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Ocho claves para lidiar con empleados conflictivos

Durante el ejercicio profesional es común encontrarse con un colaborador conflictivo. No cumplen horarios, justifican sus fallas, descuidan detalles y distraen al equipo, son gruñones y generan un mal ambiente en el equipo.

Publicado: septiembre 17, 2018, 10:11 pm

En casi todas las organizaciones se ha experimentado. Contar con colaboradores tóxicos, o conflictivos, es transversal a todas las compañías. Son personas que, entre otras cosas, no cumplen horarios, demuestran constantemente su descontento frente a su trabajo y la organización, no realizan labores más allá de las asignadas, murmuran entre pasillos y transmiten repetitivamente una actitud negativa en su equipo de trabajo.

Para Andrés Díaz-Granados, Executive Manager de DNA Human Capital, “Un colaborador difícil y conflictivo, en el sentido negativo de la palabra, es una de las peores enfermedades en las organizaciones, porque afecta directamente a la cultura e influye negativamente en otras personas dentro del entorno laboral”. Constantemente presentan quejas, desmotivan al equipo, generan chismes, entre otras malas prácticas que son replicables. Lo anterior da como resultado espacios negativos de trabajo, en los cuales se ve afectado el rendimiento, la estabilidad, la productividad y el clima laboral.

Por eso, es importante estar atento al día a día en la oficina para identificar cuándo se está dando un caso de éstos. La mejor manera para detectarlo es a través de los líderes de equipo, jefes directos y área de recursos humanos, identificando comportamientos repetitivos tales como la irritabilidad, inconformismo, bajo trabajo en equipo, comentarios negativos sobre la compañía entre otros. “Para hacerlo, es importante ganarse su confianza y la de sus compañeros para que tengan una comunicación transparente y sepan, a tiempo, las intenciones de la persona”, afirma el consultor de DNA Human Capital.

Una vez identificado el perfil, es vital, para el cumplimiento de objetivos, tomar acciones precisas. “Por lo general el primer paso es hablar con el colaborador para hacerle notar su actitud y tratar de descifrar sus motivaciones. De esta conversación debería resultar un plan de choque para llegar a la raíz del problema. Si continúa repitiendo las mismas actitudes, lo más aconsejable es evaluar un despido en pro de cuidar el entorno y la cultura de la empresa”, asegura Díaz-Granados.

En el caso particular de aquéllos colaboradores que suponen un gran rendimiento para la compañía, es importante sopesar qué tanto se está dispuesto a sacrificar la cultura organizacional de cara a los resultados. “Un empleado conflictivo se sabe, estadísticamente, que sale de la compañía en los siguientes 3 años, por lo cual mantenerlo en el corto plazo es sostenible, pero es un problema en el largo pues contamina la cultura de la organización”, concluye Díaz-Granados.

Si considera que tiene un caso de colaborador conflictivo, siga estos 8 consejos para gestionarlo:

  1. Gánese su confianza
  2. Busque una comunicación directa
  3. Tenga una comunicación constante con las personas de su entorno cercano
  4. Cuando identifique una actitud negativa repetitiva, enfréntelo en privado
  5. Profundice en sus motivaciones y aspiraciones
  6. Identifique sus dolencias y dele la importancia que se merece a la persona
  7. Haga un plan de choque con compromisos mutuos
  8. Evalúe constantemente su actitud y la de su entorno.

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