Estonia ha instado esta mañana a Ucrania a ajustar las rutas de vuelo de sus drones de largo alcance, dirigidos a objetivos rusos en el mar Báltico, sobre todo infraestructuras petroleras en los puertos de Ust Luga y Primorsk, los principales centros de exportación rusa. … El coronel Ants Kiviselg, jefe del centro de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Estonia, ha subrayado que Tallin no ha pedido a Kiev que detenga los ataques, sino que ha recomendado rutas más seguras. «Recomendamos elegir los corredores de ataque de tal manera que los drones no entren en el espacio aéreo estonio, aunque es imposible descartarlo por completo», ha dicho.
Esta solicitud se produce después de que la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, amenazase este lunes con una «respuesta» a los países bálticos, por supuestamente permitir que los drones ucranianos utilicen su espacio aéreo. Ha hablado de «represalias» por «poner espacio aéreo a disposición» de los ataques y ha informado que Rusia había emitido una «advertencia oficial» a los Estados bálticos. «Se ha emitido una advertencia adecuada a estos países. Si sus regímenes tienen algo de sentido común, lo tendrán en cuenta. Si no, tendrán que afrontar la respuesta», ha amenazado Zajarova.
Cabe recordar que España mantiene unos 200 soldados y ochos cazas en Lituania, para repeler cualquier ataque de este tipo en la región báltica. El ministro de Defensa estonio, Margus Tsahkna, ha reaccionado advirtiendo que «Rusia es una amenaza tanto en Europa como en Oriente Próximo» y ha ordenado, al igual que Letonia y Lituania, reforzar las defensas aéreas.
Tsahkna toma esta medida en coordinación con sus homólogos bálticos. Aunque la misión de la OTAN Centinela Oriental ha demostrado claramente su valor en la defensa aérea de la región, los ministros creen que los esfuerzos de la OTAN deben acelerarse. «Los aliados deben aumentar rápidamente las capacidades necesarias para una detección e intercepción efectivas. La presencia actual de aeronaves y sistemas de defensa aérea de la OTAN en los Estados bálticos debe mantenerse y reforzarse para responder a todas las amenazas aéreas, incluidas las aeronaves no tripuladas», han solicitado en una declaración conjunta, en la que piden financiación de la Unión Europea en el marco de la iniciativa para proyectos de defensa de interés común.
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Rosalía Sánchez
«Enfatizamos la necesidad de un aumento significativo y a largo plazo de la financiación dedicada a la defensa de la UE, incluyendo el fortalecimiento de la frontera oriental mediante iniciativas como la Vigilancia del Flanco Oriental y la Iniciativa Europea de Defensa contra Drones«, insisten los ministros de Defensa de los tres Estados bálticos en la importancia del asunto.
Además de las aterrorizadoras incursiones de aeronaves rusas en su espacio aéreo, durante el último mes drones ucranianos se han desviado de su ruta varias veces y se han estrellado en Estonia, así como en Letonia, Lituania y Finlandia. La responsabilidad de estos hechos es atribuida a Rusia por las autoridades estonias. «Las actividades de defensa aérea de Rusia son, por supuesto, también el factor que provoca que los drones acaben aquí», ha explicado Kiviselg, para quien «la forma más segura de evitar que los drones lleguen al territorio estonio es poner fin a la guerra de agresión de Rusia».
Desinformación prorrusa
Pero mientras los Gobiernos bálticos parecen tener claro cuál es el enemigo, entre la población hacen efecto varias campañas prorrusas de desinformación, como la que identifica la tercera mayor ciudad estonia de Narva como una «República popular», con un supuesto proyecto separatista y con una retórica que recuerda mucho a la proclamación de las llamadas «Repúblicas Populares» en el Dombás, en el este de Ucrania, y la anexión de Crimea en 2014.
Narva se presenta como una región de habla rusa, que pretende separarse del noreste de Estonia, directamente en la frontera con Rusia. Además de los llamamientos a la resistencia armada y los actos de sabotaje, se propaga la narrativa de la minoría rusa discriminada y se avivan los temores de una invasión estonia de Rusia. Según el Servicio Nacional de Inteligencia de Estonia (ISS), se trata de una campaña de desinformación coordinada. «Estas tácticas se han utilizado antes tanto en Estonia como en otros países, es una forma sencilla y barata de provocar e intimidar a la sociedad, causar confusión y socavar la cohesión social», dice un portavoz.
Las redes sociales infunden también en la población báltica dudas sobre hasta qué punto está involucrada la OTAN si son atacados. Varios medios han acusado a Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, de vender la seguridad báltica a Putin. «Siempre he estado personalmente comprometido con defender a nuestros aliados bálticos», ha vuelto a desmentir anoche.