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NEGOCIOS

Los Gerentes de Impacto del 2024

TECNOLOGÍA

Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind: «A los estudiantes les aconsejo que aprendan las nuevas herramientas de IA porque les permitirá dar un salto en cinco años»

La inteligencia artificial (IA) ha acaparado gran parte de las conversaciones en el Foro Económico Mundial de Davos 2026, desplazando a temas tradicionalmente protagonistas como los aranceles comerciales o las tensiones geopolíticas. En este contexto, el consejero delegado de Google DeepMind, Demis Hassabis, … lanzó un mensaje claro a los jóvenes: aprender a usar las nuevas herramientas de IA será clave para el futuro profesional.
Durante su intervención, el científico británico -premio Nobel de Química por el desarrollo de AlphaFold, la herramienta de IA que descifró la estructura de más de 200 millones de proteínas-, animó a los estudiantes universitarios a replantearse las prácticas profesionales. «Aprovechad ese tiempo para dominar estas herramientas. Podría ser mejor que unas prácticas tradicionales, porque os permitirá dar un salto de cinco años», afirmó Hassabis.

El CEO de DeepMind reconoció que las empresas podrían reducir la contratación de becarios debido a la automatización, pero apuntó que esta tendencia se verá compensada por la democratización del acceso a herramientas capaces de multiplicar la productividad y la capacidad de innovación.

Pese al optimismo tecnológico, Hassabis advirtió que la llegada de la inteligencia artificial general (AGI) -una forma avanzada de IA que podría igualar o superar las capacidades humanas- podría transformar radicalmente el mercado laboral.

TikTok crea una empresa conjunta en EE.UU. para evitar definitivamente su prohibición

TikTok seguirá operando sin contratiempos en Estados Unidos. ByteDance, matriz china de la red social de vídeos, ha anunciado la creación de una empresa conjunta controlada mayoritariamente por capital estadounidense para operar la plataforma en Estados Unidos, lo que permitirá a la red … social evitar una prohibición relacionada con su propiedad china, según ha anunciado este jueves.
Llamada TikTok USDS Joint Venture LLC, la sociedad atenderá a más de 200 millones de usuarios y 7,5 millones de empresas, al tiempo que implementa estrictas medidas para la protección de datos, la seguridad del algoritmo y la moderación de contenidos, indicó en un comunicado.

El presidente Donald Trump celebró el movimiento, se atribuyó el mérito del acuerdo y agradeció a su par chino, Xi Jinping, por aprobarlo.
«¡Estoy tan feliz de haber ayudado a salvar TikTok!«, dijo el magnate republicano en su red Truth Social el jueves por la noche. »Ahora será propiedad de un grupo de Grandes Patriotas e Inversores Estadounidenses, los más grandes del mundo, y será una voz importante«.

Elon Musk espera que Europa apruebe el sistema de conducción semiautónomo de Tesla el mes que viene

Elon Musk espera que el sistema Full Self-Driving (FSD) de Tesla, que permite a los coches de la firma operar de forma semiautónoma, sea aprobado en Europa tan pronto como el mes que viene. Así lo ha anunciado el magnate y … CEO de la empresa durante una comparecencia sorpresa dentro del Foro Económico Mundial, que esta semana se celebra en Davos.
«Esperamos obtener la aprobación para la conducción autónoma completa supervisada en Europa, con suerte el próximo mes, y luego, quizá en un momento similar, en China», ha señalado, en concreto, el empresario de Pretoria durante la charla de algo menos de 50 minutos que ha mantenido con Larry Fink, director ejecutivo del fondo de inversión Black Rock.

Como recoge ‘Reuters’, el sistema FSD, que Tesla comercializa como conducción autónoma total, está clasificado como una función avanzada de asistencia al conductor que requiere que este permanezca atento a la carretera. No se trata, por tanto, de un sistema que realmente permita que el coche funcione por sí mismo.

IA y robots

El CEO de Tesla, y de SpaceX o xAI, también debatió sobre el futuro de la inteligencia artificial. Señaló que espera que en los próximos cinco años la IA sea más lista que las personas. Un afán que persiguen otras tecnológicas, como OpenAI, Google o Meta. Y cuando llegue, todos viviremos mejor y tendremos más tiempo libre. Exactamente lo mismo que Musk espera que suceda cuando los robots humanoides, que tienen cuerpos similares a las personas reales, se popularicen y comiencen a aterrizar en los domicilios.

Enjambres de IA: cómo miles de cuentas falsas te manipularán para que pienses lo que ellas quieran

La inteligencia artificial generativa es un arma poderosa. Si las mejores palabras de los empresarios que apuestan por su desarrollo se cumplen, el día de mañana serán capaces de dirigir compañías millonarias y de cargar con todo el trabajo tedioso. ¿Y los humanos? Trabajaremos … menos y nos jubilaremos antes, de acuerdo con Elon Musk y otros. Pero claro, esa es la versión en la que todo sale rodado. Luego, está la cara menos amable. Un grupo de investigadores y académicos internacional ha publicado un artículo en ‘Science’ en el que alerta sobre el uso de enjambres de agentes de IA para condicionar el pensamiento de los usuarios a través de plataformas digitales, como redes sociales, y, potencialmente, afectar procesos electorales. Se trataría de los sucesores de esos bots maliciosos que se llevan empleando desde hace años para viralizar contenidos e ideas en internet.
«Piensa en los bots tradicionales como marionetas: copian y pegan los mismos guiones con rigidez, lo que facilita su detección porque todos actúan de la misma manera», explica a ABC Daniel Schroeder, firmante del artículo y miembro del grupo de Datos Inteligentes de la noruega Sintef, una de las organizaciones de investigación aplicada más grandes de Europa.

El experto remarca que los enjambres de IA «son más bien una colmena». No hace falta que reciban órdenes, porque son capaces de organizarse de forma independiente y actuar, en conjunto, como si fueran miles de usuarios reales tecleando en la pantalla del ‘smartphone’ y publicando en X: «En lugar de repetir eslóganes, escriben publicaciones únicas que parecen creadas por humanos. Lo hacen utilizando jerga local para integrarse y coordinarse entre sí. Además, pueden probar al instante miles de estrategias para descubrir qué convence a la gente en un contexto determinado».
Los expertos temen el efecto que este tipo de tecnología pueda tener durante el desarrollo de procesos electorales; porque las publicaciones en redes creadas de forma autónoma por una máquina inteligente pueden ser muy difíciles de detectar. «Es algo casi imposible para las personas«, señala Jonas Kunt, profesor de Comunicación en BI Norwegian Business School y, también, autor del artículo. Kunst remarca que »a diferencia de los antiguos bots de «copia y pega’», los agentes basados en IA pueden escribir «publicaciones que a menudo se consideran más humanas que las de los humanos reales».
Respecto a su funcionamiento, el experto explica que se trata de tecnología capaz de «jugar a largo plazo». Por ejemplo, varias cuentas podrían meterse en un grupo de Facebook y tener un comportamiento similar al de resto de miembros. Una vez dentro, compartirían contenido sobre sus aficiones o noticias locales para generar confianza entre los demás integrantes. «Después de conseguirlo pueden recurrir a la propaganda, coordinándose para crear un falso consenso que parezca completamente natural», remata el docente.

