El juicio al que se enfrenta en Estados Unidos el depuesto dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, enciende las alarmas en la política mexicana. En la acusación presentada por el Departamento de Justicia ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York constan 14 menciones … al cártel de Sinaloa y 13 al de Los Zetas, dos de las organizaciones criminales más temibles en México por sus niveles de brutalidad.
Según informa el diario mexicano ‘Reforma’, los fiscales apuntan en las 25 páginas del escrito de imputación directamente a Maduro y al actual ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, como cabecillas de una trama de tráfico de cocaína desde su país hasta EE.UU. Dicha red pasaba también por México, donde tenía amplias ramificaciones criminales y políticas.
En concreto, la Fiscalía sostiene que Maduro, cuando fue ministro de Exteriores de Hugo Chávez entre 2006 y 2008, vendió pasaportes diplomáticos a narcotraficantes que operaban en México y que estos habrían usado vuelos oficiales desde territorio mexicano para trasladar a su país los ingresos por venta de drogas. Además, los fiscales señalan que Los Zetas sobornaban a Diosdado Cabello para organizar el transporte de la droga de Venezuela a México. En tanto, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, ahora preso en EE.UU., financiaba las instalaciones de narcolaboratorios en Colombia para luego enviar la producción a EE.UU.
«Maduro y sus cómplices se han aliado con narcoterroristas del cártel de Sinaloa y los Zetas para distribuir toneladas de cocaína en EE.UU.», describe la acusación. A tenor de los fiscales, «Los Zetas colaboraron con un grupo de narcotraficantes colombianos para enviar contenedores de carga desde puertos de Venezuela a puertos de México y, finalmente, a EE.UU.».
Los señalamientos indican que desde 1999 hasta 2019 –durante el último año del expresidente Ernesto Zedillo, los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, así como el durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador– México no solo fue país de tránsito para la cocaína suramericana rumbo a Estados Unidos, sino una plataforma logística para la operación del cártel de los Soles, la estructura criminal atribuida a mandos del régimen venezolano encabezado por Maduro.
«La cocaína procesada (se) enviaba desde Venezuela a Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y América Central, como Honduras, Guatemala y México», describe la acusación, según recoge ‘Reforma’. Según detalla la Fiscalía, «los puntos de transbordo en Honduras, Guatemala y México también se basaban en una cultura de corrupción, en la que los traficantes de cocaína que operaban en esos países pagaban una parte de sus ganancias a los políticos que los protegían y ayudaban».
«Maduro y sus cómplices se han aliado con narcoterroristas del cártel de Sinaloa y los Zetas para distribuir toneladas de cocaína en EE.UU.», acusa la Fiscalía de Nueva York
El expediente muestra cómo el territorio mexicano era un punto de enlace financiero, marítimo y operativo, con la participación indirecta de organizaciones criminales locales y redes transnacionales, como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y Los Zetas. Todos ellos trabajaban con el cártel de los Soles, que, según la acusación, opera desde el aparato del Estado venezolano, utilizando estructuras diplomáticas, empresas fachada y protección institucional para mover droga y dinero.
La acusación se presentó a mediados de diciembre del año pasado, dos semanas antes de la incursión militar estadounidense en Caracas que propició la captura de Maduro y su esposa y el traslado de ambos a Nueva York, donde se declararon inocentes.
Con estas inculpaciones tan graves, el expediente de Maduro en Nueva York es una bomba de relojería para la clase política mexicana, ya que involucra a expresidentes del histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que actualmente gobierna el país.
Una trama que, además, pasa por Madrid: actualmente Peña Nieto vive en la capital española –es frecuente verlo en restaurantes y hoteles del barrio de Salamanca–, mientras que Calderón y Fox hacen visitas frecuentes y suelen reunirse con políticos y empresarios españoles.
Una amenaza para el Gobierno de Sheinbaum
La acusación contra el cártel de Sinaloa es una arista sensible para el actual Gobierno de México. En 2021, la oposición denunció, ante la Organización de Estados Americanos (OEA), que dicho grupo criminal había financiado las campañas de Morena en los estados de Sinaloa y Tamaulipas.
Por otra parte, la prensa estadounidense, desde ‘The Washington Post’ hasta ‘The New York Times’, ha publicado reportajes donde se vincula a López Obrador con el cártel de Sinaloa. El expresidente ha negado las acusaciones.
La acusación en Nueva York contra el dictador detenido menciona 14 veces al cártel de Sinaloa y 13 al de Los Zetas como socios cruciales del cártel de los Soles, dirigido por el régimen venezolano
Estos vínculos forman parte de la herencia recibida por la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, y son un mecanismo de coerción de Washington contra México para alcanzar objetivos estratégicos en la relación bilateral.
Una presión que de momento le ha funcionado a Donald Trump: Sheinbaum ha desmantelado la política de seguridad de López Obrador, que consistía en no embestir contra el narcotráfico y solo atender las causas sociales. A solicitud de la Casa Blanca, la presidenta mexicana despliega ahora un combate frontal a los cárteles y busca capturar al narco más buscado por EE.UU.: Iván Archibaldo Guzmán, hijo del Chapo y actual jefe del cártel de Sinaloa.
Desde principios de año, Trump ha pedido a Sheinbaum que permita el acceso de tropas estadounidenses a México para combatir a los cárteles, pero la presidenta se niega. Sin embargo, cede en otros frentes: envía agua a Texas, lo que afecta a los agricultores mexicanos, impone aranceles a China y corta el suministro de petróleo a Cuba.
¿Colaboración con la autoridad?
El expediente de Maduro que maneja la Justicia de Nueva York amenaza ahora con convertirse en otra palanca de presión contra el Gobierno mexicano, especialmente si Maduro decidiera algún tipo de colaboración con la autoridad a cambio de reducir su más que probable condena.
Un círculo que se cierra aún más tras la detención, hace dos semanas, del empresario y exministro chavista Alex Saab. México forma parte de la constelación de países donde operaba el magnate ahora detenido por el Gobierno que encabeza Delcy Rodríguez.
Saab ya estuvo preso en EE.UU., pero fue liberado por la Administración de Joe Biden como consecuencia de una serie de acuerdos que el Gobierno demócrata había emprendido con el chavismo. La prensa mexicana ha informado que Saab operaba con una empresa estatal de alimentos creada por López Obrador y que ha estado en el centro de diversos escándalos de corrupción.
México es presentado no solo como país de tránsito para la cocaína, sino también como plataforma logística del cártel chavista
Según investigaciones periodísticas, Saab habría realizado maniobras de supuesto lavado de activos a través de Sagalmex, compañía estatal dirigida en ese entonces por uno de los mejores amigos del expresidente mexicano. Se trata de Leonel Cota, actualmente presente en el Gabinete de Sheinbaum con el cargo de subsecretario de Agricultura. En el oficialismo mexicano se menciona, por lo bajo, que los hijos de López Obrador también llegaron a conocer a Saab.
El empresario habría comenzado sus operaciones en México en 2018, cuando arrancó el gobierno de López Obrador y Venezuela necesitaba a países aliados para eludir las sanciones impuestas por EE.UU.