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NEGOCIOS

Los Gerentes de Impacto del 2024

TECNOLOGÍA

Probamos el Samsung TriFold: el primer móvil de la marca con tres pantallas

Siguiendo la estela de Huawei, Samsung acaba de presentar en el CES de Las Vegas su propuesta TriFold, un móvil con pantalla plegable tipo ‘libro’ con triple pantalla. 6,5 pulgadas cerrado, y 10 pulgadas abierto; por lo tanto, ahora sí que podemos hablar … de un formato tableta, pero una ultrafina de 3,9 mm en el punto más delgado, más fino que el Galaxy Z Fold 7. Abierta se siente como cualquier otra tableta de alta gama, fina y ligera.
Es al plegar sus tres pantallas donde nos encontramos con un grosor de 12,9 milímetros, que lo sitúa entre el Galaxy Fold 6 y 5. Os contamos este primer contacto que hemos tenido con el que será el móvil más caro de 2026.

Una de las claves cuando empiezas a revisar el TriFold está en las bisagras. Se nota que no son dos piezas idénticas, una es más compacta y la otra más amplia, para que el grosor no sea excesivo. Esa asimetría, que puede parecer rara al principio, termina desapareciendo dejando una sensación sólida al abrir y cerrar el teléfono. La propia de un producto bien acabado y resistente.
Y aquí viene el primer ‘shock’: al empezar a abrir y cerrar el TriFold, este va del revés, es decir, al contrario que el Fold normal de doble pantalla. Lo bueno es que Samsung es consciente de ello, y ha puesto una alerta que te avisa en pantalla en cuanto lo intentas doblar mal. De hecho, si intentas plegarlo como no es, puedes empezar el movimiento, pero no termina de cerrar si vas mal encaminado, y puedes estar tranquilo, porque no se rompe.

Razer presenta la Riskur v2 Newgen: una silla 'gaming' que disipa el calor

Razer ha actualizado su catálogo de productos ‘gaming’ en el marco de la feria CES 2026 de Las Vegas (Estados Unidos), con una nueva silla diseñada para facilitar la transpiracion y evitar la acumulación de calor, un concepto de silla inmersiva y un mando … optimizado para los televisores LG.
La silla Iskur V2 Newgen resuelve uno de los problemas que más afectan a los jugadores intensivos: el calor. Para ello, la compañía ha utilizado nuevos materiales que disipan el calor y facilitan la transpiración.

La superficie de la silla está fabricada con cuero sintético EPU (poliuretano sostenible) con tecnología CoolTouch, que es transpirable y, según la compañía, se siente fresco al tacto. El cojín del asiento facilita la transpiración con un diseño perforado y transpirable.

Razer, además, ha incidido en la ergonomía, con un soporte lumbar que permite libertad de movimiento con un diseño giratorio 360 grados, los reposabrazos ajustables y un soporte que permite recostarse con una inclinación de hasta 152 grados.

Así va a cambiar la IA la forma en la que usas GMail

Hasta ahora, IA había llegado tímidamente a Gmail con ese botón de ‘Pregunta a Gemini’ situado arriba a la derecha. Google acaba de presentar la «siguiente evolución» de la integración de la inteligencia artificial en su archiconocido cliente de correo, una que … te entiende, te resume y te propone acciones.
Empezamos con las actualizaciones que verán los usuarios gratuitos del servicio próximamente. Seguramente has usado alguna vez las respuestas rápidas de «¡Gracias!» o «¡Perfecto!», útiles, aunque muy limitadas. Ahora desaparecen y se actualizan con una respuesta sugerida personalizada, contestaciones rápidas adaptadas al contexto del hilo y a tu estilo, todo aprendido de tu historial. En la demostración de la empresa, el ejemplo que vimos es la típica conversación de coordinación familiar. La gracia está en que la respuesta sugerida no fue un ‘sí’ genérico, sino una contestación mucho más completa y que tenía sentido en la conversación, con tu tono habitual, para que luego la retoques antes de enviarla. También llega la función ‘Ayúdame a escribir’, un asistente que te redacta el correo usando una orden, como «pide una factura» o «invita a una cena», y desde ahí es capaz de crear un bonito texto.

Una de las funcionalidades estrella, que ya vimos en Workspace, la versión de Gmail profesional, son los resúmenes de los hilos. Tremendamente útiles cuando llegas tarde a una conversación y quieres leer solo lo importante. Ahora también estarán disponibles en el mail gratuito.

Funciones de pago

Dentro de las funciones de pago, la estrella es el ‘Buzón de IA’, una nueva carpeta que filtra los correos importantes y que puedes consultar cada mañana. Además, categoriza los mensajes como ‘prioritarios’ o ‘ponte al día’ y te hace un resumen de cosas que no abriste o contestaste. Justo esta funcionalidad es la que más tardaremos en ver. De momento sólo algunos usuarios seleccionados están probando.

Grok desactiva la generación de imágenes con su IA tras la polémica de las fotografías sexualizadas

Grok, la herramienta de inteligencia artificial (IA) de la red social X (antes Twitter), ha limitado su generador de imágenes tras la polémica de las fotografías sexualizadas demandadas por miles de usuarios, entre las que se encuentran menores de edad.Musk ha sido amenazado … con multas y varios países se han pronunciado públicamente en contra de la herramienta por la creación de imágenes sexualmente explícitas. Algunos usuarios utilizaban Grok para generar imágenes de mujeres y niños desnudos a veces colocándolos en posiciones sexualizadas.

La plataforma de Elon Musk ha restringido el acceso a esta herramienta a los miembros de pago y ha ofrecido a los usuarios sin insignia de verificación la opción de adquirir una suscripción para desbloquearla.

Los expertos alertan sobre el nuevo ChatGPT Salud: «Sus datos sanitarios podrían hacerse públicos»

ChatGPT tiene una respuesta para casi cualquier pregunta. Da lo mismo que se le pida ayuda para organizar la agenda o para rastrear información sobre cualquier tema de actualidad que se le ocurra. Y si el usuario le solicita que le explique los resultados … de su último análisis clínico, o que le diga cuáles pueden ser las causas de un malestar concreto, lo mismo. Ahora OpenAI, la empresa detrás de la máquina de inteligencia artificial generativa, ha anunciado el lanzamiento de un nuevo modo de uso, incluido dentro de ChatGPT, llamado Salud. Su objetivo: «interpretar los resultados recientes de sus pruebas, prepararle para sus citas médicas, recibir recomendaciones sobre dieta y ejercicio, o comprender las ventajas y desventajas de distintas opciones de seguro según sus hábitos de atención médica».
Por el momento, la novedad solo está disponible para un reducido grupo de usuarios de Estados Unidos. La herramienta, además, es capaz de cruzar datos con aplicaciones de bienestar, como Apple Health, Function o MyFitnessPal, para conocer la mayor cantidad posible de datos de salud del usuario. Aunque OpenAI promete que toda esta información quedará almacenada de forma privada en el interior de ChatGPT, y que la empresa no la utilizará para entrenar a su IA, los expertos consultados por ABC ponen en duda que la herramienta pueda estar al alcance de los usuarios de la UE. Y todo por razones de privacidad.