Más persuasiva que las personas

La inteligencia artificial generativa puede ser muy persuasiva. Dos estudios vinculados, publicados en ‘Nature’ y ‘Science’ el pasado diciembre, demostraron que las máquinas como ChatGPT tienen más probabilidades de cambiar el punto de vista de un votante sobre un candidato político que la publicidad electoral. Otro, publicado en mayo, señalaba que la IA puede ser ser más efectiva que las personas a la hora de hacer cambiar de opinión a alguien. Para ello, los investigadores pusieron a ChatGPT a discutir con usuarios sobre temas delicados, como el aborto o la legalización de las drogas.
Para Schroeder, los recientes usos de IA generativa para desinformar a los usuarios a través de vídeos e imágenes son solo el principio de lo que puede venir a continuación. Aunque no descarta que los enjambres de IA ya estén actuando para influir en la sociedad: «Es muy difícil saber con precisión hasta qué punto se han extendido las operaciones de influencia coordinadas y multicuenta, ya que la coordinación está diseñada para ser difícil de detectar y las plataformas suelen ser reacias a compartir los datos necesarios para rastrear el comportamiento coordinado».
Sin embargo, el experto se mantiene relativamente optimista, porque «el futuro no está escrito en piedra»: «Aún tenemos una ventana de oportunidad para implementar medidas de seguridad antes de los próximos eventos políticos importantes».
Sin embargo, la solución del problema no es sencilla. Kunst apunta que las cuentas no auténticas en redes sociales «a menudo inflan las métricas de participación» de sitios como Instagram o X. «Esto impulsa sus ingresos y valoración financiera, lo que hace que la autorregulación voluntaria sea insuficiente», señala el experto. Por eso, considera que es clave que los gobiernos les exijan «más transparencia y auditorías». Asimismo, propone la creación de ‘escudos de IA’: «Son herramientas que otorgan a los usuarios la capacidad de filtrar o etiquetar contenido de alto riesgo». También sugiere la creación de un observatorio de influencia de la IA global «para ayudar a la sociedad civil a rastrear las amenazas».

Probamos la DJI Action 6, ¿la mejor cámara de acción del 2025?

DJI lleva años compitiendo en el mismo ring que GoPro e Insta360. Y lo ha hecho apostado por ofrecer siempre «un poquito más». En 2025 quisieron lanzar una cámara de acción diferente, la Osmo Action 6, que brilla justo donde la competencia suele sufrir: en … la captura de escenas rápidas con poca luz y gran encuadre.
La receta para el éxito es un sensor cuadrado de 1/1,1» y apertura variable f/2.0–f/4.0 en un cuerpo que permite inmersión a 20 metros bajo el agua sin carcasa, útil para el buceo a pulmón libre, pero no para el buceo a botella, y doble pantalla OLED.

En la actualidad, en la que casi todo acaba en redes sociales, saber cuándo grabar en vertical o en horizontal no es una decisión fácil, y ahí es donde el sensor cuadrado de la Osmo Action 6 juega su mejor carta. DJI permite grabar en modo 4K 3840×3840, lo que, en la práctica, es un «luego decido si lo subo a YouTube (16:9) o a TikTok (9:16)». Esto te libera de andar pensando para anticipar para qué plataforma estás grabando, y luego editar si quieres un video vertical u horizontal sin perder calidad con el mismo material. Muy parecido a lo que ocurre con una cámara 360, pero a mayor calidad.
Otro de los puntos positivos de la Osmo Action 6 es que tiene apertura variable, f/2.0–f/4.0 mientras que el resto usa una apertura fija. En escenas con mucha luz, cerrar el diafragma ayuda a mantener velocidades más razonables sin ‘quemar’ el cielo. De noche, abrir a f/2.0, junto al sensor grande, es lo que hace que la Action 6 consiga buenas imágenes sin granulado, también ayudado por el HDR. Nosotros lo probamos en la bici de noche, y hemos conseguido el mejor video nocturno que hemos obtenido en movimiento con una cámara de acción.

Grok aún desnuda a las mujeres con IA a pesar de la promesa de Elon Musk

Elon Musk quiere zanjar de una vez por todas la polémica con Grok, su herramienta de inteligencia artificial generativa. La red social X ha anunciado nuevas medidas para impedir que su chatbot de inteligencia artificial transforme fotos de personas reales en imágenes con carácter … sexual. Sin embargo, según ha podido comprobar ABC durante todo el jueves y la mañana de este viernes, la herramienta sigue permitiendo editar imágenes de mujeres y hombres reales para que estos aparezcan en ropa interior o en traje de baño. Algo que, en teoría, ya no debería ser posible.
La opción, efectivamente, va en contra del anuncio de X, que informó en la noche del miércoles, expresamente, de que había «implementado medidas tecnológicas para evitar que la cuenta de Grok permita la edición de imágenes de personas reales con ropa reveladora, como bikinis«. La razón: evitar que la IA siga siendo explotada para generar contenido artificial explícito de personas reales.

La empresa señaló, además, que «esta restricción aplica a todos los usuarios, incluidos los suscriptores de pago». Sin embargo, este diario ha comprobado que sigue siendo posible saltársela, y de forma sencilla, sin echarle imaginación alguna a la orden que se le da al chatbot. Esto es posible en la opción de Grok contenida en X y a través de la aplicación propia de la IA. Y da igual que se utilice una cuenta gratuita o una de pago: el resultado será el mismo.
Para hacer la prueba, recurrimos a fotografías de personas reales propias y a otras sacadas directamente de la red. En muchos casos, la herramienta no tuvo problema en alterar la imagen original para poner a las personas que aparecían en ropa interior o bikini. Esto fue posible tanto en el caso de hombres como en el de mujeres. En la versión de la ‘app’ de Grok parece ser incluso algo más sencillo conseguir este resultado. La máquina apenas pone pegas y es posible reeditar las imágenes todas las veces que se quiera hasta conseguir el resultado deseado, que puede llegar a ser bastante explícito.
«El argumento de Elon Musk es el de siempre: el de que nos vamos a poner duros. Pero en realidad es la enésima demostración de que X es una red social descontrolada», explica en conversación con este diario Fernando Checa, director del máster de Redes Sociales del Universidad Internacional de La Rioja. El experto apunta que, a pesar de las palabras de X, es probable que hacer un ajuste como el que se prometió el jueves, por mucho que la red social lo diese por hecho, «puede llevar tiempo»: «Seguramente la gente de xAI esté tratando de ver cómo pueden conseguirlo sin que Grok baje la calidad en la generación de fotografías».

