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El inodoro y la comunicación, los dos problemas que ha sufrido de Artemis II rumbo a la Luna

La tripulación de la misión Artemis II ha experimentado un problema con su inodoro de la nave Orión posterior al despegue, según informó la NASA este miércoles.Durante la misión, que aspira a ser la primera en llegar a la órbita de la Luna desde hace más de 50 años, se ha identificado una luz de advertencia intermitente que, según ha explicado Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, correspondía a un «inconveniente en el controlador» del inodoro. El funcionario ha indicado en una rueda de prensa que el diagnóstico y la reparación del fallo tomarían varias horas.Por primera vez, una misión hacia el espacio profundo incorpora un inodoro plenamente funcional. En las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970 los astronautas carecían de un baño a bordo y se veían obligados a usar bolsas para recoger los desechos durante su viaje lunar.El nuevo sistema concebido para Artemis busca ofrecer una experiencia más cómoda y práctica. Dentro de la cápsula Orión se encuentra el denominado Sistema Universal de Gestión de Residuos, un inodoro de diseño especial cuya compuerta está en el suelio, junto a la escotilla de ingreso a la nave. La NASA también ha informado de que la nave experimentó un problema de comunicación posterior al despegue, pero que que ya está solucionado.Sobre el estado de la misión, que despegó a las 18.35 hora local (22:35 GMT) desde las instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.), Isaacman dijo que la nave Orión, que trasladará a los astronautas hasta la órbita lunar, «se ha separado con éxito de la etapa central y sus paneles solares se han desplegado».La cápsula orbitará cerca de 24 horas alrededor de la Tierra para probar los sistemas y decidir si continúan el camino hacia la Luna, lo que tomaría otros cuatro días de viaje, según ha explicado la NASA.La misión tiene una duración prevista de 10 días, y marcaría el regreso de la humanidad a la órbita lunar tras más de medio siglo. Los últimos astronautas que viajaron a la Luna —y alunizaron— fueron los integrantes de la Apolo 17 en diciembre de 1972.

Artemis II despega con éxito y su tripulación se prepara para poner rumbo a la Luna

Cuatro humanos están en estos momentos orbitando la Tierra con un objetivo claro: que todo siga saliendo bien y poder activar la maniobra que impulsará su nave espacial hacia la Luna. La misión Artemis II de la NASA, con tres astronautas estadounidenses y uno canadiense a bordo, se ha lanzado con éxito desde el icónico Centro Espacial Kennedy, en Florida (EEUU). De la misma plataforma, la 39B, partieron también algunos de los últimos cohetes que llevaron personas a nuestro satélite. Eso sucedió hace más de 50 años.Durante unos minutos, justo cuando el reloj marcaba T-00:10, todo ha estado en el aire. No por lo que ocurría en la plataforma, sino por lo que sucedía a cientos de metros de allí, en las pantallas y en los sistemas. En realidad, era uno de los momentos más críticos de toda la secuencia: el chequeo final antes de entrar en la llamada cuenta terminal.Ha sido entonces cuando el director de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, ha pedido la votación definitiva. Uno a uno, los responsables de cada área han confirmado que todo estaba en orden. El veredicto ha sido unánime: “GO”. Ese sí colectivo, breve pero cargado de significado, ha marcado el paso a los últimos diez minutos de la cuenta atrás, condensando años de trabajo en ese instante.Ese pequeño parón, que ha hecho contener la respiración, no ha sido el único contratiempo. Cerca de una hora antes del despegue, se ha detectado un problema que afectaba al sistema de terminación de vuelo, un elemento clave que permite destruir el cohete de forma controlada en caso de que se desvíe de su trayectoria durante el ascenso. También, poco después, se ha producido una lectura anómala en una batería del sistema de aborto que ha encendido las alarmas. Pero ambos incidentes se han resuelto a tiempo y Artemis II ha despegado.“Para eso entrenamos, para poder reaccionar y resolverlo rápidamente”, han explicado los responsables de la misión en una rueda de prensa tras el lanzamiento, destacando la capacidad del equipo para solucionar incidencias en tiempo real.Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen son la tripulación de esta histórica aventura. Si todo sigue según lo planeado, Koch será la primera mujer y Glover la primera persona de color que viajarán a la Luna. Aunque, como ellos mismos reconocían el pasado domingo en una rueda de prensa, el sueño es que en el futuro esto no sea algo que destacar. Que pisar la superficie lunar sea algo común a toda la humanidad.Tocar el suelo de la Luna, sin embargo, tendrá que esperar de momento, ya que los integrantes de Artemis II solo la rodearán, haciendo un sobrevuelo de la superficie de su cara oculta. Se acercarán a unos 6.500 kilómetros, pero lo harán sin poder comunicarse con la Tierra, ya que durante ese tiempo la propia masa del satélite bloquea las comunicaciones.Un rugido de 180 decibeliosEl despegue del SLS no solo impresiona por su tamaño o potencia, también por el nivel de sonido que genera. En la plataforma de lanzamiento, el ruido puede alcanzar los 180 decibelios, una intensidad muy por encima del umbral del dolor humano y capaz incluso de producir ondas de choque.El despegue ha sido tan contundente como se esperaba. Primero, el encendido de los dos propulsores sólidos, responsables de más del 75 % del empuje inicial. Después, los motores principales llevando al conjunto a desarrollar una potencia de cerca de 4 millones de kilos de empuje. En cuestión de segundos, el vehículo se ha elevado y ha ejecutado la maniobra de giro que lo ha colocado en la trayectoria correcta.Menos de un minuto después ya viajaba a velocidad supersónica. Y poco después superaba el momento de máxima presión aerodinámica, uno de los puntos más exigentes para la estructura del cohete.A partir de ahí, todo ha sucedido rápido. Separación de los propulsores, liberación de las estructuras protectoras, descarte del sistema de aborto de lanzamiento y, finalmente, apagado y separación de la etapa central. Ocho minutos después del despegue, Orion ya estaba en una órbita segura alrededor de la Tierra.Fue entonces cuando ha llegado uno de los momentos más silenciosos de la misión: el despliegue exitoso de los paneles solares, sin los que la nave no puede continuar.“Es mucho menos estresante estar dentro del cohete que ser responsable de todo desde tierra”, reconocía el administrador de la NASA, Jared Isaacman, tras el lanzamiento, poniendo en valor la presión que supone supervisar una misión de este nivel.Durante las próximas horas, Orion permanecerá en órbita terrestre mientras los astronautas revisan sistemas y preparan la siguiente gran maniobra: el encendido que les pondrá rumbo a la Luna.Esa decisión no será automática. “Todo se reduce a la seguridad de la tripulación, la seguridad del vehículo y los objetivos de la misión, en ese orden”, han subrayado desde la NASA durante la rueda prensa, insistiendo en que evaluarán durante las próximas 24 horas si la nave está lista para continuar hacia la Luna.

