Seis meses después del alto el fuego en la franja de Gaza, ¿qué está pasando allí?Desde el inicio del año, la atención ha estado puesta en Venezuela, Irán y el Líbano, y Gaza ha pasado a un segundo plano. Pero lo que sucede en … el enclave palestino está muy lejos de poder llamarse «tregua». «La gente cree que por no oír hablar de Gaza ahí ya no pasa nada, pero no. La situación es muy preocupante», cuenta Nicholas Papachrysostomou, coordinador de Emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza, pero que ahora, por las restricciones de Israel, trabaja desde Amán, en Jordania.
El 10 de octubre del año pasado, el alto el fuego entre Israel y Hamás puso fin oficialmente a más de dos años y medio de guerra en la Franja. Este acuerdo, impulsado por la Administración Trump bajo los famosos 20 puntos, establece que Israel controla más de la mitad del enclave, mientras que Hamás lo hace en el resto. También hablaba de la entrada de ayuda humanitaria.
Sin embargo, nada de lo pactado parece haberse cumplido. Solo la entrega de rehenes israelíes por prisioneros palestinos. Las fuerzas israelíes continúan los ataques y han seguido expandiendo su control militar. En la actualidad, Israel controla cerca del 60% de la Franja y, a fecha del 8 de abril, al menos 733 personas habían muerto y 1.913 habían resultado heridas desde ese alto el fuego.
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«Estamos viviendo los peores días de nuestras vidas, esperando que Israel deje de manipularnos», cuenta a través de WhatsApp a ABC Rizek, un fotoperiodista que vive en Ciudad de Gaza. Rizek es padre de tres niños: Jana, de 11 años, Ibrahim, de 9, y Zain, de 7. Ha tenido que desplazarse más de diez veces en la propia Ciudad de Gaza y ha visto con sus propios ojos la muerte de compañeros, amigos y familiares. «Estamos siendo castigados simplemente por vivir aquí. Nunca en mi vida he causado ningún daño a Israel. ¿Por qué me castigan? Estamos muriendo a cada momento», se lamenta.
Situación «catastrófica»
La situación es desastrosa. Las autoridades sanitarias (controladas aún por Hamás) y las organizaciones humanitarias advierten que la «catastrófica» crisis de salud pública en Gaza está empeorando cada día. Y la causa es la de siempre: las restricciones israelíes a la ayuda, la grave escasez de medicamentos y suministros esenciales y la continua devastación de hospitales y clínicas.
«Los bombardeos no han cesado y la muerte sigue estando por todas partes», escribe Rizek en uno de los mensajes. Desde la Franja, todas las noches se escuchan los drones que, desde el 8 de octubre de 2023, un día después de la masacre de Hamás contra los kibutz israelíes, sobrevuelan el cielo de Gaza. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) asegura que se ha registrado un aumento de la violencia en lugares como Rafah, Deir al Balah y Jan Yunis. También lo denunció hace unos días el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, que señalaba que, después de seis meses del anuncio de un alto el fuego, «los palestinos de toda la Franja siguen sin estar seguros, ya que los ataques israelíes continúan de forma rutinaria», decían en un comunicado.
Los bombardeos israelíes sobre Gaza siguen dejando víctimas mortales y heridos en la Franja..
(AFP/REUTERS)
Pero, sobre todo, lo que más preocupa es la situación sanitaria. «Las necesidades de la población son enormes, pero las autoridades israelíes han seguido restringiendo sistemáticamente la entrada de ayuda humanitaria», asegura Claire San Filippo, responsable de emergencias de MSF. Esta ONG figura entre las 37 organizaciones de ayuda internacional que se enfrentan a la prohibición generalizada de operar en Israel, Cisjordania y Gaza impuesta por las autoridades israelíes. Desde el 1 de enero, estas organizaciones tienen prohibido introducir suministros médicos o humanitarios en Gaza, y los trabajadores sanitarios internacionales (incluidos médicos, cirujanos y enfermeros) se vieron obligados a abandonar la Franja a finales de febrero.
Con todo, la población sufre escasez de agua potable, alimentos, electricidad y acceso a la atención médica. Más de la mitad de los medicamentos esenciales en Gaza están agotados.
Fruta, una vez cada dos semanas
Tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, las autoridades israelíes cerraron los pasos fronterizos hacia Gaza, lo que provocó una disminución del 80% en el número de camiones que entraban en la Franja durante las tres primeras semanas del conflicto. Pero la presión de Estados Unidos llevó a Israel a reabrir el paso de Kerem Shalom el 4 de marzo, seguido del paso fronterizo de Rafah con Egipto el 19 de marzo.
La entrega de ayuda se reanudó a través del paso fronterizo de Zikim, en el noroeste de la Franja, el 12 de abril, dos días después de que Washington declarara un alto el fuego de dos semanas con Irán. Sin embargo, los palestinos en Gaza no sienten ningún alivio. «Conseguimos comida con mucha dificultad. La cantidad de ayuda que nos pueden proporcionar se limita a lo que recibimos cada 40 días. Consiste en una bolsa de harina que está caducada o infestada de insectos debido a un almacenamiento inadecuado, así como algunos productos enlatados como tomates, arroz, aceite, judías y algunas galletas», relata Rizek.
El fotoperiodista también asegura que sí ha visto la entrada de alimentos más frescos como verduras, frutas y carne, pero todo lo manejan comerciantes, no personal humanitario. «No podemos comprarlo, los precios son carísimos. Puede que consigamos una vez a la semana alguna comida con carne y, en ocasiones, podemos obtener un tipo de fruta por semana», explica.
«Cada 40 días, recibimos una bolsa de harina caducada o infestada de insectos, así como productos enlatados como tomates, arroz, aceite, judías y algunas galletas»
Rizek
Fotoperiodista
Es aquí donde, desde las organizaciones internacionales, apuntan a que no significa nada que entren camiones si luego esa comida pasa a manos de comerciantes que especulan con los precios, que el propio Israel también controla. «Reemplazar camiones de ayuda humanitaria por camiones comerciales es un gran error y la gente de Gaza está sufriendo las consecuencias», apunta Papachrysostomou.
Si no hay alimentos, tampoco hay gasas, batas, desinfectantes, medicamentos… y ahora que empieza a llegar el calor, una de las situaciones que más preocupan, sobre todo a los servicios médicos, es la propagación de enfermedades infecciosas y la aparición de ratas.
«La concentración de gente en menos de la mitad del espacio que hay en la Franja, con malas condiciones de salubridad —gente viviendo en tiendas de campaña sin baños, sin sistemas de basuras, sin agua— hace que estén aumentando los casos de sarna, piojos y diarreas», explica el coordinador de MSF desde Ammán.
Una situación que, según los equipos médicos y las organizaciones internacionales y humanitarias, seguirá empeorando si Israel no pone fin a las restricciones.