No es legal

Los usuarios que empleen Grok para generar y compartir contenido sexual artificial de personas reales pueden estar infringiendo la ley. Así lo explica en conversación con este diario el abogado especializado en asuntos digitales Sergio Carrasco Mayans: «Depende del tipo de modificación, pero se puede violentar el derecho al honor de la persona afectada. Si además este contenido afecta al menor, el caso se agravaría, porque podríamos encontrarnos ante un caso de pornografía infantil».
El jurista remarca que, en los casos en los que solo se realiza la edición con IA, y se queda guardada en el carrete del ‘smartphone’, la infracción sería «más dudosa»: «El daño a la imagen se produce, pero queda diluido. En el caso de los menores el tema sería más delicado».
Respecto a la responsabilidad de Grok, como herramienta que permite la edición de imágenes normales, el abogado Samuel Parra apunta que la plataforma también estaría «permitiendo el tratamiento de la fotografía de forma inadecuada». Por lo tanto, también podría ser demandada por el afectado. En el caso de España, ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD): «Si una empresa crea una herramienta, es responsable de lo que pueda hacer desde el punto de vista europeo. El hecho de que haya una imagen mía pública, aunque esté en X, no implica que Grok pueda usarla para crear contenido explícito. Puede tratarse de una infracción civil y administrativa y el afectado puede demandar tanto a la herramienta como a la persona que la ha generado y la ha difundido».

GMail ya permite cambiar la cuenta de correo electrónico por otra que acabe en 'gmail.com'

Google ha comenzado a lanzar oficialmente la opción de cambiar la dirección de correo electrónico a nivel global para todos los usuarios, que podrán utilizar otro nombre para la dirección de la cuenta. Eso sí, siempre debe terminar en ‘gmail.com’.La dirección de … correo de la cuenta de Google es la que se utiliza para iniciar sesión en los servicios de la tecnológica y para que los usuarios puedan identificar su cuenta y la de otras personas. Hasta ahora, los usuarios de Gmail solo podían cambiar la dirección de correo electrónico si utilizaban una cuenta de terceros, pero no se permitía este cambio a aquellos con una dirección ‘@gmail.com’.

Sin embargo, el pasado mes de diciembre el gigante tecnológico comenzó a compartir una opción para permitir modificar las direcciones de Gmail, aunque esta no estaba disponible oficialmente y solo aparecía en una página de Google India.
Ahora, Google ha anunciado que los usuarios ya pueden cambiar la dirección de correo electrónico de su cuenta de Google finalizada en ‘gmail.com’, una opción que ha comenzado ha desplegar oficialmente a nivel global.

INTERNACIONAL

Guerra entre Minnesota y la Administración Trump por la investigación de la muerte de Alex Pretti

En las inmediaciones de donde murió Alex Pretti, entre flores, velas y mensajes, una de las reclamaciones constantes de los vecinos de Mineápolis es la rendición de cuentas, que se investigue, que haya responsables. Pero la investigación de la muerte de Pretti –fallecido por … disparos de agentes federales en medio de una operación para detener a un inmigrante indocumentado– apunta a no calmar los ánimos, sino a exaltarlos.
En cuanto ocurrió la tragedia, los agentes federales impidieron a los investigadores estatales de Minnesota hacer labores investigativas y recoger pruebas en la escena del fallecimiento. Esa decisión ahonda la desconfianza de muchos en Mineápolis por una investigación objetiva y que trate de dilucidar si la actuación de los agentes se ajustó a la ley.
Desde el momento de la muerte de Pretti, el Gobierno de Donald Trump –desde los líderes de las fuerzas federales destacados en Mineápolis hasta el propio presidente– ha buscado imponer la narrativa de que los agentes actuaron en defensa propia ante un hombre que iba armado y que buscaba infligir el «máximo daño posible» y «masacrar» a los policías. Los vídeos de los testigos cuestionan ese relato: Pretti –que tenía licencia para portar armas y es legal hacerlo en público– nunca echó la mano a su pistola, estaba reducido por los agentes y uno de ellos ya le había desarmado antes de que le dispararan por primera vez.

El fiscal general de Minnesota, el demócrata Keith Ellison, aseguró este domingo en un comunicado que a Pretti le mataron «a plena luz del día, delante de todos nuestros ojos».
«Tanto el imperio de la ley como el sentido de la justicia exigen una investigación completa, justa y transparente de esta muerte», añadió.

Los agentes federales impidieron a los investigadores estatales de Minnesota hacer labores investigativas y recoger pruebas en la escena del fallecimiento

El primer paso para ello fue la decisión de un juez federal, comunicada a última hora de la noche del sábado, que exige a las agencias federales que conserven todas las pruebas obtenidas en el escenario de la muerte. Fue como consecuencia de una demanda impuesta tanto por el condado de Hennepin, al que pertenece Mineápolis, como por el estado de Minnesota.
Desde la Administración Trump, este domingo se seguían dando señales de qué posición tienen sobre lo ocurrido. Kash Patel, el director del FBI, la principal fuerza de seguridad en investigación de delitos federales, aseguró que los agentes federales en Mineápolis «son las verdaderas víctimas» y dijo de Pretti que «en este país no se ataca a agentes de policía sin que haya repercusiones» (en los vídeos, Pretti no atacó a los agentes, sino que les grabó con su teléfono y se interpuso en una operativa contra otros vecinos).

Dudas sobre la versión federal

Después de una noche de vigilias y protestas en la avenida Nicollet, entre las calles 26 y 27, donde Pretti perdió la vida, los investigadores estatales acudieron a recabar testimonios de testigos del incidente. Entre ellos se personó el jefe de la policía local, Brian O’Hara. En una entrevista con CBS, defendió que los vídeos «crean serias dudas» sobre la versión de las autoridades federales. Y que Pretti parecía «ejercer sus derechos de la Primera Enmienda (libertad de expresión) para grabar la actividad de fuerzas de seguridad y ejercer sus derechos de la Segunda Enmienda para estar armado legalmente en un espacio público».
La dinámica tras la muerte de Pretti es similar a lo ocurrido en la anterior tragedia vivida en Mineápolis, la muerte de otra vecina, Renee Nicole Good, también por disparos de la policía. Los vídeos de aquel altercado también cuestionan la narrativa de la Administración Trump y desataron la tensión en la ciudad. La fiscalía federal decidió apartar al cuerpo investigador de Minnesota -el equivalente estatal al FBI- de la investigación, lo que provocó críticas por las sospechas de buscar condicionar su resultado.

Trump contra todos: dentro de la Casa Blanca cuando España pasó a ser el problema

Regresé a la Casa Blanca aquel 20 de enero de 2025 para cubrir el retorno de Donald Trump. Washington amaneció bajo un frío seco, cortante, con una expectación tensa que se palpaba en cada control de seguridad. Horas después del juramento, Trump … volvió a entrar en el Despacho Oval. Yo estaba allí, entre un grupo reducido de periodistas. Lo observé detenerse un instante, sonreír con satisfacción y recorrer con la mirada el despacho que acababa de abandonar Joe Biden. Cuatro años después regresaba al mismo lugar. No había rastro de melancolía. La sensación era otra: revancha, voluntad de ajuste, cuentas pendientes.

