A punto de acabar la extensión del ultimátum de Donald Trump, la república islámica se prepara para responder a una operación militar a gran escala en el estrecho de Ormuz más que para una negociación. La agencia Tasnim, citando fuentes militares, aseguró este jueves … que «una fuerza de más de un millón de combatientes» espera el momento de la batalla terrestre. El portal ‘Axios’, bien conectado con la Casa Blanca, señaló que el Pentágono está desarrollando opciones militares para un «golpe final», que podría incluir «el uso de fuerzas terrestres y una campaña masiva de bombardeos». Ormuz se ha convertido en una prioridad para Trump e Israel anunció el asesinato del almirante Alí Reza Tangsiri, comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, considerado el responsable del plan para mantener el estrecho cerrado para barcos no amigos.
El cruce de mensajes entre Trump e Irán a través de Pakistán no logró rebajar la escalada de tensión en un conflicto que fija su mirada en el estrecho de Ormuz, por el que salía el 20 por ciento del crudo que se consumía en el mundo antes de la guerra. Ante la amenaza de la llegada de miles de marines y fuerzas especiales estadounidenses para ocupar la isla de Jark y obligar a Irán a abrir el estrecho de Ormuz a sus barcos, el mando militar iraní reaccionó con el despliegue en la costa sur de la 65 Brigada Aerotransportada del Ejército, conocida como Nohed, y la Brigada de Fuerzas Especiales Saberin de la Guardia Revolucionaria, según informó la agencia Mehr.
Además de operaciones de ataque, los mandos aseguraron haber preparado misiones para la captura de militares y alertaron de que extienden el radio de acción para secuestros de «funcionarios estadounidenses, personal militar y empresarios» a la región del Kurdistán iraquí y los países del golfo Pérsico. Esta es una de las razones principales por las que Washington ordenó hace días a sus nacionales que abandonen la región.
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Javier Ansorena
Los iraníes no podrán contar con el comandante Tangsiri para la defensa de Ormuz. Israel Katz, ministro de Defensa israelí, señaló en una declaración en vídeo que lo mataron la noche del miércoles y acabaron también con otros «altos oficiales del mando naval». En palabras de Katz, Tangsiri «era directamente responsable de la operación terrorista de minar y bloquear el estrecho de Ormuz para el transporte marítimo». El almirante se sumó a la larga lista negra de altos cargos asesinados por Israel con el objetivo de lograr que el régimen caiga, pero de momento el sistema es capaz de asumir los golpes y nombrar sustitutos en cada puesto.
Israel mata al almirante Alí Reza Tangsiri, el responsable de cortar el estrecho de Ormuz
Tangsiri, nombrado por Alí Jamanei, fue uno de los comandantes que sobrevivieron a dos oleadas de asesinatos en 2025 y 2026. Se trata de una baja importante por su dilatada experiencia al frente de las fuerzas navales y su trabajo al frente del programa de drones para uso marítimo, apuntaron expertos consultados por el canal Al Yasira para valorar el impacto de esta pérdida en las fuerzas de la república islámica.
Ormuz fue también tema de debate en el Parlamento de Teherán, donde los diputados comenzaron a estudiar un proyecto de ley para imponer un peaje a los buques que atraviesen el estrecho.
Factor hutí
La entrada por tierra de Estados Unidos podría activar a los hutíes de Yemen, según adelantaron las agencias iraníes citando fuentes militares. «Al más mínimo desarrollo en el conflicto que requiera una respuesta militar, intervendremos sin demora… como hicimos en fases anteriores», dijo el líder del movimiento, Abdel Malek al Houthi. El grupo controla una buena parte de Yemen y ocupa una posición clave cerca del Bab el Mandeb, un punto estratégico marítimo vital que controla el acceso al mar Rojo y es la ruta de paso entre Asia y Europa.
El cambio constante de objetivos hace complicado saber qué puede ser considerado una victoria por Trump, aunque en cada intervención asegura que ya ha ganado una guerra que corre el riesgo de complicarse aún más si se cierra Bab el Mandeb. El problema para Estados Unidos y su intento de tener una imagen de victoria es que los iraníes, como sus grupos aliados, combaten guiados por el principio de la guerra de desgaste. Su objetivo es resistir más que su oponente y eso alarga los pulsos a unos niveles que no parecen tolerables para la paciencia de Trump y la salud de los mercados energéticos. La toma de la isla de Jark, con la bandera de Estados Unidos ondeando en ella, podría servir como fotografía de la victoria, pero provocará también graves consecuencias porque los iraníes han demostrado que siempre tratan de aplicar la reciprocidad.
Refuerzos para la invasión
Steve Witkoff, amigo personal de Trump que ejerce como enviado especial a las negociaciones de conflictos, aseguraba que hay «fuertes señales» de que Irán podría ser convencido para llegar a un acuerdo de paz. Pero un alto funcionario iraní declaró a la agencia Reuters que la propuesta de 15 puntos de Trump ha sido revisada por altos cargos, incluido un representante del líder supremo Mojtaba Jamenei, y «sugiere que Irán renuncie a su capacidad de defenderse a cambio de un plan vago para levantar las sanciones», lo que no convence en Teherán. Los iraníes rechazaron esos 15 puntos, pero no cerraron la puerta a la negociación.
La contrapropuesta de la república islámica, de cinco puntos, recoge la necesidad de que el alto el fuego se extienda a todos los frentes, lo que afectaría al Líbano, donde aumenta la tensión día a día. Hizbolá resiste: lanzó más de 500 cohetes en las pasadas 24 horas y el Ejército israelí anunció el envío de una tercera división para sumarse a la invasión terrestre. El objetivo es «ampliar la zona de seguridad y crear una capa adicional de protección para los residentes del norte», en palabras del ministro Katz. Una «zona de seguridad» que aspiran ampliar hasta el río Litani, a 40 kilómetros de la frontera actual.