«Tal y como está la regulación es muy complicado que este modo centrado en la salud llegue a Europa», explica Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos y profesor titular de Cirugía en la Universidad Complutense. Efectivamente, el Reglamento General de Protección de Datos de la UE es muy restrictivo respecto a la transferencia y tratamiento de datos relacionados con la salud. Además, la Ley de IA, que ya funciona en Europa, probablemente exigirá evaluaciones, documentación y controles adicionales a OpenAI.
Lo mismo señala Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial en la Universidad Politécnica de Cataluña: «Si por el momento se queda solo en Estados Unidos es porque es donde la ley lo permite. En Europa, en principio, este tipo de herramientas es ilegal; habrá que ver si en el futuro la UE decide renunciar a la calidad de los datos». El docente apunta además que los usuarios deberían pensárselo dos veces antes de compartir su información clínica con un chatbot: «Es peligrosísimo compartir los datos de salud con ChatGPT, porque son íntimos y personales. Imagínate que compartes que tienes una enfermedad peligrosa y eso se hace público por un error de la máquina. El riesgo existe».

Los errores de la máquina

A pesar de los riesgos, desde su lanzamiento, a finales de 2022, ChatGPT ha sido empleado activamente por los usuarios para solventar dudas médicas. De acuerdo con OpenAI, actualmente, más de 230 millones de usuarios recurren semanalmente a la máquina con ese fin. En el anuncio de Salud, OpenAI remarca que la novedad está diseñada «para apoyar, no para reemplazar la atención médica. No sirve para diagnóstico ni tratamiento». Sin embargo, los expertos esperan que su llegada cause confusión en los pacientes. «Es difícil predecir cómo la población va a reaccionar a esto. Ataca a los sanitarios, y no tenemos claro cómo vamos combatir los problemas que cause o de quien será la responsabilidad si la máquina comete algún error, que es posible», apunta Mayol.
El doctor señala que ya hay casos en los que los pacientes entran en las consultas compartiendo con el médico los comentarios de ChatGPT cuando la máquina ha recibido algún análisis médico o se le han consultado algunos síntomas. «Todavía son anecdóticos, pero en el futuro creo que va a generar muchas tensiones entre médicos y pacientes», señala este médico.

«¿Y qué te va a decir? ¿Que usan tus datos para entrenar a ChatGPT? La manera de olvidar de una máquina que usa una red neuronal es quitar todos los datos y realizar de nuevo el aprendizaje»

De hecho, ChatGPT ya ha generado problemas médicos a algunos usuarios. El pasado agosto, ‘Annals of Internal Medicine Clinical Cases’ publicaba un estudio en el que se mencionaba el caso de un paciente que sufrió una intoxicación por bromuro después de solicitar consejo a la máquina de IA sobre una dieta. ‘Daily Mail’ también compartió el caso de un hombre que consultó al robot sobre un dolor de garganta. La herramienta le señaló que los síntomas no parecían graves, por lo que tardó meses en acudir al médico, que le acabó diagnosticando un cáncer de garganta.
«Desde un punto de vista general, hay que tener en cuenta que ChatGPT no sabe nada sobre nada, y tampoco de salud. Solo es un buscador que busca información y genera un texto resumen. Hace lo mismo que cualquiera de nosotros cuando buscamos síntomas en Google», señala Juan Ignacio Rouyet, profesor de IA en la Universidad Internacional de La Rioja y consultor sénior en la empresa de estrategia tecnológica Eraneos.
Este experto apunta además que, hasta la fecha, la mayoría de herramientas de IA generativa «descargan responsabilidades diciendo que los resultados que dan sus chatbots pueden ser erróneos, lo que pasa es que estas advertencias a veces están escondidas». Y lo cierto es que muchos usuarios no siempre son conscientes de que el fallo no solo es posible, sino más que probable.
Para desarrollar ChatGPT Salud, OpenAI afirma que ha contado con la colaboración de 260 profesionales de la salud de 60 países y con docenas de especialidades. Gracias a su trabajo, la máquina es capaz de «entender qué hace que una respuesta a una pregunta sobre la salud sea útil o potencialmente peligrosa». La empresa, además, se compromete a que no usa los datos de los pacientes para capacitar a su modelo de IA. Sin embargo, Cortés muestra dudas: «¿Y qué te van a decir? ¿Que lo hacen? La manera de olvidar de una máquina que usa una red neuronal es quitar todos los datos y realizar de nuevo el aprendizaje. Habrá que leer muy bien la letra pequeña».

INTERNACIONAL

El colapso de un vertedero en Filipinas deja al menos seis muertos y una treintena de desaparecidos

Los socorristas intentan este sábado encontrar supervivientes en un vertedero de basuras del centro de Filipinas cuyo colapso el jueves sepultó a decenas de empleados y dejó al menos seis muertos, según un nuevo balance.Alrededor de 50 trabajadores de saneamiento quedaron sepultados bajo … los residuos del vertedero de Binaliw, una instalación privada de gestión de residuos situada en la turística ciudad de Cebú.

Según un concejal municipal, los escombros cayeron de una altura equivalente a de 20 pisos.

Los socorristas se enfrentan ahora al riesgo de un nuevo desplome mientras se abren paso entre los escombros, dijo el sábado a la AFP una de ellos, identificada como Jo Reyes.