No tardamos en confirmarlo. La euforia de sus seguidores contrastaba con la incomodidad palpable en el mundo, sobre todo entre diplomáticos y funcionarios extranjeros. Como corresponsal de ABC en Washington desde 2018, sabía que España podía acabar en ese listado informal de agravios. Durante su primer mandato no hubo choques abiertos, más allá de episodios excéntricos, como aquella sugerencia de levantar un muro en el Sáhara para frenar la inmigración. Pero esta vez el tono era distinto. Apenas iniciada su segunda presidencia, España apareció de forma inesperada como objetivo político.

La primera señal

La primera señal llegó aquel mismo día, a horas de jurar el cargo. En una de las breves rondas de preguntas le planteé el incumplimiento del objetivo del 2% del gasto en defensa dentro de la OTAN, citando expresamente a España y a Francia. Trump dejó el bolígrafo sobre la mesa y levantó la vista hacia mí. «España, muy muy bajo», dijo, antes de dar un giro brusco a su respuesta.
«España es un país BRICS. ¿Sabes lo que es un país BRICS? Ya lo descubrirás», añadió desde detrás del escritorio presidencial. En la sala se produjo un silencio espeso. España no es BRICS; es OTAN y Unión Europea. Algunos asesores bajaron la cabeza. Varios colegas me miraron incrédulos. Trump siguió hablando, ya sobre aranceles punitivos, incluso de un 100% para quienes hicieran negocios con otros países. No estaba claro si era confusión o provocación. Pero el mensaje había quedado lanzado.
Aquella frase activó llamadas inmediatas entre Washington y Madrid. Esa noche, mientras cerraba la crónica para ABC, altos cargos españoles buscaban explicaciones, pedían contexto, trataban de entender el alcance real de lo ocurrido. Al día siguiente, la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, compareció para aclarar lo evidente: España no forma parte de los BRICS. Reivindicó la pertenencia a la OTAN y definió a Estados Unidos como «aliado natural». Nunca antes un presidente estadounidense había señalado así a España. No fue un error menor. Fue un aviso.
Trump estaba decidido a ir más lejos. Meses después, en una cumbre extraordinaria, forzó a la OTAN a adoptar un nuevo objetivo de gasto del 5% del PIB. La mayoría de aliados cedieron. España no. La delegación encabezada por Pedro Sánchez cerró a última hora un compromiso del 2,1%, presentado como suficiente. En Washington se interpretó como un desafío. Trump lo asumió como algo personal.

La fractura de la OTAN, visible

El 9 de octubre, junto al presidente finlandés Alexander Stubb, Trump volvió a señalar a España sin que mediara pregunta alguna. «Quizá habría que expulsarlos de la OTAN», dijo. No existía base legal, pero sí una humillación pública. España quedaba convertida en ejemplo negativo ante la prensa internacional.
Cinco días después, ante Javier Milei y tras una pregunta de la agencia EFE, Trump fue aún más explícito. Afirmó que España era el único país que no había aceptado el 5%, calificó su actitud de irrespetuosa y anunció que estudiaba castigos comerciales mediante aranceles. Ya no era retórica. Era una amenaza directa, con posibles consecuencias económicas.
El 17 de octubre, con Volodímir Zelenski en la Casa Blanca, esperé a que concluyeran las preguntas sobre Ucrania. Cuando me cedió la palabra, volví a preguntar por España. Trump respondió irritado, habló de deslealtad y reiteró las amenazas, reconociendo implícitamente que no tenía claro cómo ejecutarlas. Al recordarle que el Tratado no prevé expulsiones y que España está protegida por el paraguas comercial de la UE, se incomodó. Dijo que aquello era «interesante». No rectificó. España quedaba fijada como problema.
El contraste era evidente. Zelenski hablaba de una guerra real, con muertos diarios. Trump utilizaba a un aliado europeo como instrumento de presión política. La fractura en la OTAN ya era visible.
Trump siempre ha tensado su relación con la prensa. Lo inesperado fue la reacción desde España. No por las palabras del presidente estadounidense, sino por haberlas preguntado. Desde Bruselas, la ministra de Defensa, Margarita Robles, acusó a los periodistas de formular preguntas «con respuesta implícita». El mensaje era inquietante: el problema no era el poder, sino la pregunta.
Después llegó el señalamiento directo. El ministro de Transportes, Óscar Puente, me acusó en redes de usar mi acreditación de prensa para actuar contra España. Desde cuentas institucionales se amplificaron ataques personales, se pidió la retirada de credenciales y en la televisión pública se negó mi condición de periodista. Todo por preguntar y contar lo ocurrido. El Gobierno no respondió a Trump. Señaló al mensajero.

El ministro Óscar Puente fue el primero de una serie de cargos institucionales que acusaron al corresponsal de ABC de usar su acreditación de prensa para cargar contra su país, España. El problema no era Trump o el poder, sino la pregunta y el mensajero

Mientras tanto, Washington seguía su curso. Fuentes de la Casa Blanca confirmaban que se estudiaban sanciones selectivas al margen de la UE. En el Senado se cuestionaba el compromiso español con la seguridad común. Y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, desautorizó públicamente al Gobierno español desde la Casa Blanca al afirmar que España no puede cumplir sus capacidades militares con menos del 3,5% del PIB, algo que de nuevo expresó tras una pregunta de este periódico.
España pasó en pocos meses de aliado fiable a excepción incómoda. Y el periodismo pasó de fiscalizar al poder a ser atacado por hacerlo.
Las preguntas importaban. Aquel mismo día, en la sala del Gabinete, volví a preguntar a Trump por Nicolás Maduro. Algunos colegas se desesperaban al verme insistir con Venezuela. Yo detectaba movimientos preocupantes que otros preferían minimizar.
Trump respondió con una frase abrupta, incluyendo un «no debe ir jodiendo con los Estados Unidos de América», pronunciado literalmente. Su portavoz, Karoline Leavitt, nos sacó de la sala de inmediato, entre risas nerviosas. Nunca antes se había usado ese lenguaje allí, y menos ante un jefe de Estado extranjero.

