El Gobierno de Nayib Bukele insiste, una y otra vez, en que en El Salvador no hay persecución y órdenes de detención contra periodistas. Así lo aseguró hace unas semanas a ABC el vicepresidente Félix Ulloa, durante una entrevista en Madrid. Una afirmación que … se contradice con las cifras de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) –organización que opera actualmente desde el exilio–, según las cuales casi medio centenar de profesionales de la comunicación han tenido que dejar el país centroamericano, muchos de ellos por saberse incluidos en una ‘lista negra’ tras publicar informaciones incómodas para Bukele.
Óscar Martínez, redactor jefe del prestigioso medio de investigación ‘El Faro’, es uno de esos periodistas que se han visto obligados a dejar El Salvador tras publicar varias entrevistas con pandilleros que participaron en las negociaciones con Bukele que lo llevaron a la presidencia. «Cuando salieron, su jefe de inteligencia, Peter Dumas, nos acusó hasta de tráfico de personas». Gracias a que tuvo acceso a un informe policial cuando estaba fuera del país, Martínez pudo evitar una detención segura. «Si hubiera vuelto, ese día iba a la cárcel, y otros colegas míos del periódico», explica a ABC desde el exilio. Esta persecución no se limita a los periodistas, también afecta a fiscales y activistas «que tenían un papel importante en el país, y que ahora están fuera», señala en conversación telefónica.
Con esto, el Gobierno de Bukele ha enviado «un mensaje de terror a los que quedan dentro, para que se controlen», señala el periodista, quien rechaza de manera categórica que el enfrentamiento de Bukele con los medios sea producto de «un debate ideológico«, como señaló el propio Ulloa hace unos días. »Ellos (el Gobierno) quieren reducirlo todo a ser bukelista o antibukelista. Y esto se trata simplemente de la verdad», subraya Martínez.
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Sobre las declaraciones del vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, asegura que «miente flagrantemente al decir que organismos internacionales están entrando a las cárceles y están diciendo que la situación es magnífica. Al contrario, los informes de HRW y de Cristosal (ONG salvadoreña que tuvo que salir del país y a la que pertenece la activista Ruth López, actualmente en prisión) han dicho que hay tortura sistemática en las cárceles y que están saliendo cadáveres».
Negociación con las pandillas
Martínez también cuestiona las afirmaciones realizadas a medios alemanes durante esta gira, en la que ha asegurado que Bukele no pactó con pandillas. «No es que lo hayamos demostrado, ya la primera publicación que hicimos en 2020 está sustentada en documentos oficiales del Gobierno de Bukele», señala.
En cuanto a la gira europea realizada por Ulloa, cree que el vicepresidente «hará lo que sea necesario para mantener su posición» y que su papel dentro del aparato de Bukele es el de «propagandista internacional». Entre los objetivos de este viaje estarían, en su opinión, mejorar la imagen de Bukele en algunos países en los que es más criticado «como en España».
Una imagen muy diferente de la que disfruta en América, donde el presidente salvadoreño es elogiado por algunos vecinos regionales y por el propio Trump, del que se ha convertido en un socio estratégico en materia de inmigración. «Bukele está viviendo un momento muy cómodo en su carrera política. Se siente plenamente seguro con Trump como presidente. Y la mayor señal de esto es que ha decidido adelantar las elecciones a 2027, un año antes de que Trump deje el poder, para evitar cualquier informe contra él por parte de los demócratas –algo que ya sucedió durante la Administración Biden– si volvieran a retomar el poder. Se siente apadrinado por el matón mayor».
Martínez, junto a otros periodistas, ha trabajado para desnudar la propaganda populista de Bukele y su opaca gestión, lo que le ha costado el exilio. Esto, sin embargo, no ha silenciado su voz. Acaba de publicar un pequeño librito, ‘Bukele, el rey desnudo’ (Anagrama), en el que realiza un perfil del presidente, desde sus inicios en la política, como militante del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hasta su afinidad con la derecha radical.
Martínez, junto a otros periodistas, ha trabajado para desnudar la propaganda populista de Bukele y su opaca gestión, lo que le ha costado el exilio
A través de sus discursos, de su vestimenta, de sus mensajes en las redes sociales, muestra la megalomanía de un presidente, al que califica de ‘influencer’, que ha provocado la falta de contrapesos en El Salvador -tiene el control del Parlamento y del poder judicial- lo que le otorga ‘de facto’ el poder absoluto para liderar el país centroamericano. «No es un país gobernado por una Administración ni por un Estado, sino por un hombre: Bukele».
También se adentra en las claves de sus éxitos, como la lucha contra el crimen organizado, y el fiasco de ambiciosas propuestas, como la creación de la Bitcoin City, que nunca despegó. Culmina el libro con una recolección de tuits de Bukele que muestran sus contradicciones -u oportunismo-. Afirmaciones -antes y después de ser presidente-, sin filtro, sin interferencias, en las que el presidente más joven de El Salvador, experto en márketing y ágil nadador en las redes sociales, pasa de apoyar el chavismo, felicitar al Che y elogiar a Obama, a denostar las dictaduras de izquierdas y mostrar total pleitesía hacia Trump.
Pero la más significativa de sus declaraciones es la que abre el libro: «Dictador es dictador. De derechas o de izquierda», afirmó Bukele cinco meses antes de asumir la Presidencia de El Salvador en 2019. Tras su llegada al poder, el mandatario cambió la Constitución para que la reelección fuera indefinida.