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Trump habla sobre el tiroteo: «No estaba preocupado. Entiendo la vida; vivimos en un mundo loco»

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha dicho este domingo en una entrevista que «no estaba preocupado» cuando se enteró del tiroteo que obligó a evacuarlo a él y varios miembros de su Gabinete cuando cenaban en un evento de gala celebrado en la víspera en Washington.»No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco», ha asegurado Trump en una entrevista con el programa 60 minutos de la cadena CBS.Trump también ha comentado la reacción de la primera dama, Melania Trump, que se encontraba junto a él en la mesa presidencial del evento cuando se escucharon los disparos y la gente que se encontraba en el salón de baile del hotel Hilton comenzó a ponerse a resguardo bajo las mesas.»A la gente no le gusta que se diga que estaban asustados, pero ciertamente, ¿quién no lo estaría cuando tienes una situación así? En ese momento, creo que ella se dio cuenta de antemano de que eso era más una bala que una bandeja», ha explicado Trump, que dijo que al principio pensó que el revuelo se debía a que se había caído una bandeja.El republicano ha asegurado que la primera dama «parecía muy molesta por lo que acababa de suceder» y que es una mujer «muy fuerte e inteligente».»Yo he pasado por esto antes un par de veces, y ella a este extremo, no. Lo manejó muy bien», ha dicho.El presidente también ha hablado sobre su primera reacción cuando se empezó a desplegar el Servicio Secreto en la sala de baile.»Quería ver qué estaba pasando. Y para entonces, empezamos a darnos cuenta de que tal vez era un problema malo, un problema diferente», ha dicho a 60 minutos.La pelea con la prensa sigueTrump también se ha molestado con la periodista que le hizo la entrevista, Norah O’Donnell, cuando ella leyó parte del manifiesto que escribió Cole Allen, el hombre que, armado con una escopeta y cuchillos, aparentemente trató de asaltar a Trump y otros miembros del Gabinete.O’Donnell, leyó «Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor cubra mis manos con sus crímenes», un fragmento que aparentemente hace referencia a Trump y a su supuesta implicación en la trama del pedófilo Jeffrey Epstein.»Estaba esperando que leyeras eso, porque sabía que lo harías. Porque son gente horrible», ha replicado Trump.»Yo no soy un violador. No violé a nadie. Yo no soy un pedófilo. Leíste esa basura de una persona enferma. Me asociaron con cosas que no tienen nada que ver conmigo. Fui totalmente exonerado», ha argumentado.Al ser preguntado si el incidente, que se produjo durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), va a mejorar su tirante relación con la prensa, el republicano subrayó que mantiene muchas diferencias con los medios.»No estamos de acuerdo en muchos temas, hablamos de crimen. Soy muy firme en el tema del crimen. Parece que la prensa no lo es. No es tanto la prensa. Es la prensa más los demócratas, porque son casi lo mismo», ha explicado Trump, que ha insistido en que quiere volver a celebrar la cena en 30 días y ha prometido que el evento tendrá «aún más seguridad».

Entre ruinas y miedo: el regreso imposible al sur del Líbano

Tan pronto como se anunció el alto el fuego entre Líbano e Israel, prolongado tres semanas, muchos de los desplazados del sur del país que habían huido a Beirut empezaron a regresar a casa. Desde la madrugada de aquel viernes 17 de abril, miles … de personas se lanzaron a las carreteras. El flujo de vehículos continuó durante las jornadas siguientes. Los maleteros y los techos de los coches estaban tan cargados que no cabía duda: volvían a sus hogares.
Aunque algunos se han quedado en sus casas, muchos han tenido que regresar a Beirut o a las ciudades donde se habían cobijado temporalmente, ya fuera con sus familias y amigos o en refugios.

Ashraf, un chií de Nabatiye, era uno de los que se alegraba de estar de vuelta en su casa. «Gracias a Dios, pudimos regresar. Gracias a Dios, solo hay daños menores, como algunas ventanas rotas, pero todo va bien. Espero que esta sea la última vez que pasemos por esta experiencia y que esta guerra sea la última», confía ilusionado.

