La diplomacia trata de abrirse paso entre el bloqueo de Ormuz y los combates en el Líbano, donde fuentes iraníes, israelíes y libanesas apuntaron a la posibilidad de que se extienda el alto el fuego en las próximas horas. Tras la primera ronda de … contactos entre Estados Unidos e Irán celebrada el fin de semana en Islamabad, el jefe del Ejército paquistaní, el mariscal Asim Munir, viajó a Teherán para mantener una «discusión amplia sobre las perspectivas de ambas partes» para llegar a un acuerdo. La ofensiva diplomática paquistaní la completó el primer ministro, Shehbaz Sharif, con un viaje a Arabia Saudí para reunirse con el hombre fuerte del reino, Mohamed Bin Salman, líder clave en el Golfo. Sharif viajará después a Doha y Ankara. Benjamin Netanyahu reunió a su gabinete de seguridad para analizar la situación y el posible alto el fuego en el frente libanés.
Washington combina la presión en el estrecho de Ormuz con los contactos con los iraníes, a través de la mediación de Pakistán. El portal ‘Axios’ señaló que ambas partes se están acercando a un «acuerdo marco» que podría consolidar el alto el fuego y poner fin a la guerra. Turquía, Egipto y Arabia Saudí son los otros tres países implicados en el proceso de mediación. ‘Axios’, citando a funcionarios estadounidenses, reveló que el equipo negociador de Donald Trump, formado por el vicepresidente J. D. Vance y sus enviados para Oriente Próximo, Steve Witkoff y Jared Kushner, «han estado en contacto telefónico y trabajando en canales discretos con todos los países, y se están acercando. Queremos llegar a un acuerdo y partes de su Gobierno quieren llegar a un acuerdo. Ahora el reto es conseguir que todo su Gobierno acepte ese acuerdo».
Como adelantó Trump, una nueva ronda de conversaciones entre Washington y Teherán parece próxima, pero sobre el acuerdo aún quedan importantes cuestiones por resolver como el programa nuclear. En Teherán siguen la evolución de los contactos con cautela porque tienen la experiencia de las dos negociaciones anteriores con Estados Unidos en junio y febrero, interrumpidas por sorpresa con ataques militares.
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Mikel Ayestaran
El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, confirmó que el bloqueo de Ormuz está «totalmente implementado» y ha «detenido completamente» el tráfico comercial hacia y desde los puertos iraníes. Varios buques detuvieron o ralentizaron su marcha tras salir del estrecho de Ormuz hacia el golfo de Omán, «lo que puede reflejar el efecto disuasorio del bloqueo», señaló la empresa de datos marítimos Kpler. Pese a la rotundidad de las palabras de los militares estadounidenses sobre la efectividad de la medida, la situación es confusa, ya que muchos barcos del Golfo ocultan su posición o falsifican otros datos para dificultar su seguimiento, según explicaron las agencias de seguimiento marítimo.
El rostro visible del equipo negociador iraní es el presidente del parlamento, Mohamed Bagher Galibaf, pero la última palabra en temas clave como una negociación con Estados Unidos la tiene el líder supremo, Mojtaba Jamenei. El dirigente más importante de la república islámica permanece oculto desde que fue elegido para ocupar el cargo de su padre, asesinado el primer día de la guerra lanzada por Trump y Benjamin Netanyahu. Desde entonces no hay imágenes, ni mensajes de voz del líder, solo se ha comunicado a través de mensajes escritos y medios de Israel y Estados Unidos especulan con su estado de estado de salud.
El Líbano, a la espera
Con el telón de fondo de la negociación entre Estados Unidos e Irán y 24 horas después del encuentro directo entre los embajadores de Israel y Líbano en Washington, Benjamin Netanyahu reunió al gabinete de seguridad para estudiar la situación en el frente libanés. Un funcionario iraní declaró a media tarde al canal Al Mayadeen, vinculado a Hizbolá, que «un alto el fuego entrará en vigor en el Líbano a partir de esta noche». Según este funcionario, la medida llega tras la presión de Irán y durará una semana, hasta el final del alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán.
Analistas del canal público israelí aseguraron que Estados Unidos habría pedido a Netanyahu que estudie la posibilidad de un alto el fuego temporal como gesto al Gobierno libanés por mantener los primeros contactos directos entre ambos países. Si Israel accede, será por la presión de Washington porque el Gobierno de Netanyahu no quería ni siquiera aceptar la oferta de diálogo de las autoridades de Beirut y su apuesta era endurecer la campaña militar para establecer una «zona de seguridad» al sur del río Litani. Detener los combates con Hizbolá lanzando decenas de cohetes cada día supondría un duro golpe para el discurso de Netanyahu.
Ajeno a las maniobras políticas, el jefe del Estado Mayor israelí, general Eyal Zamir, visitó a las tropas en la zona de combate y anunció que «seguimos realizando evaluaciones de la situación y aprobando planes tanto en el Líbano como en Irán». Zamir añadió que ha ordenado que «toda la zona del sur del Líbano hasta la línea del río Litani se convierta en una zona de muerte para los combatientes de Hizbolá».
Los israelíes golpearon un día más a los sanitarios libaneses y llevaron a cabo un triple ataque en el que mataron a tres trabajadores sanitarios e hirieron a seis en las afueras de Nabatieh. Los medios libaneses recogieron que un equipo de paramédicos estaba intentando rescatar a heridos de un bombardeo cuando fueron atacados. Otra ambulancia acudió para rescatar a los sanitarios y también fue alcanzada. Se realizó un tercer intento de rescate y esa ambulancia fue igualmente atacada. Israel ha matado a más de 90 trabajadores sanitarios en Líbano desde el estallido de la guerra, según datos del ministerio de Salud.