El Vaticano intentó mediar en Navidad para que Maduro se exiliara en Rusia

El Washington Post ha dado a conocer parcialmente unas conversaciones de Nochebuena entre el cardenal Pietro Parolin, número dos de la Santa Sede, y el embajador de EE.UU. ante el Vaticano, Brian Burch, para detener la operación militar en Caracas y permitir que … Nicolás Maduro se exiliara a Rusia. El purpurado habría asegurado una semana antes del arresto del presidente venezolano que Maduro no quería exiliarse sin el apoyo del Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello y que tampoco quería abandonar a sus principales colaboradores.
«Es decepcionante que se hayan revelado partes de una conversación confidencial que no reflejan con precisión el contenido de la conversación en sí, que tuvo lugar durante el período navideño», respondió la oficina de prensa de la Santa Sede.
Según publicaba este viernes el Washington Post, el pasado 24 de diciembre, más de una semana antes de la intervención de EE.UU. para arrestar a Maduro la noche entre el 2 y el 3 de enero, Parolin manifestó desconcierto por la falta de claridad de los objetivos de EE.UU. en Venezuela y solicitó información sobre si Trump tenía intención sólo de perseguir a los narcotraficantes o quería cambiar el régimen. El cardenal se mostró de acuerdo con que Nicolás Maduro debía salir de escena, pero solicitó a Washington que ofreciera una salida al líder chavista y aseguró que el Kremlin estaba disponible a conceder asilo político a Maduro. Al Vaticano le inquietaba la posibilidad de un derramamiento de sangre y de la desestabilización del país. Su propuesta a los hombres de Marco Rubio fue que dieran un plazo claro a Maduro para que abandonara Venezuela y garantías para sus familiares. Les habría pedido también paciencia y moderación. Maduro no creía que Trump daría este paso y su captura se saldó con decenas de fallecidos.

El diario, que cita documentos confidenciales y testimonios, asegura que Parolin habría referido además su opinión de que Maduro deseaba dimitir tras las elecciones de 2024, pero que Diosdado Cabello le dijo que no lo hiciera pues podría costarle la vida. En la crónica se recogen otras propuestas de asilo que se transmitieron a Maduro y las reacciones de la administración Trump.

Nuncio en Venezuela

Pietro Parolin fue nuncio en Venezuela desde 2009 a 2013, hasta que el Papa Francisco lo nombró Secretario de Estado. En 2016 actuó como «facilitador» de los diálogos entra el chavismo y la oposición, que no dieron resultados. Más tarde, tanto Nicolás Maduro como Diosdado Cabello lo criticaron duramente. El presidente lo calificó de «saboteador» de aquel diálogo. En 2021, Maduro calificó como «basura» una carta que Parolin había a una asociación de empresarios de Venezuela en la que invitaba al diálogo.
«Considero que es importante que la sociedad civil sea también protagonista de la solución a la crisis actual de ese amado país, una solución que solo se dará si los venezolanos, y especialmente los que tienen algún tipo de responsabilidad política, están dispuestos a sentarse y a negociar, de un modo serio, sobre cuestiones concretas que den respuesta a las verdaderas necesidades de los venezolanos, y durante un periodo limitado en el tiempo», había escrito Pietro Parolin. Añadía que «esto exige voluntad política por parte de los involucrados, disponibilidad a dejar que el bien común prevalezca sobre los intereses particulares, y el apoyo responsable de la sociedad civil y de la comunidad internacional».

«Las dictaduras no sirven»

En septiembre de 2024, el Papa Francisco se pronunció sobre Venezuela durante una rueda de prensa mientras regresaba de un viaje a Extremo Oriente, y dijo que aunque «las dictaduras no sirven y terminan mal, antes o después. Que el gobierno y la gente hagan de todo para encontrar un camino de paz».
Este viernes, durante el saludo de inicio de año del Papa León con el Cuerpo diplomático, el Pontífice solicitó «que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia. Reconoció que «entre las causas de esta crisis se encuentra, sin duda, el tráfico de drogas» y por eso pidió «una mayor inversión en desarrollo humano, educación y creación de oportunidades de empleo para personas que, en muchos casos, se ven envueltas en el mundo de las drogas sin saberlo».

León XIV solicitó que se «respete» la voluntad del pueblo venezolano

León XIV denunció ante los embajadores que «la diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados». «Esto compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica», avisó.

Venezuela anuncia el retorno a sus aguas de un petrolero en una operación conjunta con EE.UU.

Venezuela ha anunciado este viernes que, como parte de una operación conjunta con Estados Unidos, retornará a aguas del país suramericano un buque petrolero que había salido «sin pago ni autorización de las autoridades» y que había sido incautado esta madrugada.Según un … breve comunicado del Ministerio de Hidrocarburos y de la estatal petrolera PDVSA, se trata de una «exitosa operación en conjunto» de Caracas y Washington para «el regreso al país del buque Minerva».

«Gracias a esta primera operación exitosa en conjunto , el buque se encuentra navegando de regreso a aguas venezolanas para su resguardo y acciones pertinentes», agrega el texto oficial.

Caracas hace este anuncio luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que fuerzas de su país interceptaron este viernes al petrolero ‘Olina’ en aguas del Caribe «en coordinación con las autoridades interinas de Venezuela», después de que el buque, dijo, partiera del país «sin la autorización correspondiente».

Los presos que continúan en las cárceles chavistas en Venezuela

La casa está en silencio, excepto por el sonido de los teléfonos que no suenan. Martha Cumbero nos recibe en el salón de su hogar caraqueño, donde las paredes conservan aún los tonos de una vida que fue normal hace apenas semanas. Ella es … la esposa de Nicmer Evans, politólogo, intelectual de izquierda y director del medio web Punto de Corte. Su historia es la de una generación que creyó en la revolución, que la defendió, que la exportó a Europa. Y ahora, la historia de alguien que pagó el precio de haber cuestionado lo que ese movimiento se convirtió.
Evans fue chavista. Genuinamente chavista. Apoyó a Hugo Chávez hasta la muerte del comandante en 2013. Fue parte de ese círculo de intelectuales que tenía proximidad con el proyecto revolucionario, encargándose de difundir lo que vendían como un proceso transformador, incluso en las universidades europeas. Formó parte del Centro Miranda, esa institución caraqueña ubicada en el corazón del Parque Central que albergaba a intelectuales españoles como Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. En esos salones y auditorios, se sesionaba sobre formación ideológica, sobre los círculos bolivarianos, sobre la construcción de una nueva sociedad. Evans era parte de ese proyecto. Era, en cierto sentido, un constructor de la narrativa revolucionaria.
Pero después de 2013, cuando Chávez murió, algo cambió. O quizás Evans simplemente vio lo que siempre estuvo ahí. Comenzó a hacer críticas al gobierno de Nicolás Maduro. Críticas públicas, documentadas, en su medio web Punto de Corte. Críticas que, en una Venezuela cada vez más autoritaria, se convirtieron en un acto de disidencia. El intelectual que había defendido la revolución se convirtió en su crítico. Y eso, en el Venezuela de Maduro, es un crimen.