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A orillas del Estrecho de Ormuz

Carlota Pérez

Leyla es, también, de Nabatiye y chií. «Doy gracias a Dios de que mi apartamento siga en pie. Tiene algunos daños, pero solo las ventanas tienen unos vidrios rotos», comenta con alegría. A pesar de eso, regresó a la capital libanesa. «Salí temprano por la mañana y volví sobre las ocho de la tarde. Pasé unas horas allí para comprobar que todo estaba bien. Y aproveché para recoger algunas cosas», relata. Como los combates continúan en los alrededores, Leyla ha preferido no quedarse, por si tenía que huir de nuevo. Con semblante serio, confiesa que «todavía se oyen explosiones». A continuación, añade desconsolada que «hay mucha destrucción en la ciudad. Solo en mi barrio, cinco edificios quedaron destruidos. Además, mucha gente que yo conocía ha muerto, en los combates o en los bombardeos». Leyla no deja de repetirse que «toda va a salir bien». No es la primera vez que ha pasado por una situación similar: «Fue duro, pero lo hice, volví y pienso volver otra vez. Toda va a salir bien. Reconstruiremos todo, como siempre hacemos».

«Salí temprano y volví por la tarde. Pasé unas horas allí para comprobar que todo estaba bien y recoger algunas cosas. Todavía se oyen explosiones»

Leyla
Chií de Nabatiye

 
Llamaremos a nuestro tercer entrevistado Alí, un nombre muy común entre los chiíes. Para evitar ponerlo en peligro, no mencionaremos tampoco el nombre de su pueblo, situado en el sur del Líbano. Alí nos muestra fotos, pero no quiere que se publiquen. Simplemente quiere que comprendamos la situación. Frente a dos fotos iniciales que muestran solo montones de piedras y hormigón, comenta: «Esta era la casa de mi padre, y allí, la de mi tío. Están completamente destruidas».
Nos enseña otras dos fotos: «Esta es mi casa. Los daños de los combates fueron mínimos, solo unas pocas ventanas rotas. Pero mi casa es inhabitable ahora mismo. Miren el estado en que se encuentra. Los milicianos de Hizbolá entraron rompiendo la puerta, se instalaron, dejaron todo el jaleo así antes de irse. Han buscado utilizar las casas de personas que no tienen ninguna relación con ellos. Destrozaron todo y se marcharon, dejando las puertas abiertas». Lo que no entiende Alí es cómo el Ejército israelí, «a tan sólo unos kilómetros, en el pueblo en frente de nosotros», no hizo nada. «Es increíble que no se dieran cuenta de que miembros de Hizbolá estaban ocupando mi casa. Si se hubieran percatado, la habrían arrasado como hicieron con las demás casas de la zona que estaban tomadas por la milicia», se lamenta.

Casas requisadas por Israel

Fátima, también chií, vive en el sur del Líbano, pero en una región diferente a la de Alí. Ella tampoco pudo regresar a su casa y tuvo que volver al refugio donde la acogen. En su caso, no fue la milicia libanesa quien requisó su casa, sino los israelíes.
Los drusos y cristianos que viven en el sur del Líbano se sienten completamente ajenos a esta guerra entre musulmanes y judíos, pero también son víctimas. Cerca de Khiam, que sufre frecuentes bombardeos, los vecino de la aldea mixta drusa-cristiana de Ebl el Saqi, han visto destruidas sus casas porque se encuentran atrapados en el fuego cruzado entre Hizbolá y las fuerzas israelíes. Como consecuencia, el municipio ha implementado un sistema de vigilancia. Un voluntario que controla el acceso a la aldea explica que «si una persona armada entra en nuestra aldea, pondrá en peligro a todos, ya que será detectada por los drones que sobrevuelan la zona».

Los drusos y cristianos que viven en el sur del Líbano se sienten completamente ajenos a esta guerra musulmanes y judíos, pero también son víctimas

Más al sur, en las aldeas cristianas fronterizas, la situación es aún más crítica. Y es que sus habitantes no pueden cruzar la línea amarilla impuesta por los israelíes, que prohíbe a cualquier persona entrar en la zona o salir de ella. Los habitantes de pueblos como Ain Ebel, Debl y Rmeich, por ejemplo, se encuentran ahora completamente aislados. Pero no quieren abandonar su tierra. Maroun, originario de Ain Ebel, está en Beirut por motivos laborales. Desesperado, se queja de que «ya no puedo ir a mi pueblo. ¡Y nadie puede irse de allí! Es insoportable… ¡pero no tenemos otra opción! Solo esperamos que esta pesadilla termine pronto».

