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Trump anuncia un principio de acuerdo con Irán que podría firmarse este fin de semana en Europa y Teherán lo niega

Cuando todo apuntaba a una nueva noche de bombardeos sobre Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha dado un giro de guion y ha cancelado los ataques previstos tras asegurar que las partes han dado luz verde a los términos de un «gran acuerdo» de paz y que, según ha asegurado el mandatario a los periodistas, tal vez se firme este fin de semana en Europa en un acto en el que posiblemente no esté presente, pero sí el vicepresidente, JD Vance. No obstante, Teherán ha desmentido minutos después el anuncio sobre un posible pacto y ha señalado que no ha aprobado ningún texto inicial con EEUU, según recogen medios iraníes.Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha concretado que Israel no forma parte del supuesto acuerdo, según un comunicado de su oficina. En una conversación telefónica, Netanyahu ha agradecido a Trump su compromiso por limitar la producción de misiles de Irán, desmantelar la infraestructura de enriquecimiento nuclear, eliminar el uranio enriquecido y poner fin al apoyo de Irán a grupos regionales afines.»Acabamos de llegar a un gran acuerdo en la guerra con Irán y estamos sujetos a la finalización de los documentos, lo que debería ocurrir en los próximos días», ha trasladado Trump a la prensa en el Despacho Oval. «Y lo más importante, tenemos un acuerdo de que Irán nunca tendrá armas nucleares, que era el objetivo principal de todo lo que tuvimos que negociar para conseguirlo», ha agregado, antes de indicar que la operación para desplegar tropas sobre la isla de Jark ya no está sobre la mesa.Según el republicano, el documento podría firmarse «durante este fin de semana en Europa» y, aunque él no puede asistir, Vance «estará allí».  Al ser preguntado por si el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, había dado su visto bueno al acuerdo, Trump ha respondido: «Entiendo que la respuesta es sí. Todos en Irán lo han aprobado». «Han recibido un golpe como muy pocos pueden soportar y tienen muchas más ganas de llegar a un acuerdo que yo», ha manifestado.Antes, Trump ha asegurado en redes sociales que ha tenido «conversaciones al más alto nivel» con funcionarios iraníes en las que las partes han aprobado los «puntos finales del acuerdo», que pondrá fin al conflicto desatado el 28 de febrero por la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán. El anuncio llega tras dos días consecutivos de ataques y después de horas de máxima tensión en las que Washington había amenazado con volver a atacar con «gran dureza» a la República Islámica.»Como presidente de EEUU, he cancelado los ataques y bombardeos programados contra Irán esta noche», ha escrito Trump en Truth Social. El republicano ha asegurado que las conversaciones y los puntos del acuerdo han sido aprobados, tanto en su planteamiento general como en sus detalles, por todas las partes implicadas. Entre los involucrados ha citado a su país, Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Bahréin, Kuwait, Jordania y Egipto.Sin embargo, las autoridades de Irán han tachado de «infundada» la afirmación de Trump y han pedido ignorar todas las palabras del presidente estadounidense, como debería haberse hecho las «38 veces» anteriores en las que ha anunciado supuestos acuerdos inminentes, según informa Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica.Con todo, Trump ha sostenido que el bloqueo naval se mantendrá «en pleno vigor y efecto» hasta que la «transacción» quede finalizada. El presidente estadounidense no ha concretado los términos del acuerdo ni ha ofrecido detalles sobre el calendario, más allá de señalar que la hora y el lugar de la firma serán anunciados «próximamente».El cese de los ataques supone un cambio abrupto respecto al tono que el propio Trump había mantenido durante las horas anteriores. El republicano había advertido este jueves de que las fuerzas de EEUU volverían a atacar Irán «con gran dureza» esta misma noche y había