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Falta de concentración, un efecto del aislamiento

Las preocupaciones por el panorama económico actual y las dudas respecto al futuro laboral dificultan nuestra capacidad de concentración al punto de ni siquiera ser capaces de mantener la atención en la lectura.

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

Una actitud dispersa es común por estos días, a la hora de enfrentarnos a una tarea como la lectura. El grado de concentración que requiere choca frontalmente con la pérdida de atención que arrastramos desde hace semanas. Según el psicólogo Ovidio Peñalver esto se debe a que nuestro foco de atención ha cambiado y estamos más pendientes de las noticias y las fases del desconfinamiento que de la tarea que tenemos entre manos. El cerebro se encuentra dividido entre la lectura y todo lo que está sucediendo alrededor.

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¿La razón?

Las emociones desempeñan un papel importante a la hora de incrementar nuestro grado de distracción porque influyen directamente en procesos cognitivos como la memoria o el aprendizaje. En esta línea, un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Malasia lustra que estados emocionales como la frustración, la ansiedad y el aburrimiento dificultan la capacidad de mantener la atención en una sola cosa.

Las preocupaciones que quedan latentes en un segundo plano provocan que la mente rebote de unos pensamiento a otros. Este fenómeno hace referencia a la pérdida de atención que se produce cuando no mantenemos la concentración sobre un mismo asunto. Según los hallazgos encontrados en la investigación que dio nombre a este proceso, cada vez que cambiamos el foco de atención de un objetivo a otro, queda un residuo del primer objetivo que reduce el rendimiento cognitivo necesario para hacer frente al segundo.

Por ejemplo, si pausamos un momento la lectura para revisar el timeline de Twitter, tardaremos entre 15 y 30 minutos en volver al nivel de concentración anterior.

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¿Se puede resolver?

Crear rutinas ajenas al coronavirus y que nos mantengan activos puede ayudar a paliar la frustración y el aburrimiento. En términos generales, esto reducirá los niveles de ansiedad y, por ende, ayudará a mejorar la concentración. Para mantener la atención, lo más recomendable es evitar estímulos que puedan interrumpir la actividad en la que estamos inmersos. De tal forma que si vamos a leer, mejor dejar el móvil en otra habitación y en silencio. Otros profesionales también avalan actividades manipulativas como coser, pintar o cocinar.

Tomado de es.weforum.org

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