda la reducción del número de diputados y senadores y la elección de alcaldes en dos vueltas.

«Veo muchas razones de preocupación en el hecho de que los socialistas ahora se están distanciando de los cambios necesarios en Rumanía, de las cosas que deben hacerse, y se están alineando con las fuerzas populistas», ha alertado el presidente del Partido Popular Europeo, el alemán Manfred Weber, que añade que «creo que los socialistas necesitan responder a algunas preguntas. Si se me permites decir esto, siempre me preguntan a mi sobre algún tipo de alineación con la derecha y creo que los socialistas deberían ahora también responder a las preguntas: ¿por qué cuestionan un gobierno proeuropeo exitoso y se alían con un partido antieuropeo?».

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Rosalía Sánchez

PSD y la AUR han designado Petrisor Peiu y Marian Neacsu para iniciar conversaciones, aunque afirman que hasta ahora no han habido discusiones en firme sobre una posible fórmula de gobierno conjunto y que las negociaciones versan únicamente sobre cuestiones técnicas de la moción de censura. Simion ha adelantado que cuenta con que la votación parlamentaria tenga lugar el 5 de mayo. «Los dos partidos tendrán reuniones en los órganos de gobierno y habrá reacciones, aproximaciones y explicaciones políticas con espíritu de transparencia, promete el líder de los senadores de AUR, que hace un llamamiento a todos los parlamentarios que quieran contribuir al texto de la moción y apoyarla.
Sobre una posible futura colaboración gubernamental entre AUR y PSD, Neacsu sugiere que «cualquier camino empieza con el primer paso». El líder del PSD, Sorin Grindenau, asegura sin embargo que «no hay acuerdo de gobierno para después de la moción de censura». «Hay muchas cosas que nos separan, obviamente, por eso hay diferentes partidos políticos, pero hay un objetivo común, el de votar a favor de esta moción y derrocar al Gobierno de Bolojan. Este es un objetivo común«, ha resumido la relación.

Simion pone condiciones

Simion, por su parte, está abierto a negociar un gobierno tanto con el PSD como con el PLN de Bolojan. Cualquier bando que ayude a su partido a aprobar los proyectos citados, tiene abierta la puerta del Gobierno con su apoyo. «No dudes de nosotros. Tres cosas. Queremos tres cosas de estos caballeros que llevaron a Rumanía hasta donde está, en el abismo, y las queremos para hoy: uno, cómo votaron los rumanos: 300 parlamentarios; dos, exención de subvenciones para partidos políticos; y tres, elección de alcaldes y presidentes de los consejos de condado en dos rondas», ha publicado en Facebook. Afirma que no mantendrán negociaciones informales, a espaldas del electorado y deja muy claras sus condiciones: »No tendremos negociaciones bajo la mesa, solo respetaremos a nuestros votantes y actuaremos en la dirección de poner la economía en marcha, que ha sido destruida por ellos. Si uno u otro acepta que se voten estas leyes, entonces podemos discutir otra cosa».
En este contexto, el presidente Nicusor Dan está intentando mediar entre los partidos para que la situación resultante de esta crisis sea algún tipo de gobierno que mantenga a Rumanía en la senda de las reformas y, por tanto, de la confluencia con la UE. Ha citado a consultas en el Palacio de Cotroceni a los líderes de los partidos proeuropeos: PSD, PNL, USR, UDMR y el Grupo Parlamentario de Minorías Nacionales, con los que está hablando de la implementación de los principales programas europeos en Rumanía: el Programa de Acción por la Seguridad de Europa (SAFE) y el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR). Pero tras la ruptura entre PSD y PLN no parece haber gobierno posible sin la participación de AUR, de orientación soberanista, autoritaria y prorrusa. Se trata de un partido con el objetivo declarado de promover la unión de todos los rumanos, incluida la reunificación con Moldavia.

Disparos en el Hilton, dudas en la red: cómo un atentado real se convirtió en una conspiración en minutos

Con cientos de personas aún atrapadas en el salón de baile del hotel Hilton, el presidente ya evacuado bajo custodia del Servicio Secreto y un agente de este cuerpo camino del hospital, dentro todavía no sabíamos si todo había terminado. Afuera, en cambio, la historia … ya había tomado otro rumbo. En cuestión de minutos, antes incluso de que muchos lográramos salir del edificio, empezaron a circular teorías que negaban lo que acabábamos de vivir, apuntando a exageraciones, a posibles teatros para beneficiar a Donald Trump, a colaboracionismo o mero amarillismo servil de los medios.
Yo seguía allí, avanzando entre mesas volcadas, gente agachada y teléfonos que no conectaban. Había quien quedaba víctima de ataques de pánico, quien trataba de llamar a su familia, quien preguntaba en voz alta si había más disparos. Una camarera angustiada, agachada, me decía que creía haber visto a un segundo hombre armado, ella creía que otro atacante, seguramente un agente.

Y al mismo tiempo, en redes, ya se decía que todo era demasiado extraño. Que no era normal que Trump sobreviviera siempre. Que aquello olía a montaje. Que si de verdad hubieran querido matarlo, lo habrían hecho. Hasta respetados compañeros de profesión se apresuraron a decir que informar de aquello era amarillismo, que no era para tanto, que el atacante estaba lejos, muy lejos.