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No fue un arrebato. Minutos antes se hablaba de misiles, de guerra y de fuerza. Había ofertas desesperadas de Maduro sobre la mesa. Trump las confirmó y cerró con una frase que congeló la sala. J. D. Vance quedó inmóvil. Marco Rubio contuvo una sonrisa tensa. Pete Hegseth cruzó miradas con el general Dan Caine. Zelenski observaba, consciente de estar ante algo fuera de guion.
Al salir entendí que no había sido una grosería. En la Casa Blanca de Trump, el lenguaje no suaviza la política exterior: la concentra. La pregunta fue incómoda. La respuesta, cruda. Y precisamente por eso, reveladora. En poco más de dos meses, Maduro sería extraído a la fuerza, llevado de camino a Nueva York escoltado por las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Incomodidad pero transparencia

Aquel día de enero de 2025, el de su regreso, al abandonar la Casa Blanca, me hice una pregunta que aún hoy sigue abierta. ¿Hasta qué punto Trump es exactamente lo que parece, y hasta qué punto es otra cosa distinta? Es el presidente que destroza a los medios en público, que nos insulta, nos provoca, nos lleva al límite. Pero es también el mismo que, acto seguido, concede un acceso sin reservas, que permite repreguntar, insistir, incomodar.
Nunca imaginé poder interpelarle más de una decena de veces en apenas unos meses, ni obtener respuestas de fondo, con consecuencias reales. La hostilidad era evidente, pero también lo era una forma cruda, casi contradictoria, de transparencia. Trump ataca a la prensa como concepto, pero utiliza a los periodistas como instrumento.

Donald Trump ataca a la prensa como concepto, pero utiliza a los periodistas como instrumento

David Alandete
Corresponsal de ABC en Washington

Esa ambigüedad define también su política general. Ha llevado a Estados Unidos por una senda expansiva, a veces pendenciera, con amenazas abiertas a la OTAN, aspiraciones sobre Groenlandia y un discurso de fuerza constante. Y, sin embargo, ha logrado más inversión militar aliada, mayor integración económica en Occidente y menos complacencia con dictaduras como las de China o Rusia. ¿Quién es realmente Donald Trump?
Quedan tres años por delante y ni siquiera él parece tener una respuesta cerrada. Da la impresión de que sigue buscándose a sí mismo, del mismo modo que obliga a los demás a definirse frente a él. Quizá ahí resida la clave de este tiempo convulso, en un liderazgo que incomoda, desordena y rompe reglas, pero que al hacerlo expone verdades que muchos preferirían no mirar.

Macron contra Trump, el duelo que simboliza la tensión entre Europa y EE.UU.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha terminado esta semana con una flecha ascendente. Esto no deja de ser una noticia para un mandatario inmerso en un final caótico de su presidencia —en Francia hubo cinco primeros ministros distintos entre 2024 y 2025— y que … ha sufrido varios reveses en política internacional en los últimos meses, desde el desigual pacto comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, que no gustó a la clase política en París, hasta la reciente ratificación del acuerdo de libre comercio con Mercosur, pese a la oposición del Gobierno francés. Pero la historia ha sido distinta en los últimos siete días.
El jefe del Estado galo ha saboreado, por un lado, el hecho de que el Ejecutivo macronista esté a punto de dotar a Francia de unos presupuestos, después de que el primer ministro, Sébastien Lecornu, recurriera a un impopular decreto gubernamental y superara el viernes dos mociones de censura. Por el otro, atrajo la luz mediática que tanto anhelaba al protagonizar uno de los episodios que hizo correr ríos de tinta en la prensa internacional: su cruce de declaraciones y mensajes en las redes con su homólogo estadounidense, Donald Trump, durante el Foro de Davos, en Suiza.
«Con su discurso representó bastante bien el estado de ánimo de las opiniones públicas en Europa que ven en el asunto de Groenlandia», y en las amenazas de la Administración trumpiana de hacerse con el control de la región autónoma danesa del Ártico, «la gota que ha colmado el vaso», explica a este medio la politóloga e historiadora Nicole Bacharan. Según esta especialista en las relaciones entre Francia y Estados Unidos, lo ocurrido en Davos fue «una especie de espectáculo ‘win-win’», beneficioso tanto para Trump para gustar a sus votantes «como para Macron al haber sido bien percibido por los franceses».

El «efecto amplificador» de las gafas

Durante su intervención el martes en Suiza, Macron pronunció un discurso ofensivo contra la América trumpista y reivindicó la fiabilidad de Europa, a pesar de ser «demasiado lenta». «Preferimos el respeto a los bestias, la ciencia al ‘complotismo’ y el Estado de derecho a la brutalidad», afirmó. La mediatización de sus palabras se vio reforzada por la nueva apariencia del dirigente francés, que desde mediados de enero lleva en los actos públicos unas gafas de sol de aviador a causa de un problema benigno en un ojo. «Fue del todo involuntario, pero en la era de la imagen y los vídeos cortos esas gafas tuvieron un efecto amplificador», presumió un consejero presidencial en declaraciones a ‘Le Figaro’.

«Preferimos el respeto a los bestias, la ciencia al complotismo y el Estado de derecho a la brutalidad», afirmó Macron en Davos

Ese discurso viral tuvo lugar pocas horas después de que Trump intentara humillar a su homólogo galo con una serie de publicaciones en las redes sociales. En su plataforma Truth Social, el mandatario republicano reveló un mensaje privado que le había enviado el lunes el mandatario francés, en que le proponía organizar una cena informal del G-7 en París en que Rusia participaría como invitada. Además, le recriminó la negativa de Francia —al menos por ahora— a formar parte de la Consejo de la Paz. «Solo estará con nosotros durante muy poco tiempo», escribió el inquilino de la Casa Blanca refiriéndose al hecho de que Macron dejará el Elíseo en la primavera del año que viene.
No era la primera vez que Trump desvelaba una presunta conversación privada con el jefe del Estado galo. El norteamericano ha presumido varias veces en los últimos meses de haber presionado a Macron para que suba el precio de los medicamentos, y que este le había respondido: «Me encantaría subir un 200% el precio de mis medicamentos bajo receta», pero «no puedo hacerlo». El Elíseo calificó esta semana de ‘fake news’ esta supuesta anécdota en un mensaje en la red social X, en que recordaba que lo que cuestan las medicinas en Francia no lo determina la jefatura del Estado, sino la Seguridad Social, organismo que el Gobierno no controla directamente.

De la amistad a la tensión

¿Por qué el estadounidense ataca de esta manera al francés? ¿Se ha producido un verdadero enfriamiento en las relaciones entre Francia y Estados Unidos? A primera vista, el duelo de esta semana puede resultar sorprendente, teniendo en cuenta que a menudo se ha descrito la relación entre Trump y Macron como una ‘bromance’. Desde la famosa cena en la Torre Eiffel en julio de 2017 hasta la invitación en diciembre de 2024 a la ceremonia de reapertura de Notre Dame a pesar de que entonces el norteamericano aún no había sido investido, el francés ha acariciado el ego del inquilino de la Casa Blanca con la esperanza de que eso le serviría para influir en sus posiciones.
Macron «intentó establecer una relación privilegiada con Trump, pero este no mantiene relaciones privilegiadas con nadie. Solo valora las relaciones en función de su utilidad y, cuando alguien lo contradice, intenta humillarle», sostiene Bacharan. Según esta experta, «ha sobreestimado la influencia de su carisma personal» y a menudo ha pecado de que sus hábiles y bellos discursos no se vieran acompañados por hechos concretos. Por consiguiente, el inquilino del Elíseo «se hace cada vez menos ilusiones sobre la posibilidad de convencer a Trump, porque esa estrategia no funciona», advierte Bacharan.
¿Esto se verá reflejado en un alejamiento de París respecto a Washington? Seguramente, hace falta el paso de los meses y una mayor perspectiva para determinar un cambio en la posición francesa. Pero sí que resulta una evidencia que Macron se siente más cómodo a la hora de hacer frente dialécticamente a Trump que algunos de sus socios europeos, como el canciller alemán, Friedrich Merz, o el primer ministro británico, Keir Starmer.
En el Elíseo no solo ven en la convulsa coyuntura actual una oportunidad para que el presidente recupere protagonismo, sino también para que avancen dos de sus prioridades en política europea: la autonomía estratégica y la «Europa de la defensa». Dos eternas promesas que Macron espera que se vislumbren como una realidad antes de que se termine su presidencia.