Volver a empezar

Woodrow Wilson es el primer presidente conocido por contestar de forma regular a las preguntas de los periodistas. A comienzos del siglo XX, sin radio ni televisión, los esfuerzos de persuasión de Wilson tenían un impacto limitado a los periódicos del día siguiente. Por eso, … siguiendo la sugerencia de Joseph P. Tumulty, su autodenominado ‘publicity director’, el presidente empezó a someterse a ruedas de prensa, inicialmente convocadas cada dos semanas, con el compromiso de no citar directamente sus palabras sin su expreso consentimiento. Esto era algo que ningún otro ocupante de la Casa Blanca había hecho hasta entonces.
En la primera rueda de prensa participaron cien reporteros que abarrotaron el despacho presidencial. Preguntaron ordenadamente y recibieron respuestas concisas. A la segunda rueda de prensa se presentaron 200 reporteros, una cantidad imposible de manejar para aquella Casa Blanca.

La solución para gestionar los intereses encontrados de la Casa Blanca y la prensa fue la creación, el 25 de febrero de 1914, de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, conocida por sus siglas en inglés WHCA. De esta manera, solamente los periodistas debidamente acreditados podrían asistir a las ruedas de prensa presidenciales que, además, corrían el riesgo de perder ese privilegio en caso de incumplir las normas establecidas por la Casa Blanca.

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Javier Ansorena

Esta organización de periodistas profesionales permanece activa hasta nuestros días y organiza la famosa cena anual en la que Washington rivaliza con Hollywood. El evento, celebrado en el salón principal del Hotel Hilton, sirve para recaudar fondos destinados a premios y becas. Pero, en realidad, es un recordatorio de que en una democracia los cargos electos tienen la obligación, con ayuda del periodismo independiente, de rendir cuentas cuando mienten o abusan de su poder. Pero eso, claro está, era el mundo político del Watergate, que ya no existe.
La última vez que Trump asistió a esta cena fue en 2011. Tras haber financiado la confabulación contra Obama al poner en duda el cumplimiento del requisito indispensable para ser presidente de ser ciudadano de Estados Unidos por nacimiento, en aquella cena el presidente ridiculizó al atrabiliario magnate. Aquel pitorreo se convirtió en parte del mito fundacional del trumpismo contra las élites malas y listillas que tratan al pueblo bueno como a tontos. El sábado, justo en su peor momento, Trump había decidido volver a participar en la cena para trolear una vez más a su enemigo favorito: la máquina del fango, los especialistas en casquería y los creadores de bulos.
Una parte esencial de la crisis de nuestras democracias es que los políticos son capaces de denigrar a la prensa y evadir responsabilidades. En su segundo mandato, Trump ha ordenado abrir la sala de prensa a blogueros, podcasters, influencers y demás «creadores de contenidos», en un intento de construir un ecosistema informativo alternativo, al margen de los medios tan legítimos como tradicionales. La Casa Blanca de Trump los llama «new media», pero son los mamporreros de toda la vida. A esto hay que sumar la transformación de medios que en su día fueron de primer nivel –’The Washington Post’, CBS News y ahora también la CNN– en hojas parroquiales del trumpismo.
Tras haber ahogado su presidencia en las poco profundas pero muy estratégicas aguas del estrecho de Ormuz, gracias a la creciente violencia política que él mismo ha instigado, Trump puede reanudar su «cambio de régimen» en casa. Como si no pasara nada, el presidente recibirá hoy al Rey Carlos III en la Casa Blanca. Quedará de manifiesto que, en su degradación de la democracia americana, el caso Epstein tiene consecuencias en el Reino Unido, pero no en Estados Unidos.

El lento recuento de los votos en Perú no define aún quién será el rival de Keiko Sofía Fujimori en la segunda vuelta

El lento conteo de los votos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales de Perú hasta hoy no define quien será el rival de Keiko Sofía Fujimori: el izquierdista Roberto Sánchez o el derechista Rafael López Aliaga. Este último ha convocado a una marcha … en Lima porque alega fraude en la elección del pasado 12 de abril.
A siete días de los comicios, según el conteo de la ONPE al 93 por ciento del conteo solo 13 mil votos separan al candidato radical de izquierdas, Roberto Sánchez, que está en segundo lugar y el candidato radical de derechas, Rafael López Aliaga, quien está en tercer lugar.