asegurado que Washington podría hacerse «en un futuro no muy lejano» con el control de la isla de Jark, donde se encuentra la terminal petrolera más importante de Irán, así como con otros puntos clave de la infraestructura energética iraní.Trump también había elevado la presión en una entrevista con Fox and Friends, donde afirmó que Irán «no tiene defensas» y llegó a asegurar que, si quisiera enviar tropas terrestres, podría «tomar todo el país» de forma inmediata. «Podríamos entrar a pie mañana mismo. Podríamos enviar soldados, pero no quiero soldados sobre el terreno», sostuvo. En esa misma entrevista había confirmado que los bombardeos serían «más poderosos», aunque dijo que preferiría que los ataques no se centraran en infraestructuras civiles como puentes, plantas eléctricas o sistemas de suministro de agua «porque la gente sufre».El mandatario dijo esta semana que Irán tardaba demasiado en negociar, por lo que tenía que afrontar las consecuencias. Hasta ahora las conversaciones entre Washington y Teherán se mantenían en un impasse debido a desacuerdos en cuanto a las condiciones de un acuerdo final, con la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y la limitación al programa nuclear iraní como los principales centros de conflicto.La nueva escalada comenzó el domingo cuando Irán atacó con misiles el territorio israelí en represalia por los bombardeos israelíes contra los suburbios del sur de Beirut, por lo que el Ejército israelí respondió con ataques en el país persa. La situación se complicó aún más por el derribo de un helicóptero militar estadounidense en el golfo Pérsico, acción que Washington atribuyó a Irán contra el que realizó varios ataques aéreos en los últimos dos días. Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní anunció dos oleadas de ataques con misiles y drones entre el martes y miércoles.Noche de ataques cruzadosLa decisión de cancelar los bombardeos llega después de una jornada marcada por la escalada vivida este miércoles por la noche. El Mando Central de EEUU anunció nuevos ataques «en legítima defensa» contra múltiples objetivos en Irán, siguiendo instrucciones directas de Trump. Las operaciones comenzaron sobre las 17.00 horas de Washington, (23.00 horas en la España peninsular), y respondían a la «agresión injustificada y continuada de Irán».Pocos minutos después del anuncio estadounidense, se registraron explosiones en Bandar Abbas, ciudad situada frente al estrecho de Ormuz y sede de una base iraní, así como en el condado de Sirik, en la provincia meridional de Hormozgán, y en las islas de Qeshm y Hengam, según informaciones recogidas por la agencia iraní Mehr.En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní realizó durante la madrugada dos nuevas oleadas de ataques contra bases e intereses estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania. Teherán presentó esta ofensiva como un «castigo al agresor» y como respuesta a los ataques estadounidenses contra puestos costeros, el cuartel general de la Policía y la zona del aeropuerto de Bandar Abbas.Asimismo, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz «hasta nuevo aviso» a «todo tipo» de embarcaciones, incluidos petroleros y buques mercantes, poco después de que EEUU lanzara por segunda noche consecutiva una oleada de ataques contra distintos puntos de la República Islámica. El Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los principales mandos del Ejército iraní, justificó el cierre por la «inseguridad» provocada en la región tras los ataques estadounidenses contra zonas del sur de la provincia de Hormozgán.EEUU, sin embargo, negó que el cierre se estuviera materializando sobre el terreno. EL CENTCOM afirmó que Irán «no controla el estrecho de Ormuz» y que permanece abierto al transporte marítimo comercial. «Se han establecido rutas seguras para los buques comerciales», señaló en redes sociales. «Las rutas marítimas están disponibles para todos los buques que no violen el bloqueo contra Irán. Cientos de barcos han transitado por esta vía fluvial en los últimos dos meses», añadió.