El DNI ya se puede llevar en el móvil: así puedes activarlo en muy pocos pasos

El DNI ya se puede llevar en el móvil desde el 2 de abril gracias a la aplicación MiDNI. Esta app permite tener el Documento Nacional de Identidad en el teléfono sin necesidad de llevarlo físicamente en la cartera, además, al estar conectada al sistema centralizado de expedición del DNI para asegurar su validez y autenticidad, ofrece la posibilidad de acreditar la identidad en trámites presenciales ante la Administración, demostrar la mayoría de edad para acceder a diferentes establecimientos, comprar billetes nominativos o abrir cuentas bancarias, entre otros usos.Tal y como anunció el Ministerio del Interior en un comunicado oficial, «con la puesta en funcionamiento de MiDNI, el uso del DNI digital crea una nueva forma de acreditar la identidad de los ciudadanos con las mismas garantías y la misma validez que el formato físico». Pero, ¿cómo se puede meter el DNI en el móvil? Desde 20bits te explicamos todos los pasos y para qué puedes usarlo.Cómo llevar el DNI en el móvilEn primer lugar, los interesados tienen que registrarse previamente en el Portal MiDNI y estar en posesión del Documento Nacional de Identidad electrónico (DNIe) con los certificados digitales en vigor y de un lector de tarjetas.De ser así, para activar el DNI, los usuarios tienen que descargarse la app MiDNI en sus móviles Android o iOS, introducir los datos de activación —número de DNI y número de soporte—, crear una contraseña o mecanismo biométrico, meter el código de verificación que se recibe por SMS y, después, empezar a usar MiDNI. Una vez hechos estos pasos, los ciudadanos dispondrán de su documento nacional de identidad en el móvil, sin necesidad de llevarlo en la cartera.Cabe mencionar que los ciudadanos pueden decidir qué datos quieren mostrar en función del uso que se vaya a dar, siendo las siguientes opciones disponibles:DNI EDAD: Muestra la fotografía, el nombre y la mayoría de edad.DNI SIMPLE: Refleja la fotografía, el nombre, apellidos, sexo y validez de DNI.DNI COMPLETO: Enseña todos los datos del documento físico.Una vez elegida una de las tres opciones, la aplicación genera un código QR que se muestra en la pantalla del teléfono del titular del DNI. Dicho código está generado por la Policía Nacional y asegura que los datos son auténticos en ese mismo momento, además, permanece visible durante un corto período de tiempo para facilitar la verificación. Pasado este período, pierde su validez y será necesario generar uno nuevo.Para qué se puede usar el DNI en el móvilCon el DNI en el móvil se puede acreditar presencialmente la identidad y en trámites presenciales ante la administración, ejercer el derecho a voto, establecer cualquier tipo de relación jurídica, firmar escrituras ante notario, llevar a cabo trámites administrativos presenciales en universidades y centros docentes, acreditar la mayoría de edad o abrir una cuenta bancaria.También, formalizar seguros de cualquier tipo, hacer registros en un hotel, alquilar un vehículo, comprar entradas o billetes nominativos, realizar transacciones comerciales presenciales en las que se requiera un DNI en vigor o acreditar la identidad del interesado, hacer un control de acceso a edificios, acceder a diferentes locales, recoger paquetes y retirar medicamentos en farmacias.

El vídeo del histórico despegue de la misión Artemis II rumbo a la Luna más de 50 años después

Pasaban 35 minutos de la madrugada ya del jueves 2 de abril cuando la misión Artemis II despegaba de Cabo Cañaveral para poner rumbo a la Luna más de medio siglo después del histórico viaje de Neil Armstrong y Buzz Aldrin.Ha sido una cuenta atrás llena de tensión, pues el despegue corrió peligro unos minutos antes por un pequeño problema que pudo ser resuelto a tiempo. Poco después, el reloj volvía a pararse diez minutos antes del momento clave, pero era solo un pequeño susto, pues estaba previsto para dar el repaso final a todos los sistemas. Uno por uno, todos los responsables fueron dando el ok: el momento se acercaba.Y, por fin, llegó la cuenta atrás y todo Cabo Cañaveral tronó por encima de los 175 decibelios, un nivel de ruido más que perjudicial para la salud humana, cuando el cohete despegó y puso rumbo a la historia, en una secuencia recogida por todos los medios de comunicación y multiplicada hasta el infinito en las redes sociales.

Llegó la hora de Artemis II, la misión de la NASA para probar que la humanidad está preparada para colonizar la Luna