El 13 de diciembre, la policía política vino a por él. Ahora, mientras nos sentamos en su salón, ella intenta explicar lo que significa esperar. «Es la segunda vez que se lo llevan», dice, con una voz que oscila entre la resignación y la rabia contenida. «La primera vez estuvo 51 días. Esta vez, tiene 25 días ». Ella hace cálculos mentales mientras habla, como si pudiera contar los días en su rostro.
La madrugada del 3 de enero, cuando Maduro fue capturado en una operación militar estadounidense, Martha sintió algo que no había sentido en semanas. «A pesar de no estar completamente de acuerdo con la forma en que ocurrió la captura, sentí una luz y una esperanza de cambio y de libertad para todos los que están presos en este momento», dice.
El jueves al mediodía, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la vicepresidenta Delcy, anunció desde la tribuna legislativa lo que el régimen se niega a llamar por su nombre: la liberación de presos políticos. En la jerga oficial, son simplemente «ciudadanos venezolanos y extranjeros» cuya excarcelación responde a un «gesto de paz unilateral». La precisión del lenguaje importa cuando se trata de negar lo obvio. Llamarlos presos políticos sería una admisión de lo que los organismos de derechos humanos documentan meticulosamente: crímenes de lesa humanidad.

Los que han salido

Para el viernes, cuando la euforia inicial comenzaba a sedimentarse, Foro Penal confirmó oficialmente los nombres de quiénes habían salido. Rocío San Miguel, activista de derechos humanos con nacionalidad hispano-venezolana, fue liberada tras permanecer detenida desde febrero de 2024. Enrique Márquez, quien fuera candidato presidencial, recuperó su libertad después de casi cinco meses de cautiverio que comenzaron el 28 de agosto. Biagio Pilieri, líder opositor, salió de las celdas donde había permanecido desde enero de 2025. Larry Osorio, activista de derechos humanos, fue excarcelado tras más de tres años y medio de encarcelamiento que se remontaban a agosto de 2021 y Aracelis Balza Ramírez fue detenida el 19 de octubre de 2025 en su residencia por funcionarios de seguridad, horas después de participar o estar relacionada con actos por la canonización de San José Gregorio Hernández en Isnotú, Trujillo.
Junto a estos nombres, cuatro ciudadanos españoles fueron liberados. José María Basoa, vasco de 35 años, fue sacado de cautiverio donde permanecía desde su detención en Amazonas en septiembre de 2024. Andrés Martínez Adasme, otro vasco de 32 años, fue liberado junto a Basoa bajo acusaciones de espionaje que nunca fueron probadas. Miguel Moreno Dapena, marinero y periodista canario, fue excarcelado tras haber sido detenido en junio de 2025 mientras se encontraba en un buque de exploración marina con bandera panameña en aguas venezolanas. Ernesto Gorbe Cardona, valenciano de 52 años, fue liberado sin que las autoridades venezolanas jamás detallaran públicamente los cargos que supuestamente pesaban sobre él. Todos fueron deportados a España con escalas, pues no existen vuelos directos entre el aeropuerto de Maiquetía y Madrid en este momento.

Martha Cumbero, esposa de Nicmer Evans, en el salón de su hogar caraqueño a la espera de tener noticias de su liberación

J. B

400 excarcelaciones planeadas

Pero aquí es donde la narrativa oficial se quiebra. Estos ocho nombres representan apenas una fracción mínima de una realidad mucho más vasta. Según Foro Penal, la organización de derechos humanos que documenta cada detención política en Venezuela, entre 800 y 1.000 personas permanecen encarceladas por razones políticas. Alfredo Romero, presidente de Foro Penal, ha confirmado en sus publicaciones en X que la cifra de presos políticos alcanza los 811 casos documentados hasta los momentos.
Fuentes confiables hablan de un «paquete» de aproximadamente 400 excarcelaciones planeadas, lo que significaría que entre 400 y 600 personas seguirían tras las rejas. El Gobierno, aparentemente, ha optado por una estrategia de liberaciones graduales, lo que algunos analistas interpretan como un intento de evitar una «foto grupal» de presos políticos que resultaría demasiado incómoda para la narrativa que Delcy Rodríguez intenta construir.

Una «foto grupal» de presos políticos que resultaría demasiado incómoda para la narrativa que Delcy Rodríguez intenta construir

Mientras Martha espera, en las puertas de El Helicoide se ha formado una vigilia. Familias y medios se han apostado en las cercanias de este edificio espiral originalmente concebido como centro comercial en los años 1950, que se transformó con el tiempo en un centro de detención operado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), ese edificio que es sinónimo de desaparición forzada en Venezuela. Madres, esposas, hermanos, hijos. Algunos llevan carteles con nombres. Otros simplemente se sientan en el suelo, esperando. El calor caraqueño es sofocante, y la policía está presente, observando. Hay una tensión palpable en el aire, esa tensión que existe cuando la esperanza y el miedo coexisten en el mismo espacio.
Diego, un joven activista y estudiante de trabajo social, es parte de esa vigilia. Se involucró personalmente en la defensa de derechos humanos cuando su hermano, José Gregorio Pérez Maita, fue detenido la noche del 29 de julio de 2024 en Charallave. Su hermano fue liberado el año pasado, pero debe presentarse cada mes ante los tribunales. Ahora Diego continúa trabajando por la libertad de otros. «Estamos, por supuesto, a la espera, insistiendo en que el propio organismo que los tiene detenidos dé una información clara de quiénes son estas personas, y que incluso podamos verlos cuando sean excarcelados. Prometieron una gran cantidad de liberaciones, pero apenas han liberado unos pocos», expresó. Su voz refleja la frustración de alguien que ha visto cómo las promesas se convierten en migajas.

En las cárceles donde aún permanecen detenidos hay militares, políticos, estudiantes, activistas de derechos humanos y periodistas

En las cárceles donde aún permanecen detenidos hay militares, políticos, estudiantes, activistas de derechos humanos y periodistas. El Helicoide sigue siendo el centro de atención, pero hay otros lugares de cautiverio igualmente oscuros: Inof, Ramo Verde, Dirección Nacional de Inteligencia Militar (DGCIM), Tocorón, Yare.
Según Foro Penal, la mayoría de los extranjeros detenidos se encuentran en la cárcel de Rodeo Uno, ubicada a unos 50 kilómetros de Caracas. La nacionalidad de estos prisioneros es un reflejo de la alcurnia global del régimen: españoles, ucranianos, argentinos, ciudadanos de los Países Bajos, franceses, italianos, guyaneses, pakistaníes, libaneses, ecuatorianos, húngaros, polacos, peruanos, portugueses, hondureños, chilenos. Algunos poseen doble nacionalidad venezolana.

