Si Putin atacase hoy el flanco oriental y se activase el artículo 5, unos 12.000 hombres de la Allied Reaction Force (ARF) de la OTAN se podrían en movimiento de inmediato. Así empezaría la guerra. Desde la Base Naval de Rota, en … Cádiz, zarparía parte de su capacidad naval y eso es lo que se está practicando este fin de semana, con la participación de cuatro buques de guerra turcos, entre los que destaca el portaaviones Anadolu, y dos españoles: el buque de asalto anfibio Castilla, buque de mando del Cuartel General Marítico de alta Disponibilidad, con espacio para más de cien vehículos de combate, y la fragata Cristóbal Colón.
El tiempo no acompaña y los fuertes vientos han dificultado la llegada de los aliados turcos. El general Ingo Gerhartz, comandante del Mando de Fuerzas Conjuntas de Brunssum, llega sin embargo con puntualidad a supervisar personalmente el inicio de las operaciones desde Alemania, a bordo de un Airbus 400M.
Desde que tenía cinco años de edad, quiso ser piloto, pero no imaginó que un día estaría al mando de Steadfast Dart 2026, el mayor ejercicio de la OTAN en 2026 y en un escenario de alta tensión geoestratégica. El general Gerhartz convierte sin embargo en su discurso esa tensión en «una oportunidad para que los europeos nos unamos más y nos reforcemos». «No estamos enviando un mensaje contra nadie con estas maniobras; estamos enviando un mensaje a los 360º de que la OTAN está preparada y de que nosotros, los europeos, estamos unidos», insiste.
Reaccionar a cualquier amenaza
«Estamos demostrando que la caja de herramientas de la ARF contiene todas las capacidades necesarias para reaccionar ante cualquier amenaza», explica Gerhartz a bordo del Castilla, donde ha sido recibido por el Vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig, comandante del Mando Componente Marítimo de las Fuerzas de Reacción de la OTAN. Se saludan sin protocolo militar, con un firme apretón de mano, en la pista de aterrizaje. Sobre las maniobras planea la sobra de la ausencia de Estados Unidos, cuyo gobierno lleva tiempo insinuando la retirada de capacidades estacionadas en Europa para atender el Pacífico.
En esta edición, participan Italia, Grecia, Alemania, República Checa, Lituania, Bulgaria, Reino Unido y Turquía, además de España. Pero, a efectos militares, no ha cambiado nada en la relación con los estadounidenses. Desde luego no en Rota, donde «llevamos desde los años cincuenta colaborando muy estrechamente y el trabajo conjunto sigue siendo muy bueno», según Pérez Puig. «No me cabe duda de que Estados Unidos permanecerá en la OTAN y seguirá defendiendo Europa», zanja el General Gerhartz, que insiste a pesar de ello en que «la unidad europea es muy importante: si permanecemos unidos, reforzaremos la parte europea de la OTAN. Si cada nación en Europa incrementa su gasto en defensa, que es exactamente lo que tenemos que hacer, seremos fuertes».
Mientras en Alemania una escalada bélica es la primera preocupación de la opinión pública, en España parece prevalecer una mentalidad algo más relajada. No en vano, el gobierno español es el único europeo en negarse a aumentar el gasto en defensa hasta el mismo porcentaje que el resto de los socios. «Nosotros estamos siempre preparados y adiestrados para cualquier situación, nuestra única mentalidad es estar constantemente listos para lo que pueda pasar», responde al respecto el teniente Pedrero, de Infantería Marina. Pérez Puig también reconoce que el nivel de alerta no le permite, por ejemplo, tomar vacaciones. Y que, además de los 198 tripulantes del Castilla, opera con la plantilla de Estado Mayor en modo de crisis, otras 180 personas.
A punto de partir rumbo a Kiel, asegura que «estamos preparados para afrontar cualquier situación de sabotaje», como los numerosos ataques registrados en el Báltico por parte de barcos de la flota fantasma rusa. «Las zonas por las que navegaremos, sin embargo, no son de máxima tensión», tranquiliza.
El hospital a bordo, con ocho camas, tres plazas de aislamiento y medios para la aeroevacuación, también ejercitará en el Báltico, según explica la teniente coronel María José Corrales. Fue una de las primeras 27 mujeres en entrar en las Fuerzas Armadas españolas, en 1988. Y, aunque entró en la reserva en enero, sigue operativa en estas maniobras, que integran fuerzas terrestres, aéreas, espaciales, cibernéticas, marítimas y de operaciones especiales.