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Teletrabajo: ¿Se mantienen las peores costumbres de la oficina?

Los horarios parecen haberse esfumado con el teletrabajo y la cuarentena, además, el exceso de reuniones hace disminuir el desempeño laboral.

Foto de Polina Zimmerman en Pexels

Hay un adagio que se ha repetido estas semanas: la experiencia del teletrabajo ha salido infinitamente mejor de lo que pensábamos.

Muchos trabajadores, y un buen número de expertos, consideran que si está dando esa impresión, es por un exceso de esfuerzo del capital humano, no porque hayamos aprendido a teletrabajar por arte de magia.

“Al parecer, las jornadas de las personas que están trabajando desde su casa están siendo varias horas más largas de lo normal”, valora Eva Rimbau, profesora de Estudios de Economía y Empresa en la Universidad Oberta de Catalunya y especialista en teletrabajo. “Por tanto, si se logra que todo siga funcionando a costa de las horas extra de los trabajadores, es que el experimento no está saliendo bien”.

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Historias oídas durante las últimas semanas se acumulan. A uno le pidieron que omitiera la hora que terminaba su jornada laboral y siguiese trabajando. A otro le pusieron una serie de reuniones a lo largo de la Semana Santa sin que nadie le aclarase si iba a percibir retribución por ello ni se le preguntara por su disponibilidad. Las reuniones suelen ser fuera de su horario y, como suele ocurrir en estos casos, está trabajando con su propio material, como el portátil. A aquel se le rompió el ordenador y tuvo que encargar un repuesto. “No sé si pasárselo a la empresa, porque el mensaje es de ‘estamos mal, tenéis que darlo todo’, o sea, ‘no pidas nada”. Lo peor, no obstante, es la incapacidad de desconectar. “Ahora no vale lo de ‘no estoy en casa”. Llamadas a primera hora de la mañana y a última de la tarde, llamadas cuando ha bajado al súper a hacer la compra.

Cada día, un poco peor

En opinión de Rimbau, en un contexto en el que la mayoría de empresas no estaban preparadas para un teletrabajo que se ha implantado deprisa y corriendo, este “está dando su peor cara, ya que genera sobrecarga y agotamiento en la persona trabajadora”.

El punto positivo es que la actividad se ha conseguido mantener en marcha, “pero a un alto coste personal, especialmente para quienes además tienen que atender las tareas de cuidados familiares, que son mayoritariamente las mujeres”. Un pequeño estudio sobre teletrabajo realizado por Actiu mostraba que para un 46% de los encuestados lo peor era la sensación de no poder dejar de trabajar.

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Algunas malas prácticas

Hacer presencia aunque se esté ocupado: Días en los que la persona ha acabado su trabajo, deja su computador en línea para que noten que sigue conectado por si le solicitan algo más. Es parecido a estar sentado en la oficina sin tener mucho que hacer pero solo con el fin de que sus jefes noten que sigue ahí.

Abundantes e innecesarias reuniones: Otra mala práctica, que si bien en el trabajo presencial era recurrente, ahora que se ha migrado al campo digital parece que ha crecido significativamente. El número de reuniones al día parece no terminar. Aquí es donde se debe ser más eficientes y programar reuniones innecesarias, solo agotará a los trabajadores.

Esperar respuesta inmediata a cualquier mensaje: Enviar mensajes y esperar una respuesta instantánea es una de las malas prácticas que se están empleando con el teletrabajo. El aislamiento hace que los jefes o compañeros de trabajo crean que la persona está 24/7 conectado a su computador o teléfono y así no funciona.

*Basado en un artículo de elconfidencial.com 

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