Laura Acosta no tiene duda: «Venezuela es el mejor país del mundo». Lo dice y lo repite. «Tengo nacionalidad de EE.UU. y española por mis padres, pero yo decidí ser venezolana». Lo mantiene a pesar de que tuvo que huir del país, apenas … con «un bultico», en septiembre de 2024. «Llevaba varios meses recibiendo amenazas y nos llegó el aviso de que tenía orden de captura», recuerda en una entrevista en Madrid. Acosta vivía «escondida» desde las elecciones fraudulentas del 28 de julio. Un año y medio después de su salida y con la tinta de la ley de amnistía aún fresca, ha perdido, además de su país, la casa a la que un día pensaba volver.
Durante años, Acosta ha mantenido un perfil bajo, pues su trabajo requiere de cierta discreción: es la asistente personal de María Corina Machado desde hace más de dos décadas. Ese ha sido su delito y el motivo de la persecución que sufre desde hace años por parte del chavismo. «Estaban desesperados por encontrarme porque pensaban que yo sabía dónde estaba María Corina», señala. La líder opositora vivió en la clandestinidad durante 16 meses, tras las elecciones de 2024, para no ser detenida. Salió para recibir el premio Nobel de la Paz el pasado mes de diciembre.
Se podría decir que Acosta lo sabe -casi- todo de Machado, a la que ha visto en los peores y en los mejores momentos. Vivió sus comienzos en el movimiento Súmate, su lucha por hacerse escuchar, su ascenso de popularidad, la persecución y el acoso del régimen… Y el pasado mes de diciembre no faltó a la cita de la líder opositora en Oslo. Aún hoy, desde Madrid, Acosta sigue hablando a diario por teléfono con Machado, que se encuentra en EE.UU.
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Jorge Benezra/Ludmila Vinogradoff
A esta mujer de 72 años, psicopedagoga de profesión, que en 2003 decidió unirse como voluntaria a Súmate, «la situación era grave y había que involucrarse», se le ilumina la cara cuando habla de su estrecho vínculo con María Corina. Una relación por la que ha tenido que pagar un alto precio: sus personas más queridas, sus hijos, dejaron el país para no ser perseguidos. «Yo empecé a recibir amenazas en 2004. Ellos estudiaron fuera y soñaban con volver», afirma mientras se le quiebra la voz.
Toda su familia, como ella misma, tuvo que salir de Venezuela. Algunos lo lograron, pero otros no, «como mi prima Sofía Sahagún. Fue detenida por mí en Maiquetía». El pasado mes de enero, tras la captura de Maduro, Sofía fue liberada junto a otros españoles.
Discreta, de rostro amable y de sonrisa fácil, a pesar de las adversidades, Acosta, que no se había pronunciado desde su abrupta salida de Venezuela, ha decidido hablar para denunciar la doble cara del Gobierno de Delcy Rodríguez, que al mismo tiempo que vende «reconciliación» a través de una amnistía que muchos califican de farsa, acosa al equipo de Machado.
«Es ensañamiento lo que hacen con él», subraya. Ante la ausencia de gran parte de sus miembros, refugiados en otros países, el chavismo, con la cara oculta y sin orden judicial, allana, confisca y roba sus bienes, incauta sus casas y se las adjudica a otros. Eso es lo que le ha sucedido a Laura Acosta apenas unas horas después de ser aprobada la Ley de Amnistía, el pasado 19 de febrero. El trabajo -y los recuerdos- de toda una vida arrebatado y la ilusión de un cambio inmediato en Venezuela quebrada.
«Estaban desesperados por encontrarme porque pensaban que yo sabía dónde estaba María Corina»
Laura Acosta
Asistente personal de María Corina Machado
Acosta rememora el principio de la pesadilla: «En marzo de 2025 llegaron a mi casa, donde había una señora que me la cuidaba, y que vivía allí con su nieto de tres años». Un grupo «de unas ocho personas» revolvió la vivienda e interrogó a la señora durante nueve horas, preguntándole dónde estaba su jefa, a la que acusaban de ser «una terrorista». Cuando terminaron de sacar cajas de la casa, «que era de mis suegros y que heredó mi marido», echaron a la mujer y a su nieto, «eran las once de la noche», cerraron y colocaron el cartel de ‘Asegurada’ (incautada).
Casi un año después, retiraron el cartel. Cuando Acosta fue informada por sus vecinos, se «emocionó». Pensó que «sí, que iba a haber una amnistía. Iba a haber reconciliación. Parecía buena señal». Pero se equivocaba. Días después, sus muebles fueron desalojados de la casa y la vivienda tenía nuevos propietarios. «Dijeron que se la habían adjudicado».
Durante años el régimen se ha ensañado con la gente más cercana a mí… mi equipo de trabajo, mis compañeros de lucha, mi familia, la persona que me protegía en mis viajes, mi abogado, amigos muy cercanos, y Laura. Ella ha sido mi compañera desde hace más de 20 años. Por eso,… https://t.co/ZM2hPoL2cK— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) February 25, 2026
Este último acto del chavismo es lo que ha llevado a Laura Acosta a levantar la voz ahora: «¿Qué más podemos perder? Lo hemos perdido todo. He puesto en riesgo a toda mi familia. Esta gente (el gobierno chavista) tiene que salir, y la gente debe tener claro que en Venezuela no hay una amnistía». Cree que lo que busca el nuevo gobierno es, por una parte, «mantener contento a Trump, mientras que, por otra, quieren demostrar que mantienen el poder. Los que están en la supuesta transición son simplemente una fachada», subraya.
Una transición más rápida
A pesar de la errática Ley de Amnistía aprobada, Acosta, que confiesa que se «emocionó» tras la captura de Maduro el 3 de enero, admite que siente que «sí estamos avanzando. No soy pesimista. Estoy convencida de que vamos a terminar saliendo de esto». Reconoce que le gustaría que la transición en Venezuela fuera «mucho más rápida, pero eso no lo controlamos nosotros». Y afirma tener «una fe enorme en EE.UU. y en María Corina. Creo que lo que se está haciendo, se está haciendo bien. No conozco las estrategias, pero hay que confiar en que van a funcionar».
Sobre María Corina, asegura que ella es su pilar para volver algún día a una Venezuela nueva. «Estamos luchando contra un monstruo, pero hemos avanzado. Ahora, tiene que haber justicia. Ellos (la cúpula chavista) tienen que pagar por sus crímenes», subraya.
«Tengo una fe enorme en EE.UU. y en María Corina. Creo que lo que se está haciendo se está haciendo bien«
Laura Acosta
Asistente personal de María Corina Machado
La incautación de la vivienda a Laura Acosta no es un caso aislado; también la ha sufrido Magalli Meda, otro miembro del equipo de María Corina Machado. «Lo están haciendo de manera sistemática. Es un ensañamiento contra María Corina y su equipo». Acosta siente que todo esto es un aviso del chavismo. «Aquí estamos nosotros todavía y ustedes no van a avanzar. Y aquí seguimos haciéndoles daño», apunta.
Después de más de veinte años de trabajo codo con codo, Acosta destaca de la líder opositora su integridad, y confiesa que lo que más le impresiona de ella es su coherencia: «Sus valores y su visión de las cosas se mantienen desde el principio. Es una mujer recta que nadie ha logrado quebrar. Y mire que lo han intentado. Es una heroína», zanja.