El alto el fuego pactado por Irán y Estados Unidos silenció los bombardeos a gran escala contra los iraníes y el lanzamiento de misiles contra Israel, pero las armas no callaron durante una primera jornada marcada por el baño de sangre provocado por Israel … en Líbano. A las pocas horas del anuncio de Donald Trump sobre el cese de hostilidades y la confirmación del ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, la compañía nacional iraní de petróleo denunció un ataque contra refinería situada en la isla de Lavan.
La Guardia Revolucionaria advirtió que no tiene «ninguna confianza» en las promesas de Washington, dijo que su «dedo está en el gatillo» y se produjeron ataques en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait. A la espera del comienzo del diálogo en Islamabad, todas las miradas se dirigieron a Ormuz, por donde volvieron a salir sólo barcos de países no enemigos y con el permiso previo de Teherán.
El régimen clamó victoria tras anunciar la tregua de dos semanas y las calles de Teherán se llenaron de iraníes que gritaron «¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!» Tras 40 días de duros bombardeos, Irán resistió las amenazas de un Trump que aceptó la propuesta de 10 puntos presentada por la república islámica como una «base viable sobre la que negociar» un final duradero de la guerra, después de haber exigido durante semanas la «rendición incondicional» del enemigo.
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David Alandete
Los responsables iraníes reaccionaron con triunfalismo, y Mohammad Reza Aref, primer vicepresidente del país, afirmó en redes sociales que «la era de Irán» había comenzado. Cuando pase la euforia, los iraníes verán cómo arranca una era con fábricas, centrales eléctricas, red ferroviaria, universidades, escuelas, hospitales, aeropuertos y puentes destrozados y la relación comercial con los vecinos del Golfo rota.
El régimen clamó victoria tras anunciar la tregua de dos semanas y las calles de Teherán se llenaron de iraníes que gritaron «¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!»
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional dejó entrever en un comunicado el alto el fuego podría extenderse más allá de las dos semanas iniciales si las negociaciones avanzan favorablemente. Este organismo consideró que EE.UU. ha sufrido una «derrota histórica y aplastante» y «no ve otra salida que someterse a la voluntad de la gran nación iraní y del honorable Eje de la Resistencia», en referencia a las milicias chiíes de Irak, los hutíes de Yemen y a Hizbolá en Líbano.
La propuesta de diez puntos de Teherán incluye las garantías de no recibir nuevas agresiones, mantener el control iraní sobre Ormuz, aceptar el enriquecimiento de uranio, eliminar las sanciones, el pago de compensaciones por los daños sufridos, la retirada de tropas estadounidenses de la región, el final de la guerra en todos los frentes o poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido Líbano. Una «base viable de negociación», según Trump, radicalmente opuesta a la hoja de ruta con 15 puntos presentada por Estados Unidos a los mediadores.
Grandes diferencias
Las diferencias entre las partes siguen siendo significativas y es poco probable que Irán ceda en su programa de misiles, que ha sido clave en su defensa, ni en su derecho a enriquecer uranio. Tampoco parece que Teherán esté dispuesto a cortar las relaciones con sus grupos aliados en Oriente Próximo y que le han apoyado durante los combates. Dejando a un lado el cambio de régimen, estas eran las tres grandes condiciones que tenía Israel al comienzo de la guerra y están en las antípodas del texto aceptado por Washington como punto de partida.
Es poco probable que Irán ceda en su programa de misiles, que ha sido clave en su defensa, ni en su derecho a enriquecer uranio
Tampoco se pueden olvidar los 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento que tienen los iraníes y que volverán a ser importantes en las negociaciones. Los sectores más radicales de Irán piden un cambio en la naturaleza del programa atómico para poder desarrollar la bomba y usarla como arma disuasoria ante los enemigos.
Pakistán, centro de contactos
Pakistán se ha erigido en el gran mediador, con el apoyo de Turquía, Egipto, Arabia Saudí y China, cuya entrada en escena a última hora resultó clave para convencer a Teherán. El primer ministro, Shehbaz Sharif, fue quien anunció en redes sociales poco antes del final del ultimátum de Trump que «la República Islámica de Irán y los EE.UU. de América, junto con sus aliados, han acordado un alto el fuego inmediato en todos los frentes, incluido Líbano y otros lugares, efectivo de inmediato». Sharif invitó a los representantes de los dos países a viajar a Islamabad el viernes «para seguir negociando un acuerdo definitivo que resuelva todas las disputas».
La prioridad para Trump es la reapertura de Ormuz, pero las negociaciones no serán nada sencillas, sobre todo teniendo en cuenta que Estados Unidos ha traicionado a Irán en los dos últimos procesos negociadores. El equipo estadounidense incluye esta vez al vicepresidente J. D. Vance y por parte del régimen iraní la responsabilidad recaerá en las manos del jefe de la diplomacia, Aragchi, y del presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf. El embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, adelantó que «no confiamos en la otra parte. Nuestras fuerzas militares mantienen su preparación… pero al mismo tiempo iremos a negociar para ver la seriedad del proceso».
Peaje en criptomonedas
Teherán planea un régimen de peaje para Ormuz que le permita tener la última palabra sobre el tránsito por el estrecho. El diario ‘Financial Times’ reveló que los iraníes estudian exigir a las compañías navieras el pago de un peaje en criptomonedas para los petroleros cargados que quieran cruzar. Durante la primera jornada de alto el fuego pasaron al menos dos barcos. Gigantes de la navegación como Maersk acogieron positivamente la tregua, pero advirtieron que aún no hay certeza total para la navegación.
El arranque de toda tregua siempre es complicado y en este caso llegó en medio de ataques en el Golfo. La Guardia Revolucionaria afirmó además haber derribado un dron israelí Hermes-900 sobre Lar, en la provincia de Fars, y señaló que, la entrada de cualquier aeronave «estadounidense o sionista» será considerada una violación del alto el fuego.