Desde el inicio del proceso hubo graves problemas logísticos de la ONPE -dirigida por Piero Corvetto- en el traslado de los materiales lo que causó que se extienda y convoque a una elección en los colegios donde no se pudo votar. Los errores de la ONPE causaron que el Presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, denuncie penalmente a Corvetto lo que demuestra que las relaciones entre las autoridades electorales tenía problemas que venían de tiempo atrás.

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Paola Ugaz

Al día siguiente de la elección, el candidato de extrema izquierda, Rafael López Aliaga, organizó una protesta frente al Jurado Nacional de Elecciones y amenazó con denunciar a su presidente con alteradas frases, al tiempo que hizo un llamado a los candidatos que participaron en la elección para que le apoyen en su propuesta de anular los comicios y volver a hacerlos.

Amenazas contra Corvetto

Grupos cercanos al ex alcalde de Lima, Rafael Lopez Aliaga, llegaron hasta su casa a amenazarlo y pedir su detención porque lo responsabilizan por el funcionamiento de los comicios. De hecho, según pudo comprobar ABC, hay un documento de la Policía peruana que dirige el General Luis Arriola donde se pide el seguimiento y allanamiento de la casa de Corvetto porque se sospecha que va a fugar del país en las próximas horas.
En entrevista con ABC, el abogado y ex Procurador, César Azabache, dijo que «lo que se busca con este tipo de medidas ilegales es hacer imposible su continuidad» como jefe de la ONPE.
«La Policía solo puede actuar si la Fiscalía tiene una orden judicial de allanamiento», indicó.

Lopez Aliaga pide nuevas elecciones

El líder de ultraderecha y ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, realizó una marcha contra el fraude en el centro de Lima donde acudieron más de cuatro mil seguidores y donde pidió «elecciones complementarias» antes del 3 de mayo porque «no votó un millón de personas» debido a los problemas logísticos de las elecciones.
Desde antes de los comicios, López Aliaga hablo de las posibilidades de fraude y lo mismo hizo en el 2020 cuando postuló por vez primera como jefe del partido que fundó el fallecido alcalde de Lima, Luis Castañeda, y del que se apropió meses antes de su muerte.
«Señor Burneo (Roberto Burneo, presidente del Jurado Nacional de Elecciones) queremos elecciones complementarias antes del 3 de mayo, sino no le garantizo nada», indicó López Aliaga.
«El derecho a elegir es el principal derecho de una democracia… Convoque usted, señor Burneo, elecciones complementarias porque los peruanos han sido violados, han sido maltratados, han sido vejados», dijo el ex alcalde de Lima al tiempo que le pidió al Fiscal de la Nación, Tomás Gálvez y al Jefe de la policía, Luis Arriola, que intervengan y allane el centro de cómputo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), «El Perú está siendo violado por una mafia. No espere que la olla explote, señor Burneo… Se metieron con la persona equivocada».
Por último, López Aliaga insulto a la candidata de ‘Fuerza Popular’, Keiko Sofía Fujimori y la calificó de «cínica» además de decirle: «No se gana con trafa (fraude), señora K».
Por su parte, el candidato Roberto Sánchez, de extrema izquierda, opino sobre los errores durante la elección: «Lo importante no son las personas, lo importante es el sistema. Y si el sistema electoral necesita todos los resguardos en esta segunda vuelta para tener cero errores, y si eso va a significar el cambio de algunos de sus titulares, pues tendrá que hacerse».
El también congresista que reivindica la gestión del detenido ex presidente Pedro Castillo (2021-22), que recorrió el país usando el sombrero de Castillo y que promete indultarlo si llega al poder, hablo sobre sus planes en el tema económico y el rol del presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde: «Nosotros reafirmamos y hemos dicho que la autonomía del BCRP nosotros lo defendemos. ¿Cuándo hemos dicho que no? Vean ustedes en algunas de nuestras declaraciones que hayamos dicho ‘no a la independencia’ [de la entidad]».
El próximo 7 de junio será la segunda vuelta en Perú donde Keiko Sofía Fujimori postulará por cuarta vez consecutiva a la presidencia contra el ganador del conteo voto a voto entre Roberto Sánchez y Rafael Lopez Aliaga. Ese día será el día D para la candidata que ha declarado que postulará por quinta vez a la presidencia si es que no gana la presente elección.