Españoles todavía encarcelados

Entre los españoles que aún permanecen detenidos, según documentación de Foro Penal, están figuras como Alejandro González, de 59 años, exmilitar y gerente aeronáutico de la petrolera estadounidense Chevron, quien se encuentra en Rodeo Uno. También permanece en esa misma cárcel Fernando Noya, de 33 años, estudiante cuyo único delito fue sumarse a grupos de resistencia. Uaiparu Guerere, empresario de 70 años que vivía en Barcelona hace años, fue capturado en 2023 cuando regresó a Venezuela para cerrar sus negocios.
Tambien permanecen otros españoles. Catalina Ramos, dirigente de Vente Venezuela, sigue encarcelada. Leticia García, de 68 años, lleva detenida desde junio sin motivo aparente. José Luis Machín Machín, de 64 años, exalcalde de Barinas y de sangre canaria, permanece en sus celdas. Miguel Álvarez, dirigente político de Primero Justicia, también está ahí. Jesús Ernesto Castillo, joven que residía en Barcelona y que se encontraba de vacaciones en Venezuela cuando fue capturado, sigue detenido. Jesús Enrique Gómez, acusado como la mayoría de conspiración.

Jorge Alayeto, el decano

Pero hay otros cuya historia es aún más larga. Jorge Alayeto, comerciante de 54 años, es el decano de los presos españoles. Fue detenido en 2017, acusado sin pruebas de conspiración. Lleva aproximadamente nueve años en cautiverio. Ángela Expósito, de 60 años, que dirigía la ONG Fundanimal y cuidaba a los perros de los presos políticos, fue capturada en 2018. María Auxiliadora Delgado, de 51 años, cayó en 2019 simplemente por ser hermana de un militar sospechoso, Karen Hernández, de 39 años, fue detenida en 2020 y condenada a 30 años por su supuesta implicación en la «Operación Gedeón».
Montserrat Espinosa, dueña de una pizzería, permanece encarcelada en La Yaguara, conglomerado policial, simplemente porque a su negocio llegó un sobre sospechoso.
Los mecanismos de la liberación revelan la naturaleza del sistema. Algunos de los excarcelados fueron sacados de El Helicoide en patrullas con vidrios ahumados y dejados luego en diferentes puntos de Caracas, como si el régimen quisiera borrar cualquier rastro de su encarcelamiento. La estrategia es clara: liberar, pero sin reconocer. Anunciar, pero sin detallar. Prometer, pero sin cumplir completamente.

La estrategia es clara: liberar, pero sin reconocer. Anunciar, pero sin detallar. Prometer, pero sin cumplir completamente

Mientras tanto, el régimen intenta proyectar normalidad. Delcy Rodríguez presidió un acto de homenaje a los «combatientes y civiles caídos durante el ataque americano contra Venezuela». Anunció la creación de un monumento en honor a quienes fueron declarados «héroes de la patria», incluyendo a 32 cubanos. Otorgó ascensos y condecoraciones. Envió mensajes al pueblo estadounidense sobre la «agresión vil y guerrerista». Reiteró que Venezuela no está «subordinada ni sometida» y que tiene «lealtad con el presidente constitucional Nicolás Maduro y con la primera combatiente Cilia Flores, quiénes han sido secuestrados».
Es el teatro de la normalidad en un país que es todo menos normal. Mientras algunos salen, otros siguen adentro. Mientras se construyen monumentos a los mártires, se mantienen en secreto los nombres de quiénes aún están en las celdas. Martha sigue esperando una llamada que quizás nunca llegue. Diego sigue en la vigilia frente a El Helicoide. Y España, desde Madrid, observa cómo sus ciudadanos permanecen en el cautiverio de una administracion que usa la represión como instrumento de control. Venezuela se ha convertido en un espejismo donde se intenta reescribir la realidad, donde la liberación de 9 personas se presenta como un acto de magnanimidad mientras cientos permanecen en la sombra, esperando.

Nueve presos políticos liberados, cientos en la sombra: el teatro de los Rodríguez

La casa está en silencio, excepto por el sonido de los teléfonos que no suenan. Martha Cumbero nos recibe en el salón de su hogar caraqueño, donde las paredes conservan aún los tonos de una vida que fue normal hace apenas semanas. Ella es … la esposa de Nicmer Evans, politólogo, intelectual de izquierda y director del medio web Punto de Corte. Su historia es la de una generación que creyó en la revolución, que la defendió, que la exportó a Europa. Y ahora, la historia de alguien que pagó el precio de haber cuestionado lo que ese movimiento se convirtió.
Evans fue chavista. Genuinamente chavista. Apoyó a Hugo Chávez hasta la muerte del comandante en 2013. Fue parte de ese círculo de intelectuales que tenía proximidad con el proyecto revolucionario, encargándose de difundir lo que vendían como un proceso transformador, incluso en las universidades europeas. Formó parte del Centro Miranda, esa institución caraqueña ubicada en el corazón del Parque Central que albergaba a intelectuales españoles como Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. En esos salones y auditorios, se sesionaba sobre formación ideológica, sobre los círculos bolivarianos, sobre la construcción de una nueva sociedad. Evans era parte de ese proyecto. Era, en cierto sentido, un constructor de la narrativa revolucionaria.
Pero después de 2013, cuando Chávez murió, algo cambió. O quizás Evans simplemente vio lo que siempre estuvo ahí. Comenzó a hacer críticas al gobierno de Nicolás Maduro. Críticas públicas, documentadas, en su medio web Punto de Corte. Críticas que, en una Venezuela cada vez más autoritaria, se convirtieron en un acto de disidencia. El intelectual que había defendido la revolución se convirtió en su crítico. Y eso, en el Venezuela de Maduro, es un crimen.