La misión Artemis II de la NASA ya ha despegado de la Tierra rumbo a la Luna. Es un momento histórico para la humanidad, pues será la primera vez en más de 50 años que una nave tripulada viaje hasta nuestro satélite natural. A diferencia de Neil Armstrong y Buzz Aldrin en 1969, los astronautas en esta ocasión no abandonarán la cápsula espacial y su aventura se limitará ‘solo’ a recorrer la órbita lunar y volver a casa.Se podría pensar que es un hito menor si se tiene en cuenta que los humanos ya hemos estado allí. Pero muchas cosas han cambiado en este medio siglo y, pese a que los tripulantes de Artemis II no pondrán sus pies en la superficie lunar, su misión es mucho más importante que eso: los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hanse serán los encargados de probar toda la tecnología que hará posible que, dentro de un par de años según los planes de la NASA, podamos establecer una base humana en la Luna.Esta misión es el resultado de un esfuerzo de más de quince años y de muchos países implicados, incluido España, que ha participado en diferentes aspectos, como por ejemplo en el sistema que mantendrá con vida a los astronautas rumbo a la Luna. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. Cuando la NASA definió el calendario del programa la humanidad no sabía que se iba a producir una pandemia mundial. Pero la COVID no es la única culpable: Artemis II no llega tarde por una sola razón, sino por una acumulación de problemas técnicos, decisiones políticas y complejidad industrial.Por qué Artemis II se ha retrasado tantoEl primer gran aviso llegó tras el éxito de Artemis I, la misión no tripulada que voló alrededor de la Luna en 2022. Aunque el vuelo cumplió sus objetivos, el análisis posterior detectó un comportamiento inesperado en el escudo térmico de la cápsula Orion durante la reentrada en la atmósfera terrestre. No fue un fallo crítico, pero sí lo suficientemente relevante como para obligar a la NASA a revisar el diseño de la nave y realizar nuevas pruebas.El cohete Space Launch System (SLS), la pieza central del lanzamiento, también ha contribuido a los retrasos. Se trata de uno de los vehículos más potentes jamás construidos por la NASA, pero también de uno de los más complejos. Su desarrollo ha estado marcado por problemas de integración, revisiones técnicas, una cadena de suministro extremadamente fragmentada, con decenas de contratistas implicados, y tensiones políticas y económicas. Incluso, hace menos de un año, hubo una explosiónArtemis II no es una repetición de Artemis I, sino el primer vuelo tripulado del programa. Eso implica certificar todos los sistemas para uso humano, desde el soporte vital o la protección ante la radiación hasta los controles manuales o los protocolos de emergencia. Cada uno de estos elementos debe superar estándares mucho más exigentes, lo que alarga inevitablemente los tiempos.A esa complejidad industrial se añade el contexto externo. El programa Artemis ha estado sujeto a cambios de calendario, presión política para acelerar plazos y ajustes presupuestarios que, en algunos momentos, fijaron objetivos poco realistas.Cuál es el objetivo de la misiónDurante décadas, la exploración espacial tripulada se ha quedado en la órbita baja terrestre. La Estación Espacial Internacional ha sido el principal laboratorio humano en el espacio, pero no hemos ido más allá desde las misiones Apolo. Artemis II será la primera vez en más de medio siglo que humanos se adentren en el espacio profundo, aunque, a diferencia de los viajes de los años 70, en esta ocasión no se trata solo de plantar una bandera y demostrar que se puede llegar.
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Ahora la meta es mucho más ambiciosa: establecer una presencia sostenida en la Luna y utilizarla como banco de pruebas para futuras misiones a Marte. Artemis II es, en esencia, el primer paso real hacia ese nuevo modelo de exploración.Qué va a pasar exactamente durante el viaje de Artemis IITodo comenzará en la histórica rampa 39B del Centro Espacial Kennedy. El cohete SLS despegará con un estruendo (176 decibelios) que no se escucha desde la era Apolo y, en apenas ocho minutos, habrá hecho su trabajo: primero se desprenderá de los propulsores laterales, después del sistema de escape y, finalmente, apagará su etapa central para dejar a la cápsula Orion viajando sola por el espacio.Pero la misión no apunta directamente a la Luna. Antes, la nave se colocará en una órbita alta alrededor de la Tierra, donde pasará unas 24 horas comprobando que todo funciona: los astronautas tomarán el control manual durante un par de horas, testearán los sistemas de navegación y pondrán a prueba el soporte vital en condiciones reales. También simularán maniobras clave, como un acoplamiento, que serán esenciales en futuras misiones.Solo cuando todo esté validado llegará el momento decisivo: la inyección translunar. Es el encendido que saca a la nave de la órbita terrestre y la lanza hacia la Luna. A partir de ahí comienza un viaje de unos cuatro días en el que Orion recorrerá cientos de miles de kilómetros, alejándose de la Tierra hasta entrar en el espacio profundo.El punto álgido llegará al sobrevolar la cara oculta de la Luna, a unos 6.500 kilómetros de su superficie. Allí, los astronautas estarán a unos 400.000 kilómetros de casa, más lejos de lo que ha llegado ningún ser humano en décadas (7.500 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna). No habrá alunizaje: la nave aprovechará la gravedad lunar como una honda para darse la vuelta y emprender el regreso en una trayectoria diseñada para que, incluso si algo falla, la cápsula pueda volver por sí sola.El viaje de vuelta durará otros cuatro días. Durante ese tiempo, se realizarán pequeños ajustes para afinar la trayectoria hasta el último momento. Antes de entrar en la atmósfera, Orion se separará de su módulo de servicio y comenzará una de las fases más críticas: la reentrada. La cápsula impactará contra el aire a unos 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas extremas, antes de desplegar sus paracaídas y amerizar en el océano Pacífico.Si todo sale según lo previsto, diez días después del despegue, los cuatro astronautas habrán recorrido más de un millón de kilómetros y completado el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre en más de medio siglo.Quiénes son los tripulantes de Artemis IIA bordo de la nave Orion viajarán cuatro astronautas con perfiles muy distintos, pero complementarios:Reid Wiseman, comandante y veterano de la Estación Espacial Internacional.Victor Glover, piloto, que se convertirá en el primer hombre negro en viajar hacia la Luna.Christina Koch, ingeniera y astronauta, que será la primera mujer en una misión lunar.Jeremy Hansen, de la agencia espacial canadiense, el primer no estadounidense en esta clase de misión.Más allá de su trayectoria, representan algo más amplio: una nueva etapa de la exploración espacial más diversa, internacional y menos centrada en un solo país.Cuatro astronautas listos para hacer historiaLos cuatro astronautas dieron el pasado domingo una rueda de prensa en la que respondieron preguntas de los medios de comunicación. Para la tripulación de Artemis II, lo que está a punto de ocurrir no es una hazaña épica en el sentido clásico, sino un vuelo de prueba que servirá para dar un primer paso. “Esta es la primera vez que vamos a intentarlo”, reconocía el comandante Reid Wiseman ante las preguntas de la prensa.No lo decía como una advertencia, sino casi como una declaración de intenciones, algo que atraviesa toda la misión: Artemis II no se concibe como una gesta cerrada, sino como un proceso abierto, un ensayo en condiciones reales en el que cada fase debe validarse antes de dar el siguiente paso. De hecho, el propio Wiseman insistía en rebajar cualquier expectativa de automatismo en el calendario: “Iremos cuando este vehículo nos diga que está listo”, asumía, dejando claro que incluso a pocos días del lanzamiento la posibilidad de aplazamientos forma parte del plan tanto como el propio despegue.Esa forma de entender la misión —más cercana a la ingeniería que a la épica— se trasladaba también a la manera en la que la tripulación describía su trabajo a bordo. Lejos de la imagen del astronauta como figura individual, la operación se plantea como un ejercicio coral en el que cada miembro cumple un rol preciso y complementario. “Es una actividad de tripulación de principio a fin”, explicaba Wiseman, detallando cómo, durante maniobras críticas, uno de ellos pilotará la nave mientras otro gestiona las comunicaciones con Tierra, un tercero supervisa los procedimientos y un cuarto vigila los sistemas de seguridad. “Somos los cuatro en los controles”, resumía, casi como una forma de desmontar cualquier narrativa heroica tradicional.Ese enfoque se vuelve especialmente relevante en uno de los momentos clave de la misión: el control manual de la cápsula Orion. Allí, en pleno espacio, los astronautas deberán ejecutar maniobras complejas en seis grados de libertad y aproximarse a su etapa superior hasta apenas unos metros, sin la ayuda de instrumentos habituales en este tipo de operaciones. “No hay datos que nos digan la distancia”, explicaba Victor Glover, subrayando la naturaleza casi artesanal de una tarea que, paradójicamente, se desarrolla en uno de los entornos tecnológicos más avanzados jamás construidos. “Estos ojos serán el sistema principal de evitación de peligros”, añadía, reivindicando el papel insustituible del juicio humano incluso en una misión profundamente automatizada.Pero más allá de la tecnología, lo que Artemis II pone a prueba es también al propio ser humano. La misión servirá para recoger datos sobre el comportamiento del organismo en el espacio profundo, un entorno que no ha sido explorado por astronautas desde hace más de medio siglo. “Tenemos experimentos científicos a bordo que van a observar nuestras propias células”, señalaba Wiseman, en referencia a una batería de estudios que buscan entender cómo afecta la radiación o el aislamiento prolongado al cuerpo y a la mente. En ese mismo sentido, Christina Koch recordaba que incluso los trajes espaciales forman parte de ese sistema de seguridad integral: “No son solo trajes, son sistemas de supervivencia”, diseñados para mantener con vida a la tripulación “hasta 144 horas, seis días” en caso de una emergencia grave. Ese margen, explicaba, no es casual, sino que define los límites operativos de la misión y marca el punto hasta el cual sería posible un regreso seguro.Aun así, en medio de esa precisión técnica, hay espacio para una dimensión más amplia, casi filosófica, que atravesaba en la rueda de prensa buena parte de las respuestas de la tripulación. Artemis II no se presenta como un proyecto exclusivamente estadounidense, sino como un esfuerzo colectivo con vocación global. “No somos tres estadounidenses y un canadiense”, señalaba Jeremy Hansen, subrayando que, en realidad, “son personas literalmente en todo el mundo” las que forman parte de este viaje. La Luna, en ese contexto, deja de ser un objeto distante para convertirse en un destino compartido, en una idea que, como apuntaba Wiseman, aspira a ser apropiada por cualquiera: “Esperamos que esta misión sea el comienzo de una era en la que todos puedan mirar a la Luna y pensar en ella como un destino”.Quizá por eso, cuando se les preguntaba por su estado de ánimo a las puertas del lanzamiento, el tono no era de tensión ni de solemnidad, sino de una calma sorprendente, casi doméstica. Había referencias a desayunos compartidos, a familias recién llegadas al centro espacial, a la necesidad de proteger el estado mental antes de afrontar lo que describían como un “sprint de diez días”. En ese equilibrio entre la magnitud histórica y la rutina cotidiana se movía toda la conversación, como si la mejor forma de enfrentarse a lo extraordinario fuera, precisamente, despojarlo de cualquier gesto innecesario. “Nuestro trabajo es simplemente hacer para lo que nos han entrenado y dejar que el entrenamiento tome el control”, resumía Glover, en una frase que, sin pretenderlo, encapsula el verdadero espíritu de Artemis II.Todo listo para despegar (y preparado para lo inesperado)En la última rueda de prensa, celebrada el lunes 30 de marzo, los responsables de la misión confirmaron que el Equipo de Gestión de la Misión (MMT) ha dado luz verde al despegue.Los sistemas del vehículo, las comunicaciones y el hardware se encuentran en condiciones óptimas, y las soluciones aplicadas a problemas detectados en el pasado —como las fugas en los sellos de hidrógeno y helio— han sido validadas. A ello se suma una previsión meteorológica favorable: la ventana de lanzamiento, de dos horas, cuenta con un 80% de probabilidad de condiciones adecuadas. Mientras, la tripulación afronta las últimas horas antes del despegue centrados en descansar, completar las reuniones informativas finales y pasar tiempo con sus familias.Uno de los aspectos que también se abordó fue el impacto del entorno espacial. Ese mismo día se había producido una erupción solar, pero la NASA descartó cualquier efecto relevante sobre la misión. Según explicó el administrador asociado Amit Kshatriya, no se espera que la eyección de masa coronal afecte al vuelo, aunque el equipo mantiene una vigilancia constante del clima espacial a través de organismos como la NOAA y grupos especializados en análisis de radiación. En caso de que se produjera un evento durante la misión, Orion dispone de un área preparada como refugio, donde la tripulación podría protegerse hasta que el nivel de radiación volviera a ser seguro.La seguridad, de hecho, atraviesa todo el diseño de Artemis II. Durante la rueda de prensa se recordó que la NASA cuenta con escenarios de aborto definidos desde el lanzamiento hasta el regreso a la Tierra. Si se produjera un problema durante el ascenso, la misión podría desviarse hacia el océano Atlántico o completar una única órbita antes de amerizar en el Pacífico. Además, se han preparado instalaciones en distintas regiones del Atlántico con equipamiento médico específico para atender a la tripulación en caso de emergencia.Más allá del lanzamiento, también existen planes alternativos para cada fase del viaje. Durante las primeras horas, antes de la inyección translunar, los equipos evaluarán todos los sistemas de la nave. Si algo no funciona como debería, la misión podría transformarse en un vuelo en órbita terrestre alta y regresar sin dirigirse a la Luna. Incluso una vez iniciado el viaje, la trayectoria está diseñada para priorizar la seguridad: en lugar de realizar maniobras bruscas, Orion puede seguir una ruta de retorno libre, utilizando la gravedad de la Luna para volver a casa de forma natural y predecible.En el escenario más extremo, como una pérdida de presión en la cabina, los astronautas cuentan con trajes que funcionan como sistemas autónomos de supervivencia durante un máximo de seis días. Un margen que, como ya explicaron los propios tripulantes, condiciona todas las decisiones críticas de la misión.