Trump diseña un plan B para Venezuela: un consejo tecnocrático si Delcy cae

En la Casa Blanca, la palabra que más se repite estos días al hablar de Venezuela no es «democracia», sino «estabilidad». Tres semanas después de la captura de Nicolás Maduro, la Administración ha empezado a revisar, en voz baja y con cautela, planes de … contingencia por si el andamiaje del chavismo deja de sostenerse con Delcy Rodríguez como figura de continuidad. No se trata, según varias fuentes en contacto con el entorno presidencial, de un diseño cerrado ni de un documento listo para firmar, sino de conversaciones preliminares sobre alternativas paralelas: un consejo tecnocrático, con competencias acotadas y calendario limitado, inspirado en el modelo organizativo que Trump ha querido proyectar en Gaza con su llamado Consejo de la Paz, pensado para administrar una transición sin vacío de poder.
La lógica que guía esas discusiones es pragmática y, para algunos diplomáticos, incómoda. La prioridad inmediata de Estados Unidos no es un relevo limpio y ejemplar, sino evitar que Venezuela caiga en una espiral de violencia, ajustes internos y fragmentación de mandos. En privado, asesores y funcionarios describen a ABC un escenario en el que la caída súbita del régimen —o su fractura por luchas internas— podría activar un efecto dominó: quiebre de la cadena de mando en seguridad, disputas por puertos y aeropuertos, sabotajes en el sistema eléctrico, descontrol en zonas mineras y hasta una nueva ola migratoria. «Lo único peor que una continuidad autoritaria es el caos», resume una persona al corriente de estas conversaciones.
En esa ecuación encaja el trato cuidadoso que Trump dispensa a Delcy Rodríguez. Sus elogios públicos —la ha retratado como una interlocutora válida, incluso «tremenda», según sus propias palabras— no responden, según fuentes cercanas a la Casa Blanca, a una conversión ideológica ni a una absolución del chavismo, sino a la necesidad de mantener un peón en Caracas que permita gestionar el aterrizaje de esta fase. El propio Trump aseguró al ‘New York Post’, el 3 de enero, que habían hablado «abundantes veces» con Rodríguez y que ella «entiende qué hacer». En Washington, esa frase se interpreta como reconocimiento de un canal de comunicación que no nace tras la captura, sino antes.

Según reveló Salvador Sostres en ABC, Delcy mantuvo desde septiembre una serie de reuniones discretas en Doha con agentes de la CIA y con altos representantes rusos como Serguéi Lavrov e Ígor Sechin, en un canal paralelo de contactos que se prolongó hasta Navidad. El periodista sitúa esos encuentros entre edificios oficiales del Gobierno de Qatar y el hotel Four Seasons, donde, en un formato más informal, se habrían intentado desbloquear negociaciones sobre el futuro inmediato del poder en Caracas. La incógnita, según su relato, es si Rodríguez actuaba en nombre del régimen para pactar una salida que garantizara su supervivencia o si, bajo supervisión rusa, estaba explorando con Washington una transición liderada por ella misma antes de la captura de Maduro.
El ‘Guardian’ informó el 22 de enero de que Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, habían asegurado por intermediarios a funcionarios de EE.UU. y de Qatar que cooperarían una vez Maduro estuviera fuera, aunque sin participar activamente en su derrocamiento. El periódico sitúa esos contactos en otoño y los vincula a una conversación telefónica de finales de noviembre entre Trump y Maduro, en la que el presidente estadounidense habría exigido la salida del líder chavista. El ‘Miami Herald’ recogió después la respuesta de Miraflores, que calificó ese relato de «falso» sin entrar al fondo.
Que exista un canal no significa que haya confianza. Y ahí entra el otro elemento de esta estrategia. La Casa Blanca no quiere depender de una sola figura, por muy funcional que sea en el corto plazo. Las fuentes consultadas describen un doble carril. En el visible, se preserva una relación de trabajo con Delcy para gestionar expedientes urgentes: coordinación migratoria, situación de presos y el marco mínimo para operaciones económicas. En el más discreto, se estudian mecanismos alternativos para el caso de que ese puente se rompa por presión interna, por una huida de la propia Delcy o por un golpe que la deje sin capacidad de mando.

El precedente de Gaza

Ese segundo carril toma como referencia un modelo que Trump ha elevado a doctrina internacional: el precedente de Gaza. La Casa Blanca lo presentó como una arquitectura ejecutiva con miembros responsables de carteras definidas —gobernanza, reconstrucción, atracción de inversión, financiación— orientadas a estabilizar y levantar estructuras en un territorio devastado. La iniciativa ha provocado recelos entre aliados europeos por su ambición de sustituir funciones multilaterales, pero en el entorno de Trump se mira menos la resistencia externa y más la utilidad interna del concepto: un órgano pequeño, técnico, con reparto de tareas, que reduzca la improvisación y, sobre todo, el riesgo de que la política lo devore todo.
Traducido al caso venezolano, el esquema en discusión pasa por un consejo tecnocrático temporal que se active solo si el régimen «flaquea». Una de las fuentes lo describe como «un paracaídas institucional». No sustituye a una transición democrática, pero evita el golpe contra el suelo. Se habla de perfiles con experiencia en gestión macroeconómica, energía, sanidad, logística alimentaria e infraestructura crítica; gente capaz de firmar decretos, reordenar ministerios y garantizar continuidad de servicios básicos. No se busca un «gobierno de unidad» con cuotas partidistas, sino un gabinete de emergencia. «No es un gobierno perfecto, es un gobierno posible», dice otra persona con acceso a conversaciones.

María Corina, al margen

En esa discusión aparece un nombre inevitable, el de María Corina Machado. Trump ha hablado con ella al menos dos veces, según fuentes en contacto con la Casa Blanca, y han conversado sobre el futuro. Pero, según esas mismas fuentes, no entraría en ningún periodo transicional de estabilización porque lidera un movimiento político y su figura no puede quedar para ellos demasiado expuesta. «A María Corina no la puedes poner en un sitio donde cargue con el coste de una estabilización», dice a este diario un diplomático estadounidense al tanto de estas conversaciones. La idea, explican, es evitar que la dirigente opositora quede asociada a decisiones impopulares —ajustes, pactos de seguridad, acuerdos económicos— necesarias para evitar el colapso, y que luego se use ese desgaste para bloquear un eventual proceso electoral. «Me gustaría que esté implicada», dijo Trump de ella en sus ruedas de prensa, pero la Casa Blanca la mantiene, por ahora, al margen del engranaje inmediato.