El 13 de diciembre, la policía política vino a por él. Ahora, mientras nos sentamos en su salón, ella intenta explicar lo que significa esperar. «Es la segunda vez que se lo llevan», dice, con una voz que oscila entre la resignación y la rabia contenida. «La primera vez estuvo 51 días. Esta vez, tiene 25 días ». Ella hace cálculos mentales mientras habla, como si pudiera contar los días en su rostro.
La madrugada del 3 de enero, cuando Maduro fue capturado en una operación militar estadounidense, Martha sintió algo que no había sentido en semanas. «A pesar de no estar completamente de acuerdo con la forma en que ocurrió la captura, sentí una luz y una esperanza de cambio y de libertad para todos los que están presos en este momento», dice.
El jueves al mediodía, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la vicepresidenta Delcy, anunció desde la tribuna legislativa lo que el régimen se niega a llamar por su nombre: la liberación de presos políticos. En la jerga oficial, son simplemente «ciudadanos venezolanos y extranjeros» cuya excarcelación responde a un «gesto de paz unilateral». La precisión del lenguaje importa cuando se trata de negar lo obvio. Llamarlos presos políticos sería una admisión de lo que los organismos de derechos humanos documentan meticulosamente: crímenes de lesa humanidad.

Los que han salido

Para el viernes, cuando la euforia inicial comenzaba a sedimentarse, Foro Penal confirmó oficialmente los nombres de quiénes habían salido. Rocío San Miguel, activista de derechos humanos con nacionalidad hispano-venezolana, fue liberada tras permanecer detenida desde febrero de 2024. Enrique Márquez, quien fuera candidato presidencial, recuperó su libertad después de casi cinco meses de cautiverio que comenzaron el 28 de agosto. Biagio Pilieri, líder opositor, salió de las celdas donde había permanecido desde enero de 2025. Larry Osorio, activista de derechos humanos, fue excarcelado tras más de tres años y medio de encarcelamiento que se remontaban a agosto de 2021 y Aracelis Balza Ramírez fue detenida el 19 de octubre de 2025 en su residencia por funcionarios de seguridad, horas después de participar o estar relacionada con actos por la canonización de San José Gregorio Hernández en Isnotú, Trujillo.
Junto a estos nombres, cuatro ciudadanos españoles fueron liberados. José María Basoa, vasco de 35 años, fue sacado de cautiverio donde permanecía desde su detención en Amazonas en septiembre de 2024. Andrés Martínez Adasme, otro vasco de 32 años, fue liberado junto a Basoa bajo acusaciones de espionaje que nunca fueron probadas. Miguel Moreno Dapena, marinero y periodista canario, fue excarcelado tras haber sido detenido en junio de 2025 mientras se encontraba en un buque de exploración marina con bandera panameña en aguas venezolanas. Ernesto Gorbe Cardona, valenciano de 52 años, fue liberado sin que las autoridades venezolanas jamás detallaran públicamente los cargos que supuestamente pesaban sobre él. Todos fueron deportados a España con escalas, pues no existen vuelos directos entre el aeropuerto de Maiquetía y Madrid en este momento.

Martha Cumbero, esposa de Nicmer Evans, en el salón de su hogar caraqueño a la espera de tener noticias de su liberación

J. B

400 excarcelaciones planeadas

Pero aquí es donde la narrativa oficial se quiebra. Estos ocho nombres representan apenas una fracción mínima de una realidad mucho más vasta. Según Foro Penal, la organización de derechos humanos que documenta cada detención política en Venezuela, entre 800 y 1.000 personas permanecen encarceladas por razones políticas. Alfredo Romero, presidente de Foro Penal, ha confirmado en sus publicaciones en X que la cifra de presos políticos alcanza los 811 casos documentados hasta los momentos.
Fuentes confiables hablan de un «paquete» de aproximadamente 400 excarcelaciones planeadas, lo que significaría que entre 400 y 600 personas seguirían tras las rejas. El Gobierno, aparentemente, ha optado por una estrategia de liberaciones graduales, lo que algunos analistas interpretan como un intento de evitar una «foto grupal» de presos políticos que resultaría demasiado incómoda para la narrativa que Delcy Rodríguez intenta construir.

Una «foto grupal» de presos políticos que resultaría demasiado incómoda para la narrativa que Delcy Rodríguez intenta construir

Mientras Martha espera, en las puertas de El Helicoide se ha formado una vigilia. Familias y medios se han apostado en las cercanias de este edificio espiral originalmente concebido como centro comercial en los años 1950, que se transformó con el tiempo en un centro de detención operado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), ese edificio que es sinónimo de desaparición forzada en Venezuela. Madres, esposas, hermanos, hijos. Algunos llevan carteles con nombres. Otros simplemente se sientan en el suelo, esperando. El calor caraqueño es sofocante, y la policía está presente, observando. Hay una tensión palpable en el aire, esa tensión que existe cuando la esperanza y el miedo coexisten en el mismo espacio.
Diego, un joven activista y estudiante de trabajo social, es parte de esa vigilia. Se involucró personalmente en la defensa de derechos humanos cuando su hermano, José Gregorio Pérez Maita, fue detenido la noche del 29 de julio de 2024 en Charallave. Su hermano fue liberado el año pasado, pero debe presentarse cada mes ante los tribunales. Ahora Diego continúa trabajando por la libertad de otros. «Estamos, por supuesto, a la espera, insistiendo en que el propio organismo que los tiene detenidos dé una información clara de quiénes son estas personas, y que incluso podamos verlos cuando sean excarcelados. Prometieron una gran cantidad de liberaciones, pero apenas han liberado unos pocos», expresó. Su voz refleja la frustración de alguien que ha visto cómo las promesas se convierten en migajas.

En las cárceles donde aún permanecen detenidos hay militares, políticos, estudiantes, activistas de derechos humanos y periodistas

En las cárceles donde aún permanecen detenidos hay militares, políticos, estudiantes, activistas de derechos humanos y periodistas. El Helicoide sigue siendo el centro de atención, pero hay otros lugares de cautiverio igualmente oscuros: Inof, Ramo Verde, Dirección Nacional de Inteligencia Militar (DGCIM), Tocorón, Yare.
Según Foro Penal, la mayoría de los extranjeros detenidos se encuentran en la cárcel de Rodeo Uno, ubicada a unos 50 kilómetros de Caracas. La nacionalidad de estos prisioneros es un reflejo de la alcurnia global del régimen: españoles, ucranianos, argentinos, ciudadanos de los Países Bajos, franceses, italianos, guyaneses, pakistaníes, libaneses, ecuatorianos, húngaros, polacos, peruanos, portugueses, hondureños, chilenos. Algunos poseen doble nacionalidad venezolana.