Trump amenaza con hacerse con el control de todo el petróleo iraní

Donald Trump elevó este jueves la presión sobre Irán al amenazar con nuevos y más duros ataques militares y sobre todo plantear incluso que Estados Unidos podría asumir el control de la industria petrolera y gasística iraní, en una escalada que hace peligrar el … alto el fuego alcanzado semanas atrás, que cada vez más se asemeja a papel mojado.
En un mensaje publicado en redes sociales, el presidente aseguró que Estados Unidos golpeará a Irán «muy duramente esta noche» y afirmó que Washington asumirá «el control total» de las industrias del petróleo y el gas de la república islámica, incluida la estratégica terminal de la isla de Jark, por donde transita cerca del 90% de las exportaciones energéticas iraníes.

Trump llegó a comparar ese escenario con la situación de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado enero, sugiriendo que EE.UU. podría acabar gestionando de facto recursos energéticos considerados esenciales para la economía iraní. A diferencia de en Venezuela, Trump parece no tener en Irán aliados como Delcy Rodríguez, dispuestos a ceder en todo lo que exija Washington.

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Las declaraciones de Trump se producen después de una segunda jornada consecutiva de ataques cruzados entre Washington y Teherán. Durante la madrugada del jueves, el Mando Central estadounidense lanzó una nueva oleada de bombardeos contra instalaciones militares iraníes, incluidos sistemas de vigilancia, comunicaciones y defensa aérea. Las explosiones se escucharon en Teherán, Bandar Abbas y otros puntos próximos al estrecho de Ormuz, según AP.
Irán respondió con lanzamientos de misiles hacia Bahréin, Kuwait y Jordania, tres países que albergan instalaciones militares estadounidenses. Las autoridades jordanas aseguraron haber interceptado una veintena de proyectiles, mientras que Bahréin informó de daños materiales y de una niña herida por restos de interceptaciones.
La amenaza de Trump sobre el control de los recursos energéticos iraníes representa uno de los mensajes más agresivos pronunciados hasta ahora por el presidente desde el inicio de la crisis. Más allá de los ataques militares, apunta directamente al principal activo económico del régimen iraní: sus exportaciones de petróleo y gas. En marzo amenazó con destruir toda la civilización iraní.

El trasfondo de la disputa sigue siendo el control del estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido en el mundo. Irán anunció este jueves el cierre del paso marítimo, aunque EE.UU. cuestionó esa afirmación. Trump aseguró además que las Fuerzas Armadas estadounidenses han desarrollado en las últimas semanas una operación secreta para garantizar el tránsito de petróleo a través de la zona pese a las restricciones impuestas por Teherán.
Según el presidente, más de cien millones de barriles de crudo habrían logrado atravesar el Estrecho gracias a esas operaciones. La cifra no ha podido ser verificada de forma independiente, y de momento las únicas ponderaciones son las del propio Trump.
Mientras tanto, las negociaciones para poner fin a la guerra permanecen bloqueadas. El Ministerio de Exteriores iraní sostuvo que los últimos ataques estadounidenses han dejado el alto el fuego «sin sentido práctico», aunque evitó anunciar formalmente su abandono.
La crisis mantiene en alerta a los mercados energéticos internacionales y acerca de nuevo a Oriente Próximo al riesgo de una guerra abierta, total, entre Estados Unidos e Irán, con consecuencias graves para el suministro mundial de petróleo.

El alto el fuego pende

La nueva escalada tuvo su origen inmediato en el derribo, el lunes, de un helicóptero Apache del Ejército estadounidense en el estrecho de Ormuz, lo que llevó a Trump a ordenar ataques de represalia contra objetivos iraníes.
El episodio se produjo después de una cadena de ataques entre Israel e Irán iniciada el domingo, cuando Israel bombardeó en el sur de Beirut posiciones de Hizbolá, la milicia respaldada por Teherán. Esa secuencia ha dejado prácticamente en suspenso el alto el fuego de abril, aunque formalmente ninguna de las partes lo ha dado aún por enterrado.
Según medios estatales iraníes, la última ofensiva de Teherán tuvo como objetivo cinco instalaciones vinculadas a la presencia militar estadounidense en la región: las bases aéreas de Ali Al Salem y Ahmed Al-Jaber, en Kuwait; el cuartel general de la Quinta Flota y la base Sheikh Isa, en Bahréin; y la base Mowafq Al-Salti, en Jordania.
Las autoridades de Amán aseguraron haber interceptado veinte misiles lanzados desde Irán, mientras que Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo y Bahréin pidió a la población que buscara refugio ante los ataques con misiles y drones.
La presión diplomática también aumentó. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que el alto el fuego se parece ya más a un «fuego menor» que a una tregua real, y alertó de que ese fuego menor puede convertirse en una guerra abierta si no se detienen los ataques. Catar condenó la reanudación de los lanzamientos iraníes y pidió evitar que la región pague las consecuencias de una nueva espiral militar.
En visita a Guantánamo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió los bombardeos como una forma de reforzar tanto la posición militar como la capacidad negociadora de Estados Unidos. «Si tenemos que negociar con bombas, negociaremos con bombas», dijo.