Cuánto dura la misión Artemis II alrededor de la Luna

Tan solo quedan unas horas para que la misión Artemis II de la NASA parta de la Tierra con destino la Luna. Es un nuevo hito para la humanidad porque será la primera ocasión en más de medio siglo que una nave con tripulación se dirige a nuestro satélite. La gran diferencia con respecto a Neil Armstrong y Buzz Aldrin es que en esta ocasión los cuatro astronautas no descenderán a la superficie, sino que su travesía se limitará a orbitar la Luna. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense, por sus siglas) despegan a bordo del cohete Space Launch System de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy (Florida) con la nave espacial Orion. Los días de duración de la misión Artemis IIUna vez despegue, la cápsula pondrá rumbo al satélite en una trayectoria en forma de ocho. Este recorrido se prolongará durante cuatro días hasta llegar a la cara oculta de la Luna, es decir, a más de 370.000 kilómetros de la Tierra. Una vez cumplido ese punto, la nave iniciará el regreso mientras que la tripulación seguirá realizando pruebas y comprobaciones en los sistemas a bordo. El viaje de vuelta se extenderá alrededor de otros cuatro días, completando así una misión de unos diez días en total. Esta previsto que el final de la misión sea el 9 de abril. Ese día la cápsula volverá a entrar en la atmósfera terrestre en una de las etapas más complejas de todo el viaje. El amerizaje se producirá en el océano Pacífico, muy cerca de la costa de California. Allí un equipo especializado estará preparado para recoger a todos los tripulantes. La tripulación tendrá que soportar las elevadas temperaturas del reingreso. Se activará un sistema de paracaídas que irá frenando progresivamente la cápsula. En una primera fase, la velocidad se reducirá hasta aproximadamente 494 kilómetros por hora, y posteriormente descenderá hasta unos 27 kilómetros por hora.

Lanzamiento de Artemis II a la Luna, en directo: última hora de la misión espacial de la NASA y los cuatro astronautas que forman la tripulación

La humanidad está a punto de volver a la Luna después de 50 años. La misión Artemis II de la NASA despega este 1 abril a las 18:24 hora local de Florida (Estados Unidos), lo que se traduce en la madrugada del 2 de abril a las 00:24 hora en la península española. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense, por sus siglas) despegan a bordo del cohete Space Launch System (SLS, por sus siglas en inglés) de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy (Florida, Estados Unidos) con la nave espacial Orion a bordo, siendo vehículo en el que viaja la tripulación para empezar a consolidar una presencia permanente en el satélite de la Tierra.De producirse el lanzamiento con éxito, los cuatro astronautas demostrarán una amplia gama de funciones y capacidades del cohete SLS y de Orion que son necesarias en las misiones al espacio profundo. Además, gracias a Artemis II, se comprobará que los sistemas de soporte vital críticos de Orion están listos para misiones de mayor duración.Después de Artemis II, Orion volverá a viajar a la Luna con tripulación, esta vez para hacer historia cuando los próximos astronautas caminen sobre la superficie lunar durante la misión Artemis IV.

INTERNACIONAL

Unos 40 países se plantean sancionar a Irán y se oponen a aplicar peajes en el estrecho de Ormuz, donde hay 2.000 buques atrapados

Unos 40 países han acordado este jueves explorar la posibilidad de imponer sanciones a Irán si mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y han rechazado cualquier intento de imponer peajes a los buques que transiten por este paso estratégico, según un comunicado emitido tras una reunión virtual convocada por el Reino Unido. Las naciones también han pactado trabajar con la Organización Marítima Internacional (OMI), que regula la seguridad en la navegación, para liberar 2.000 buques con 20.000 marineros a bordo varados en el paso estratégico.Los gobiernos participantes, presididos por la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, han subrayado su determinación de «asegurar la libertad de navegación y reabrir» esa vía marítima, que Teherán mantiene prácticamente cerrada desde que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero la guerra contra Irán, que respondió con ataques a los barcos que navegaban por el golfo Pérsico. El pasado martes, la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley que establece el pago de peajes en el estrecho de Ormuz, sin precisar la cantidad, y prohíbe el tránsito de buques de EEUU e Israel. La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, indicó que el pago podría ascender a dos millones de dólares por buque o un sistema basado en el cargamento, similar al Canal de Suez. El comunicado difundido en Londres señala que el paso es «uno de los corredores marítimos más críticos del mundo», utilizado para transportar suministros vitales como fertilizantes para África e hidrocarburos que abastecen hogares, el transporte aéreo y el comercio internacional. Los países aliados debatieron aumentar la presión diplomática y «explorar medidas económicas y políticas coordinadas, como sanciones, si el estrecho permanece cerrado». El comunicado resalta también que cooperarán con la Organización Marítima Internacional (OMI) para «asegurar la liberación de miles de barcos y marineros atrapados en el estrecho». El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, que también asistió a la reunión, pidió evitar «las respuestas fragmentadas» y buscar soluciones «prácticas y neutrales» para liberar los alrededor de 2.000 buques con unos 20.000 marineros a bordo varados en el golfo desde el inicio del conflicto.

Macron responde a las burlas de Trump de que se deja maltratar por su mujer: «No está a la altura»

Que la relación entre Emmanuel Macron y Donald Trump no es todo lo fluida que convendría, como dirigentes de dos de las mayores potencias mundiales, no es ningún secreto. Los encontronazos entre ambos líderes son frecuentes, especialmente en este segundo mandato del mandatario estadounidense, pero … el norteamericano ha dirigido su último dardo contra la primera dama francesa y su actitud hacia su marido.
El presidente estadounidense se burló de su homólogo francés y su relación conyugal este miércoles durante un almuerzo privado, mientras arremetía contra los aliados de la OTAN por su negativa a sumarse a la guerra contra Irán, al decir que la esposa del galo, Brigitte, «lo trata extremadamente mal». «Todavía se está recuperando del golpe en la mandíbula», agregó.

Trump se refería con estas palabras a la bofetada que Brigitte Macron propinó a su marido en mayo del año pasado antes de bajar del avión presidencial. El incidente fue captado por las cámaras justo antes de que el matrimonio descendiera las escaleras, pero el presidente justificó después el guantazo como «una broma».