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David Alandete

Ese salto, casi instantáneo, fue lo más llamativo. Sin datos cerrados, sin investigación, sin relato oficial. La sospecha se impuso al relato factual de los reporteros amasados en el Hilton. Y en pocas horas ya no era solo un murmullo en redes, sino un argumento repetido por políticos, comentaristas y columnistas de todo signo. No se cuestionaba solo el motivo sino el hecho en sí mismo.
Yo estaba a unos metros de la mesa principal cuando comenzaron los disparos. Vi la duda inicial, ese segundo suspendido en el que nadie sabe si ha oído lo que cree haber oído. Vi a gente tirarse al suelo, a otros quedarse paralizados. Vi a los agentes del Servicio Secreto irrumpir con armas largas, cubrir al presidente, que se resistía, y sacarlo de la sala. Vi a miembros del Gabinete desaparecer en segundos, muy angustiados, rodeados de guardaespaldas, y a centenares de personas quedarse atrás, sin instrucciones claras, mirando a su alrededor.
No había guion, ni teatro. Había, de verdad, miedo.
Pero fuera, la teoría más repetida ya ardía en redes, en X, en Bluesky, en Reddit, en TikTok: que todo había sido un montaje orquestado por el propio Trump para generar simpatía política. Se apoyaba en una idea simple: demasiados intentos, demasiadas coincidencias. Como escribiría una columnista española: «si a Donald Trump quisieran matarle, ya le habrían matado. Si le quisieran deponer, ya le habrían depuesto. Por algún motivo sigue en la presidencia, diciendo y haciendo barbaridades que tendrían gracia si no tuvieran consecuencias en nuestras vidas».

Con columnas y tribunas como esas, el relato crecía solo. Que el objetivo real era reforzar al Partido Republicano antes de las elecciones de mitad de mandato. Que la noche había sido convertida deliberadamente en un espectáculo político.
El presidente tampoco ayudó al insistir en la rueda de prensa posterior al intento de asesinato en que debía seguir construyendo su famoso salón de baile en la Casa Blanca, que la justicia ha ordenado paralizar. Trump llevaba tiempo defendiendo la construcción de un nuevo recinto más grande y más seguro. Bastó con que lo mencionara horas después para que se interpretara como prueba. Que todo había sido diseñado para justificar esa obra. Que los disparos eran el argumento perfecto. Que nada de lo ocurrido era casual.
Lo de anoche con Trump es tan falso que parecía que estaban grabando una escena de Scary Movie.— Sixto (@SXTrece) April 26, 2026
De ahí se saltó a la categoría clásica, la célebre falsa bandera, que si todo era un plan, como el atentado de Butler, en Pensilvania. Un atentado fabricado. Una operación pensada para provocar una reacción política. En ese marco, cada detalle se fue reinterpretando, cada gesto de Trump, cada sonrisa, cada palabra. Todo encajaba como piezas de una supuesta escenificación.
Se buscaron imágenes que lo confirmaran. Una fotografía de Trump sonriendo mientras el mentalista Oz Pearlman le hacía un truco, minutos antes del ataque, se difundió como si fuera durante los disparos. «Una sonrisa rara durante un tiroteo», escribió una política demócrata, Jessica Anderson. Era falso. Esa escena ocurrió antes, cuando la sala aún estaba en calma.
Se manipuló también una frase de Karoline Leavitt, la portavoz del presidente, en la alfombra roja. «Habrá disparos», dijo, en referencia al tono del discurso que Trump tenía preparado contra la prensa, duro, sin rehenes. Esa frase, habitual en el lenguaje político, se presentó como si fuera un aviso literal. Como si alguien hubiera anticipado lo que iba a ocurrir.

Incluso un fallo técnico se convirtió en prueba. Una corresponsal de Fox News, Trey Yingst, perdió la conexión en directo. En redes se interpretó como censura, como un intento de silenciarla porque iba a revelar que todo era un montaje. Pero como este diario pudo comprobar, dentro del salón, nadie tenía señal. Los teléfonos no funcionaban. No era conspiración. Era saturación de la red y barridos del Servicio Secreto.
Hubo más. Se difundieron vídeos manipulados, algunos generados con inteligencia artificial, que mostraban al atacante en escenas que no correspondían a lo ocurrido. Circularon imágenes falsas del sospechoso.
Apareció también otra línea: que el atentado se estaba utilizando para justificar un aumento de la vigilancia o nuevas medidas de seguridad internas. Que era el inicio de algo más amplio, una deriva autoritaria de Trump. Y, como fondo, volvió Butler. El primer intento de asesinato de 2024, que ya había sido cuestionado por algunos, se utilizó como precedente. Este encajaba, según esa lógica, en el mismo patrón.
Todo encajaba demasiado bien con los intereses de Trump como para ser real, decían.
Lo real fue el sonido seco que cortó una sala llena de gente. O el segundo de duda antes de que alguien grite «al suelo». Es ver a un agente subirse a una mesa con el arma desenfundada, después otro. Es no saber si hay más disparos, si hay más atacantes, si debes correr o quedarte. Es salir del salón y encontrar pasillos llenos de gente sin rumbo, con tacones en la mano, con el teléfono pegado a la oreja, sin respuesta. La periodista afgana Nazira Karimi tuvo delante al tirador, lo vio ante ella, tuvo que correr con su maleta en la alfombra roja, salvando la vida, según relató el lunes a ABC.
Trump finge situaciones violentas contra él, pero no lo hace para generar empatía sino miedo.Trump no busca tu sensibilidad, sino generar la sensación de tensión y amenaza permanente.Un mundo amenazado es un mundo que necesita guerras y tiranos.Así que seguirá.— Ramón Espinar 🇵🇸 (@RamonEspinar) April 26, 2026
Y mientras salíamos del Hilton, aún con el ruido en la cabeza, ya había quien, a miles de kilómetros, lo tenía claro: no había pasado nada. Como dijo el político español Ramón Espinar: «Trump finge situaciones violentas contra él, pero no lo hace para generar empatía sino miedo».
Esa fue la otra escena de la noche. No la del tiroteo, sino la de su negación, el ataque a la labor del periodismo y el cultivo de una actitud conspiranoica. Esa otra historia empezó a escribirse fuera mientras dentro aún no había terminado la evacuación de lo que por un instante y la labor de unos agentes no fue una masacre.