Trump cancela nuevos ataques a Irán y anuncia un posible acuerdo de paz «en los próximos días»

Donald Trump dio este jueves un giro brusco, otro, en una crisis con Irán llena de altibajos y giros impulsados desde el Despacho Oval. Tras amenazar por la mañana con golpear «muy duro» a la república islámica y con asumir el «control total» … de sus industrias de petróleo y gas, el presidente de Estados Unidos anunció horas después que cancelaba los nuevos ataques previstos y aseguró que Washington y Teherán están cerca de cerrar un acuerdo de paz.
«Acabamos de lograr un gran arreglo de la guerra con Irán», dijo Trump al comienzo de un acto en el Despacho Oval. «Y vamos a, sujeto a la finalización de los documentos, que debería quedar hecha en los próximos días, tener probablemente una firma, quizá en Europa». Aun así, los medios oficiales iraníes negaron cualquier acuerdo, y dijeron que no tienen intención de firmar nada a corto plazo.

El anuncio rebajó de forma inmediata y abrupta el tono de una jornada que había comenzado al borde de una nueva escalada militar. En redes sociales, Trump había advertido de que Estados Unidos atacaría a Irán «muy duramente esta noche» y había sugerido que Washington podía hacerse con el control de la infraestructura petrolera iraní, incluida la terminal de la isla de Jark, clave para las exportaciones de crudo de la república islámica.

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Pero pocas horas después, el presidente aseguró que había decidido cancelar los bombardeos previstos porque las conversaciones con Irán habían avanzado. Según Trump, los contactos habían llegado al máximo nivel del liderazgo iraní y los puntos principales estaban aprobados «en concepto y en gran detalle» por Estados Unidos, Israel y varios aliados regionales. No ofreció, sin embargo, detalles concretos sobre el contenido del acuerdo ni sobre las concesiones de cada parte. La Casa Blanca tampoco difundió de inmediato un documento o comunicado conjunto con Teherán.
El giro llega después de dos días de ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, iniciados tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el estrecho de Ormuz. El Mando Central estadounidense respondió con bombardeos contra instalaciones militares iraníes, incluidos sistemas deBahréinncia, comunicaciones y defensa aérea. Irán contestó con lanzamientos de misiles contra objetivos vinculados a la presencia militar de Estados Unidos en Bahréin, Kuwait y Jordania.
La tensión había situado de nuevo en el centro de la crisis el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte esencial del petróleo mundial. Irán anunció el cierre del paso marítimo, aunque Washington cuestionó esa afirmación. Trump aseguró además que las Fuerzas Armadas estadounidenses habían desarrollado una operación secreta para mantener el tránsito de crudo pese a las restricciones iraníes. Esa versión no ha podido ser verificada de forma independiente.

