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¿Marcas racistas? La lucha por retirar productos que promueven la desigualdad racial

¿Qué tienen común marcas como Límpido, Beso de Negra y Dove? Todas han estado expuestas al escándalo público por apoyar al racismo.

@HBO

Esta última, Dove, una marca de Unilever, tuvo que disculparse recientemente por publicar en Facebook una serie de imágenes en las cuales se ve a una mujer de tez negra quitarse una blusa marrón y –de forma mágica-, convertirse en otra mujer: una blanca, de cara brillante y con ropa clara.

Es una clara demostración de racismo, dijeron docenas de personas que comentaron el post de Nay the mua, una maquilladora afrodescendiente que denunció las prácticas de Dove en su muro de Facebook.

Ante la andanada de críticas, la propia marca tuvo que salir al paso, indicando en su cuenta de Twitter que “una imagen que publicamos recientemente en Facebook falló en representar a mujeres de color cuidadosamente. Lamentamos profundamente la ofensa que causó”:

Sin embargo, ya el daño estaba hecho. Pues la respuesta de los usuarios de esa red fue abrumadora: más de 10 mil retuits y 10 millones de comentarios en su contra fueron publicados en los días siguientes.

Unilever no es la única marca comprometida en acciones supuestamente racistas. De hecho, luego del homicidio de George Floyd a manos de varios policías en Minneapolis, la capital de Minnesota, EE.UU, han sido muchas las críticas a productos históricamente afines al racismo.

Aunt Jemima, una reconocida marca de harina para tortillas y almíbares con 130 años, propiedad de Pepsico, fue la una de las primeras en aceptar su ‘mea culpa’, a pesar de negarse durante décadas a cambiarla.

Es que la marca Aunt Jemima (tía Jemima) es uno de los logotipos comerciales más antiguos y reconocibles de EE.UU, según Beatriz Navarro, corresponsal en Washington de La Vanguardia.

“Fundada en 1889, está inspirada en personaje de una popular canción de los shows de minstrel (espectáculos musicales cómicos en los que los blancos se pintaban la cara de negro) que representaba a una ‘mammy’ negra, una esclava amorosa y sumisa encargada del cuidado de los niños blancos en las plantaciones”, dice navarro.

Se trata de una imagen inspirada en una mujer real de nombre Nancy Green, quien nació esclava en 1834 en Kentucky y que, al conseguir la libertad en 1863, se mudó a Chicago.

El producto de Pepsico no es el único de consumo masivo relacionado a los estereotipos de raza. Otra marca reconocida es Chiquita Brands, cuya imagen de Miss Chiquita, una mujer afro lleva una canasta repleta de frutas en su cabeza y está ataviada con un traje tradicional latino lleno de encajes.

@chiquita

En este sentido, la profesora de la Universidad Estatal de Salem en Massachusetts Rebeca Hains, en diálogo con The New York Times afirmó que “Chiquita Banana tiene ese tipo de representación atractiva que está destinada a dar a las personas esta visión de algo que es exótico y distinto”.

Sin embargo, Hains afirma que “convertir a personas en ‘el otro’ es realmente problemático. Margina a las personas y sugiere que no son importantes o iguales a la mayoría”.

En la búsqueda de estereotipos racistas, muchas personas se han puesto a la tarea de revelar más productos relacionados.

Uno de ellos es Beso de Negra, una marca de bombones a base de masmelo y chocolate propiedad de Nestlé, que no aguantó más el escarnio público y decidió “cambiar el nombre o descontinuar una pequeña cantidad de marcas que usan la palabra o imágenes inapropiadas”, según dijo en un comunicado entregado a Forbes.

Según informó la multinacional, sus productos se basan en el principio de la diversidad y la inclusión.

En medio de la controversia, apareció Clorox, la productora de ‘Límpido’, un limpiador multiusos, para indicar que decidieron retirar la imagen de la negra ‘Blanquita, de las etiquetas de sus productos.

Es de recordar que, en 2005, Clorox emitió en Colombia un comercial con el estereotipo en mención (de la cuenta Leandro Gil en YouTube):

Y hablando de productos blanqueadores asociados a campañas de marketing y publicidad donde se usa a afrodescendientes, el fabricante Johnson y Johnson anunció que dejará de vender cremas para ‘blanquear la piel’, una línea de productos populares que supuestamente impulsan la desigualdad racial.

En un acto de compunción, el fabricante dijo en un comunicado que “conversaciones en las últimas semanas resaltaron que algunos nombres de productos o afirmaciones sobre nuestros reductores de manchas describen el color claro o blanco de una manera mejor que su propio tono de piel. Esa nunca fue nuestra intención: una piel sana es una piel hermosa”.

Es que las pieles blancas se han vuelto un estándar de ideal femenino. Al menos en la industria cosmética. Un modelo que busca mostrar el mundo entero aquellas personas que tienen piles más claras, más brillantes. Un negocio que explota la obsesión de mujeres que –a toda costa-, buscan aclarar su piel.

Y ojo que los denominados ‘productos blanqueadores’ no solo influyen en la imagen de las celebridades. De hecho “valorar más a aquellas mujeres con la piel menos negra forma parte de su propia cultura”, según lo explicó Rebecca Ley al Daily Mail: “En muchos países africanos el color de la piel marca la clase social, y tenerla más clara supone un mayor estatus”.

El escrutinio ha ido más allá de los productos cosméticos y limpiadores para fijarse en temas inesperados como el entretenimiento. El coletazo llegó a HBO, que tuvo que eliminar películas y contenidos considerados racistas.

La clásica producción Lo que el viento se llevó, ha tenido innumerables protestas en todo el mundo y HBO es el centro de la controversia por tener esta película en su catálogo, algo a lo cual sucumbió en los últimos días.

En un comunicado, HBO dijo que –aunque la película original fue retirada-, volverá, pero con un texto explicativo que indicará: “Estas son sus opciones”.

Todo esto sucede mientras docenas de estatuas de “líderes” o personajes mundiales caen por cuenta de vándalos o de decisiones corporativas.

Una de ellas es la de Calvin Griffith, exdueño de los Minnesota Twins, un equipo de béisbol de la ciudad donde fue ultimado George Floyd.

Por su parte, la cantante Katy Perry tuvo que pedir disculpas, pues unos zapatos que llevan su marca fueron acusados de usar ‘blackface’, un término utilizado al aplicarse pintura facial para exagerar los rasgos que utilizaban los actores blancos para representar y burlarse de los esclavos africanos.

 

 

Estamos viendo cambios drásticos en el marketing y la publicidad, donde los fabricantes, diseñadores y propietarios de marcas están dándose golpes de pecho para luchar contra las desigualdades raciales.

Las recientes decisiones de grandes multinacionales, gigantes de la televisión e incluso restaurantes y atracciones turísticas para eliminar marcas asociadas al racismo ha provocado que otras empresas analicen su imagen. Por fin algo bueno en la lucha por la justicia racial.

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