Una nueva encuesta del instituto Atlas Intel, encomendada por la agencia de noticias Bloomberg, ha colocado por primera vez, al senador Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, numericamente por delante del actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva en un simulacro de segunda … vuelta para las elecciones de octubre de este año.
Flavio, que como su padre milita en el Partido Liberal (PL) tendría un 47,6% de las intenciones de voto frente al 46,6% del líder de la izquierda, Lula da Silva, y se está consolidando como el favorito de la oposición para derrotar al Partido de los Trabajadores (PT). Los dos candidatos, prácticamente confirmados, están empatados, pero con una pequeña ventaja para el ultraderechista, lo que significa mucho en un escenario que sigue muy polarizado.
Esta ascensión de Flávio confirma la estrategia trazada por su padre a finales del año pasado, cuando enfrentó a los dirigentes de la derecha e impuso el nombre de su primogénito como candidato presidencial. El propio Flávio hizo el anuncio en diciembre de 2025, tras visitar a su padre, que se encontraba incomunicado, detenido y sometido a su octava cirugía, desde que sufrió un atentado en las elecciones de 2018. Bolsonaro está cumpliendo pena de prisión por un intento de golpe de Estado.
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Inhabilitado políticamente y con un estado de salud delicado, que ahora debe llevarlo a un arresto domiciliario por los próximos meses, Jair optó por mantener el legado de su apellido con la propia familia, descartando otros nombres de la derecha que se perfilaban como favoritos, como el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas.
La encuesta fue realizada entre los días 18 y el 23 de marzo y consultó a 5.028 personas, con un margen de error de apenas un punto porcentual. Los datos revelan una tendencia de crecimiento del senador de Río de Janeiro, que se ha mostrado competitivo frente a Lula desde las primeras encuestas.
El hecho es que casi cualquier candidato vencería en este momento al actual presidente brasileño, que tiene una elevada tasa de rechazo, alcanzando el 52% de los encuestados.
Desgaste del Gobierno
El desgaste del Gobierno es evidente en las cifras: la desaprobación de la gestión de Lula subió al 54%, mientras que el 50% de los brasileños califica su Administración como «mala o pésima», reflejando una fatiga social ante la situación económica, muy influenciada por el escenario externo, y un electorado que sigue muy polarizado.
La encuesta también analizó otros escenarios de segunda vuelta que confirman la debilidad del actual Gobierno frente a la derecha. El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, también superaría a Lula con un 47,2%, mientras que la ex primera dama, Michelle Bolsonaro, aparece prácticamente empatada con el mandatario, obteniendo un 47% frente al 46,8% del líder de la izquierda. Incluso Bolsonaro, preso e inelegible, sería capaz de ganarle a Lula.
Primer candidato confirmado de la derecha, Flávio Bolsonaro ha logrado capitalizar el descontento de los electores, especialmente entre sectores estratégicos donde el bolsonarismo es hegemónico. Entre los evangélicos, el senador derechista tiene una ventaja abrumadora frente a Lula, con un 65,4% contra un 14%. La fuerza de Flávio también notable entre hacendados y en los estados donde se concentra la producción agropecuaria, principal negocio exportador de Brasil.
Ventaja de 16 puntos
En estados clave como Mato Grosso, la ventaja de ‘Cero uno’– un apodo dado por su padre que enumera a los hijos por el orden de nacimiento –, es de hasta 16 puntos porcentuales sobre el actual presidente. Flávio domina las franjas de la clase media y el electorado con educación secundaria, que rechaza la agenda social del PT.
Por su parte, el presidente Lula mantiene sus bastiones tradicionales: lidera con ventaja en la región Nordeste (57,3%), una de las más pobres del país, y es favorito entre las mujeres (54,1%) y los ciudadanos con educación primaria. Pero el «miedo» a su reelección (47,4%) supera hoy al temor que despierta el regreso de un Bolsonaro al poder (44,5%), lo que le ha puesto un freno para crecer frente al heredero de Jair.
Con el país partido por la mitad y una desaprobación de Lula al alza, el Palacio del Planalto observa con preocupación la figura en ascensión de Flávio Bolsonaro y parece no encontrar una vía de salida en medio a una crisis económica y sucesivos escándalos de corrupción en el mercado financiero, que golpean dirigentes de todo el espectro político, pero con más fuerza al presidente.