El anuncio abre una vía diplomática

El nuevo anuncio de Trump abre una vía diplomática, pero no despeja las dudas. En varias ocasiones durante las últimas semanas, el presidente ha asegurado que las partes estaban cerca de un acuerdo sin que esas declaraciones se tradujeran después en un pacto cerrado. También ha alternado amenazas militares, mensajes de presión económica y anuncios de negociación inminente, una secuencia que ha dejado a aliados y adversarios pendientes de sus cambios de tono casi hora a hora.
Medios iraníes han tratado las palabras del presidente estadounidense con cautela y el Ministerio de Exteriores había afirmado antes que los últimos ataques norteamericanos dejaban el alto el fuego «sin sentido práctico». Tampoco Israel ha detallado públicamente su grado de respaldo a un eventual acuerdo, pese a que Trump sostiene que los aliados regionales han avalado los términos generales.
La posible firma en Europa, planteada por Trump como una opción, sería el primer intento formal de recomponer el alto el fuego de abril, cada vez más erosionado por los ataques de los últimos días. El secretario general de la ONU, António Guterres, había advertido de que la tregua se parecía ya más a un «fuego menor» que a un alto el fuego real, y pidió a las partes evitar una guerra abierta.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió durante una visita a Guantánamo los bombardeos como parte de la presión negociadora de Washington. «Si tenemos que negociar con bombas, negociaremos con bombas», dijo. Horas después, Trump presentaba esa misma presión como el preludio de un acuerdo.
El resultado inmediato es una crisis congelada entre dos escenarios que Trump va alternando, la posibilidad de un pacto que todavía no ha sido firmado y el riesgo de que cualquier nuevo ataque vuelva a romper la negociación. Por ahora, el presidente ha cambiado la amenaza de una nueva oleada de bombardeos por la promesa de una firma «en los próximos días». Falta saber si esta vez el anuncio se convierte en un acuerdo real o en otro episodio de diplomacia declarativa.

Líbano e Israel pactan un alto el fuego supeditado a la evacuación total de Hizbolá del sur del país

Las delegaciones de Líbano e Israel han pactado la implementación un alto el fuego, tras finalizar este miércoles en Washington una nueva ronda de negociaciones, auspiciada por Estados Unidos, e iniciada en la víspera.«Como resultado de las negociaciones lideradas por Estados Unidos, … Israel y Líbano han acordado la implementación de un alto el fuego», han anunciado los tres países reunidos en este encuentro trilateral de alto nivel en un comunicado conjunto difundido por el Departamento de Estado estadounidense en el cual aluden a una reanudación de las negociaciones «políticas y de seguridad» en pro de alcanzar un acuerdo «integral» para la semana del 22 de junio.

Este cese de hostilidades, según matiza el texto, «está supeditado al cese total de los disparos de (el partido milicia-chií libanés) Hizbolá y a la evacuación de todos los miembros de Hizbolá del sector sur del (río) Litani».

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Por los ataques en el Líbano