«A María Corina no la puedes poner en un sitio donde cargue con el coste de una estabilización», asegura una fuente a ABC

El debate no se limita a quién entra o sale, sino a quién queda descartado. En los últimos días ha vuelto a circular, según varias fuentes, el nombre de Miguel Rodríguez Torres, exministro de Interior y antiguo jefe del Sebin. Sus defensores lo presentan como un hombre con experiencia en control de seguridad y con vínculos con sectores que han abogado por un entendimiento con el chavismo para evitar una ruptura violenta. Pero en Washington ese pasado lo hace inviable. No es solo una cuestión moral o de reputación: es un problema operativo. Cualquier figura con historial de represión arrastra, de salida, el rechazo de una parte de la población y podría encender protestas en el momento más frágil.
La Casa Blanca también mira con atención el mapa de poder real en Caracas. Reuters informó de que funcionarios estadounidenses habían mantenido conversaciones, meses antes de la operación, con Diosdado Cabello, ministro del Interior y hombre fuerte en el control de fuerzas de seguridad, y que el contacto continuó después. En este momento, la pregunta no es quién tiene mejor currículo democrático, sino quién puede garantizar que no haya una guerra de facciones dentro del chavismo y que no se incendie la calle.
Al mismo tiempo, la Administración es consciente de la fragilidad del arreglo con Delcy Rodríguez. Su cooperación sirve para gestionar el después, pero sin «traicionar» activamente a Maduro. Y en Caracas, la narrativa oficial intenta conjugar dos cosas incompatibles: denunciar a EE.UU. en público y mantener canales en privado. Ese equilibrio, advierten fuentes consultadas, puede romperse por un error de cálculo o por un golpe palaciego, con todas las miradas puestas en Cabello.

Petróleo y fronteras

El consejo tecnocrático no reemplaza el contacto con Delcy, lo complementa. Y se piensa, además, como un instrumento para proteger dos activos que en Washington se mencionan sin rodeos: petróleo y fronteras. En el círculo de Trump se repite que Venezuela es, a la vez, un problema de seguridad y una oportunidad económica. La Casa Blanca quiere evitar que un vacío de poder convierta el país en un tablero para redes criminales y rutas irregulares, y al mismo tiempo busca un marco que haga operable la reconstrucción de la industria energética, hoy atrapada entre sanciones, licencias y negociaciones.
La paradoja es que el mismo razonamiento que explica los halagos a Delcy alimenta la necesidad de no depender de ella. Se la considera funcional para sostener el día a día y evitar una revuelta inmediata tras la captura de Maduro, pero también se asume que está en una posición límite: presionada por el aparato, vigilada por los suyos y observada por quienes la detestan. Por eso, según esas fuentes, la Casa Blanca dibuja salidas de emergencia, no porque espere usarlas mañana, sino porque teme no tener tiempo de improvisarlas.

Mineápolis, entre el luto y la ira: «Esto no debería ocurrir en América»

Al mediodía de este sábado, todo Mineápolis ha visto ya los vídeos. En ellos se observa a un vecino que trata de ayudar a una mujer en medio de un operativo de agentes federales, uno más en las operaciones masivas contra inmigrantes indocumentados ordenadas … por Donald Trump, que tienen en vilo a la principal ciudad de Minnesota. Acaba en un forcejeo, con el hombre apresado por media docena de agentes. Forcejean, le golpean. Suena un disparo, luego varios más. El vecino se llamaba Alex Pretti, murió poco después. Es el segundo vecino que pierde la vida este mes de una manera que parece innecesaria.
Al mediodía, todo Mineápolis ha escuchado la versión de la Administración Trump. Era un hombre armado que había intentado «hacer el máximo daño posible», «masacrar» agentes… No es lo que se ve en los vídeos, por mucho que el Gobierno federal quiera acomodar lo que ocurrió a su narrativa. Eso exacerba todavía más los ánimos.
Todavía es mediodía y sigue suspendido el olor a gas pimienta en la esquina de la avenida Nicollet con la calle 26, a un paso de donde murió Pretti. Hasta allá habían ido cientos de personas en cuanto se supo la noticia, en una ciudad en tensión desde diciembre, sacudida por las redadas constantes, los episodios de violencia, las protestas, la amenaza de despliegue militar por parte de Trump… Hubo enfrentamientos con la policía, arrestos, material antidisturbios, insultos, carreras, rabia desbordada. Quizá un anticipo de lo que está por venir.

«Estoy cabreado con estos asesinos que están aterrorizando a nuestras comunidades, tienen que largarse de Minnesota de inmediato. Esto no debería pasar en América», dice un joven que no quiere decir su nombre. Lleva una caja donde ha recogido los botes de gas pimienta lanzados antes por los agentes.
«El Gobierno federal miente sobre lo que está ocurriendo, hay que salir y contar la verdad. La gente lo puede ver en los vídeos con sus propios ojos», dice sobre las imágenes que han dado la vuelta al mundo. «Se creen que somos estúpidos».
«Esto es culpa de Trump y de su ICE (las siglas de la policía de inmigración y aduanas) que es como la Gestapo, como la Alemania nazi. Es culpa de Trump y de todos los que le votaron, vergüenza les tendría que dar, esto es lo que han logrado».
A pocos pasos de allí, el rojo carmesí de la sangre de Pretti todavía se ve en la calzada congelada. Dos balazos en la luna del escaparate frente al lugar de su muerte recuerdan que, en el caos, hubo varios tiros de los agentes. Poco a poco, los vecinos empiezan a convertir el lugar en un memorial. Depositan flores, mensajes, pintadas con su nombre. Un círculo de gentío lo rodea. Entonan himnos, tocan tambores tribales, encienden velas.

