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Los niños y niñas no pueden permitirse otro año sin escuela, según UNICEF

“Su salud, su desarrollo, su seguridad y su bienestar están en peligro. Los niños más vulnerables sufrirán las peores consecuencias”.

Foto: Unsplash (Andrew Ebrahim)

“A medida que nos adentramos en el segundo año de la pandemia de la COVID-19 y los casos siguen aumentando en todo el mundo, no se deben escatimar esfuerzos para mantener las escuelas abiertas o para darles prioridad en los planes de reapertura”.

Así lo señaló Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF, al advertir que aunque existen pruebas contundentes acerca de los efectos del cierre de las escuelas sobre los niños y cada vez hay más evidencia de que las escuelas no son la causa de la pandemia, en muchos países se ha optado por mantener las escuelas cerradas y algunas no abren desde hace casi un año.

“El precio del cierre de las escuelas (que en el momento álgido de los confinamientos por la pandemia afectó al 90% de los estudiantes de todo el mundo y privó de acceso a la educación a distancia a más de una tercera parte de los niños en edad escolar) ha sido devastador”.

De hecho, se prevé que el número de niños y niñas que no van a la escuela aumente en 24 millones, un nivel que no se había registrado en años y contra el que hemos luchado intensamente.

En Colombia, aunque Fecode “exigió” al Ministerio de Educación retrasar el regreso a las clases presenciales en en todo el país, para supuestamente “salvaguardar a la población, la comunidad educativa, estudiantes, padres de familia, docentes, directivos docentes, administrativos”, la titular de esa cartera, María Victoria Angulo, señaló que en algunas ciudades sí existen las condiciones para aplicar un modelo de alternancia.

“Hay que implementar el modelo de alternancia) con toda la prudencia, con todas las medidas y continuar con la preparación; ya hay entidades territoriales que pueden iniciar con el calendario”, explicó.

“El calendario B depende de en qué ciudad esté localizado. Hay medidas, como las tomadas por Bogotá, que invitan a que esté virtual por las condiciones (que presenta la pandemia)”, aseguró en declaraciones a Caracol Televisión.

“El calendario A, donde están el 85% de los niños del país, normalmente ingresa en la última semana de enero o la primera de febrero. Con ellos seguimos en alistamiento. Hay regiones donde están dadas las condiciones y en otras se seguirán analizando las variables para tomar una medida de manera oportuna”, agregó Angulo.

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Daño irreparable por generaciones

“La capacidad de los niños de leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas se ha deteriorado, y las habilidades que necesitan para salir adelante en la economía del siglo XXI han disminuido”, explicó la directora de UNICEF.

“Su salud, su desarrollo, su seguridad y su bienestar están en peligro. Los niños más vulnerables sufrirán las peores consecuencias”.

“Debido a la ausencia de las comidas escolares, los niños están hambrientos y su nutrición está empeorando. A causa de la falta de interacciones diarias con sus compañeros y la reducción de la movilidad, están perdiendo su forma física y están mostrando síntomas de trastornos mentales. Asimismo, al no disponer de la red de seguridad que suele brindarles la escuela, los niños están más expuestos al abuso, el matrimonio infantil y el trabajo infantil”.

Según el organismo, evaluar el riesgo de transmisión a nivel local debería ser un factor determinante en las decisiones relacionadas con el funcionamiento de las escuelas.

“Además, el cierre nacional de las escuelas debe evitarse en la medida de lo posible. Allá donde existan altos niveles de transmisión comunitaria, los sistemas de salud estén sobrecargados y el cierre de las escuelas sea inevitable, deberán establecerse medidas de salvaguardia”.

Para ello, es preciso garantizar que los niños que están en peligro de ser víctimas de la violencia en sus hogares, que dependen de los menús escolares y cuyos progenitores son trabajadores esenciales puedan continuar su educación en la escuela.

“En caso de confinamiento, las escuelas deben ser de los primeros centros en reabrir cuando las autoridades comiencen a suprimir las restricciones. Las clases de recuperación deben tener prioridad con el fin de garantizar que los niños que no hayan podido estudiar a distancia no se queden rezagados.

“Si los niños tienen que afrontar otro año sin escuela, los efectos seguirán haciendo estragos en las próximas generaciones”.

 

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