Presidente, Mesías y contra el Papa: Trump se la juega con los católicos

‘Trump se cree Dios’. Suena a conversación de barra de bar y se podría haber dicho de forma coloquial en cualquier momento de las cinco décadas de vida pública del multimillonario neoyorquino. Donald Trump siempre ha sido un dechado de autoestima, un campeón de … sí mismo, un creyente inalterable de su fe.
De lo coloquial a lo literal: hace unos días, el presidente de EE.UU. compartió en su red social una imagen creada por inteligencia artificial en el que aparecía como Jesús sanando a un enfermo, rodeado de imaginería patriótica (los ángeles del cielo son soldados). La blasfemia de considerarte Dios y retratarte como tal es evidente. Llegó el ciclo habitual de la polémica trumpista: el escándalo, la gresca mediática, la marcha atrás (Trump retiró la imagen) y las explicaciones insultantes (dijo el presidente que aparecía «como un doctor»).

Como siempre ocurre en el frenesí de Trump, el follón blasfemo quedará enterrado en otras grescas. La cuestión es si deja mella política. En especial, en el EE.UU. más devoto, que está en buena parte entregado al multimillonario neoyorquino. Todavía con más importancia: si se lo perdonarán los católicos, un grupo de votantes decisivo. Porque el episodio blasfemo se encuadra en una guerra contra su líder espiritual, el Papa León XIV. En un año electoral, a siete meses de ir a las urnas para renovar las mayorías del Congreso, la imagen de Trump haciéndose pasar por Jesús y los insultos al Sumo Pontífice podrían forzar a estos votantes a tener que elegir entre uno y otro líder el próximo noviembre.

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David Alandete

La victoria del aborto

«Con Trump, Dios ha regresado a la Casa Blanca». Este periódico ha escuchado cientos de variaciones de esta expresión de boca de votantes republicanos desde que el multimillonario neoyorquino tomó el poder en 2016. Uno de los milagros del EE.UU. contemporáneo es que el bloque más conservador del país haya tomado como el ‘hombre de Dios’ a un ligón neoyorquino, casado en terceras nupcias con una modelo, que se pavoneaba entre chicas en las fiestas de Jeffrey Epstein, que decía que a las mujeres que le interesaban «las agarro por el coño» y que solo tiene como límite, como él mismo ha dicho, «mi propia moral».
Más que un milagro, quizá sea un ‘pacto con el diablo’. Porque los sectores conservadores le apoyaron y él cumplió con creces en su primer mandato: su elección de jueces para el Tribunal Supremo fue lo que permitió la sentencia que acabó con el derecho al aborto en EE.UU., una gran victoria para la América conservadora que parecía inalcanzable antes del desembarco de Trump.
El presidente de EE.UU. siempre ha envuelto de mesianismo su figura política. «Solo yo puedo arreglar EE.UU.», dijo en la Convención Republicana de 2016, meses antes de su victoria histórica. «Soy el elegido», proclamó en 2019 mirando al cielo, cuando negociaba un acuerdo comercial con el gran rival, China. ‘Salvar a EE.UU.’ era el nombre del mitin que precedió al asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021.

«Soy el elegido», proclamó en 2019 mirando al cielo, cuando negociaba un acuerdo comercial con el gran rival, China

Sobre todo desde la campaña de 2024, ese mesianismo va más allá de lo político. El episodio central de esa elección fue el intento de asesinato del que sobrevivió de milagro. Para muchos, fue la mano de Dios la que desvío la bala que solo rozó su oreja. Trump estaba «ungido». Muchas gorras y camisetas de asistentes a su mítines llevaban -y llevan- el mensaje ‘Jesús es mi Salvador, Trump es mi presidente’, como un ‘pack’ indivisible. Él lo aprovechó. «Mucha gente me ha dicho que Dios me salvó la vida por una razón, para salvar a este país y devolver a EE.UU. su grandeza», dijo en Florida la noche que celebró su victoria electoral en 2024.
Desde entonces, la comunión entre lo político y lo divino en la Casa Blanca solo se ha reforzado. Desde la difuminación de la frontera entre los público y lo religioso en muchas políticas, hasta las expresiones bélicas del secretario de Defensa, Pete Hegseth, «en el nombre de Jesús».
Los líderes religiosos más cercanos a Trump no han tenido problema en retratar al presidente como un Mesías. Buena parte de ellos son evangélicos, de las denominaciones más conservadoras, y pertenecientes al llamado ‘nacionalismo cristiano’, que busca una vida pública y política basada en sus creencias.