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David Alandete

Ante esta provocación, no ha tardado en reaccionar Macron, que ha respondido este jueves durante su viaje por el este asiático. El presidente francés ha considerado que las declaraciones de Trump «no son elegantes ni están a la altura» en el primer día de una visita de Estado a Corea del Sur. «No merecen respuesta», ha añadido.
El líder estadounidense no ha dudado en los últimos meses en mofarse de Macron tanto en actos públicos como privados, para lo que ha imitado, en repetidas ocasiones, el acento francés del presidente galo. Se trata de algo que también ha hecho Trump en este almuerzo tras comentar que había preguntado por una posible ayuda de París en el golfo Pérsico.
«Nos encantaría contar con algo de ayuda en el Golfo, aunque estamos batiendo récords en eliminar a los malos y derribar misiles balísticos», asegura Trump que trasladó a Macron. A continuación, el republicano cambió la entonación y reprodujo la presunta respuesta de Macron: «’No, no, no, no podemos hacer eso, Donald. Podemos hacerlo después de que la guerra haya sido ganada’».
En cuanto a la guerra en Irán, el líder del Elíseo ha afirmado este jueves que no sería «realista» lanzar una operación militar para forzar la apertura del estrecho de Ormuz. «Llevaría una eternidad y expondría a todos los que atraviesan el estrecho a los riesgos que plantean los guardianes de la revolución, pero también a los misiles balísticos», ha zanjado.

Trump destituye a la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha destituido este jueves a la fiscal general, Pam Bondi, que fue una fiel aliada del líder norteamericano durante la campaña del republicano. El cese se produce tras las crecientes críticas contra la abogada por su gestión … de los archivos de Jeffrey Epstein, según ha informado el líder norteamericano tras adelantarlo los medios del país.
El encargado de sustituir a Bondi de manera temporal será el actual fiscal general adjunto, Todd Blanche, antiguo abogado personal de Trump. Lo habían apuntado algunos medios de comunicación y lo ha confirmado el líder estadounidense en una publicación en su cuenta de Truth Social.

«Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal que sirvió fielmente como mi fiscal general durante el último año. Hizo un trabajo extraordinario supervisando una represión masiva contra el crimen en todo el país, con una caída drástica de los homicidios a su nivel más bajo desde 1900», ha escrito Trump en su perfil.
Y ha añadido: «Queremos mucho a Pam, y pronto asumirá un nuevo cargo muy necesario e importante en el sector privado, cuya fecha se anunciará próximamente. Nuestro fiscal general adjunto, Todd Blanche, un jurista muy talentoso y respetado, asumirá el cargo de Fiscal General Interino».
Además de las críticas por su gestión sobre los expedientes de Epstein, Trump expresó hace unos meses su frustración por lo que consideraba un compromiso insuficiente de Bondi para llevar a juicio a varios enemigos políticos del presidente.
La destitución de Bondi podría provocar un cambio radical en la estrategia del Departamento de Justicia y, posiblemente, un nuevo impulso para utilizar el sistema judicial estadounidense contra los objetivos de Trump.
Bondi es la segunda alta funcionaria de Trump en ser destituida recientemente después del cese de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el 5 de marzo tras las críticas recibidas por su gestión de la agencia y la política migratoria de Trump.

Decomisan en Ecuador cerca de 22.000 aletas de tiburón que iban a ser enviadas a Malasia

Cerca de 22.000 aletas de tiburón han sido decomisadas en Ecuador cuando iban a ser enviadas a Malasia, según ha informado esta madrugada en un comunicado la Policía Nacional ecuatoriana.La mercancía ilegal fue hallada durante una inspección de la unidad canina de la Policía Nacional de Ecuador a 75 bultos que habían sido declarados como «buche de pescado».Al inspeccionar los bultos, los agentes advirtieron que estos paquetes contenían aletas de tiburón, por un número total de 21.897 sin contar con los permisos habilitantes correspondientes.

El dueño del bar de la tragedia de Crans Montana en la que murieron 41 personas alega depresión para no declarar

Jacques Moretti, copropietario del bar suizo Le Constellation, donde fallecieron 41 personas en un incendio la pasada Nochevieja, sufre depresión postraumática que le impide declarar, por lo que su tercera comparecencia ante los fiscales ha sido pospuesta, según ha informado este jueves la televisión nacional RTS. Moretti, imputado por negligencia junto a su esposa —también copropietaria— y en libertad condicional tras haber pasado dos semanas en prisión en enero, sufre según su médico «un estado depresivo reactivo a raíz del choque postraumático» sufrido tras el incendio. Además muestra confusión y episodios de amnesia, lo que ha llevado a la Fiscalía a posponer hasta una fecha aún no determinada la nueva comparecencia del imputado, prevista en principio para el próximo 7 de abril. De acuerdo con el abogado de Moretti, Patrick Michod, su defendido es presa de «angustias regulares e incapacitantes», en un momento en el que está sometido a una fuerte presión mediática, con numerosos periodistas movilizados permanentemente junto a su domicilio. El letrado también asegura que Moretti ha recibido amenazas de muerte, lo que contribuye a su estado de agitación y estrés. Según los indicios reunidos, el incendio en una sala subterránea del bar repleta de gente que celebraba el Año Nuevo se originó a partir de las chispas de bengalas adheridas a botellas que prendieron la espuma insonorizante que cubría el techo del bar, desde donde las llamas se propagaron rápidamente por todo el local.

Un discurso para ganar tiempo en casa, pero que no aclara el rumbo de la guerra

El 1 de abril es ‘April Fool’s Day’ en EE.UU., el equivalente al 28 de diciembre en España, el Día de los Inocentes. Los estadounidenses tratan de colarse engaños, comparten noticias imposibles en redes sociales y algún descuidado cae en la trampa. Ha … sido un 1 de abril cuando Donald Trump ha decidido dar un discurso a la nación sobre la guerra de Irán y alguno se temió que la cosa fuera una chanza. Es un día que el propio Trump ha desaconsejado para hacer grandes anuncios. El año pasado tenía pensado hacer la presentación histórica de sus aranceles a todos los países del mundo el 1 de abril. Lo movió al día siguiente para que nadie creyera que aquello de reformular el comercio mundial a golpe de arancel era un chiste (no lo era, pese a que el Tribunal Supremo se los haya tumbado por pasarse en el ejercicio de sus poderes ejecutivos).
Trump se asomó a los televisores de todos los estadounidenses a las nueve de la noche, entre gran expectación. Había rumores de anuncio gordo y era el escenario para esas ocasiones. ¿Comunicaría que EE.UU. se sale de la OTAN, con lo que lleva amagando varios días, frustrado por la negativa de sus socios a echar una mano para desbloquear el estrecho de Ormuz? ¿Declararía que los objetivos militares de EE.UU. han sido conquistados y la guerra de Irán pasa a la historia?

El que esperaba algo de esa envergadura, encontró en las palabras del presidente de EE.UU. una inocentada. Trump no hizo ningún anuncio, no trajo nada nuevo, no aclaró el rumbo de la guerra. Su discurso fue un refrito de los mensajes que ha compartido en los últimos días en redes sociales y en sus intercambios con la prensa: la capacidad militar de Irán está arruinada, EE.UU. «está cerca» de alcanzar sus objetivos militares, la guerra durará «otras dos o tres semanas» y recomienda a los países afectados por Ormuz -un dardo a sus socios europeos- que compren petróleo estadounidense y se impliquen ellos mismos en el desbloqueo de ese paso marítimo clave.