Inquietud en EE.UU. por las misteriosas desapariciones y muertes de 11 científicos: ¿quiénes son y qué les pasó?

Lo que comenzó con hechos aislados, presuntos suicidios, tiroteos domésticos y extrañas desapariciones durante paseos rutinarios ha revelado un patrón alarmante en Estados Unidos. Desde 2024, once destacados científicos han muerto o desaparecido en circunstancias misteriosas. Todos comparten algo común: acceso a programas nucleares y … aeroespaciales.
La Casa Blanca ya ha informado de que están investigando estos incidentes: «Espero que esto sea solo una coincidencia, pero algunos de ellos eran personas muy importantes y vamos a investigarlo», confesó Donald Trump ante los medios cuando le preguntaron sobre el tema. La Administración no esconde su desasosiego, en palabras de James Comer, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, hay una alta probabilidad de que algo turbio esté ocurriendo. El FBI ya está buscando posibles conexiones entre los casos. ¿Quiénes son y qué les pasó?

Amy Eskridge, investigadora en proyectos de propulsión experimental

Científica de 34 años. Era la confudadora del Institute for Exotic Science, trabajaba en proyectos de propulsión experimental y antigravedad, áreas sensibles en el ámbito aeroespacial. Murió en junio de 2022 en Huntsville, Alabama. El informe forense revela que fue por una bala autoinfligida, aunque varios medios estadounidenses recogen que la investigadora había enviado varios mensajes a su círculo cercano advirtiendo de que si veían algún reporte de que se quitó la vida, «definitivamente no fue así».

Michael David Hicks, Frank Maiwald y Mónica Jacinto Reza, trabajadores de la NASA

Investigadores de 59, 61 y 60 años respectivamente. Trabajaban para el mismo programa, el laboratorio de propulsión a chorro de la NASA cuya misión principal es la exploración espacial. Michael David Hicks fue el primero en fallecer, el 30 de julio de 2023. La causa de la muerte de este físico de 59 años nunca se ha revelado.
Tan solo un año después murió el investigador Frank Maiwald, de 61 años, su fallecimiento se produjo en circunstancias desconocidas el 4 de julio de 2024, la causa no ha sido publicada. Su otra colega, Mónica Jacinto Reza, de 60 años, desapareció el 22 de junio de 2025 cuando hacía senderismo en un bosque cerca de Los Ángeles. Se le ha perdido el rastro al poco tiempo de asumir la dirección de un grupo de investigación en materiales avanzados.

William Neil McCasland, ex oficial de alto rango de las Fuerzas Aéreas

Excomandante de 68 años. Ocupó los puestos más delicados de las Fuerzas Aéreas como la dirección del laboratorio de investigación en la base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson, el lugar del famoso caso de Roswell. Desapareció el 27 de febrero de 2026 en Albuquerque, Nuevo México cuando salió a dar un paseo cerca de su vivienda, portaba consigo un revólver del calibre 38.

Anthony Chavez y Melissa Casias, investigadores de un centro nuclear

59 y 53 años respectivamente. Eran empleados del laboratorio nacional de Los Alamos, un centro de investigación nuclear en Nuevo México. Anthony Chavez fue visto por última vez el 5 de agosto de 2025, mientras que a Melissa Casias se le perdió el rastro mucho antes, el 26 de junio de 2025 en Taos, Nuevo México.

Carl Grillmair y Nuno Loureiro, científicos asesinados frente a sus domicilios

Los dos fueron asesinados a tiros frente a sus domicilios, tenían 67 y 47 años. Carl Grillmair fue abatido en su casa de Los Ángeles el 16 de febrero de este año, tenía 67 años y era un astrofísico reputado que trabajaba en el Instituto Tecnológico de California. Colaboraba con la NASA y era reconocido por sus estudios sobre la búsqueda de agua en planetas fuera de nuestro sistema solar. Su agresor, identificado como Freddy Snyder, de 29 años, ha sido detenido y se enfrenta a cargos de asesinato, además de allanamiento de morada.
Otro caso relevante ha sido el de Nuno F.G. Loureiro también tiroteado en su vivienda en el barrio residencial de Brookline a las afueras de Boston el 16 de diciembre de 2025. Científico de 47 años era especialista en fusión atómica, había dirigido el centro de cuenta del plasma y fusión del MIT, donde buscaba avanzar en tecnología de energía limpia y otras investigaciones.