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Durante este encuentro, las partes negociadoras han acordado avanzar «rápidamente» en la creación de «zonas piloto» en las que las Fuerzas Armadas libanesas «asumirán el control exclusivo del territorio, excluyendo a todos los actores no estatales».
«Todos los países han reafirmado que el futuro de la relación entre Israel y Líbano debe ser decidido por los dos gobiernos soberanos», reza el referido comunicado que, a su vez, pone de manifiesto el rechazo de «cualquier intento, por parte de cualquier actor estatal o no estatal, de tomar como rehén el futuro de Líbano».
En este sentido, los representantes sentados a la mesa negociadora han condenado «actividades en curso» por parte de Irán que, han remarcado, «socavan la estabilidad en todo Oriente Próximo, ya sea mediante el apoyo a grupos ‘proxy’ (aliados de la República Islámica) o cualquier otro acto de agresión», premisa que han acompañado con una condena a los ataques de Irán contra países de la región.
A su vez, los representantes diplomáticos han debatido sobre un marco de seguridad, basándose en las conversaciones mantenidas en el Pentágono el pasado 29 de mayo, con objeto de «garantizar de forma sostenible» la «soberanía», «seguridad» e «integridad territorial» de Líbano e Israel, lo cual, agrega el comunicado, incluye el «desmantelamiento de los grupos armados no estatales y la prevención de su resurgimiento».
En esa línea, ambas partes han reafirmado no tener «intenciones hostiles» entre sí, a la par que se han comprometido a «continuar las negociaciones directas» en aras de construir confianza, resolver todas las cuestiones pendientes y trabajar en pro del citado acuerdo «integral» entre los dos países.
Por su parte, los miembros de la legación israelí han subrayado que su «seguridad» y el respeto de su «integridad territorial» solo puede lograrse mediante «el desarme de Hezbolá» y «el desmantelamiento de su infraestructura en todo Líbano».
La delegación libanesa, en cambio, ha reivindicado la necesidad del «respeto mutuo de las fronteras reconocidas internacionalmente» así como la «urgencia» de «aplicar plenamente el cese de hostilidades» conforme a los principios de integridad territorial y plena soberanía estatal.
Del mismo modo, Beirut se ha comprometido a «reforzar» la capacidad de las Fuerzas Armadas libanesas, con el «apoyo» de Estados Unidos para «ejercer un control efectivo en todo el país».
Como parte que ha auspiciado las conversaciones mantenidas entre ambas partes, Washington ha recalcado su «apoyo constante a ambos gobiernos» para que «ejerzan su soberanía», así como ha reafirmado la importancia de que «cualquier acuerdo» para el cese de hostilidades «debe alcanzarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no a través de ninguna vía paralela».
Cabe recordar que las últimas hostilidades a gran escala estallaron el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica.
Desde entonces, los ataques del Ejército israelí en Líbano han dejado más de 3.500 muertos y 10.600 heridos, a pesar de que ambos países acordaron un alto el fuego a mediados de abril –que un mes después extendieron por 45 días– que no hizo cesar los bombardeos.
Previamente, las partes habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de combates al hilo de los ataques del 7 de octubre de 2023, si bien desde entonces Israel continuó lanzando ataques frecuentes contra el país y mantuvo la presencia de militares en varios puntos arguyendo que actuaba contra Hezbolá, en medio de denuncias de Beirut y el grupo chií sobre estas acciones.

Kim aboga por una expansión «exponencial» del arsenal atómico de Corea del Norte

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, abogó por una expansión «exponencial» del arsenal atómico del país durante una visita a una planta nuclear recientemente puesta en funcionamiento, según informó este jueves la agencia de noticias norcoreana KCNA.Kim aseguró que la capacidad de producción material nuclear apto para armas del país «se ha duplicado con creces» en los últimos cinco años, y agregó que la prioridad es «reforzar» las fuerzas nucleares «a un ritmo exponencial».Así, dijo que «las amenazas existentes que se agravan a cada instante, las amenazas potenciales y las impredecibles crisis a largo plazo ponen de relieve la urgencia y responsabilidad» de reforzar «de manera sostenida y acelerada la capacidad de disuasión nuclear».»En consecuencia, es nuestro deber seguir ampliando y fortaleciendo las fuerzas nucleares estatales, eje central de la estrategia para disuadir y combatir una guerra, y ejercer plenamente la posición de Estado con armas nucleares», declaró.El líder norcoreano realizó en la víspera la visita a las instalaciones, acompañado por altos funcionarios del partido, pero KCNA no reveló detalles sobre la ubicación de la planta.Sin embargo, la agencia surcoreana Yonhap señaló que actualmente Corea del Norte cuenta con instalaciones de enriquecimiento de uranio en tres localizaciones: Yongbyon, Kangson y Kusong; si bien se desconoce si el informe sugiere la existencia de un cuarto emplazamiento.En un congreso clave del oficialista Partido de los Trabajadores celebrado en febrero, Kim sostuvo que la «firme e inquebrantable» voluntad del país es fortalecer y ampliar aún más las fuerzas nucleares del Estado.

Golpe a Trump en el Congreso: la Cámara Baja, con mayoría republicana, vota por primera vez contra la guerra de Irán

La Cámara de Representantes ha asestado este miércoles el primer gran golpe legislativo a Donald Trump por la guerra de Irán: la Cámara Baja, con mayoría republicana, ha votado una resolución de poderes de guerra que exige a Trump que acabe con la campaña militar … contra el régimen de los ayatolás o logre la autorización del Congreso para seguir adelante con ella.
Es muy poco probable que este esfuerzo legislativo acabe por limitar la capacidad de maniobra del presidente de EE.UU. en Irán, pero es la mejor muestra del deterioro creciente de su apoyo en el Congreso, ante una guerra cada vez más impopular y cuando quedan pocos meses para las elecciones legislativas de otoño.