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Enrique Serbeto

El objetivo de Trump era ante todo doméstico: ganar tiempo con los estadounidenses, cada vez más frustrados con la guerra de Irán, que ha llevado el precio de la gasolina por encima del umbral psicológico de los cuatro dólares por galón, donde no llegaba desde el verano de 2022, en el comienzo de la guerra de Ucrania.
El discurso fue una petición de prórroga para «completar la misión». Porque esas dos o tres semanas más de guerra implican que Trump no cumplirá con la duración de la que ha hablado desde el comienzo de la guerra: estamos en el final de la quinta semana y aseguró que la campaña duraría entre cuatro y seis semanas.
Fue un discurso efectivo en la justificación de las razones para la guerra: en esencia, evitar la amenaza nuclear que puede suponer Irán, un objetivo que es popular en EE.UU. dentro de una guerra que es impopular. Pero, una vez más, no quedó claro qué objetivos busca cumplir Trump para poner fin a la implicación de EE.UU. en esta campaña militar.
El presidente de EE.UU. no ofreció un camino a la resolución de las cuestiones principales que dominan la guerra. Sobre el estrecho de Ormuz, dijo que se reabrirá «por sí solo» cuando acabe el conflicto. Sobre la determinación del fin de la amenaza nuclear, deslizó que EE.UU. podría vigilar por satélite las instalaciones nucleares de Irán y «atacarlas con dureza con misiles si vemos movimientos». Sobre la idea del cambio de régimen, defendió que «nunca» era un objetivo, aunque lo describió con claridad como tal cuando anunció los ataques a Irán el 28 de febrero, cuando comenzó la guerra. Pero que, al mismo tiempo, «ha habido cambio de régimen porque sus líderes han muerto». Es decir, trató de vender como una victoria que Irán ha pasado de un Jamenei (Alí, el Líder Supremo de la República Islámica hasta su muerte en la guerra) a otro Jamenei (Mojtaba, su hijo) y con una cúpula del régimen endurecida por la guerra. El presidente de EE.UU. tampoco dio pistas sobre la posibilidad de una operación terrestre, en medio del despliegue de miles de efectivos -marines y miembros de la 82ª división aerotransportada- especializados en ese tipo de misiones.
La claridad que ofreció el discurso es que el final de la guerra no será inmediato. Salpimentado con su retórica agresiva -«en las próximas dos o tres semanas, vamos a devolver a Irán a la Edad de Piedra, a la que pertenecen»-, Trump mostró que quiere seguir golpeando a la teocracia para dejar en ruinas al régimen o forzarlo a un acuerdo. Algo que será muy bien recibido en Israel y en los países del Golfo. Pero que provocó mucho menos entusiasmo en los mercados: tras el discurso, el barril de petróleo se disparó un 5% y se hundieron las bolsas asiáticas, que ya estaban abiertas, igual que los futuros de los mercados estadounidenses.
La mejor noticia para la orilla contraria del Atlántico es que Trump ni siquiera mencionó a la OTAN. La guerra en Oriente Próximo está creando una fractura atlántica que, al menos en este discurso, no aumentó de tamaño.

Tropas de élite, elementos anfibios y avisos de «destrucción»: todas las pistas que da Trump sobre una posible incursión terrestre en Irán

Trump juega con los tiempos en lo que tiene que ver con la guerra de Irán. Esta semana quiso dejar claro que EEUU ya ha logrado sus objetivos y da a la ofensiva «dos o tres semanas más» mientras los expertos miran al despliegue y aumento de tropas que ha hecho Washington sobre el Golfo y se dividen entre quienes creen que la Casa Blanca está «ganando tiempo» para lanzar una ofensiva terrestre sobre Teherán y quienes simplemente lo ven como una medida de presión sobre los ayatolás.»Hemos logrado un cambio de régimen. Ahora bien, el cambio de régimen no era uno de mis objetivos. Mi objetivo era que no tuvieran armas nucleares, y ese objetivo se ha alcanzado. No tendrán armas nucleares. Pero estamos terminando el trabajo, y creo que lo lograremos en unas dos semanas, tal vez un par de días más», sostuvo el propio Trump en sus últimas declaraciones, en las que repitió además que los nuevos mandamás iraníes «son mucho más razonables». Durante su discurso a la nación este miércoles, el mandatario insistió en los mismos plazos y no aclaró una de las grandes incógnitas de la acción estadounidense: la posibilidad de una invasión por tierra.En paralelo a estas palabras EEUU ha decidido enviar a 10.000 soldados más al Golfo Pérsico y está movilizando las mejores unidades, con la vista puesta en Ormuz. De hecho, miembros de los Navy Seal, Delta Force, Rangers y una brigada completa de paracaidistas llegan a las bases de la región y ya están preparando su despliegue, que según medios estadounidenses se encuentra solo a falta del visto bueno del Pentágono en caso de que la Casa Blanca decida lanzar el ataque por tierra. Desde Washington ven esto como una medida de presión para que Teherán acepte el acuerdo… o de lo contrario «desatar el infierno», según palabras del propio presidente.En este sentido, según The Wall Street Journal, el presidente baraja una incursión militar en Irán para requisar casi media tonelada de uranio enriquecido, pero los riesgos son muy altos y no hay una decisión tomada. Según los datos, en esa nueva movilización destacan por ejemplo 2.000 efectivos de 82ª División Aerotransportada de paracaidistas, histórica por su participación en el desembarco de Normandía en 1944: tal es su eficiencia que están preparados para actuar en cualquier parte del mundo en un margen de solamente 48 horas. Además, Estados Unidos también tiene preparadas dos unidades de ataque anfibio, según han ido explicando diferentes medios a lo largo de estos días.Daniel Gil, analista en The Political Room, explica a 20minutos que hay un poco de todo en la decisión de Trump: «Existe una parte de presión, pero también está el hecho de que necesita tener una alternativa» en caso de que haya una escalada. Washington en realidad está desplazando tropas «porque ahora los cazas o los anfibios en el Pacífico no le sirven», sino que tiene que contar con ellos en el Golfo, matiza el experto. «Hay una posibilidad real de incursión porque están las tropas en la zona», añade un Gil que insiste en esta doble vía: capacidad presión real también desde unas negociaciones y una posibilidad operativa que ya no es una hipótesis. «Ese es el juego en el que está ahora Estados Unidos», sentencia.Por su parte, el analista iraní Daniel Bashandeh va a más al hecho de la presión. «Podría ser una medida de presión similar a la que ocurrió durante las últimas negociaciones previas a la guerra: Trump reforzaba militarmente la región mientras avanzaban las negociaciones», expone a este medio sobre el despliegue, aunque reconoce la imprevisibilidad del presidente estadounidense.Con todo, las últimas palabras del presidente estadounidense alejan la probabilidad de una incursión terrestre -un «componente» que si defiende con ahínco el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu-. «Quieren llegar a un acuerdo más que yo», expuso sobre la situación actual con la República Islámica. Pero esto contrasta o convive con los avisos de «destruir» todo lo que queda del país, dijo, si los iraníes no llegan a un acuerdo previsiblemente antes del 6 de abril, que es cuando acaba la tregua anunciada por Trump para no atacar instalaciones energéticas.Hay una posibilidad real de incursión porque están las tropas en la zonaOtra posibilidad defendida en cierto modo por Bashandeh es que la ofensiva por tierra se limite solo al Estrecho de Ormuz. «La estrategia pasaría para lograr un desbloqueo. Está creando un contexto para centrar la atención en el bloqueo e intentar reducir la guerra a una gestión de crisis», comentó al respecto, y por eso considera que el presidente estadounidense «no puede vender solo éxito militar, necesita vender posesión y eso pasa por intentar lograr un control de Ormuz».Menos clara tiene la vía terrestre el almirante retirado de la Armada Juan Rodríguez Garat, quien explica a este medio que ese ‘asalto’ está lleno de matices. «Es posible desplegar unidades de operaciones especiales, acostumbradas a actuar tras las líneas enemigas. Es posible, aunque mucho más difícil, alguna intervención aislada en alguna isla -como el caso de Jark, que alberga grandes yacimientos de petróleo-. Una invasión no. Aunque Trump quisiera, ni siquiera ha desplegado las tropas necesarias, un proceso que tardaría al menos tres meses», sostiene. Y da en la verdadera clave: el tiempo. «Hablando de viabilidad y no de política, solo puede hacerse en las islas del Golfo Pérsico. Para ir más allá, tendría que desplegar al menos veinte veces lo que tiene previsto, y se tardarían varios meses en prepararlo», concluye el militar.Sea como sea, esa intervención no contará con los europeos y el secretario de Estado, Marco Rubio, volvió este martes a evidenciar el enfado con los aliados. «Lamentablemente, una vez que este conflicto termine, tendremos que reevaluar esa relación. Tendremos que reevaluar el valor de la OTAN y de esa alianza para nuestro país», comentó en una entrevista en Fox News. Así, dejó claro que las restricciones al uso de bases europeas -en España, pero también en Italia o Francia- hace repensar a Washington si tiene que apoyar la defensa europea. «Se trata simplemente de que tenemos tropas en Europa para defenderla, pero cuando necesitamos su ayuda, no les pedimos que realicen ataques aéreos, cuando necesitamos que nos permitan usar sus bases militares, ¿su respuesta es no?», terminó Rubio.