Steven García y Jason Thomas, desaparecidos sin dejar rastro

De 48 y 45 años. Steven García desapareció el 28 de agosto de 2025 en Albuquerque, Nuevo México. Fue visto por última vez saliendo de su domicilio a pie. Un detalle que llamó la atención de los investigadores fue que dejó atrás su vehículo, su teléfono y sus pertenencias personales, llevándose únicamente una pistola. Trabajaba como contratista y custodio de propiedades en el Campus de Seguridad Nacional de Kansas City. Tenía una autorización de seguridad de alto nivel y supervisaba equipos valorados en millones de dólares vinculados al arsenal de armas nucleares de Estados Unidos.
El caso de Jason Thomas es otro de los pilares que ha alimentado el misterio de los científicos. A diferencia de Steven García, Thomas se movía en el ámbito de la biotecnología de vanguardia. Era un científico farmacéutico de alto nivel. Se desempeñaba como director asociado de biología química en el Instituto Novartis de Investigación Biomédica en Cambridge, Massachusetts. Se le vio por última vez el 12 de diciembre de 2025. Salió de su casa en Wakefield, Massachusetts, pasada la medianoche, a pie y sin llevar consigo ni su teléfono móvil ni su cartera.
Los legisladores sospechan que estas desapariciones podrían representar una «grave amenaza a la seguridad nacional» o incluso estar relacionadas con espionaje o silenciamiento de expertos con conocimientos críticos. El representante Eric Burlison, miembro del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, ha expresado que es casi «seguro» que estos casos tengan relación entre sí porque todos ellos tienen acceso a información clasificada que implica a la industria aeroespacial, asuntos sobre ovnis o temas de defensa y que podría implicar la participación de agentes de China, Rusia o Irán, aunque este extremo no está confirmado aún a la espera de lo que digan las investigaciones.

Guerra en Irán, en directo | EEUU defiende el bloqueo contra Irán en Ormuz en medio de la incertidumbre sobre las negociaciones de paz

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió este lunes el bloqueo naval que el Comando Central mantiene desde hace más de 15 días contra los puertos de Irán, en medio de incertidumbre sobre el futuro de negociaciones de paz con Teherán. «El bloqueo no es un bloqueo contra el transporte marítimo, es un bloqueo contra el transporte iraní», dijo Rubio en una entrevista exclusiva con la cadena Fox News. «No puede ser que ellos (Irán) sean los únicos beneficiarios de un sistema ilegal, ilícito e injustificado de peaje y control en el estrecho de Ormuz», agregó Rubio, cuando fue preguntado sobre la estrategia de Estados Unidos de mantener bloqueados los puertos de la república Islámica. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, acusó este lunes a Estados Unidos de actuar como «piratas» y «terroristas» con el bloqueo naval ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump.Previamente, Irán había asegurado la posibilidad de entablar negociaciones con Estados Unidos, según afirmó este lunes el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, en declaraciones a la televisión rusa. «Es evidente que Irán se enfrenta a la mayor superpotencia mundial y ellos no han logrado ni uno solo de sus objetivos. Es por eso que él (Donald Trump) pide negociaciones y nosotros ahora estamos estudiando esa posibilidad», dijo. Este lunes, según el portal Axios, Irán habría presentado a Estados Unidos una nueva propuesta de negociación para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra y, a la vez, posponer las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán para más adelante. El presidente Donald Trump ha dejado de opinar de la guerra en Irán, como lo hace usualmente en apariciones públicas y en redes sociales, desde el sábado por la noche cuando surgió un tiroteo en un hotel de Washington durante una cena de corresponsales de la Casa Blanca.

«¿Tú también, América?»

Mientras Donald Trump asistía por primera vez como presidente a la cena de corresponsales de la Casa Blanca, Cole Thomas Allen, un desconocido profesor californiano, colocaba a la primera potencia del planeta al borde de la mayor polarización en décadas al perpetrar el cuarto … intento de asesinato contra Trump en menos de dos años y el primero con disparos siendo ya presidente. El ataque se saldó con su captura sin haber podido causar bajas (a pesar de haber disparado a un agente salvado por su chaleco) y una accidentada evacuación de la Administración estadounidense del Hotel Hilton de Washington, el mismo donde Ronald Reagan sufrió un atentado en 1981.
De haber cumplido su objetivo, Allen habría logrado el magnicidio más mediático de la historia: el asesinato del hombre más poderoso del mundo ante 2.600 invitados, incluyendo a cientos de corresponsales y diplomáticos de todo el mundo, la élite del país y miles de cámaras y móviles grabando desde todos los ángulos. Un crimen tan demoledor y en un momento tan delicado de nuestra historia (con la guerra de Irán desangrando la economía mundial, la transición de Venezuela aún en el aire, la guerra de Ucrania enquistada, una China en pleno ascenso y la amenaza de ruptura de la OTAN) que sus consecuencias se habrían expandido como un terremoto geopolítico por todo el mundo, alterándolo para siempre. Un brutal sacrificio ritual con el que Allen quería enterrar un tiempo y un mundo que odiaba y que de sus cenizas surgiera uno nuevo, acaso más caótico que en el que ya vivimos.

Sobrecogidos por los grandes leviatanes globales, solemos ignorar el papel de los individuos, pero, tal y como explico en mi último libro ‘El eje del mundo que viene: Cómo el Indo-Pacífico está transformando el orden global’ (Ariel), la historia nos demuestra una y otra vez que también se escribe con renglones de carne y hueso. Y es que las acciones individuales pueden romper hasta las predicciones más cuidadosas de los ‘think tanks’, recordándonos que la arquitectura global, con sus voluminosos tratados, sus alianzas militares y sus bloques económicos masivos, depende a menudo de la trayectoria de una sola bala, sumergiéndonos en un permanente océano de incertidumbre.