Españoles todavía encarcelados

Entre los españoles que aún permanecen detenidos, según documentación de Foro Penal, están figuras como Alejandro González, de 59 años, exmilitar y gerente aeronáutico de la petrolera estadounidense Chevron, quien se encuentra en Rodeo Uno. También permanece en esa misma cárcel Fernando Noya, de 33 años, estudiante cuyo único delito fue sumarse a grupos de resistencia. Uaiparu Guerere, empresario de 70 años que vivía en Barcelona hace años, fue capturado en 2023 cuando regresó a Venezuela para cerrar sus negocios.
Tambien permanecen otros españoles. Catalina Ramos, dirigente de Vente Venezuela, sigue encarcelada. Leticia García, de 68 años, lleva detenida desde junio sin motivo aparente. José Luis Machín Machín, de 64 años, exalcalde de Barinas y de sangre canaria, permanece en sus celdas. Miguel Álvarez, dirigente político de Primero Justicia, también está ahí. Jesús Ernesto Castillo, joven que residía en Barcelona y que se encontraba de vacaciones en Venezuela cuando fue capturado, sigue detenido. Jesús Enrique Gómez, acusado como la mayoría de conspiración.

Jorge Alayeto, el decano

Pero hay otros cuya historia es aún más larga. Jorge Alayeto, comerciante de 54 años, es el decano de los presos españoles. Fue detenido en 2017, acusado sin pruebas de conspiración. Lleva aproximadamente nueve años en cautiverio. Ángela Expósito, de 60 años, que dirigía la ONG Fundanimal y cuidaba a los perros de los presos políticos, fue capturada en 2018. María Auxiliadora Delgado, de 51 años, cayó en 2019 simplemente por ser hermana de un militar sospechoso, Karen Hernández, de 39 años, fue detenida en 2020 y condenada a 30 años por su supuesta implicación en la «Operación Gedeón».
Montserrat Espinosa, dueña de una pizzería, permanece encarcelada en La Yaguara, conglomerado policial, simplemente porque a su negocio llegó un sobre sospechoso.
Los mecanismos de la liberación revelan la naturaleza del sistema. Algunos de los excarcelados fueron sacados de El Helicoide en patrullas con vidrios ahumados y dejados luego en diferentes puntos de Caracas, como si el régimen quisiera borrar cualquier rastro de su encarcelamiento. La estrategia es clara: liberar, pero sin reconocer. Anunciar, pero sin detallar. Prometer, pero sin cumplir completamente.

La estrategia es clara: liberar, pero sin reconocer. Anunciar, pero sin detallar. Prometer, pero sin cumplir completamente

Mientras tanto, el régimen intenta proyectar normalidad. Delcy Rodríguez presidió un acto de homenaje a los «combatientes y civiles caídos durante el ataque americano contra Venezuela». Anunció la creación de un monumento en honor a quienes fueron declarados «héroes de la patria», incluyendo a 32 cubanos. Otorgó ascensos y condecoraciones. Envió mensajes al pueblo estadounidense sobre la «agresión vil y guerrerista». Reiteró que Venezuela no está «subordinada ni sometida» y que tiene «lealtad con el presidente constitucional Nicolás Maduro y con la primera combatiente Cilia Flores, quiénes han sido secuestrados».
Es el teatro de la normalidad en un país que es todo menos normal. Mientras algunos salen, otros siguen adentro. Mientras se construyen monumentos a los mártires, se mantienen en secreto los nombres de quiénes aún están en las celdas. Martha sigue esperando una llamada que quizás nunca llegue. Diego sigue en la vigilia frente a El Helicoide. Y España, desde Madrid, observa cómo sus ciudadanos permanecen en el cautiverio de una administracion que usa la represión como instrumento de control. Venezuela se ha convertido en un espejismo donde se intenta reescribir la realidad, donde la liberación de 9 personas se presenta como un acto de magnanimidad mientras cientos permanecen en la sombra, esperando.

Trump y el petróleo de Venezuela: el festín sobre el coloso moribundo

En el tablero de la geopolítica contemporánea hay momentos en que la historia, después de años de letargo, se precipita con una velocidad que desconcierta. La Venezuela posterior a la caída de Maduro es uno de esos instantes. Apenas días después de que … fuera sacado de Caracas mediante una operación militar de precisión estadounidense, el presidente Donald Trump, con su inconfundible lenguaje transaccional, proclamaba en su plataforma digital Truth Social lo que resonaba como un acta de conquista.

«Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de excelente calidad, sin restricciones de sanciones, a los Estados Unidos de América».

La declaración no era simplemente un comunicado. Fue el disparo inicial de un nuevo episodio en la tortuosa historia del crudo venezolano. Con una rapidez que sorprendió a muchos, una escuadra de al menos 11 navíos fletados por Chevron, la corporación petrolera estadounidense, navegó hacia los puertos de José y Bajo Grande.

La empresa, operando bajo una autorización especial del Departamento del Tesoro estadounidense, se convirtió instantáneamente en el único agente autorizado para extraer y comercializar el petróleo venezolano, un estatus que la posiciona como la ganadora principal en esta nueva configuración geopolítica.

El mensaje es claro: el petróleo de Venezuela, ese recurso enterrado bajo las ruinas de una sociedad desmoronada, ha vuelto a ser objeto de disputa internacional.

Un grupo de niños juega entre derrames de petróleo en uno de los barrios de Cabimas. El Lago Maracaibo, que en su día fue el gran símbolo de la fortaleza de la industria petrolera venezolana, es hoy un enorme vertedero de infraestructuras petroleras arruinadas, rodeado de aguas contaminadas por derrames de crudo y productos químicos. La riqueza ha desaparecido por completo de las orillas del lago y solo han permanecido los más vulnerables: los pescadores

Pero esta historia tiene raíces más profundas. En 1976, durante el primer mandato del presidente Carlos Andrés Pérez, Venezuela completó un proceso legislativo que trasladó la propiedad de toda su industria petrolera a manos del Estado. Fue un acto de soberanía nacional, una afirmación de que los recursos minerales que yacían bajo el suelo venezolano pertenecían al pueblo venezolano, no a las corporaciones extranjeras que los habían explotado durante décadas.

Ahora, casi medio siglo después, Trump cuestiona esa nacionalización. Acusa a Venezuela de haber despojado de sus derechos a las empresas estadounidenses y declara públicamente que quiere recuperarlos. Es una reinterpretación de la historia que busca deshacer lo que fue, en su momento, un acto de afirmación nacional. El bloqueo de buques que Trump ha ordenado desde que desplegó su poder militar en el Caribe es la expresión tangible de esa voluntad: no solo quiere el petróleo, sino que quiere reescribir el relato sobre quién tiene derecho a él.