La resolución salió adelante con 215 votos a favor y 208 en contra. Fue posible por los cuatro díscolos republicanos que se sumaron al bloque demócrata: Tom Barret, Brian Fitzpatrick, Warren Davidson y Thomas Massie, un habitual de la oposición a Trump que ha sido doblegado por el presidente en primarias. Solo un diputado demócrata, Jared Golden, se sumó a los republicanos contra le exigencia a Trump de pasar por el Congreso para seguir con la guerra.

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Entrevista

Susana Gaviña

La votación fue el ejemplo más claro hasta ahora del desgaste político que está suponiendo para Trump la guerra en Irán. Los demócratas han forzado varias votaciones como esta desde que comenzó la campaña militar a finales de febrero, y siempre salieron derrotadas por la bancada republicana.
Hace dos semanas, sin embargo, ya quedó claro que la paciencia de los legisladores se empezaba a acabar: los líderes republicanos de la Cámara suspendieron una votación ante la evidencia de que iban a salir derrotados. Ahora, con la paciencia todavía más desgastada, no han podido esperar más por las normas de procedimiento y han tenido que encajar el golpe. Ocurre en un momento en el que Trump y lo que queda del régimen de los ayatolás están en un largo impasse negociador para llegar a un acuerdo de mínimos que pare la guerra y reabra el Estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha provocado dolor económico en todo el mundo. También en EE.UU., donde la gasolina ha alcanzado su precio más alto desde los primeros compases de la guerra de Ucrania, en 2022.
Todo esto tiene un reflejo en las encuestas: según una encuesta reciente de Fox News, el 60% de los estadounidenses están en contra de la guerra de Irán. Un sondeo de The New York Times/Siena coloca la oposición popular en un 65%. Y cada vez hay más preocupación entre los republicanos de que estos sondeos tengan reflejo en las elecciones de noviembre, donde se juegan sus mayorías escasas en las dos cámaras del Congreso.
Un anticipo de lo ocurrido en la Cámara ocurrió en el Senado hace unos días, cuando salió adelante una resolución similar, pero de corte procedimental. Otros cuatro senadores republicanos votaron con los demócratas y la ausencia de tres legisladores de su partido permitió la victoria demócrata.
Las posibilidades de que el texto aprobado este miércoles tenga algún impacto son remotas. La mayoría de los republicanos y la Casa Blanca consideran que no tiene sentido porque su campaña militar está parada desde la tregua del pasado 8 de abril. Pese a ella, ha habido ataques cruzados y EE.UU. mantiene un bloqueo naval a Irán con su Armada. Pero es improbable que esa resolución sobreviva ahora en el Senado y, mucho menos, que escape del veto de Trump.
Antes de que se produjera la votación en la Cámara, el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó la colina del Capitolio para comparecencias en el Congreso. Allí advirtió que este tipo de resoluciones solo dan más fuerza a Irán en la mesa de negociaciones. «Piensan que si se aprueba esto significa que el presidente no será capaz de ir contra ello, que ya no tiene capacidad de maniobra», dijo. «Que sus manos estarán atadas y que no les podrá hacer nada, entonces ¿para qué alcanzar un acuerdo?».
El episodio se suma a las últimas grietas abiertas entre el presidente y sus aliados republicanos en el Congreso. Hay suficiente oposición entre los suyos como para que la Casa Blanca haya tenido que dar marcha atrás en su intento de crear un fondo para la compensación de víctimas de la persecución política -es decir, de aliados de Trump- de casi 1.800 millones de dólares. O para que se haya descartado la inclusión de una partida de mil millones de dólares para medidas de seguridad de su ansiado y polémico salón de fiestas en el ala Este de la Casa Blanca.