El Ministerio del Interior de Rusia ha publicado este mes de enero tres informes sobre el proyecto ‘Perfil digital del ciudadano extranjero’, un documento exhaustivo sobre cada foráneo que se encuentre en territorio ruso. Se trata de un paso más en el plan … de vigilancia de la población procedente de otras naciones que vive en el país.
Moscú podrá contar con extensos análisis de ese colectivo apoyados por interrogatorios en la frontera, imágenes de las miles de cámaras repartidas por el espacio público y datos de todo tipo que se exigen a quienes llegan de fuera para poder permanecer legalmente.
Actualmente, las autoridades rusas ya disponen de mucha información de todos los inmigrantes. Para poder contar con una tarjeta de teléfono SIM con internet móvil, por ejemplo, se les requiere que den sus datos biométricos como huella dactilar, voz y escaneo facial, además de obligarlos a registrarse en la Seguridad Social y en el portal de servicios del Gobierno.
Dichas normas afectan a cualquier extranjero que esté en Rusia, incluso a los turistas. Las operadoras de telefonía han llegado a pedir al Ministerio de Desarrollo Digital, Comunicación y Medios que simplifique el proceso de obtención de este dispositivo debido a que los visitantes de otros países no están dispuestos a perder una semana en trámites burocráticos durante sus vacaciones.
230.000
cámaras en Moscú
Forman parte de un sistema de identificación facial que registra los movimientos de los ciudadanos
En Moscú hay repartidas cerca de 230.000 cámaras con un sistema de identificación facial que registra los movimientos de los ciudadanos. En San Petersburgo, la segunda ciudad del país, se lanzó un proyecto, ‘Ciudad segura’, que los clasifica según su color de piel. Las autoridades locales implementaron en agosto del año pasado dispositivos con inteligencia artificial incorporada que pueden reconocer hasta «seis tipos de razas». El Comité de Tecnologías de esta urbe defiende que con este análisis las fuerzas de orden «pueden detectar la concentración de ciertas nacionalidades».
Los extranjeros que viven de forma permanente en Moscú, además, tienen la obligación de pasar un test médico anual que deben pagar de su bolsillo. Las autoridades quieren asegurarse así de que los foráneos no tengan enfermedades infecciones ni sean drogodependientes.
A la mayoría de los extranjeros se les exige un registro temporal, una ‘registratsia’. Este trámite heredado de la época soviética debe cumplimentarse en los primeros siete días desde la llegada al país y, a diferencia de un empadronamiento, se cancela cuando el migrante pasa una noche en otro alojamiento porque en su nueva ubicación tiene que realizar un nuevo papeleo.
Control estatal ruso
Para poder usar una tarjeta SIM con internet móvil se requiere otorgar datos biométricos como la huella dactilar, la voz y un escaneo facial
Al pasar la frontera también hay requisitos. Entre ellos figura un ocasional interrogatorio para aquellos ciudadanos de países «no amistosos» –básicamente, todos los de la UE, EE.UU., Canadá y Japón–. Durante este trámite se va más allá del motivo por el que se eligió viajar a Rusia y se pregunta por cuestiones como las relaciones de Moscú con otras naciones y, en especial, sobre la guerra de Ucrania.
Así, el Estado ruso puede tener de un extranjero un informe detallado con cuestiones personales, lugares donde ha estado o va a estar dentro y fuera del país, biometría, historial sanitario y el IMEI (código de 15 dígitos pregrabado) de su teléfono, entre otros. El perfil digital contará en total con 25 categorías de datos que estarán a disposición de 14 agencias y organizaciones estatales.