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Javier Ansorena

Pruebas sobran: el asesinato del archiduque Francisco Fernando en 1914 desató la Primera Guerra Mundial; la muerte de Isaac Rabin en 1995 a manos de un extremista judío enterró la esperanza de una paz entre Israel y Palestina hasta nuestros días; y en el 44 antes de Cristo un carismático populista enfrentado también a su ‘Deep State’ particular, el Senado romano, fue apuñalado en el magnicidio más clásico de todos los tiempos. Era Julio César, y de su sangre no vino la paz y la restauración de la República como, al igual que Allen, esperaban sus conspiradores, sino su fin definitivo, una guerra civil devastadora y el surgimiento de un Imperio romano más autocrático y expansionista todavía.
Hoy, incluso una región tan masiva como el Indo-Pacífico, que abarca dos tercios de la humanidad y engloba a ocho potencias nucleares, se ve sacudida también por individuos que, como Allen, amenazan con hacer saltar su estabilidad por los aires con el simple pulso de sus gatillos. Pero, al igual que en Roma, un acto de violencia salvaje que eliminara a Trump no devolvería al mundo a la «normalidad» de 2015, sino que lo lanzaría a un territorio aún más inexplorado y peligroso que el que vivimos, similar al caos poscesariano. Por eso, bien puede Trump parafrasear a César quien, según Suetonio, al ver a su hijo Bruto entre los conspiradores, lamentó la profunda traición, y expresar «tu quoque, América?» («¿tú también, América?)».

Juan Luis López Aranguren

Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Zaragoza y autor de ‘El eje del mundo que viene’ (Ariel)

Venenos sin antídoto por 300 euros: una red mortal se extiende por Europa desde Polonia

«Todo lo relacionado con la química es mi pasión y mis contactos comerciales me dan acceso a productos químicos únicos». Así se presentaba en internet, mostrando su entusiasmo por los venenos y su privilegiado acceso a los insumos, uno de los fabricantes … que han convertido los bebedizos tóxicos en una forma barata y accesible de asesinato en Polonia.
Se trata de una red ante la que las fuerzas del orden se muestran impotentes, porque los venenos que venden son capaces de matar lentamente, sin dejar rastro y sin antídoto. «Mis ofertas están dirigidas a clientes que buscan reactivos químicos inusuales, a menudo difíciles de encontrar, y más», seguía el anuncio que llamó la atención de un equipo de reporteros de investigación de ‘Polsat News’, que ha desvelado la existencia de un mercado negro que se extiende a través de las redes a toda Europa.

«Los traficantes admiten abiertamente que los venenos que venden están destinados a matar», afirma este medio polaco, que asegura que «hemos llegado a personas que valoran la vida humana en unos pocos cientos de zlotys e introducen impunemente sustancias venenosas en el mercado, sabiendo que están comerciando con algo que se supone que mata». El contacto con los vendedores es relativamente sencillo y sin demasiadas condiciones: «Contacto solo por correo electrónico. Las propuestas de reuniones y comportamientos similares son ignorados y bloqueados«, advierte la oferta.

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Álex Bustos

Una vez establecido el contacto, el individuo admite ante los periodistas que gana dinero con un procedimiento cruel. Vende venenos, más concretamente una toxina, cuyo nombre ‘Polsat’ ha decidido no hacer público, y denomina a su actividad «envenenamiento controlado». «Se usa principalmente para envenenamientos a largo plazo, que tiene lugar durante un largo proceso pero que terminan en muerte súbita, tras muchos meses. Al alterar la homeostasis celular y provocar una entrada incontrolada de calcio en las células, acaba gradualmente con el objeto biológico», explica fríamente el comerciante.
Una vez que un organismo se ha contaminado, no existen pruebas rápidas para detectar la toxina, que el vendedor aconseja añadir a cualquier bebida o comida. «La toxina que vendo tiene una concentración del 100%, así que es muy eficaz. No uses dosis superiores a 5 mililitros cada vez, ya que el objeto biológico experimentará síntomas de intoxicación y olerá un regusto metálico. Una jeringuilla viene incluida en el envío para la recogida conveniente del producto«, indica el vendedor para obtener un resultado que no pueda advertirse fácilmente.
«Da miedo que alguien pueda escribir en texto abierto para qué puede usarse esta sustancia», reconoce Marek Waszczewski, portavoz de la autoridad polaca de comercialización de medicamentos SIG. Además, confirma que no son sustancias prohibidas en Polonia porque se utilizan como reactivos químicos o en diversos procesos de la industria farmacéutica.
El vendedor asegura que la eficacia de su producto ha sido probada y garantiza efectos como insuficiencia renal, debilitamiento del sistema inmunitario y daños al sistema nervioso, que causan a su vez trastornos en las funciones cerebrales. La destrucción de los órganos se produce gradualmente y no disminuye ni siquiera hasta un mes después del fin del envenenamiento, debido a las características de la toxina. «El kit puede enviarse mañana por la mañana«, concluye la oferta.
Tras encargar este medio un análisis toxicológico del producto, el experto Jacek Rzepecki ha confirmado que se trata del segundo veneno más potente detectado en la naturaleza. Otros contactos ofrecen cianuro de potasio «importado desde África». «Después de 30 minutos duermes, sin dolor y en paz», promete por 1.200 zlotys (unos 282 euros).
Se sospecha que este mercado está detrás de casos como el de una mujer de 51 años de Lublin, envenenada por cuatro compañeros de trabajo de la Institución de Seguro Social. Se quejaba de dolores de cabeza que disminuían durante las vacaciones y, tras confirmarse el envenenamiento, está pendiente de juicio.