Un perro manchado de petróleo, en la orilla del Lago Maracaibo

¿Por qué ahora? ¿Por qué este interés renovado en una industria que ha sido desmantelada sistemáticamente durante más de dos décadas? La respuesta reside en lo que los analistas llaman una «tormenta perfecta» de factores globales que ha puesto al mercado energético internacional en una situación de fragilidad extrema.

Los 303.221 millones de barriles de Venezuela, los mayores del planeta, han dejado de ser un número para convertirse en un activo estratégico

Un invierno particularmente riguroso en Europa y América del Norte ha generado una demanda sin precedentes de energía para calefacción, causando la cancelación de miles de vuelos y agotando las reservas estratégicas.

A esto se añaden los conflictos prolongados en Ucrania y en Oriente Próximo, que han reducido significativamente la oferta global de crudo. Y, de manera más reciente, la explosión del consumo energético impulsada por la inteligencia artificial ha incrementado el uso de electricidad notablemente, forzando a las naciones a buscar fuentes de energía fósil que sean confiables y accesibles.

En este contexto, los 303.221 millones de barriles de reservas certificadas de Venezuela, los mayores del planeta, han dejado de ser un número en un informe de la OPEP para convertirse en un activo de importancia estratégica global.

«Señores, la estabilidad del mercado petrolero mundial está en Venezuela», afirmaba recientemente Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo de Texas. Para Terán, la estrategia de Trump trasciende la simple necesidad energética.

Representa un movimiento geopolítico de envergadura que busca consolidar la supremacía estadounidense sobre el control del petróleo, una doctrina que tiene sus orígenes en la diplomacia de Kissinger durante los años setenta. «Lo está ejecutando en este momento», observaba Terán sobre la ofensiva de Chevron, «aunque no puedo predecir si tendrá éxito, pero definitivamente es el mensaje que está transmitiendo».

De la nueva era al colapso

Para comprender la magnitud de lo que está en juego, y la profundidad de lo que se ha perdido, es necesario retroceder en el tiempo, a la mañana del 14 de diciembre de 1922, cuando el terreno se estremeció en Cabimas, en la costa oriental del Lago de Maracaibo. El reventón del pozo ‘El Barroso II’ proyectó una columna de crudo que durante nueve días tiñó el cielo y marcó el nacimiento de una nueva era para Venezuela.

Un país que hasta entonces era fundamentalmente agrícola y empobrecido se transformó de repente en una potencia petrolera.

(Primera foto) Alirio y su hijo empujan su bote hasta la orilla del lago tras un día de pesca. (Segunda) Jhon Luis Medina Lope llega a la orilla del Lago de Maracaibo tras un largo día de pesca de cangrejos. (Tercera) El petróleo se adhiere a la piel de los pescadores por los continuos derrames de petróleo y productos químicos e nla zona

El oro negro revolucionó su economía, su cultura y su estructura demográfica. Corporaciones multinacionales se establecieron en las orillas del lago y, desde todos los rincones del mundo, llegaron personas en busca de oportunidades.

En el momento de máxima producción, en 1998, la empresa estatal PDVSA extraía más de tres millones de barriles cada día.

Carlos Uribarri se sumerge en el pozo de una plataforma petrolera abandonada para obligar a los peces a desplazarse hacia las redes de pesca que previamente instaló junto a la estructura petrolera

Hoy, esa cifra es apenas un recuerdo. La producción se ha desplomado a niveles que parecen irreversibles, y el lago que una vez fue el corazón de la prosperidad económica es ahora un depósito de desechos industriales.

Las fotografías de Cabimas revelan el colapso absoluto. El agua presenta un color verde antinatural y denso, cubierta por una película de petróleo

(Arriba) Joendry Rangel pesca en las aguas del lago de Maracaibo junto a una plataforma petrolera abandonada. (Abajo) Carlos Uribarri cuenta el número de piezas capturadas para luego venderlas en el mercado

Las imágenes de Cabimas revelan la brutalidad de este colapso. El agua presenta un color verde antinatural y denso, cubierta por una película iridiscente de petróleo que flota en su superficie en muchas zonas.

Las playas no son de arena, sino de una costra negra y viscosa de crudo solidificado que se adhiere a la piel y la ropa. Los pies de los pescadores se hunden en este lodo tóxico cuando descienden de sus embarcaciones.

Un perro, esquelético y con el pelaje manchado de negro, rebusca entre los desechos y los neumáticos oxidados esparcidos por la orilla, mientras el horizonte está salpicado de torres de extracción corroídas y silenciosas, como monumentos a una era de abundancia que ha desaparecido.

Una quincena de españoles siguen presos en las cárceles venezolanas

Prometieron la liberación de un «número importante» de presos, tanto nacionales como extranjeros, pero el anuncio se ha quedado, de momento, en poco más que palabras. Tras la ilusión inicial de la noticia, la realidad se ha impuesto de manera implacable: de los en torno … a 860 reos políticos de Venezuela, apenas nueve han abandonado hasta ahora sus celdas. Entre ellos, cinco españoles que han llegado este viernes a Madrid. Sin embargo, todavía queda una quincena de connacionales retenidos , la mayoría con doble nacionalidad, en el país caribeño.
Entre los presos políticos del régimen se encuentra Jorge Alayeto, con doble nacionalidad venezolana y española, detenido el 6 de agosto de 2017 mientras se encontraba con su familia en un evento de ‘motocross’. Los agentes lo obligaron a subir a un vehículo y lo detuvieron junto a su sobrino sin informarle de los cargos. Posteriormente fue procesado por supuestamente pertenecer a la denominada por los funcionarios del Gobierno de Nicolás Maduro como Operación David, un supuesto asalto al fuerte Paramacay, según la ONG Foro Penal.

En una situación similar se encuentra María Auxiliador Delgado Tabosky, también con doble nacionalidad, que fue detenida junto a su marido, Juan Carlos Marrufo Capozzi, el 19 de marzo de 2019. Les fueron imputados los delitos de asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo, por los que se dictó una medida preventiva privativa de libertad. Fueron posteriormente condenados a 30 años de cárcel, si bien sus familias aseguran que no se expusieron las bases legales para esta sentencia. Su caso se vincula con el presunto intento de magnicidio contra Nicolás Maduro del 4 de agosto de 2018 en Caracas.

Con este mismo supuesto intento de atentado se relaciona a Ángela Lizbeth Expósito, profesora jubilada de la Universidad Simón Bolívar y activista de los derechos de los animales detenida el 21 de septiembre de 2018 en su vivienda. También con doble nacionalidad, permanece en prisión tras haber sido condenada a 24 años de prisión por los delitos de terrorismo y asociación para delinquir.

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