Comparación con Jesús

A algunos en Europa les agita la imagen del presidente de EE.UU. en el Despacho Oval, rodeado de este tipo de líderes evangélicos, con las manos sobre él para que sea tocado con la gracia de Dios. Mucho más inquietante fue la celebración de la Pascua en la Casa Blanca hace unas semanas, que quizá explica por qué a Trump no le pareció escandaloso compartir una imagen disfrazado de Jesús.
Paula White, la evangélica que Trump ha puesto al frente de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, comparó al presidente con el Mesías, sin tapujos. Comparó la muerte, entierro y resurrección de Cristo con la vida política de Trump. «Nadie ha pagado el precio que usted ha tenido que pagar», le dijo al presidente. «Fuiste traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón similar que nos enseñó el Señor», añadió. «Decir no al presidente Trump es decir no a Dios», proclamó.
Otros líderes religiosos evangélicos defendieron en el mismo acto que Trump es parte «del plan de Dios», que su liderazgo «tiene protección divina».
La imagen blasfema, sin embargo, fue ir demasiado lejos para muchos aliados de Trump. Algunos respondieron con silencio, otros tragaron con eso de que era un doctor y otros no reprimieron sus críticas.
El malestar es especial entre los católicos. Porque Trump compartió esa imagen en plena disputa con el Papa. Las críticas de León XIV, el primer pontífice estadounidense, a la guerra de Irán desataron la furia del multimillonario neoyorquino: le insultó -«débil con el crimen, horrible para la política exterior»- y defendió que en el cónclave le eligieron por él.
Si a los católicos de EE.UU. les importa que Trump se retrate como Dios en plena guerra con el Papa, los republicanos pueden sufrir en las urnas en noviembre, donde se juegan sus mayorías escasas en las dos cámaras del Congreso. Y donde Trump se juega que los demócratas le hagan la vida imposible en lo que le quede de segundo mandato. Los católicos son minoría respecto a las decenas de ramas de denominaciones protestantes en EE.UU., pero su importancia política es decisiva.

Si a los católicos de EE.UU. les importa que Trump se retrate como Dios en plena guerra con el Papa, los republicanos pueden sufrir en las urnas en noviembre

No solo por su tamaño -se calcula que uno de cada cinco votantes son católicos- sino también porque son el mayor grupo electoral bisagra: su voto puede cambiar. En 2020, votaron casi en igual porcentaje a Trump y quien le ganó aquella elección, Joe Biden, que es católico. Pero cuatro años después se inclinaron con fuerza por el actual presidente: ganó por entre 10 y 20 puntos a Kamala Harris en el voto católico.
La mayoría de los grupos religiosos no suelen cambiar el sentido de su voto, pero los católicos son una excepción, advierte Pew Research. Y Trump ha llegado a este punto en medio de una caída de su aprobación entre los católicos: del 59% de cuando empezó su presidencia ha pasado al 52% de enero de este año, todavía sin el impacto de la guerra de Irán y, sobre todo, de la imagen blasfema y se pelea con León XIV. Las urnas dirán en otoño si Trump ha topado con el Papa.

El Gobierno de Milei emula a EE.UU. e impulsa la creación de un ICE argentino

La política migratoria protagoniza una gran transformación en Argentina por estos días. Este fin de semana el barrio porteño de Once se ha convertido en el epicentro de controles y detenciones de inmigrantes en situación de irregularidad por parte de la Policía. «Si conoces a … alguien en esta situación, denuncia de manera anónima», invita el Ministerio de Seguridad.
Este es solo el comienzo de una nueva política migratoria en el país. Según lo ha anunciado la Casa Rosada, el Gobierno del presidente Javier Milei trabaja en la creación de una agencia de control con el fin de endurecer las medidas contra la inmigración ilegal. La prensa local anuncia la llegada de un ‘ICE argentino’. La propuesta ya recibe tanto apoyos como críticas por parte de los ciudadanos.