¿Por qué es tan antioccidental el islam chií?

El pulso diplomático y militar de Estados Unidos con Irán –y el paralelo de Israel con el Líbano– acapara desde hace meses la atención regional y mundial, y plantea entre otras cuestiones una de fondo: ¿qué ha ocurrido para que el islam chií, minoritario en … esa corriente religiosa y en su día más cercano a Occidente que el de la mayoría suní, se alce ahora como el gran enemigo del mundo occidental?
Visto en perspectiva, la situación de Irán bajo el régimen de los clérigos ayatolás y el del Líbano, ‘secuestrado’ desde hace muchos años por el movimiento político-militar chií de Hizbolá, es una rareza. El antiguo imperio persa estuvo más cerca de los europeos durante los siglos de dominio turco, y posteriormente bajo el régimen monárquico del sah, que ningún país árabe. Lo mismo ocurrió con el Líbano durante la dependencia de Francia. Irán es el país con más población musulmana chií del mundo, una minoría que a nivel mundial se estima en poco más del 10% del islam frente al 85% suní. En el Líbano ese porcentaje asciende tradicionalmente a un tercio.

Desde una perspectiva sociológica, el chiísmo presenta más similitudes con el cristianismo que el suní. Los chiíes –que se separaron en los albores del islam por una disputa sobre quién debía suceder a Mahoma– viven una religión que, a diferencia del islam suní, no desprecia el poder de la razón para profundizar en el dogma. No son radicalmente iconoclastas y practican la devoción a los santos como intermediarios, dos cuestiones que les convierten en herejes a los ojos de los suníes.
La otra cara de la moneda es el clericalismo, terreno abonado para el arraigo del actual régimen teocrático. El chiísmo cierra filas en torno a sus líderes religiosos, primero los imanes y –tras la muerte del duodécimo– los ayatolás. Esa falta de distinción entre lo que se debe a Dios y al César explica el poder de su casta clerical –los mulás, en el escalón más bajo–, y la permanencia del régimen creado en 1979 por el ayatolá Jomeini dado el dominio que tienen los religiosos chiíes en la sociedad rural.
En esa capa freática germinó el mensaje del ayatolá Jomeini contra la monarquía absoluta del sah de Persia. El enfrentamiento de Irán con Israel primero y luego contra Estados Unidos y Europa solo se entiende desde la figura antioccidental y casi feroz del ayatolá, convertido en Líder Supremo de un sistema teocrático levantado en cierta medida sobre sus traumas personales. Ya en su primera obra, escrita en 1942, Jomeini describía a los judíos como «agentes del dominio mundial», y calificaba a los hebreos como un «cáncer» que había que extirpar, de entrada con la eliminación del Estado de Israel.
Dada la simbiosis que facilita el chiísmo entre política y religión, el líder irani convirtió en oficial desde comienzos de los 80 la doctrina antisionista y anticristiana, pese a la paradoja de que Irán conserva una de las comunidades hebreas más antiguas del mundo. Desde entonces, el enemigo tradicional ya no es el mundo árabe suní –que en el pasado intentó muchas veces destruir ‘manu militari’ el chiísmo– sino el judaísmo internacional y Occidente.
De la costilla del Irán de Jomeini nació en 1982 el movimiento chií libanés Hizbolá. El ‘Partido de Dios’ fue la respuesta a la invasión israelí del sur del Líbano, en persecución de los milicianos palestinos de Arafat, por lo que ya desde su fundación fue un movimiento antiisraelí. Con los años, y la ayuda económica y militar de Irán, Hizbolá se convirtió en un ‘Estado dentro de un Estado’, subvirtiendo el delicado equilibrio de los tres tercios del Líbano: el cristiano, el musulmán suní y el musulmán chií. El movimiento, herido pero no acabado desde los bombardeos sistemáticos de Israel y el asesinato de su jerarqía, mantiene secuestrada a los chiíes del Líbano, y tiene en jaque al resto de su población árabe.