VIDA GERENTE

Los aranceles de Trump agitan la economía mundial a golpe de incertidumbre en su primer aniversario

Este jueves se cumple un año del ‘Día de la Liberación’, tal y como lo bautizó entonces su creador, Donald Trump. El presidente de Estados Unidos tiró de puesta en escena en los jardines de la Casa Blanca para, cartel en mano, anunciar miles de millones de euros en aranceles «recíprocos» a todos sus socios comerciales, incluido uno general del 10%. El anuncio sirvió para constatar lo que muchos analistas temían desde la llegada del republicano a la Casa Blanca: la ruptura del modelo de comercio mundial y de las reglas heredadas de la globalización. El Liberation Day trajo más incertidumbre para unas economías que, desde entonces, han tenido que hacer frente también a las tensiones geopolíticas en aumento. Trump prometió un renacer de la industria de su país, «ultrajado» y «saqueado» por otros estados y auguraba una nueva era de prosperidad a partir de su batería de impuestos al comercio. No lo logró. La inflación ha seguido presionando al bolsillo de los estadounidenses y se ha convertido en una seria amenaza para el resto del planeta tras los ataques a Irán y el fuerte encarecimiento de la energía. El barril de petróleo Brent, la referencia europea, registró en marzo la mayor subida mensual de la historia.  Al anuncio de los aranceles aquel 2 de abril provocó dos sesiones consecutivas de fuertes caídas en las bolsas (el Ibex 35 perdió más del 5% en cada una de ellas) a las que Trump respondió con otra de sus armas económicas recurrentes: treguas o prórrogas en la fijación de sus tasas. En la práctica, tiempo y oxígeno para acabar cerrando algún tipo de pacto comercial más próximo a sus pretensiones -con la Unión Europea lo hizo a finales de agosto de ese mismo año-. «Salvo China, país con el que ha habido una escalada arancelaria que luego se ha revertido, el resto de países prácticamente no han respondido a los aranceles, y por lo tanto se ha evitado el escenario de guerra comercial», explica a La Información Económica Federico Steinberg, catedrático Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown e investigador principal del Real Instituto Elcano. El hecho de que Estados Unidos haya perdido el peso que tenía hace 40 años en la economía mundial (ahora representa alrededor del 15% del comercio) ha amortiguado el impacto de los aranceles de Trump. Los aranceles han aislado más a EEUU económicamenteSteinberg entiende que se ha producido un «cambio» en el patrón de comercio de la globalización y que Estados Unidos participa ahora menos del mismo. «Tenemos un Estados Unidos más aislado económicamente del resto del mundo», que ha sustituido el comercio con China por comercio con Vietnam o con Bangladesh en los bienes de bajo valor añadido, apunta, y precisa que, pese al enorme shock que han generado los aranceles «la economía mundial ha aguantado bastante bien».Lo anterior no implica que la política económica de Washington haya sido inocua para el resto. En España, el déficit comercial -la diferencia entre lo que el país exporta e importa- aumentó ese año un 41,6%, hasta alcanzar los 57.054 millones de euros. El fallo del Supremo estadounidense, que el pasado 20 de febrero anuló la mayor parte de las tasas comerciales, ha supuesto la mayor derrota legal para el presidente de Estados Unidos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. El Alto Tribunal acusó al republicano de extralimitarse en sus funciones al invocar una ley federal para imponer sus tasas recíprocas. Su respuesta… nuevos anuncios de aranceles basados, esta vez, en otros artículos de la Ley de Comercio de 1974 y que pueden mantenerse durante 150 días sin el visto bueno del Congreso estadounidense. Un episodio que añade «nueva volatilidad a la política comercial estadounidense, aunque es poco probable que afecte materialmente los flujos comerciales globales generales», apuntan desde la agencia de calificación europea Scope Ratings.Pese al revés judicial, Estados Unidos mantiene unos aranceles «históricamente elevados» y el entorno sigue siendo inestable para las empresas, según señalan los expertos de Coface. Los desequilibrios se han acentuado a raíz de la guerra en Oriente Próximo, que ha disparado el precio del gas, el del petróleo al entorno de los 100 dólares y ha generado nuevas trabas para el transporte marítimo, columna vertebral del comercio mundial, dado que por esa vía se desplazan el 80% de las mercancías. Más incertidumbre y más nubarrones para un futuro difícil de predecir con Trump a los mandos. 

Indra nombra a Ángel Simón presidente no ejecutivo en sustitución de Escribano

El consejo de administración de Indra ha nombrado presidente no ejecutivo al ex consejero delegado de CriteriaCaixa Ángel Simón en sustitución de Ángel Escribano, tal y como ha informado la compañía este jueves en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).Así, previo informe favorable de la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo, el consejo ha tomado esta decisión, en línea con lo que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), en calidad de primer accionista de la compañía, con un 28% del capital, le había propuesto en la tarde de este miércoles.De esta manera, y tal y como indica el mencionado comunicado, el actual consejero delegado, José Vicente de los Mozos, continúa con ese cargo y como primer ejecutivo de la compañía, con lo que asume todos los poderes ejecutivos en Indra.Ángel Simón, nacido en Manresa en 1957, es un directivo con una reputada trayectoria empresarial. Fue consejero delegado de CriteriaCaixa durante enero de 2024 y abril de 2025. Licenciado en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Barcelona, Simón fue previamente presidente del grupo Aguas de Barcelona (Agbar) y vicepresidente de Veolia, además de haber ocupado el puesto de director general adjunto y vicepresidente ejecutivo del grupo Suez, entre otros cargos.Ángel Escribano presentó este miércoles su dimisión como presidente ejecutivo de la empresa en el consejo de administración extraordinario de la multinacional tras la presión del Gobierno.El ya ex presidente de Indra remitió una carta al consejo en la que reconoce que los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, «además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que le impulsaron desde el primer día y que considera esenciales para el futuro de Indra y del sector». La dimisión llega tras semanas de polémica después de que se conociese su intención de fusionar Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), compañía de la que es propietario junto a su hermano, algo que suponía un latente conflicto de interés. «Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores», ha señalado, para luego añadir que por ese motivo, «y anteponiendo el interés de Indra por encima de cualquier consideración personal», ha decidido presentar su dimisión como consejero y presidente ejecutivo de Indra. 

La SEPI propone a Ángel Simón para ocupar la presidencia de la nueva Indra

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha propuesto a Ángel Simón (Manresa, 9 de noviembre de 1957) para pilotar Indra tras la dimisión de Ángel Escribano, que se ha hecho efectiva este miércoles después de catorce meses en el cargo y tras un largo pulso con el Gobierno a cuenta de la fusión fallida con EM&E. El exconsejero delegado de CriteriaCaixa entre 2024 y 2025, cargo del que fue cesado tras perder la confianza de Isidro Fainé, ha sido propuesto por el brazo inversor del Ejecutivo, que ostenta un 28% del capital de la firma del Ibex 35, según ha avanzado La Vanguardia. El de Simón era uno de los nombres que sonaban en las quinielas para suceder al directivo madrileño, junto a los de Miguel Sebastián, consejero dominical de la compañía en representación de la SEPI, o Raül Blanco, actual director de Estrategia de Sapa y expresidente de Renfe. Pero Simón también sonaba para liderar el fondo soberano ‘España Crece’ que prepara el Gobierno. Finalmente, el elegido ha sido un directivo que con anterioridad fue también presidente de Aguas de Barcelona (Agbar) entre 2018 y 2024 y vicepresidente de Veolia Suez para Iberia y Latam entre 2018 y 2022. Simón ejerció, además, como gerente de la Mancomunidad del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y gerente general de la Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias (Emos). En el año 2020, en plena pandemia de coronavirus, Foment del Treball le nombró Empresario del Año. Ángel Simón es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).El relevo en la presidencia de Indra llega tras el pulso que han mantenido desde hace días los hermanos Escribano y el Gobierno que, a través de su brazo inversor, intervino en la fusión en marcha con la empresa familiar. Un pulso que afectaba a la principal compañía nacional del sector de la Defensa, en un momento crítico para la industria, que se juega miles de millones de euros en contratos a raíz del incremento de gasto proyectado por la Unión Europea.El choque entre ambas partes deriva del malestar en el seno del Gobierno porque Indra fuera a Integrar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), grupo de la que es copropietario el citado Ángel Escribano, dando lugar a la creación de un gigante de la defensa europea. Esta operación no ha gozado del respaldo de Moncloa, desde el que alegaban conflicto de interés y se escudan en que no tenían conocimiento previo en el momento que se produjo el nombramiento de Ángel Escribano como presidente, designado por el propio Ejecutivo. La salida del directivo se produce después de dar marcha atrás a la fusión de la empresa que lidera junto a su hermano, Javier Escribano, con Indra, zanjando de raíz cualquier posible conflicto de interés. La situación ha penalizado a la compañía en bolsa, que pierde más de un 22% en bolsa desde el estallido de la crisis a mediados de marzo, que se traduce en casi 2.000 millones de euros menos de valoración, hasta los 8.600 millones. El mercado ha castigado a este valor en unas semanas marcadas por la injerencia política. Con los últimos movimientos, el consejo de administración busca cerrar esta crisis y abrir una nueva etapa en un momento álgido para el sector de la defensa. Durante la presentación de los resultados anuales anticiparon la expectativa de superar los 7.000 millones de facturación al cierre de 2026, cuando culmina su plan estratégico, así como la meta de obtener un beneficio de 700 millones y un flujo de caja libre de más de 375 millones. 