La admiración del jefe de Estado argentino por su homólogo estadounidense, Donald Trump, ha excedido el plano discursivo y el Gobierno suramericano comienza a implementar medidas en línea con las de su aliado político. Tal es así que la Casa Rosada prepara la creación de una agencia al estilo del ICE.

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María J. Errázuriz

Según se ha informado, esta tendrá tres funciones centrales: controlar las fronteras, combatir el crimen organizado y deportar a aquellos extranjeros que hayan cometido algún delito. La nueva agencia funcionará como una secretaría y estará compuesta por dos subsecretarías: control migratorio y política migratoria. Si bien inicialmente se afirmaba que el director del nuevo organismo sería Diego Valenzuela, exalcalde de la localidad bonaerense Tres de Febrero, finalmente el Gobierno ha decidido no otorgarle este cargo y aún se desconoce quién dirigirá la agencia.
El nombre del nuevo órgano será Agencia de Seguridad Migratoria y el Gobierno argentino prepara en estos momentos un decreto en el que se formalice su lanzamiento. Un dato llamativo en este sentido es que la nueva agencia entraría dentro de la órbita del Ministerio de Seguridad –en manos de Alejandra Monteoliva, quien reemplazó a Patricia Bullrich en diciembre-, mientras que habitualmente este tipo de políticas solían depender del Ministerio del Interior. La flamante funcionaria celebraba a comienzos de este año el récord de migrantes expulsados: «En diciembre 2.400 y en lo que va de enero 2.300. Calentito el verano». «Es simple: si sos extranjero y tenés antecedentes, delinquís, querés entrar o estás de manera ilegal, ¡afuera!», advertía.
Con respecto a la aplicabilidad de las políticas migratorias del país del norte, hay voces encontradas. Si bien muchos aplauden la adopción de medidas del estilo trumpista, otros consideran un error que Argentina imite las iniciativas de la Casa Blanca, por tratarse de situaciones distintas. «Se compara con el modelo migratorio de Estados Unidos y parece una imitación, pero los escenarios son muy diferentes», asegura a ABC Diego Morales, director de litigio y defensa legal del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Apoyo y críticas

Uno de los puntos que genera más disputas con respecto a la agencia migratoria que impulsa el Gobierno de Milei tiene que ver con la teoría subyacente de que hay una vinculación entre inmigración y seguridad. En este sentido, Gloria Llopis Ortiz, líder de la organización Buenos Vecinos, se muestra a favor de la iniciativa y defiende el papel de un Estado presente en cuanto a controles migratorios. «Hoy es urgente que el país recupere un control estricto y efectivo de sus fronteras, una función básica del Estado que durante años ha sido desatendida», afirma en declaraciones a ABC, a la vez que opina que «hoy por hoy se puede ingresar al país por infinidad de puntos sin que quede registro de ello». Si bien apoya la creación de la nueva agencia, Llopis Ortiz advierte que «el principal riesgo es que la agencia derive en prácticas arbitrarias o discrecionales si no cuenta con controles institucionales adecuados».
Una opinión distinta es la que expresa Morales desde CELS, quien no solo considera innecesaria la creación de una agencia de control de migrantes, sino que además denuncia un señalamiento contra los extranjeros. «Hay un proceso de estigmatización», indica, a la vez que explica que la población argentina proviene de la inmigración y que «la base social del país se construyó sobre políticas migratorias abiertas». Asimismo, considera que «el Gobierno busca generar miedo y una necesidad de identificar a los migrantes como un problema para la seguridad».

Por decreto presidencial

En la misma línea, Morales cuestiona la manera a través de la cual se llevaría a cabo la creación de la agencia de control migratorio, porque se evitaría pasar la medida por el Congreso, y se realizaría a través de un decreto presidencial. «Al tratarse de un decreto de necesidad y urgencia, no se produce el necesario debate parlamentario antes de que salga la ley», opina el miembro de CELS.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, advirtió en sus redes sociales que «quienes ya estén de manera ilegal deberán regularizar su situación o abandonar el país. Ingresar o permanecer ilegalmente no será tolerado».
Si bien todavía no hay fecha precisa para el lanzamiento de esta agencia, el Gobierno de Milei ha anticipado que su entrada en funcionamiento será inminente.