Las piezas militares que EE.UU. necesita para un ataque contra Irán están listas, la ejecución podría empezar este mismo fin de semana y todo depende de la decisión de Donald Trump. Esa es la posición que altos cargos de seguridad nacional de EE.UU. … han filtrado a la prensa, en un momento en el que la primera potencia mundial redobla las presiones frente a Teherán y en el que el presidente se debate entre dos caminos: mantener abierta la vía diplomática o dar luz verde a una operación militar, como ya hizo el pasado mes de junio.
Trump lleva semanas en un lugar ambivalente entre esas dos posiciones. En las protestas multitudinarias y trágicas en Irán de finales del año pasado, con miles de muertos, Trump amagó con enviar al ejército contra el Gobierno de los ayatolás, animó a los manifestantes a seguir con su movilización y les prometió que la «ayuda está en camino». Pero, casi a la vez, se contentó con la decisión de Teherán de no ejecutar a opositores y abrió una vía diplomática que cada vez parece más endeble.
Sus principales negociadores internacionales —su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner— se vieron este martes con enviados iraníes en Ginebra. No hubo grandes resultados. Los iraníes aseguraron de forma confusa que había un acuerdo en una «serie de principios básicos» y que buscaban más tiempo para las negociaciones. El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, mostró una visión menos optimista: «De alguna forma, ha ido bien, ellos han acordado volver a reunirse», dijo sobre los iraníes. «Pero, por otro lado, quedó muy claro que el presidente (Trump) ha establecido una serie de líneas rojas que los iraníes todavía no quieren contemplar y discutir».
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Mikel Ayestaran
Según esas filtraciones -a medios como CBS, CNN o ‘The New York Times’-, Trump no tiene una decisión tomada. Pero está en la posición de dar luz verde a la operación militar en un futuro inmediato.
Refuerzo militar en la región considerable
Cuando amenazó con ataques a Irán hace unas semanas, los activos militares de EE.UU. en Oriente Próximo no tenían la consistencia necesaria para una campaña de envergadura y para repelar una posible respuesta del ejército iraní.
Ahora eso es diferente. El refuerzo militar en la región es considerable. A las bases militares de EE.UU. se han sumado decenas de cazas de combate, aviones de repostaje clave para ataques aéreos y, sobre todo, dos portaaviones con sus respectivos grupos de ataque. El primero, el Abraham Lincoln, que fue movilizado hace días desde el Índico. Y ahora está a punto de llegar el Gerald S. Ford, el portaaviones más poderoso del mundo, que fue estacionado en el Caribe como parte de la presión a la Venezuela hasta la captura de Nicolás Maduro. Ahora está a punto de llegar al este del Mediterráneo, a las inmediaciones de Israel, donde podría estar este mismo fin de semana o comienzos de la semana que viene.
La exigencia central de Trump a Irán es que ponga fin a su programa nuclear, al que ya golpeó con fuerza el pasado junio. Israel está presionando a EE.UU. para que también busque limitar la capacidad de misiles balísticos de Irán y su apoyo a milicias islamistas en la región.
La exigencia principal de Trump es el fin del programa nuclear de Irán mientras que Israel presiona para limitar también su apoyo a las milicias islamistas
Por ahora, los mensajes desde la Casa Blanca dejan todas las opciones abiertas. Este miércoles, la portavoz de Trump, Karoline Leavitt, defendió que «la diplomacia siempre va primero, e Irán sería inteligente si llegara a un acuerdo con el presidente Trump»..
Pero, al mismo tiempo, Leavitt dijo que la opción militar sigue abierta y que «hay muchas razones y argumentos por los que uno podría tomar la decisión de atacar».
Reunión en la Casa Blanca
Trump se reunió este miércoles en la Casa Blanca con su equipo de seguridad nacional y de defensa. Israel tenía prevista una reunión similar para este domingo, pero ha sido adelantada al jueves, en una señal de que la decisión sobre un ataque podría acelerarse.
Trump deshoja la margarita sobre el inicio de una guerra de Irán con un calendario problemático por delante. Este mismo jueves, celebra la primera reunión de su Consejo de Paz, el organismo creado para la reconstrucción de Gaza, en Washington, aunque no ha logrado grandes apoyos internacionales; este domingo, acaban los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán, un evento que en sí mismo un llamamiento a la paz y la unidad globales; el próximo martes pronuncia ante el Congreso su discurso sobre el estado de la Unión, donde busca incidir en su política doméstica, en un momento de debilidad frente a las elecciones legislativas de otoño; y el miércoles, comienza el Ramadán, la gran festividad anual musulmana, un momento en el que solo lograría desafección de sus aliados en Oriente Próximo si decide atacar.
«Está dedicando mucho tiempo a pensar sobre esto», dijo una fuente a CNN.