VIDA GERENTE

Josep Oliu dimite como consejero dominical de Grupo Puig

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, ha presentado su dimisión como consejero dominical de la compañía de fragancias y maquillaje, Puig Brands, según ha avanzado el diario La Vanguardia y han confirmado a La Información Económica fuentes de mercado. El directivo se incorporó al grupo catalán como miembro del consejo de administración en 2002. Ahora abandona el cargo siete meses antes de que expire su mandato en diciembre de 2026. Las mismas fuentes indican que esta salida atiende a motivos personales, si bien continuará como presidente del consejo de administración de Exea, el family office de la familia Puig, al que Oliu lleva vinculado 34 años a través de diferentes responsabilidades. Tras diferentes cargos de asesor y consejero, no fue hasta 2007 cuando ascendió a la presidencia. Puig anunció la separación de los cargos de presidente y consejero delegado hace un mes, algo habitual en las empresas cotizadas. Hasta ese momento los cargos recaían en Marc Puig, de la familia fundadora, que se mantendrá como presidente ejecutivo, mientras que José Manuel Albesa ejercerá como CEO. Estos puntos han quedado recogidos en el orden del día para la convocatoria de la junta general de accionistas de Puig, prevista para el próximo 29 de mayo. Entre ellos también se contempla el nombramiento de Julie Van Ongevalle como independiente, así como la fijación del número de consejeros. La compañía también contempla la venta de la marca ‘Aromas de Castilla’. Asimismo, la sociedad también propondrá la reelección de Marc Puig Guasch como consejero ejecutivo, junto con la de otros siete consejeros en las categorías de independientes y externos. Entre los nombres figuran Daniel Lalonde, Ángeles García-Poveda Morera, Jordi Constans Fernández u Ioannis Petrides. La multinacional española registró en 2025 un beneficio de 594 millones, un 11,8% más en comparativa interanual. Se da la circunstancia de que Puig se encuentra en plenas negociaciones con Estée Lauder para negociar una posible fusión. De salir adelante la operación se crearía el tercer grupo por tamaño de la industria cosmética, con un valor de mercado cercano a los 35.000 millones. Las ventas alcanzaron los 5.042 millones, un 5,3% más, cifra que se sitúa en la parte alta de las previsiones. Los orígenes de Puig se remontan a hace más de un siglo. Antonio Puig Castelló fundó la compañía en un pequeño taller de Barcelona allá por 1914. El negocio arrancó con la importación de colonias desde Londres, que se ha convertido con el paso del tiempo en una de las multinacionales de la moda y perfumería más relevantes a escala mundial. Su portfolio incluye marcas como Paco Rabanne, Carolina Herrera o Nina Ricci, entre otras. Comercializa sus productos en más de un centenar de países y cuenta con una plantilla de alrededor de 11.000 personas. Su capitalización bursátil supera los 10.000 millones y debutó en el Ibex en mayo de 2024, protagonizando el mayor debut de Europa. En lo que va de año cotiza prácticamente en tablas con un precio de 18,38 euros por título, por debajo de los 24,5 euros en los que arrancó su andadura por los mercados financieros. 

Las constructoras reclaman un peaje de 111 euros al año por conductor para financiar la conservación de las carreteras

La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan) calcula que solo mantener en condiciones las infraestructuras que ya existen en España exigirá desembolsar 127.341 millones de euros a lo largo de la próxima década, lo que equivale a destinar cerca de 12.700 millones de euros cada año únicamente a conservación. A esa cifra se suman otros 280.000 millones para construir nuevas infraestructuras y adaptar las actuales, lo que eleva la factura total hasta los 407.341 millones de euros en diez años, según el informe anual presentado este lunes por la patronal.»Son 58.000 millones en carreteras de todas las administraciones, más de 20.000 en ferrocarriles de titularidad estatal y 48.600 en infraestructuras hidráulicas» ha desglosado el presidente de la patronal, Julián Núñez, quien ha insistido en que se trata de una estimación conservadora. Según el análisis realizado por la organización a partir del Anuario Estadístico de Transportes, el conjunto de las administraciones ha dejado de invertir casi 8.000 millones de euros en conservación y reposición viaria en términos reales desde 2010. «Hemos tardado prácticamente 15 años en recuperar el volumen de inversión que teníamos antes de la crisis financiera» ha apuntado Núñez Para cubrir ese déficit acumulado y cumplir los estándares técnicos recomendados, Seopan calcula que sería necesario incrementar un 56% la dotación anual actual destinada a conservación de carreteras, pasando de los 2.800 millones de euros actuales a 4.370 millones al año. El esfuerzo sería aún mayor en las vías del Estado -un 80% de aumento- y significativo también en las redes autonómicas y de diputaciones, con incrementos del 69% y el 82% respectivamente.En aras de financiar esas necesidades sin recurrir a subidas de impuestos ni comprometer el gasto público, Núñez ha vuelto a defender la tarificación por uso de las infraestructuras viarias. La propuesta de Seopan contempla un peaje a vehículos ligeros de 3 céntimos por kilómetro recorrido en vías interurbanas. Aplicado al recorrido medio que realiza un conductor español fuera de núcleos urbanos -unos 3.700 kilómetros al año-, el coste ascendería a 111 euros anuales por vehículo. «Es exactamente lo que ya paga de media cada contribuyente para sostener el mantenimiento de las carreteras españolas» ha argumentado antes de añadir que «en este caso lo harían exclusivamente los usuarios de la carretera». Según los cálculos de la organización, este modelo generaría más de 43.000 millones de euros en una década, permitiría reducir los peajes actuales a la cuarta parte y aportaría más de 4.000 millones de euros a 2.680 municipios a través de la recaudación del impuesto sobre vehículos de tracción mecánica.Urge medidas frente al alza de costes por la guerra de IránPor otro lado, Núñez también ha aprovechado los focos para reclamar una reforma de la Ley de Contratos del Sector Público y un nuevo marco legal que impulse la colaboración público-privada, dos demandas recurrentes de la patronal que consideran imprescindibles para movilizar la inversión necesaria. Asimismo, ha reclamado la reactivación «con una serie de modificaciones» del Real Decreto Ley 3/2022 -el mecanismo de compensación de costes aprobado tras la guerra en Ucrania- para paliar el aumento de los costes derivado del conflicto en Oriente Medio.Pide más maquinaria de mantenimiento para las grandes líneas ferroviariasEn el ámbito ferroviario, Seopan ha presentado un análisis propio sobre los contratos de mantenimiento de la red de alta velocidad que, de forma llamativa, avala prácticamente al céntimo el acuerdo alcanzado por el Gobierno con los sindicatos en febrero. Los 11 contratos de mantenimiento vigentes en la red de alta velocidad -con un canon base de licitación de 424 millones de euros en cuatro años- deberían incrementarse en torno a un 43% para restituir el coste real actual de los trabajos, según los cálculos de la patronal. En relación al crecimiento del tráfico en la red de alta velocidad desde la llegada de operadores privados (un 47% más desde la etapa previa a la pandemia). la patronal ha reivindicado la necesidad de incorporar maquinaria adicional de mantenimiento. En concreto, Núñez ha propuesto añadir un tercer equipo de bateo en las líneas con mayor intensidad de uso -el corredor noroeste, Madrid Sur y Madrid-Levante-, donde actualmente los contratos solo contemplan dos conjuntos de equipamiento completo. La valoración económica de esa ampliación, realizada con el manual de costes de maquinaria que publica la propia Seopan y que Hacienda utiliza como referencia, arrojaría un incremento adicional del 31% sobre los contratos actuales.Exige palancas para impulsar la inversión hidráulicaEn lo que respecta a las infraestructuras hidráulicas, cuyas necesidades conjuntas -sumando conservación y nueva obra- superan los 125.000 millones de euros en la próxima década, Seopan ha planteado dos palancas fundamentales. La primera, que el Estado recupere el nivel de inversión presupuestaria previo a la crisis financiera: 6.500 millones de euros al año, seis veces la cifra que se destina actualmente. La segunda, impulsar convenios de cofinanciación entre el Estado y el resto de administraciones que permitan acometer las infraestructuras reclamadas por comunidades autónomas y corporaciones locales, con mecanismos de recuperación de costes a 30 años según establece la directiva marco europea y con acceso a fondos comunitarios.

