Nigel Farage consiguió lo que buscaba en Clacton: devolver a los electores el escaño que había conquistado dos años antes, pedirles que juzgaran con su voto las acusaciones que pesan sobre sus finanzas y regresar a la Cámara de los Comunes con un mandato … renovado. Lo hizo con 22.239 votos, más de los que obtuvo en las elecciones generales de 2024, pero después de una campaña difícilmente comparable con unos comicios ordinarios, en la que los principales partidos británicos se negaron a presentar candidatos y un hombre disfrazado de cubo de basura terminó convertido en su principal adversario.
La victoria fue amplia. Farage consiguió el 63,34% de los votos en la elección parcial de Clacton, en Essex, mientras Count Binface (Conde Cara de Cubo de Basura) el personaje satírico creado por el humorista Jon Harvey, alcanzó 9.455 sufragios, el 26,93%. Ninguno de los otros 32 candidatos llegó a los 500 votos y la participación quedó en el 44,37%, frente al 58,7% registrado en las generales de 2024.
El resultado permitió al líder de Reform UK recuperar el escaño al que había renunciado hace cinco semanas para provocar una elección parcial en plena controversia por un regalo de cinco millones de libras recibido del empresario de criptomonedas Christopher Harborne. Farage presentó desde el principio la convocatoria como una oportunidad para que fueran los habitantes de Clacton, y no sus adversarios políticos ni los medios de comunicación, quienes emitieran un veredicto sobre su conducta.
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Ivannia Salazar
Los electores que acudieron a las urnas se lo devolvieron con una mayoría. En términos absolutos, Farage consiguió incluso mejorar su resultado de las generales de 2024, cuando obtuvo 21.225 votos y el 46,2%, aunque ambas elecciones fueron muy distintas. Conservadores, laboristas, liberaldemócratas y verdes decidieron esta vez no participar en una convocatoria que consideraban una maniobra política del líder de Reform, lo que dejó el terreno libre para una competición dominada desde el principio por candidatos independientes, pequeñas formaciones y aspirantes satíricos.
El rival: un guerrero espacial
De ese vacío surgió Count Binface. El personaje de Harvey, que se presenta como un guerrero espacial procedente de Sigma IX, lleva años recorriendo las elecciones británicas y se ha enfrentado en las urnas a Theresa May, Boris Johnson y Rishi Sunak. En Clacton dejó de ser una nota al pie de la papeleta, con sus 9.455 votos constituyendo el mejor resultado conseguido por un candidato cómico en la historia electoral británica.
Los 34 candidatos inscritos obligaron además a utilizar una papeleta de aproximadamente un metro de longitud, la más larga de la historia del país. Cuando llegó el momento de anunciar oficialmente el resultado, sin embargo, faltaba precisamente el vencedor.
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Farage había pasado la noche a varios kilómetros del centro de recuento, en un evento de Reform UK denominado «Farage Fest», desde donde se proclamó vencedor antes de conocerse las cifras oficiales. «El veredicto ya está y es una victoria convincente y abrumadora», dijo ante sus simpatizantes.
Más tarde anunció que no acudiría a la proclamación. Farage afirmó que la Policía de Essex le había advertido de una «campaña organizada para perturbar y desacreditar el resultado» y justificó su ausencia diciendo que «de ninguna manera voy a subirme a un escenario, después de haber conseguido una victoria contundente, para que unos don nadie me degraden y me humillen».
Cuando Ian Davidson, responsable del escrutinio, anunció finalmente sus 22.239 votos en el Clacton Leisure Centre, el nombre del vencedor fue recibido en silencio. Count Binface sí estaba presente y sus más de 9.000 votos recibieron los aplausos.
La peculiaridad del adversario de Farage proporcionó también a sus rivales políticos el argumento central de sus reacciones. La presidenta del Partido Laborista, Bridget Phillipson, declaró que «esto no es una victoria para Nigel Farage», y acusó al político de haber dedicado buena parte del verano a enfrentarse electoralmente a «un cubo de basura» mientras continuaban pendientes las preguntas sobre sus finanzas.
Los conservadores recurrieron a la misma imagen. «De lo único de lo que Farage puede presumir esta mañana es de haber vencido a un tipo con un cubo en la cabeza», declaró un portavoz del partido, que reclamó al dirigente de Reform que responda a «las graves preguntas pendientes» sobre los cinco millones de libras que recibió de Harborne.
«De lo único de lo que Farage puede presumir esta mañana es de haber vencido a un tipo con un cubo en la cabeza»
Portavoz de los ‘tories’
Las críticas contrastaron con la interpretación de Reform UK, cuyos dirigentes presentaron los 22.239 votos como un rechazo de los electores de Clacton a las acusaciones contra su líder. Lee Anderson, diputado de la formación, calificó el escrutinio al que ha sido sometido Farage de «caza de brujas», aunque confirmó que el partido colaborará con el procedimiento parlamentario. «Por supuesto que cooperaremos. Siempre cooperaremos con cualquier procedimiento dentro del Parlamento», declaró.
Investigación reactivada
El regreso de Farage a Westminster devuelve también a primer plano la cuestión que desencadenó toda la operación. El Comisionado Parlamentario de Estándares había abierto una investigación sobre una posible infracción de las reglas relativas a la declaración de intereses en relación con el regalo, recibido por Farage antes de convertirse en diputado. La existencia de una investigación tampoco implica que haya cometido una infracción, como especifica el propio Parlamento británico. El procedimiento, que había quedado suspendido después de que Farage abandonara su escaño, se reanudó este viernes tras su reelección.