La guerra en Irán dinamita la entrada de dinero a los fondos de inversión españoles y rompe una racha de 64 meses

Los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán han desatado una ola de volatilidad en los mercados financieros. La bolsa española no ha sido una excepción, arrastrando al Ibex 35 a vivir su peor mes en casi cuatro años y su mayor caída para un tercer mes desde la pandemia de Covid-19. Como consecuencia, las entradas de dinero a los fondos de inversión rompen una racha de 64 meses consecutivos al alza. Ni el conflicto en Ucrania ni la guerra arancelaria consiguieron frenar la llegada de flujos que se venía registrando ininterrumpidamente desde octubre de 2020 y que ha finalizado este marzo, computando una inversión de 127.325 millones, según el avance provisional publicado por Inverco este miércoles. En este sentido, los reembolsos netos -la diferencia entre el dinero que entra y sale- ascienden a 751 millones. No obstante, el patrimonio disminuyó en 11.983 millonees, un 2,6% menos en comparativa interanual, situándose en 435.127 millones, como consecuencia tanto a la caída registrada en las bolsas como a los reembolsos contabilizados en el mes, marcado por un entorno de elevada incertidumbre geopolítica. Pese a ello, el patrimonio acumula un incremento de 2.271 millones, equivalente al 0,5%, en lo que va de año. Los fondos monetarios, enfocados en deuda a corto plazo, figuran como la única categoría que salda marzo en positivo con un aumento patrimonial de 24 millones (0,1%), gracias a la mayor rentabilidad, que permite compensar las salidas de dinero. En términos absolutos, los mayores descensos se contabilizan en los fondos de renta variable internacional (4.509 millones) debido en exclusiva a los ajustes en sus valoraciones por efecto de mercado, pues el conjunto de esta categoría experimentó flujos de entrada positivos. En el mismo sentido, los fondos globales experimentaron un descenso de 2.401 millones debido a los reembolsos y rentabilidad negativa, mientras la renta fija cae en 1.914 millones tanto por las pérdidas sufridas como por las retiradas de dinero. En la misma línea, los mixtos registraron un descenso en su volumen de activos de 1.873 millones, siendo de mayor intensidad en aquellos con mayor peso de la renta variable. De hecho, los vinculados a la evolución de los índices españoles son los que más sufren (-10,5%), en línea con la evolución de los mercados bursátiles.Entre enero y marzo, los fondos mantienen un volumen significativo de suscripciones netas positivas, que superan los 5.129 millones, reflejando la continuidad del interés inversor en este tipo de vehículos. Todo ello a pesar de las pérdidas medias del 0,6% que sufren en estos primeros tres meses y que se ve agravada por la rentabilidad media negativa del 2,4%. Este cambio podría suponer un bache si se confirma el fin de la guerra en Irán. En cambio, de continuar el conflicto, la inflación se resentiría aún más ante la subida de los precios energéticos, empujando al Banco Central Europeo (BCE) a reconsiderar las subidas de los tipos de interés antes de lo esperado y a la Reserva Federal (FED) a pausar cualquier posible bajada en el precio del dinero. 

Las bolsas europeas se disparan y el petróleo cae a plomo tras el anuncio de Trump sobre la guerra

Jornada de movimientos intensos en los mercados financieros. Las bolsas europeas afrontan el miércoles con fuertes subidas, mientras el precio del petróleo se hunde más de un 12% para volver a cotizar sobre los 103 dólares después de cerrar ayer sobre los 118 dólares el barril. El motivo son las últimas declaraciones de Donald Trump, que apuntan a una resolución del conflicto. Según el presidente americano, que tiene previsto comparecer esta madrugada (en España) la guerra finalizaría en dos o tres semanas. Este comentario dio lugar a una sesión de fuerte rebote en Wall Street, que ha servido también de empuje para las bolsas asiáticas. El Ibex 35 se dispara un 2,7% y recupera la cota de los 17.500 puntos con prácticamente todos sus valores en verde, liderados por constructoras, banca y energéticas. Entre los más alcistas se sitúan ACS (+5,1%), Sacyr (+4,6%), ArcelorMittal (+4,6%) e IAG (+4,5%). Dentro del sector bancario destacan Banco Santander (+4,2%), Unicaja Banco (+3,4%) o CaixaBank (+3,6%). Solamente Repsol experimenta caídas (-2,7%) arrastrado por el crudo. El avance del selectivo español es similar al de otros grandes índices europeos: el MIB de Milán se anota un 2,8%, el Dax de Fráncfort sube algo más del 2,1%, el CAC40 de París se revaloriza un 1,6% y por debajo de ese nivel se revaloriza el FTSE 100 de Londres (+1,7%). En el mercado de materias primas, el Brent se mueve en el entorno de los 103 dólares por barril, al tiempo que el crudo ligero estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cotiza también con fuertes caídas desde los 100 dólares. La posibilidad de un final del conflicto da algo de oxígeno al oro, que recupera sólo una pequeña parte del terreno perdido las últimas jornadas. La onza se revaloriza más del 1,8% hasta los 4.763 dólares, si bien cotiza todavía un 11% por debajo de sus máximos del año, que tocó en los 5.354 dólares. Este miércoles el euro recupera algo de valor frente al dólar, en 1,15 unidades, mientras que la prima de riesgo española, el sobrecoste que los mercados exigen a país con respecto a Alemania por emitir deuda, se rebaja hasta los 47 puntos básicos. Las trabas para la paz en Oriente Próximo»No descartamos tampoco que Trump dé la guerra por concluida aun sin acuerdo, afirmando que ya ha conseguido sus objetivos (que Irán no tenga armas nucleares)», sostienen desde Renta4, e inciden en que para el mundo, la clave está en que se reabra el Estrecho de Ormuz. Hoy todas las miradas estarán puestas en el discurso a la nación que dará el jefe de la Casa Blanca. Esta noche drones iraníes han seguido atacando esta madrugada infraestructuras energéticas de países del Golfo Pérsico, concretamente tanques de combustible en el Aeropuerto Internacional de Kuwait. Además,  el gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha declarado que está listo para ayudar a EEUU y otros aliados a abrir el estrecho de Ormuz por la fuerza, al tiempo que diplomáticos emiratíes han instado a EEUU y a las potencias militares de Europa y Asia a formar una coalición para abrir el estrecho por la fuerza. «Todo ello indica que, si bien parece que las cosas marchan por el buen camino en lo que hace referencia a alcanzar un posible alto el fuego en la región, todavía queda mucho por hacer», añaden desde LinkSecurities. 

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