«Es horrible, ejecutaron a alguien ahí mismo»

«Estoy consternado, pero no sorprendido», dice Joe, con una bandera nacional de luto, en blanco y negro. «Tenía asumido que la violencia iba crecer. Pero me he quedado paralizado tras ver el vídeo. Es horrible, ejecutaron a alguien ahí mismo», añade apuntando con la cabeza al memorial.
A pocos metros del memorial, en la intersección de las calles, el ambiente es más agitado. Los manifestantes han montado barricadas, las han pintado con insultos a ICE y a Trump, los mismos que se ven en las pancartas de las protestas desde hace semanas. Frente a los rezos y los himnos junto a la sangre derramada, aquí hay discursos apasionados, llamamientos a no rendirse, a responder, a plantar cara. Se cuelan los mensajes revolucionarios entre los llamamientos a la unidad. «¡Hay que ir a la guerra contra ICE!», grita uno. «Minnesota es ‘nice’ (simpática, el estereotipo del estado) hasta que empiezan a matarnos». El luto y la ira. Las velas y los insultos. Las oraciones y el ánimo de venganza.
Se va el sol y el frío no apaga los ánimos. Los 20 grados bajo cero no mandan a nadie a casa. Los voluntarios reparten café, sopa, calentadores. Los pocos negocios que han quedado abiertos en el bloque sirven de refugio. Desde uno de ellos, Glam Doll Donuts, es donde se grabó el primer vídeo que circuló de la muerte de Pretti. Ahora está lleno de manifestantes que tratan de calentar sus huesos. Igual que en B Resale, una tienda de ropa de segunda mano, se ofrece baño, comida, botellas de agua y ánimo a los manifestantes.
«He preferido no mirar el vídeo», cuenta su dueña, Alison Bross, que lamenta que en Mineápolis «nadie está seguro, somos víctimas de una ocupación». Ella es una de las que no descarta una reacción violenta a lo sucedido. «Es el tercer tiroteo en lo que va de mes», recuerda, en referencia a la muerte de otra vecina Renee Nicole Good, cerca de aquí, un episodio que ya elevó la tensión de forma insoportable, y otro incidente en el que un inmigrante venezolano resultó herido. «Ahora ya necesitamos una reacción mayor, está claro que no hemos respondido con voz alta», dice. A pesar de que en la víspera, decenas de miles de personas salieron a la calle a marchar contra la presencia abrumadora de agentes federales.
«La gente está muy cabreada con estos abusos», dice de vuelta en la calle Danielle Chaffey, que lleva un cartel que reza ‘Ey, ICE, deja de matar a mis vecinos’. «Todos esperamos que algún día les llegue el segundo juicio de Nuremberg», dice sobre Trump y sus altos cargos.
«Vamos a mostrar que todo el mundo está dispuesto a luchar», responde cuando se le pregunta si esto podría desencadenar una cadena de violencia. «Queremos ser pacíficos, pero si nos obligan…»
Cae la noche y el barrio se llena de vigilias. En el lugar de la muerte, delante de la casa de Pretti, en un parque cercano… También se encienden hogueras, donde la gente se reúne y se calienta en silencio. Se respira preocupación, ansiedad, cansancio. Mineápolis lleva semanas en el foco, sacudida por estas tensiones.
Muchos prefieren que el fuego, el de la violencia, no vaya a mayores. «Espero de verdad que las protestas sigan siendo pacíficas», dice Chris Gegax. «Esto es un polvorín. Hay mucho riesgo de que se dispare la violencia, la Administración Trump está provocando una reacción», asegura. «Las cosas se van a poner mucho más oscuras en este país antes de que todo mejore».

Alex Pretti, segunda víctima del ICE: un enfermero de 37 años de Cuidados Intensivos que dedicaba su vida a los veteranos

«Amable, amistoso y bromista» son las tres palabras con las que compañeros de profesión definen a Alex Pretti, asesinado a tiros por el ICE este sábado en Mineápolis convirtiéndose en la segunda víctima mortal de los agentes antiinmigración en solo tres semanas. La justificación … para acabar con su vida es que iba armado y que «quería masacrar a los agentes», aunque lo cierto es que los vídeos, en los que se ve cómo varios agentes inmovilizan a este hombre y acaban disparándole en el suelo en repetidas ocasiones, contradicen esta idea.
Pretti, de 37 años, era enfermero de Cuidados Intensivos y miembro del sindicato en el hospital para veteranos del ejército de Estados Unidos. Tenía licencia para portar armas y en su historial delictivo apenas aparecen algunas multas de tráfico.

«El trabajo de un enfermero es cuidar a sus pacientes, pero también tiene la obligación ética de denunciar la injusticia y las violaciones de los derechos humanos. Eso es exactamente lo que Álex hacía«. En un comunicado, la Asociación de Enfermeros de Oregón, así como la de Washington, ha denunciado el asesinato de su compañero y se ha mostrado «indignada, desconsolada y profundamente perturbada» por estos hechos. «Nadie debería ser blanco de agentes federales por denunciar. Ninguna enfermera debería ser asesinada por defender los derechos humanos».
Según esta asociación, la presencia de agentes del ICE es cada vez mayor en los centros de salud, principalmente en el Centro Médico Legacy Emanuel de Portland, algo que, a su juicio, intensifica los temores y «podría crear condiciones inseguras para los pacientes, sus familias y los cuidadores de primera línea. Los centros de salud deben ser lugares de atención, no sitios de intimidación o terror».

María Corina Machado: «Lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión»

Tras verse con Donald Trump en la Casa Blanca, entregarle en mano la medalla del premio Nobel de la Paz con un mensaje que ahora revela, y decirle al presidente que confía en que complete «la liberación de Venezuela», María Corina Machado detalla los … pormenores de esa visita, su experiencia de 16 meses en la clandestinidad y el horizonte político que se abre tras la caída de Nicolás Maduro; en una conversación marcada por la urgencia de la transición y el desmontaje de la represión —con protestas tomando las calles de Caracas por primera vez en muchos años— la líder opositora reivindica la legitimidad del mandato popular del 28 de julio y describe a Trump como «el aliado que más ha hecho por la libertad de Venezuela», y es muy clara al afirmar estar segura de que Delcy Rodríguez tiene «los días contados».
—Lo más urgente: está habiendo manifestaciones en Venezuela, es algo realmente insólito desde hace mucho tiempo, no estamos acostumbrados a que haya protestas en contra del régimen. ¿Cómo lo ve y qué está sucediendo en este momento en Venezuela?

—Lo que está ocurriendo es algo maravilloso que a mí no me sorprende porque yo conozco y confío en el pueblo de Venezuela, que no ha dejado de luchar un solo día, a pesar de la más brutal represión de estos últimos meses, sobre todo a partir del 28 de julio de nuestra victoria increíble. Y esto que está ocurriendo en estas últimas semanas en enero demuestra cómo la sociedad venezolana, además, entiende claramente el momento. Estamos frente a una situación en la cual el régimen claramente se está desmontando y se está viendo forzado a reducir sus capacidades represivas. Mucho menos de lo que obviamente aspiramos y tendría que ocurrir en un proceso de transición, porque con transición no puede haber represión. Pero ya esto está enviando unas señales muy poderosas que han envalentonado a los estudiantes, a los familiares de los presos políticos, a varios líderes políticos que han estado escondidos y que ya han salido a las calles. Se trancó el viernes la principal autopista de Caracas con estudiantes exigiendo la liberación de los presos, en Zulia, en Mérida. Es realmente algo, como te digo, extraordinario que demuestra que la sociedad venezolana no va a detenerse hasta que logremos la libertad.
—Se pierde el miedo, ¿y cuál es el factor esencial para perder el miedo justo ahora?

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