La otra guerra del Golfo enfrenta a Arabia Saudí, Emiratos e Irak con Irán para decidir el futuro del petróleo

La guerra contra Irán ha dejado de ser un único frente militar. El conflicto se ha fragmentado en varios escenarios paralelos que tienen al petróleo como nexo de unión. Arabia Saudí, Emiratos e Irak se han convertido en piezas de una confrontación indirecta que ya condiciona la producción, las rutas y los precios energéticos a escala global.El foco no está solo en los ataques directos de Irán. Las milicias en Irak, los golpes sobre infraestructuras saudíes y la presión sobre el tráfico marítimo han ampliado el alcance del conflicto. En las últimas semanas se han registrado decenas de incidentes contra petroleros, interrupciones en rutas clave y un aumento significativo de los costes de transporte y seguros en la región.La intensidad de los ataques refleja el cambio de escala. Según estimaciones saudíes, cerca de la mitad de los casi 1.000 drones lanzados contra el reino saudí en las últimas semanas han partido desde Irak. Entre los objetivos figuran refinerías clave en Yanbu y campos petroleros en el este del país.También han sido atacadas infraestructuras críticas en Kuwait y Bahréin. Irán utiliza a las milicias iraquíes para ampliar su capacidad de ataque sin exponerse a una respuesta directa. Para Riad y Abu Dabi, Irak ofrece el mismo margen en sentido inverso y permite responder sin golpear territorio iraní y sin precipitar una escalada regional abierta.Oleoductos y rutasLa presión se traslada a las infraestructuras que sostienen el suministro global. Arabia Saudí ha reactivado su oleoducto Este-Oeste, con capacidad para transportar hasta siete millones de barriles diarios hacia el mar Rojo, con el objetivo de reducir su dependencia del estrecho de Ormuz. Durante los ataques, el flujo llegó a reducirse en torno a 700.000 barriles diarios y la producción se vio afectada en unos 600.000 barriles.El riesgo en Ormuz sigue siendo el principal factor de inestabilidad. Por ese paso circula alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial. En los momentos de mayor tensión, el tráfico de buques ha caído de más de 130 tránsitos diarios a menos de una decena. Las primas de seguro marítimo se han disparado y varias navieras han optado por evitar la zona.El control de las rutas se convierte así en un elemento central del conflicto. No basta con producir petróleo. Es necesario garantizar su salida al mercado en condiciones estables. Cualquier interrupción prolongada tendría impacto directo en precios, inflación y crecimiento global.Inversión bajo presiónEl impacto se traslada al plano económico. Emiratos y Arabia Saudí han construido su modelo sobre la estabilidad y la atracción de capital internacional. Ahora, los ataques con drones y misiles han erosionado esa percepción. Desde el ‘think tank’ Atlantic Council sostienen que “la imagen del Golfo como refugio seguro se ha roto”. El resultado es un aumento del riesgo percibido y el coste de invertir.El efecto es desigual. Emiratos se ha convertido en uno de los principales objetivos de los ataques iraníes, con cientos de misiles y más de 2.000 drones interceptados desde el inicio del conflicto. Se han registrado impactos en infraestructuras industriales, energéticas y tecnológicas en Abu Dabi, con interrupciones puntuales en la actividad empresarial y servicios estratégicos. Su peso como centro de negocios internacional amplifica el impacto de cada incidente sobre la confianza inversora.Arabia Saudí mantiene su capacidad de producción, pero el riesgo sobre sus instalaciones aumenta. Complejos como Jubail, uno de los mayores polos petroquímicos del mundo, y varias refinerías han sido objetivo de ataques. La defensa antiaérea ha interceptado buena parte de los proyectiles, pero la frecuencia de los ataques incrementa el riesgo operativo sobre infraestructuras estratégicas para el suministro global.El conflicto también altera el equilibrio interno del Golfo. Los países compiten por asegurar rutas alternativas, reforzar sus sistemas de defensa y garantizar el acceso a tecnología militar, en un contexto de escasez global. El resultado es un mercado energético más volátil y más expuesto a decisiones geopolíticas. Y todas tienen un impacto directo sobre el petróleo.

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