Cuando llega agosto, cunde la sensación de que el país se paraliza. Calles vacías en las grandes ciudades, persianas echadas en los comercios… incluso los juzgados solo quedan operativos para lo más urgente. Una imagen que contrasta con las playas abarrotadas, las colas para cenar en restaurantes y lugares turísticos que multiplican su población durante varias semanas. Pero, ¿es cierta, realmente, esa imagen de parálisis vacacional?Los datos muestran que, a excepción de los sectores más cercanos al turismo, la actividad se ralentiza sustancialmente en agosto a lo largo y ancho de la economía española. La facturación y la producción de las empresas se reduce, el comercio exterior se frena, y las horas no trabajadas por vacaciones se acumulan.Uno de los indicadores que quizá mejor reflejan el parón de agosto es la facturación de las empresas. La estadística de ventas diarias que recopila la Agencia Tributaria (AEAT) muestra que en agosto, las empresas facturan en torno a un 25% menos cada día que el resto del año.
En el promedio del periodo 2023-2025, las ventas de las empresas que monitoriza la AEAT promediaron los 5.201 millones de euros diarios en agosto, una cifra que contrasta con los 6.107 millones por jornada que facturaron de media mensual en ese periodo.
El descenso en la facturación se observa en prácticamente todos los sectores con una sonora excepción: la hostelería. Las empresas del sector incrementan sus ventas un agosto un 89% respecto a las de un mes habitual. Un auge que se debe, casi exclusivamente al sector del alojamiento, que triplica cifras, mientras que bares y restaurantes apenas varían en un mes en el que muchos hacen el agosto y otros cierran por vacaciones. Otras actividades como las gasolineras o la fabricación de bebidas y tabaco también incrementan sus ventas, aunque muy levemente. En cambio, el resto de sectores reflejan un parón considerable en las ventas los meses de agosto. Uno de los más llamativo es el de la construcción de edificios, donde la facturación se reduce a la mitad de lo que sería lo habitual en un mes normal, aunque como sucede en otras actividades, hay un pico de ventas muy acusado en diciembre. En la industria el parón es especialmente acusado en la fabricación de automóviles y en la producción de maquinaria y bienes de equipo, donde la actividad se reduce también a la mitad de un mes habitual. Sin embargo, actividades como el refino de petróleo, la industria química o la alimentaria registran descensos más moderados, de entre el 6 y el 11% respecto al promedio mensual. También son significativas las caídas en sectores como la información y las comunicaciones (42% menos de ventas respecto al promedio mensual del año) o las actividades profesionales y administrativas (-37%). Y, en menor medida, descensos en el comercio (-21%) o el transporte y almacenamiento (-14%).
Las cifras de comercio internacional también se resienten los meses de agosto, que tradicionalmente son el periodo más flojo tanto en exportaciones como en importaciones de productos extranjeros. Más concretamente, las exportaciones disminuyen un 21% respecto al promedio mensual del año y las importaciones lo hacen un 15%.
El efecto letárgico de agosto también se nota en la producción y no solo en las ventas. Los índices de producción industrial y del sector servicios que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) cada mes también reflejan una caída en los meses de agosto respecto del resto del año. Aunque en este caso es mucho más acusada en la industria (un 21,4% menos de producción respecto al mes promedio) que en los servicios (apenas un 7,3%).
El ritmo relajado de agosto también se puede observar en el consumo de electricidad empresarial. Red Eléctrica elabora un índice que refleja las oscilaciones en la demanda de las compañías del sector servicio y de la industria. En el caso de las fábricas, el consumo energético llega a caer hasta un 16% en agosto respecto al promedio anual, mientras que en los servicios el impacto es más modesto, un 6,1% menos.Las vacaciones son para el veranoEl parón de la actividad en agosto se puede observar muy bien en el mundo laboral. La estadística trimestral de costes laborales refleja que las horas no trabajadas por vacaciones y festivos se concentran particularmente en el tercer trimestre del año, el que engloba la mayor parte del verano. En concreto, en el periodo entre junio y septiembre, se registran 23 horas no trabajadas por trabajador y mes, frente a las 15 que se observan en el cuarto trimestre o las 10 en los primeros.
Además, en los meses de verano el número de personas que tiene empleo pero que no trabaja ninguna hora se incrementa notablemente. La Encuesta de Población Activa (EPA) del INE refleja que en el promedio de terceros trimestres del periodo 2023-2025, uno de cada cuatro ocupados no trabajó ninguna hora en la semana de referencia de la encuesta. Un porcentaje sustancialmente más elevado que el resto del año, donde la tasa oscila entre el 8,3 y el 9,6%.
Finalmente, los datos de afiliación a la Seguridad Social de agosto son también reflejo del parón en la actividad del mes. Agosto es un mes en el que tradicionalmente se destruye empleo y, a diferencia de lo que pueda parecer, no es porque concluya la campaña turística estival (que lo hace en septiembre). El descenso está más vinculado al parón de actividad y es generalizado en la mayoría de sectores, pero especialmente en la educación, donde decenas de miles de trabajadores fijos discontinuos pasan a la inactividad por el cierre de los centros.